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Hombres Notables, Marc Chagall

Chagall es considerado uno de los más importantes artistas del surrealismo y del vanguardismo. En 1907 se muda a San Petersburgo, donde se vinculó a diversas escuelas de arte. Tras hacerse conocido como pintor deja la ciudad para unirse a un grupo de artistas que se encontraban en el Barrio de Montparnasse, en París. En 1914 regresó a Vítebsk para casarse con su prometida Bella Rosenfeld; de esa unión nació su hija Ida.

Marc Chagall se volvió un participante activo en la Revolución rusa, por lo que fue nombrado Comisario de Arte para la región de Vítebsk, donde fundó la Escuela de Arte. Luego se muda a Moscú, en donde trabaja como escenógrafo del teatro judío. En 1923 regresa a París, en el camino reside diez meses en Berlín, donde expone una serie de bocetos suyos con el nombre “mi vida”, reflejando sus memorias del pueblo natal.

Con el ascenso del nazismo al poder, los nazis incluyen su obra en la larga lista del “arte degenerado”. Este hecho tuvo una fuerte influencia en la obra de Chagall, haciéndola más agresiva, al reflejar el dolor y el sufrimiento de los judíos. Con la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial y la deportación de judíos a los campos de exterminio nazis, Marc Chagall tuvo que abandonar París. Con la ayuda de un periodista estadounidense se escapa de Francia, y a través de España y Portugal, llega a los Estados Unidos.

La lista de sus obras es interminable, sus trabajos se pueden encontrar en la Ópera de París, en la Plaza del Primer Banco Nacional en el centro de Chicago, en el Metropolitan Opera House de Nueva York, en la catedral de Reims, Francia, en la catedral de Fraumünster en Zúrich, Suiza, y en la iglesia de San Esteban en Maguncia, Alemania. En 1977 fue condecorado con la orden de Legión de Honor de Francia. En 1981, recibió el Premio Fundación Wolf de las Artes de Jerusalén.

Marc Chagall visitó Israel en dos oportunidades: la primera vez en 1931, en la segunda visita fue galardonado con el premio “hombre ilustre de Jerusalem”. Es considerado el pintor judío más grande de todos los tiempos, su estilo estuvo influenciado por la corriente cubista, y sus dibujos reflejan un mundo de fantasía y sueños. Muchas de sus obras reflejan el mundo jasídico, la aldea judía de Europa oriental y figuras bíblicas
La gran obra de Chagall en Israel son sus vitraux en la sinagoga del hospital “Hadasah” en Jerusalem, que representan a las 12 tribus del pueblo de Israel. Sin olvidar los hermosos tapices de pared que se exponen en el Salón Chagall de la Kneset, en los cuales representa sucesos de la historia judía. Además se dedicó a ilustrar libros y a realizar esculturas y escenografía teatral. Murió en el año 1985 en Saint Paul de Vans, Provenza, Francia.

Una mención especial: su pintura La crucifixión blanca de 1938, es un Guernica judío, Chagall la realizó un año antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Es una denuncia al régimen de Stalin, a la persecución nazi, y a toda opresión en contra de los judíos. El tema principal de este cuadro es el sufrimiento de Europa durante los años previos al estallido de la guerra. En el centro de la composición se observa a Cristo crucificado, envuelto por un fuerte rayo que emana luz sobre una Europa envuelta en tinieblas. Pero es un cuadro muy enigmático, pues muestra a Cristo como la salvación y, a la vez, está impregnado de un marcado judaísmo, ya que sobre el propio Cristo se ciñe un Talit. También vemos en la parte inferior la Menoráh encendida.

Nos encontramos ante una pintura de denuncia social. El dolor aparece representado de diferentes modos: en el lado izquierdo, vemos soldados con banderas rojas irrumpiendo en una aldea. Al otro lado, vemos una sinagoga ardiendo y a un soldado nazi profanándola y arrojando los objetos sagrados al suelo. En la esquina inferior izquierda vemos a un Ajashverosh, al judío errante que huye de la Cruz. A sus pies, un rollo de la Torá ardiendo. En la parte superior aparecen un grupo de ancianos con aspecto rabínico, que discuten entre sí y se lamentan, pero ninguno de ellos se vuelve hacia Cristo.

Pero a pesar del dolor que la obra expresa, Chagall decía que: “En nuestra vida sólo hay un color, como en la paleta del artista, que nos da el significado de la vida y del arte. Es el color del amor”. Chagall cultivó durante más de ochenta años un arte inspirado en el amor, los recuerdos, las tradiciones rusas y judías, los acontecimientos históricos o los hitos del pueblo judío, de los que fue testigo y, en muchas ocasiones, protagonista.

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