{"id":92528,"date":"2021-02-18T14:14:02","date_gmt":"2021-02-18T17:14:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=92528"},"modified":"2021-02-18T14:14:02","modified_gmt":"2021-02-18T17:14:02","slug":"la-expropiacion-de-la-prensa-un-error-del-que-peron-se-arrepintio-mucho-tiempo-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2021\/02\/18\/92528\/la-expropiacion-de-la-prensa-un-error-del-que-peron-se-arrepintio-mucho-tiempo-despues\/","title":{"rendered":"La expropiaci\u00f3n de La Prensa, un error del que Per\u00f3n se arrepinti\u00f3 mucho tiempo despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Corr\u00eda el verano de 1951, hace exactamente setenta a\u00f1os, cuando el general Juan Domingo Per\u00f3n decidi\u00f3 una de las medidas m\u00e1s pol\u00e9micas y controvertidas de su gobierno: la expropiaci\u00f3n del diario La Prensa.<\/p>\n<p>La Prensa era probablemente el diario de mayor alcance popular de la Argentina. Sus p\u00e1ginas otorgaban gran espacio a los avisos clasificados, fundamentales a la hora de buscar empleo. Al momento de ser confiscado, La Prensa vend\u00eda algo m\u00e1s de cuatrocientos mil ejemplares los d\u00edas de semana y medio mill\u00f3n los domingos. La poblaci\u00f3n argentina entonces era de menos de 20 millones de habitantes.<\/p>\n<p>Naturalmente, la ley de expropiaci\u00f3n pas\u00f3 con comodidad en el Congreso. El peronismo manten\u00eda una ampl\u00edsima mayor\u00eda en la C\u00e1mara de Diputados y la totalidad de los miembros del Senado. El diputado por la Capital John William Cooke afirm\u00f3 en la sesi\u00f3n del 12 de abril: \u201cEstamos en contra de La Prensa porque creemos que diarios de esa clase son los que han minado la base de la nacionalidad, creemos que La Prensa es uno de esos obst\u00e1culos, como hay muchos en el continente, que han impedido o demorado todas las posibilidades de reivindicaciones proletarias en Latinoam\u00e9rica\u201d. Cooke sostuvo que \u201cestamos con los obreros y estamos contra La Prensa, porque La Prensa siempre estar\u00e1, como lo ha estado hasta ahora, contra los obreros y contra nosotros\u201d.<\/p>\n<p>La operaci\u00f3n hab\u00eda comenzado semanas antes. Un conflicto gremial fue la excusa perfecta para la toma. En la noche del 25 de enero de aquel a\u00f1o, la planta del diario hab\u00eda sido rodeada por grupos armados. La edici\u00f3n del d\u00eda 26 no pudo salir a la calle. Poco despu\u00e9s su director, Alberto Gainza Paz, escap\u00f3 en barco hacia el Uruguay desde donde viajar\u00eda a los Estados Unidos acompa\u00f1ado por su hijo M\u00e1ximo.<\/p>\n<p>La continuidad de la empresa fue otorgada a la Confederaci\u00f3n General del Trabajo (CGT). Durante una asamblea, el 2 de marzo, su secretario general, Jos\u00e9 Espejo defini\u00f3 a La Prensa como \u201colig\u00e1rquica, antiargentina, antiobrera y extranjerizante, puesta al servicio de los intereses capitalistas\u201d. La leyenda \u201cAhora es argentina\u201d fue adicionada por la nueva direcci\u00f3n debajo del cartel de La Prensa en la sede del diario, sobre la Avenida de Mayo, donde ahora funcionan dependencia del gobierno porte\u00f1o.<\/p>\n<p>La historia de la confiscaci\u00f3n de La Prensa y el manejo de los medios por parte del aparato de propaganda peronista resulta inseparable de la figura del entonces Secretario de Prensa y Difusi\u00f3n, el talentoso pero controvertido Ra\u00fal Alejandro Apold. Su bi\u00f3grafa, Silvia Mercado, autora de \u201cEl inventor del Peronismo\u201d (2013) reflexion\u00f3 que \u201ca\u00fan sin La Prensa, sus lectores siguieron pensando m\u00e1s o menos lo mismo\u201d y que los resultados terminaron siendo contraproducentes, toda vez que \u201capenas aumentaron su odio\u201d hacia el peronismo.