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A 42 años de la Operación Entebbe

La misma adquirió ribetes cinematográficos y marcó un camino en la lucha contra el terrorismo. Una semana antes, el 27 de junio, una aeronave de Air France, un Airbus, con 248 pasajeros y 12 tripulantes, procedente de Tel Aviv, Israel, despegó de Ben Gurion.

En Entebbe, a los cuatro secuestradores se unieron por lo menos otros cuatro apoyados por las fuerzas pro-palestinas del presidente de Uganda, Idi Amin Dada. La modalidad de acción de los terroristas se había sofisticado al actuar conjuntamente miembros de diferentes células del terror, europeos y del Medio Oriente, en acciones comunes. El grupo exigió la liberación de cuarenta palestinos detenidos en Israel y otros trece encarcelados en Kenia, Francia, Suiza y Alemania Occidental. Amenazaron con que si sus demandas no se hacían efectivas, empezarían a matar rehenes a partir del 1° de julio. Los secuestradores dividieron a los secuestrados en dos grupos: ciudadanos israelíes y judíos no israelíes por un lado y gentiles por el otro. Los mantuvieron por una semana en la sala de tránsito del Aeropuerto. Algunos rehenes fueron liberados, pero 105 pasajeros israelíes y judíos no israelíes permanecieron cautivos. Los secuestradores persistían con la amenaza de asesinarlos si el Estado de Israel no accedía a sus exigencias.

Tras conocerse que los terroristas liberarían a la tripulación y a los pasajeros no judíos y les obligarían a embarcarse en otro avión de Air France que había llegado a Entebbe con este propósito, el comandante del vuelo, Michel Bacos, advirtió a los secuestradores de que todos los pasajeros, incluidos los que aún no se habían liberado, estaban bajo su responsabilidad y no los dejaría atrás. Toda su tripulación le apoyó en su decisión. Una monja francesa también se negó a irse, e insistió en ocupar el lugar de uno de los que aún estaban prisioneros. Sin embargo los soldados ugandeses la obligaron a subir al avión que había llegado para llevarse a los prisioneros liberados.

La primera reacción del gobierno israelí fue probar la vía diplomática para obtener la liberación de los rehenes. En un inicio, el gabinete israelí estaba preparado para liberar los rehenes palestinos si una operación militar fracasaba o era imposible de llevarla a cabo. Se intentaron diversos contactos para negociar, hasta con el mismo presidente ugandés, pero sin éxito.

El 1° de julio, fecha en la que se cumplía el plazo dado por los secuestradores, el gobierno de Israel se ofreció a negociar con ellos con la condición de extender el plazo hasta el 4 de julio. Idi Amin, también les pidió ampliar el plazo hasta el 4 de julio, pero por otro motivo, él debía realizar un viaje diplomático a Port Louis, Mauricio, con el fin de entregar oficialmente la presidencia de la Organización para la Unidad Africana a un sucesor. Esta prórroga fue crucial para proveer el tiempo necesario a las fuerzas israelíes para organizar el rescate y llegar a Entebbe. El 3 de julio, el gabinete de Israel aprobó la misión de rescate bajo el mando del Mayor General Yekutiel Adam. El Brigadier General Dan Shomron fue elegido para comandar la operación en tierra.

El servicio de inteligencia israelí, Mossad, realizó un esquema de la ubicación de los rehenes, el número de terroristas y los integrantes del ejército ugandés involucrados, a partir de los detalles brindados por los rehenes liberados en París. Mientras se preparaba el rescate, el Ejército de Israel consultó con la compañía también israelí involucrada en la construcción del edificio en las décadas de 1960 y 1970. Mientras se planeaba la operación militar se construyó una réplica parcial de la terminal aeroportuaria con la ayuda de civiles que participaron en su construcción; un judío de origen francés que había sido erróneamente liberado junto a los demás pasajeros no judíos brindó información del número y tipo de armas de los terroristas, entre otros detalles útiles.
El inicio de la operación de rescate se ejecutó en la noche del 3 de julio, cuando fueron trasportados por vía aérea 100 comandos de élite israelíes hasta Uganda, a más de 2.500 km de distancia de Israel. Estaban compuestos y organizados de la siguiente manera: el comando terrestre y equipo de control, personal de comunicaciones y soporte, el equipo de asalto que era una unidad integrada por 29 comandos liderada por el Teniente Coronel Yonatan Netanyahu, hermano del actual Primer Ministro, que estaba encargada de realizar el asalto a la terminal y rescatar a los rehenes, y un equipo de refuerzo.

Los aviones del equipo de rescate emprendieron su ruta por la península del Sinaí sobre Sharm el-Sheij siguiendo la trayectoria de la franja internacional de vuelo sobre el mar Rojo, en dirección sudeste, volando a una muy baja altura para evitar la detección por parte del ejército de Egipto, Sudán y Arabia Saudita. Cerca del extremo sur del mar Rojo tomaron rumbo al sur pasando sobre Djibouti. Desde allí, llegaron a un punto al noreste de Nairobi, Kenia, después de pasar probablemente a través de Somalia y el Ogaden de Etiopía. Luego tomaron rumbo al occidente, pasando a través del Gran Valle del Rift y del lago Victoria. Dos Boeing 707 seguían a los aviones de carga. El primero de ellos trasportaba personal y dispositivos médicos y aterrizó en el Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta en Nairobi, Kenia.

