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Shemini Atzeret: rezar por la lluvia

En memoria del rabino Eitam y Naama Henkin, el rabino Nechemiah Lavi y Aron Bennet. Que Di-s envíe una recuperación completa a Adel Bat Miriam, y paz y seguridad para el pueblo judío donde sea que se encuentre.

Lluvia y rocío
Según nuestros sabios, hay muchas diferencias entre la lluvia y el rocío. El rocío es constante, la lluvia cae sólo cuando hay una condensación de agua en el aire. El rocío no tiene estación y la lluvia sí. Y mientras que la lluvia interfiere con los caminantes, el rocío hace felices a todos. De hecho, el Talmud dice que cuando pedimos a Di-s que llueva, Di-s responde que nos dará incluso más de lo que pedimos. Nos dará rocío, que puede encontrarse durante todo el año y nos hace felices a todos.

Comprender la diferencia entre la lluvia y el rocío nos lleva a preguntar por qué rezamos por la lluvia al final de Sucot, en Shemini Atzeret, y por el rocío en el primer día de Pésaj. Si algo es seguro es que pedimos por cada uno en su debido momento. Rezamos por lluvia al principio de la estación de lluvias (de Israel) y por el rocío cuando la estación de las lluvias (en Israel) ha terminado. Pero este es sólo el aspecto práctico. Seguro hay una relación más sustancial entre nuestros rezos y el momento en el que los hacemos. De hecho, ¿por qué Di-s hizo que la época de lluvias empezara en Sucot y terminara en Pésaj?

La naturaleza espiritual
La naturaleza esporádica de la lluvia representa el atributo divino de la justicia, que responde a nosotros según lo que merezcamos. La razón mística de que la lluvia sea más abundante en determinados momentos es que el mundo pasa por periodos en los que merece más o menos.

El rocío representa los atributos divinos de la amabilidad y la generosidad, el dar sin considerar el merecimiento. Desde la perspectiva de Di-s, quien es digno de recibir y quien no lo es valen lo mismo. Es por eso que les da siempre a todos, lo merezcan o no.

Un momento para cada uno
A veces Di-s asume una postura de justicia, y a veces sólo asume una postura de bondad.

Cuando el mundo no es digno de recibir, sólo se puede encarar la situación con amabilidad. Él sabe en esos momentos que si tomara una postura de justicia, quizás tendría que destruir el mundo. Entonces no va por ese lado. En lugar de eso, opta por la bondad.

De todas maneras, cuando el mundo es digno de recibir, Di-s asume una postura de justicia. En esos momentos, sabe que puede ser justo porque existen oportunidades de dar de manera justa. La gente se lo merece, por lo que Di-s no necesita privarla de nada. Incluso se les puede dar a los culpables, porque si no se merecen nada por su cuenta, pueden sostenerse del mérito de los honrados.

El ciclo del año
Ahora entendemos por qué el final de Sucot es el momento de rezar por la lluvia y Pésaj es el momento de rezar por el rocío. Históricamente, Pésaj fue el momento de infancia del pueblo. En ese momento éramos nuevos en el judaísmo y no teníamos mérito propio. No podíamos pedir nada sobre la base de nuestro mérito, por lo que apelábamos a la misericordia de Di-s.

Sucot, que viene luego de los Iamim Noraim y de Iom Kipur en específico, cuando se expían todos nuestros pecados, es un momento perfecto para rezar por la lluvia. En este momento, cuando estamos ocupados en prepararnos para las fiestas y para celebrarlas, estamos libres de pecado y merecemos recibir. Entonces, es el momento perfecto para pedir que llueva, y que se nos otorgue la bendición sobre la base de nuestro mérito.

Por supuesto que la lluvia caerá de manera esporádica a lo largo del año, incluso cuando no la merezcamos del todo. Pero eso es porque hemos sido sabios lo suficiente como para golpear mientras el hierro estaba caliente y pedir por ella cuando éramos dignos de recibirla.

El ciclo de las estaciones
Antes mencionamos que Di-s asume las posturas de bondad y de justicia cuando es necesario. De hecho, vemos esto en el ciclo de las estaciones, que sigue las necesidades de las personas.

Cuando las personas son robustas en lo espiritual, justo antes de los Iamim Noraim, en Israel comienza la temporada de lluvias. Cómo explicamos, la lluvia representa el atributo de la justicia de Di-s, cuando da sólo a quienes lo merecen. Como nosotros somos dignos de recibir luego de Iom Kipur y podemos pedir semejante bendición, Di-s unió la temporada de lluvias con ese momento y nos enseñó a rezar por ella.

Alrededor de Pésaj, el momento simbólico de la infancia espiritual, seis o siete meses luego de Iom Kipur, Di-s asume la postura de la bondad, y esto también se refleja en la estación. En Israel, Pésaj representa el final de la temporada de lluvias. En concordancia con esto, dejamos de rezar por la lluvia y en cambio pedimos rocío, que se nos da libremente.

Fuente: eschabad.org

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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