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Ishmael Hace Teshuva

“¿Es posible que haya paz entre Israel y los árabes?” La verdad es que esa pregunta de por sí tiene un error sutil de comprensión acerca de cuál es la base de dicho conflicto. Yo antes también era de los que pensaba que los dos bandos de esta disputa eran “Israel” vs. “Árabes”, hasta que decidí conocer más de cerca al mundo árabe como tal. Ahora que comprendo un poco más algunos de los conceptos que los occidentales ignoramos, llegué a la conclusión de que “el mundo árabe” -en el sentido étnico- no es aquel que tiene un problema en contra de la existencia de Israel.

Eso de meter en una sola bolsa a “los árabes” es una simplificación de lo que realmente ocurre en Medio Oriente. A mi forma de verlo ahora, el rechazo de las naciones árabes hacia Israel no es producto de su afinidad como pueblos, sino que es un síntoma producto de ciertos conceptos determinados en el islam. Es decir, que la lucha verdaderamente no es entre “Israel y los árabes”, sino entre “Israel y ciertas concepciones basadas en la religión”.

Ahora reformularé la pregunta del principio: ¿Es posible que haya paz entre Israel y ciertas ideas en el islam? Pienso definitivamente que sí. No tengo duda alguna de que habrá paz entre Israel y los árabes una vez que aclaremos esos puntos de vista religiosos. Es decir, pienso que es cuestión de dejar la narrativa “territorial” en pausa por un momento y sumergirse en los detalles teológicos. Sólo cuando dejemos de ver el conflicto con lentes occidentales es cuando comprenderemos de dónde emerge la negación de reconocer al Estado de Israel. Esta idea la tengo aún más clara al ver que los Emiratos Árabes Unidos han decidido sumarse a la lista de países árabes que reconocen a Israel. Ver este evento histórico es como ver brotar las semillas de un islam que está más dispuesto a comprender el porqué de la existencia de un Estado judío.

¿Es posible que algún día veamos un cambio en estos conceptos teológicos que chocan contra el sionismo? Pienso que sí, sin duda. La creación del Estado de Israel no solamente implica cambios en el mapa geopolítico, sino que también transforma el mapa espiritual del mundo entero. Un ejemplo de cómo esto ya ha ocurrido en el pasado fue con el cristianismo. El renacimiento nacional de Israel implicó varios retos teológicos para la iglesia católica, la cual históricamente había sido muy hostil contra el Pueblo Judío. Pero fue gracias a eso que la iglesia reformó varias de sus posiciones frente a nuestro pueblo. Es decir, Israel como Estado logró que el mundo cristiano replanteara su relación hacia los judíos; tanto a nivel teológico como a nivel humano.

Nuestra generación es afortunada, pues estamos presenciando los indicios de algo similar con el islam en Medio Oriente. Es un fenómeno que no existió por más de un milenio. El retorno de Israel a su tierra ancestral está despertando preguntas teológicas complejas en la región y es aquí donde se da un potencial para que haya cambios. Debemos ser pacientes, pues eventualmente estos son procesos dialécticos los cuales toman tiempo para que ocurran en efecto.

¿Hay alguna forma de acelerar este desarrollo histórico en donde el mundo árabe reconoce a Israel? En mi opinión, depende en gran medida de nosotros como judíos. Debemos intentar tener más claro cuál es nuestra identidad y objetivo como pueblo. Una vez tengamos claro quiénes somos y entendamos cuál es la necesidad espiritual del mundo árabe, podremos proseguir abriendo más puertas de paz; tal y como ocurrió con los Emiratos Árabes y continuará ocurriendo con más y más países árabes. Es decir, debemos tener claro cuál es el común denominador entre la esencia de Am Israel y esta región.

Nos enseña la Tora (Bereshit 16) que el ángel de Hashem le dijo a Hagar (la madre de Ismael): ¿de dónde vienes y adónde vas? Y Hagar respondió: de Sarai mi señora estoy escapando. Y le dijo el ángel a Hagar: vuelve a tu señora Sarai y sigue su autoridad y así multiplicaré tu descendencia, que ni podrá ser contada debido a su cantidad. Es decir, que la bendición para el mundo árabe (los descendientes de Ismael hijo de Hagar) vendrá a través de la comprensión de que sus raíces teológicas parten de conceptos de la Tora. En otras palabras, el acercamiento entre Israel y el mundo árabe está en función del pensamiento básico que árabes y judíos tenemos en común.

Beerat Hashem que tengamos clara nuestra identidad como Pueblo Judío y comencemos a comprender el lenguaje espiritual del mundo árabe. Es importante hacer ese énfasis, así debamos dejar temporalmente de lado la perspectiva occidental del conflicto. Que haya paz pronto en Eretz Israel, amén.

יִצְחָק וְיִשְׁמָעֵאל, מכאן שעשה ישמעאל תשובה – רש״י על בראשית כה:ט

Yaacov Amar Rothstein
12 de Elul, 5780
Beer Sheva, Israel

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