<\/p>\n<p>Mientras lo dirigi\u00f3 la CGT, el diario observ\u00f3 las consignas propagandistas del gobierno pero su director Martiniano Pazo -recordado como un excelente periodista- formalmente se atuvo a ciertas expresiones de sobriedad profesional de las que carec\u00edan otros peri\u00f3dicos del r\u00e9gimen, como Democracia, El Laborista, El L\u00edder. Su formato y dise\u00f1o eran pr\u00e1cticamente id\u00e9nticos al original, aunque ten\u00edan m\u00e1s despliegue las fotos, mayoritariamente de Eva y Per\u00f3n. Obviamente, La Prensa de la CGT fue un fracaso. Mercado se\u00f1al\u00f3 que \u201cno la compraban los peronistas, porque la ve\u00edan demasiado tradicional, ni tampoco los antiperonistas, porque su contenido no lo era\u201d.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s relevante del caso La Prensa fueron las consecuencias indeseables que provocar\u00eda en la imagen externa del gobierno. Una catarata de editoriales condenando la violaci\u00f3n de la libertad de prensa en la Argentina se reprodujeron en todo el mundo. El 12 de abril de ese a\u00f1o, el New York Times titul\u00f3 en su portada que se hab\u00eda consumado un \u201catraco contra uno de los grandes diarios del mundo\u201d. El 6 de abril, el influyente National Press Club llam\u00f3 a un d\u00eda de duelo para conmemorar \u201cla muerte de La Prensa\u201d. El caso aliment\u00f3 las peores sospechas -en este caso infundadas- sobre las motivaciones del gobierno argentino: el Washington Post editorializ\u00f3 el d\u00eda 4 de abril que Per\u00f3n buscaba \u201cconspirar con los sovi\u00e9ticos dado que existe poca distinci\u00f3n entre los totalitarismos de izquierda y de derechas\u201d.<\/p>\n<p>La medida fue adoptada probablemente sin advertir que la misma condicionar\u00eda los intentos del gobierno peronista por remediar sus relaciones con los Estados Unidos, un acercamiento que se profundizar\u00eda a partir del triunfo del general Dwight D. Eisenhower en las elecciones de 1952.<\/p>\n<p>En junio de 1950 el propio Per\u00f3n hab\u00eda asegurado que la Argentina estaba del lado de Washington cuando estall\u00f3 la guerra de Corea. En aquel momento, el l\u00edder justicialista hab\u00eda interpretado que el conflicto en el Lejano Oriente presagiaba el inicio de la tantas veces anunciada tercera guerra mundial que en este caso enfrentar\u00eda a los EEUU y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Otras promesas hab\u00edan tenido lugar. Durante la gira del ministro de Hacienda Ram\u00f3n Cereijo a los EEUU en procura de un cr\u00e9dito del Eximbank, a comienzos de 1950, \u00e9ste hab\u00eda garantizado en nombre de Per\u00f3n las seguridades de que dos diarios argentinos, La Prensa y La Naci\u00f3n, podr\u00edan continuar su publicaci\u00f3n y dispondr\u00edan de abundante papel tan pronto como se resolviera la escasez de d\u00f3lares de la Argentina.<\/p>\n<p>El 12 de marzo, el subsecretario para Asuntos Hemisf\u00e9ricos Edward Miller afirm\u00f3 \u201ccomo todo hombre que cree en la libertad de prensa y como genuino amigo de la Argentina no puedo sino sentirme profundamente preocupado por la situaci\u00f3n de La Prensa y sus empleados\u201d.