Los equipos israelíes aterrizaron en Entebbe por la noche. Un Mercedes negro acompañado de vehículos Land Rover fueron usados para dar la impresión que la caravana que trasportaba las tropas israelíes desde las aeronaves a la terminal era la escolta de Idi Amin o de algún otro funcionario de alto rango. El Mercedes y su vehículos de escolta fueron conducidos rápidamente por el equipo de asalto hacia el aeropuerto de la misma forma que lo hacía Amin Dada. En la vía dos guardias ugandeses, que sabían que Amin había reemplazado recientemente su Mercedes negro por uno de color blanco, detuvieron la caravana de vehículos. Al ser descubierto el comando israelí se inicio una escaramuza de disparos que finalmente liberó el camino al aeropuerto. Previendo que los secuestradores hubiesen sido alertados prematuramente, el equipo de asalto debió entrar rápidamente en acción.

Los israelíes saltaron de los vehículos e irrumpieron en la terminal. Los rehenes estaban en el salón principal del edificio del aeropuerto, justo al lado de la pista. Al entrar a la terminal, los comandos gritaban a través de un megáfono, “¡permanezcan abajo! permanezcan abajo! somos soldados israelíes” tanto en hebreo como en inglés. Mientras tanto los tres aviones C-130 Hércules aterrizaron y descargaron transportes blindados de personal, los cuales se iban a utilizar durante la hora requerida para la recarga de combustible y para la destrucción de los aviones de caza ugandeses estacionados en el aeropuerto y así evitar la probable persecución de las aeronaves rescatistas después de la partida de Entebbe.

Consumando el rescate, el equipo de asalto israelí retornó a las aeronaves y empezó a llevar los rehenes rescatados a bordo. Los soldados ugandeses les dispararon durante el proceso desde la torre de control del aeropuerto. Los comandos israelíes devolvieron el fuego con sus rifles de asalto, infligiendo fuertes bajas entre los ugandeses. La operación, que fue planeada durante una semana, tardó 53 minutos y se rescataron 103 rehenes. Cinco comandos israelíes resultaron heridos y el comandante de la unidad de asalto, Teniente Coronel Yonatan Netanyahu, murió durante la operación. Todos los secuestradores, tres rehenes y cuarenta y cinco soldados ugandeses murieron y once aviones MiG-17 de fabricación soviética fueron destruidos en tierra. Un cuarto rehén fue asesinado por integrantes del ejército ugandés en un hospital cercano. Los rescatados poco después de la operación volaron a salvo a Israel vía Nairobi, Kenia.

Antes de abandonar el lugar, los comandos de “Tzahal” tuvieron la precaución de fotografiar y tomar las huellas dactilares a los extremistas eliminados para luego poder identificarlos. Junto con eso, los soldados israelíes dejaron plantadas minas de acción retardada, para que las explosiones continúen por algunas horas en Entebbe.
La reacción ugandesa fue criminal. Dora Bloch, una inmigrante judía británica de 75 años internada en el hospital Mulago de Kampala, fue asesinada después del rescate por orden del gobierno de Uganda. Según un informe de la Comisión de Derechos Humanos de Uganda, Bloch había sido sacada a rastras de la cama del hospital y asesinada por dos militares a las órdenes de Idi Amin. Además, el dictador ugandés ordenó el asesinato de cientos de kenianos que vivían en Uganda en venganza por el apoyo brindado a Israel en el rescate.
El gobierno de Uganda convocó más tarde a una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el intento de lograr la condena oficial por el rescate israelí, como una violación de la soberanía de Uganda. Finalmente el Consejo de Seguridad declinó emitir cualquier resolución sobre el tema, dejando sin condena a Israel. En su discurso ante el Consejo, el embajador de Israel Jaim Herzog dijo: “Nosotros venimos con un simple mensaje para el Consejo: estamos orgullosos de lo que hemos hecho porque demostramos al mundo que para un país pequeño en las circunstancias de Israel, la dignidad del hombre, la vida humana y la libertad constituyen los valores más altos. Estamos orgullosos no solo porque hemos salvado la vida de más de cien personas inocentes, hombres, mujeres y niños, sino también por el significado de nuestro acto para la causa de la libertad humana”.

La operación resultó ser todo un éxito, fue la operación más increíble realizada hasta el presente por alguna fuerza en el mundo, puesto que se planificó en tiempo record, con bajas mínimas para un escenario que preveía una alta tasa de bajas, además de lograr completamente los objetivos militares y políticos. Israel recibió un gran reconocimiento del mundo occidental por esta operación.

Alemania Occidental llamo a la operación “un acto de legítima defensa”. Suiza y Francia elogiaron a Israel por esta acción. También recibió elogios significativos por parte de representantes del Reino Unido y de Estados Unidos, que llamaron a la Operación Entebbe “una operación imposible”.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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