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Recordando al Dr. Jonas Salk

En días de desazón e incertidumbre por la devastadora presencia del coronavirus Covid 19, resulta oportuno y esperanzador evocar al Dr. Jonas Edward Salk, a días de cumplirse un aniversario de su natalicio, como un modelo de lucha contra el azote de la poliomielitis.

Desde el inicio del siglo XX, pocas enfermedades provocaban mayor miedo a los padres de familia que la poliomielitis. La polio atacaba en los meses cálidos del verano, y cada cierto tiempo las epidemias arrasaban ciudades. Los padres ponían a sus niños en cuarentena por temor al contagio, y aunque la mayoría de las personas se recuperaba de la polio, algunas sufrían parálisis temporal o permanente. Muchos sobrevivientes de la polio quedaban discapacitados de por vida, y quienes fallecían por la enfermedad en el hospital, no se permitía a los familiares asistir a los funerales.

En EEUU las epidemias anuales de polio eran cada año más devastadoras, la de 1952 fue el peor brote de la historia de la nación americana. De los casi 58.000 casos reportados ese año, 3.145 fallecieron y 21.269 quedaron afectados por la parálisis, siendo los niños la mayor parte de las víctimas.

Desde 1938, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt, a quien se le había diagnosticado polio, fundó la National Paralysis Foundation, se buscaba el desarrollo de la vacuna contra la enfermedad. El miedo público a la polio había ayudado a la fundación a obtener importantes donaciones para la investigación de vacunas, pero los estudios no produjeron grandes avances y la sensación era que se había llegado a un callejón sin salida.

En 1948, Harry Weaver, director de investigación de dicho instituto, se acercó al Dr. Jonas E. Salk y le pidió que se uniera a la lucha contra la polio y dirigiera un estudio para confirmar la cantidad de tipos de polio existentes. En ese momento había tres tipos de polio conocidos por la ciencia, y la Fundación quería determinar el número exacto. Aunque se esperaba que el estudio fuera largo y tedioso, para seducirlo, se le ofreció a Salk un laboratorio más grande del que tenía, junto con la promesa de que todas las instalaciones quedarían para él después de completar el estudio. Salk respondió afirmativamente a la oferta.

Pero quién era Jonas Edward Salk? Era un médico y virólogo judío estadounidense, nacido el 28 de octubre de 1914 en Nueva York, EE. UU., hijo de padres judíos y nieto de inmigrantes ashkenazíes de Lituania y Bielorrusia. Creció inmerso en la cultura inmigrante judía y fue el primer miembro de la familia en asistir a la universidad. Cuando Salk tenía 13 años, comenzó a asistir al Townsend Harris High School, una escuela pública para estudiantes superdotados. Cuando se graduó de la escuela secundaria a los 15 años, Salk asistió al City College de Nueva York y en 1934 se licenció en química. En la universidad conoció a su futura esposa, Donna Lindsay Calpin, quienes tuvieron tres hijos.

Después de graduarse de la universidad, Salk se matriculó en la escuela de medicina de la Universidad de Nueva York, allí se destacó por su destreza académica. Durante esos años trabajó como técnico de laboratorio, y en ese tiempo decidió no seguir la medicina, sino profundizar en la investigación, para lo cual comenzó a estudiar bioquímica y bacteriología. Decía que quería ayudar a la humanidad en general, y no solo a los pacientes ocasionales.

Después de graduarse y completar su pasantía en Mount Sinai Medical School en Nueva York, intentó conseguir un trabajo de investigador permanente, pero descubrió que muchos cargos le estaban vedados debido a su condición judía, hasta que finalmente su amigo, el Dr. Thomas Francis, lo invitó a trabajar con él en la Universidad de Michigan para desarrollar una vacuna contra la gripe. En 1947, Salk recibió una oferta de trabajo de la Universidad de Pittsburgh, en la que continuó su investigación sobre las vacunas contra la influenza.