<\/p>\n<p>En un cable de la Embajada norteamericana en Buenos Aires el 19 de abril se informaba a Washington que \u201cla reacci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica se limit\u00f3 a la aprobaci\u00f3n por parte de la prensa oficialista, a severos editoriales sobre la suspensi\u00f3n de los derechos humanos en \u201cLa Naci\u00f3n\u201d y a una concentraci\u00f3n numerosa y entusiasta que reuni\u00f3 a unas 20.000 personas en Plaza Constituci\u00f3n\u201d. El cable, sin embargo, conten\u00eda una prudente advertencia dado que indicaba que \u201ca\u00fan cuando muchos ciudadanos argentinos que no pertenecen a los altos niveles del gobierno condenan un\u00e1nimemente la medida, resulta prematuro predecir si la expropiaci\u00f3n de \u201cLa Prensa\u201d ha sido un error pol\u00edtico importante en relaci\u00f3n a la supervivencia del r\u00e9gimen m\u00e1s all\u00e1 de 1952\u2033.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 motiv\u00f3 a Per\u00f3n a adoptar una medida de esa naturaleza? En su biograf\u00eda sobre Per\u00f3n (1983) Joseph A. Page sostiene que fueron las dificultades econ\u00f3micas que el gobierno justicialista enfrent\u00f3 desde 1949 las que intensificaron los intentos del r\u00e9gimen por contener las voces cr\u00edticas y opositoras.<\/p>\n<p>Ya a comienzos de aquel a\u00f1o Per\u00f3n hab\u00eda advertido que los tiempos de bonanza que hab\u00eda vivido la Argentina de la inmediata posguerra hab\u00edan quedado en el pasado. La realidad hab\u00eda obligado al l\u00edder a desprenderse del primer \u201czar\u201d de la econom\u00eda peronista, Miguel Miranda y a reemplazarlo por el equipo econ\u00f3mico encabezado por Alfredo G\u00f3mez Morales. El deterioro del comercio exterior -especialmente con Gran Breta\u00f1a- ser\u00eda una constante de los nuevos tiempos. En 1946, el gobierno brit\u00e1nico se hab\u00eda visto obligado a decretar una fuerte devaluaci\u00f3n de la libra esterlina, la moneda en la que estaban nominadas las acreencias de la Argentina provocando enormes dificultades para acceder a los d\u00f3lares necesarios para las importaciones. De pronto, el tri\u00e1ngulo econ\u00f3mico entre la Argentina, el Reino Unido y los Estados Unidos se hab\u00eda vuelto imposible para nuestro pa\u00eds. Las dificultades se intensificaron cuando una fuerte sequ\u00eda afect\u00f3 al campo argentino poco despu\u00e9s. Page explic\u00f3: \u201cTal vez haya sido la declinaci\u00f3n de la econom\u00eda argentina la que inspir\u00f3 al gobierno para ahogar las fuentes independientes de informaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el propio Hip\u00f3lito Jes\u00fas \u201cTuco\u201d Paz, quien era canciller en aquel momento, reconoci\u00f3 en sus Memorias (1999) que la expropiaci\u00f3n \u201cfue un error que nos trajo muchos dolores de cabeza\u201d. F\u00e9lix Luna sostuvo en su obra \u201cDe Per\u00f3n a Lanusse\u201d (1972) que \u201cel silenciamiento del diario de los Paz fue uno de los errores m\u00e1s graves del r\u00e9gimen peronista: expresi\u00f3n de una mentalidad conservadora, sus opiniones no repercut\u00edan sino en el limitado n\u00facleo de lectores que lo segu\u00edan\u201d.<\/p>\n<p>La confiscaci\u00f3n de La Prensa termin\u00f3 de perfeccionar la sistem\u00e1tica pr\u00e1ctica de limitaciones a los medios que hab\u00eda impulsado el gobierno de Per\u00f3n, una pol\u00edtica de la cual se arrepentir\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s. As\u00ed lo explic\u00f3 Julio Ramos en su obra \u201cLos cerrojos a la prensa\u201d (1993): \u201cPer\u00f3n lleg\u00f3 a la presidencia en 1946 con el aval de pocos medios. S\u00f3lo lo apoyaba un diario de la tarde, La \u00c9poca, dirigida por Eduardo Colom (&#8230;) Sin embargo, dispon\u00eda