Al ingresar al National Paralysis Foundation, Salk se ocupó primero en determinar el número de tipos diferentes de la poliomielitis, y se dedicó por completo a la búsqueda de una vacuna en los siguientes siete años. Contrariamente a la opinión científica predominante en la época, Salk creía que su vacuna, compuesta del virus de la polio ‘muerto’, podía inmunizar sin riesgo de infectar al paciente. La vacuna desarrollada por Salk se probó primero en monos y luego en pacientes que ya habían sufrido parálisis por la poliomielitis. Luego, la vacuna se administró a voluntarios sanos, incluidos el mismo Salk, el personal del laboratorio, su esposa e hijos.

Entre los años 1952 a 1955, Salk probó la vacuna en más de 1.800.000 niños en edad escolar que formaron parte del comité de prueba, y se conocieron como los pioneros de la polio. Todos los participantes del ensayo desarrollaron anticuerpos contra la polio y ninguno desarrolló síntomas peligrosos. La vacuna fue declarada segura para su uso el 12 de abril de 1955, aniversario de la muerte de Roosevelt.

La noticia de la vacuna se anunció solemnemente por los canales de televisión y de la radio, y estallaron celebraciones espontáneas en todos los Estados Unidos. Salk decidió no patentar su vacuna, sino lanzarla al dominio público como ‘bien de la humanidad’. Cuando se le preguntó: quién es el propietario de la patente de la vacuna, respondió: ‘Bueno, la gente, creo. No hay patente. ¿Es acaso posible registrar una patente para el sol?’. Según un cálculo posterior, la vacuna podía haber generado 7 mil millones de dólares si hubiera sido patentada. Salk hizo campaña para que la vacuna se convirtiera en obligatoria, argumentando que la salud pública es una cuestión de ‘compromiso moral’. La vacuna se distribuyó rápidamente en Estados Unidos y luego en todo el mundo, durante las siguientes décadas la poliomielitis fue erradicada sistemáticamente.

En 1962, Salk abrió su propio Instituto de Estudios Biológicos en La Hoya, California. El tema principal de investigación en el instituto fue la biología molecular y la genética, y en sus últimos años Salk se dedicó a crear una vacuna contra el sida. Además, continuó coordinando investigaciones y publicando libros, y a lo largo de su trayectoria ganó numerosos premios. Murió a los 80 años, el 23 de junio de 1995, su pensamiento filosófico quedó sintetizado con su famosa frase: ‘La esperanza está en los sueños, en la imaginación y en el coraje de quienes se atreven a hacer realidad los sueños’.

*Yehuda Krell es Profesor de Historia Judía graduado en el Instituto Superior de Ciencias Judaicas, Bs. As. y Profesor en Educación Judía  con especialización en Historia Judía para niveles Medio y Terciario del Ministerio de Educación, R.A. Realizó Estudios de Posgrado en Israel. Durante su vasta trayectoria en la Argentina fue Titular de la Cátedra de Medio Oriente en la Universidad de Palermo y en el Profesorado Z. Shazar. Docente en diferentes instituciones educativas del nivel medio, terciario y universitario. Asesor en Ciencias Sociales Judaicas en ORT Argentina y en el Colegio Weizman de Santiago de Chile. Coordinador académico y asesor histórico didáctico de textos de estudio: “Historia del Pueblo de Israel” (6 Tomos), “Por los Caminos de Sefarad” y otros. Desempeñó cargos directivos en instituciones educativas de nivel primario y secundario. Formador y capacitador de docentes. Regresa al país en el año 2006 luego de ser Director General del Instituto Dr. Jaim Weizman de Costa Rica, posicionando al mismo en el primer lugar del país en la medición de calidad en los exámenes de Bachillerato. Actualmente es profesor de historia en el Instituto de Formación Docente “Melamed”, en el Instituto “Abarbanel”, del Seminario Rabínico Latinoamericano, y coordinador y disertante del “Programa de Formación para Docentes de Escuela Media de la República Argentina en la enseñanza del Holocausto”.

Ha sido galardonado con el premio “Beatrice Wand Polak Awards-World ORT Unión” por la obra “Historia del Pueblo de Israel” y por el Ministerio De Educación de Costa Rica, premio a la Excelencia Académica.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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