su nuevo gobierno de un decreto fechado el 3 de marzo de 1946, durante el r\u00e9gimen iniciado por la Revoluci\u00f3n del 43 (lo hab\u00eda sancionado el entonces presidente, general Edelmiro J. Farrell), que ser\u00eda crucial luego para amordazar a la oposici\u00f3n period\u00edstica. Era una autorizaci\u00f3n al Poder Ejecutivo para disponer el papel para diarios. El manejo del papel para imprimir, con distintos artilugios, permitir\u00eda por s\u00ed hacer la historia de las violaciones a la libertad de prensa en la Argentina\u201d. El fundador de \u00c1mbito Financiero destac\u00f3 que \u201cla distribuci\u00f3n anual de esa materia prima, fundamental del periodismo escrito, se hac\u00eda mediante otros decretos. Era un mecanismo de evidente control de la prensa ya que, mediante normas oficiales, se determinaba directamente la cantidad de p\u00e1ginas con las que deb\u00eda salir a la calle cada diario. As\u00ed, en octubre de 1948, La Naci\u00f3n y La Prensa, cuyas ediciones superaban las 30 p\u00e1ginas, pasaron a tener s\u00f3lo 16\u201d.<\/p>\n<p>La Prensa fue devuelta a sus leg\u00edtimos propietarios despu\u00e9s de la ca\u00edda de Per\u00f3n, casi cinco a\u00f1os despu\u00e9s y reapareci\u00f3 a comienzos de febrero de 1956, pero sus tiempos de gloria hab\u00edan terminado. La confiscaci\u00f3n de La Prensa tendr\u00eda consecuencias entonces inimaginadas.<\/p>\n<p>Los hechos posteriores demostraron que la expropiaci\u00f3n de La Prensa fue, ante todo, un grave error pol\u00edtico. Mercado reconoci\u00f3 que \u201cpor eso al volver en 1973, Per\u00f3n ya no quiso dominar a los medios. Se dio cuenta que de nada le hab\u00eda servido ese esfuerzo\u201d. Son incontables los testimonios de visitantes de Per\u00f3n durante su exilio madrile\u00f1o que recuerdan las palabras del viejo pero ya sabio general: \u201cEn 1945 ten\u00eda todos los medios en contra y llegu\u00e9 al poder&#8230; en 1955 ten\u00eda todos a favor y me derrocaron\u201d.<\/p>\n<p>Mariano Caucino es conductor del programa \u201cEmbajadores en Linea\u201d (Radio Jai), especialista en relaciones internacionales y fue embajador en Israel y Costa Rica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Corr\u00eda el verano de 1951, hace exactamente setenta a\u00f1os, cuando el general Juan Domingo Per\u00f3n decidi\u00f3 una de las medidas m\u00e1s pol\u00e9micas y controvertidas de su gobierno: la expropiaci\u00f3n del diario La Prensa. La Prensa era probablemente el diario de mayor alcance popular de la Argentina. Sus p\u00e1ginas otorgaban gran espacio a los avisos clasificados, fundamentales a la hora de buscar empleo. Al momento de ser confiscado, La Prensa vend\u00eda algo m\u00e1s de cuatrocientos mil ejemplares los d\u00edas de semana y medio mill\u00f3n los domingos. La poblaci\u00f3n argentina entonces era de menos de 20 millones de habitantes. Naturalmente, la ley de expropiaci\u00f3n pas\u00f3 con comodidad en el Congreso. El peronismo manten\u00eda una ampl\u00edsima mayor\u00eda en la C\u00e1mara de Diputados y la totalidad de los miembros del Senado. El diputado por la Capital John William Cooke afirm\u00f3 en la sesi\u00f3n del 12 de abril: \u201cEstamos en contra de La Prensa porque creemos que diarios de esa clase son los que han minado la base de la nacionalidad, creemos que La Prensa es uno de esos obst\u00e1culos, como hay muchos en el continente, que han impedido o demorado todas las posibilidades de reivindicaciones proletarias en Latinoam\u00e9rica\u201d. 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