{"id":81398,"date":"2020-11-23T17:08:14","date_gmt":"2020-11-23T20:08:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=81398"},"modified":"2020-11-23T17:08:14","modified_gmt":"2020-11-23T20:08:14","slug":"el-criminal-nazi-que-encontro-en-miramar-el-periodista-alfredo-serra-pero-nunca-atrapaba-la-justicia-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2020\/11\/23\/81398\/el-criminal-nazi-que-encontro-en-miramar-el-periodista-alfredo-serra-pero-nunca-atrapaba-la-justicia-argentina\/","title":{"rendered":"El criminal nazi que encontr\u00f3 en Miramar el periodista Alfredo Serra, pero nunca atrapaba la justicia argentina"},"content":{"rendered":"<p>Hace exactos 35 a\u00f1os, el miembro de las SS hitlerianas Walter Kutschmann, acusado por el asesinato de miles de jud\u00edos, fue detenido por la Interpol en nuestro pa\u00eds. Terminaba as\u00ed su fuga, su falsa identidad y la desidia de gobiernos y jueces, que miraron para otro lado desde 1948 hasta 1985, mientras la prensa, por dos veces, alert\u00f3 de su paradero<\/p>\n<p>El dato era bueno. Tanto es as\u00ed que la editorial, la m\u00e1s poderosa del momento, mand\u00f3 de inmediato a la ciudad balnearia a su mejor periodista y a su mejor fot\u00f3grafo. Luego ser\u00eda cuesti\u00f3n de oficio, paciencia y, como siempre, algo de suerte. Ten\u00edan que buscar un Mercedez Benz a\u00f1oso y gris. Menos de dos horas despu\u00e9s, lo vieron pasar y detenerse frente a su puesto de guardia. Ricardo Alfieri (h), el fot\u00f3grafo, gatill\u00f3 su m\u00e1quina varias veces. Primero la patente del auto. Luego, la figura de ese hombre canoso con camisa a cuadros que caminaba con decisi\u00f3n y gesto agrio. Alfredo Serra, el periodista, se le acerc\u00f3 a pocos metros y grit\u00f3 (tambi\u00e9n se podr\u00eda utilizar gatill\u00f3 ac\u00e1): \u00a1Kutschmann!<\/p>\n<p>El sesent\u00f3n se dio vuelta abruptamente. Su cara se agriet\u00f3, fue como si una sombra, una nube negra lo envolviera. Supo que lo hab\u00edan descubierto. \u201cOlmo, Pedro Olmo me llamo\u201d, dijo impostando firmeza. Serra replic\u00f3: \u201cNo mienta, usted es Kutschmann, el nazi\u201d. El hombre se apresur\u00f3 a entrar al lugar.<\/p>\n<p>Walter Kutschmann fue un criminal de guerra nazi. Miembro de las SS se desempe\u00f1\u00f3 en territorios polacos. All\u00ed fue responsable de varias matanzas. Se le atribuyen m\u00e1s de 2000 muertes de jud\u00edos polacos. En otro episodio orden\u00f3 fusilar a decenas de profesores universitarios y sus familiares por oponerse al r\u00e9gimen. En 1944 fue trasladado a Francia. En Par\u00eds junt\u00f3 a su jefe particip\u00f3 de la Operaci\u00f3n Modellhut, una maniobra en la que los nazis se valieron de Coco Chanel para intentar llegar a un acuerdo con las fuerzas inglesas (los historiadores todav\u00eda discuten el papel de la modista francesa: mediadora, pacifista, colaboracionista o nazi rampante). Cuando el derrumbe alem\u00e1n fue inevitable, Kutschmann no regres\u00f3 a su tierra. Supuso que en Alemania todo ser\u00eda peor para \u00e9l. Huy\u00f3 hacia Espa\u00f1a. Sab\u00eda que dentro de las escasas posibilidades que ten\u00eda a mano esa se presentaba como la m\u00e1s viable; descontaba la colaboraci\u00f3n (cobertura) de Franco. Y manejaba los rudimentos del idioma; hab\u00eda combatido junto a los franquistas en 1937.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a tuvo una estad\u00eda fugaz en un campo de refugiados.<\/p>\n<p>Fugado o ayudado a escapar, tom\u00f3 una nueva identidad que lo acompa\u00f1ar\u00eda hasta su captura final. A partir de ese momento ser\u00eda Pedro Ricardo Olmo, un sacerdote espa\u00f1ol que se desplazaba en sotana y todo. Justificaba su pronunciaci\u00f3n err\u00e1tica y met\u00e1lica con una historia inventada de d\u00e9cadas misionando en la campi\u00f1a suiza. Tom\u00f3 la identidad y los documentos de un sacerdote republicano asesinado tiempo antes. No se sabe bien cu\u00e1l fue su actividad en territorio espa\u00f1ol en esos a\u00f1os. No hay demasiadas huellas de sus pasos. La presi\u00f3n internacional provoc\u00f3 que Franco no pudiera proteger m\u00e1s a los criminales nazis fugados. La organizaci\u00f3n Odessa sac\u00f3 a muchos de sus miembros a trav\u00e9s del puerto de Vigo, una de las v\u00edas de escape principales (aunque a veces menospreciada por la historiograf\u00eda) de la Ruta de las Ratas. Kutschmann asumi\u00f3 su papel a la perfecci\u00f3n. A lo largo del viaje en el barco Monte Ambotto fue el Padre Olmo, tal como indicaban su h\u00e1bito y sus documentos espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>El 16 de enero de 1948 lleg\u00f3 a Argentina. Su rastro se pierde brevemente hasta que aparece trabajando en la empresa Osram. All\u00ed fue un oficinista adusto, poco comunicativo, que fue ascendiendo hasta convertirse en ejecutivo de la firma alemana. Lleg\u00f3 a ocupar el puesto de jefe de compras de la firma.<\/p>\n<p>Desde 1967, Simon Wiesenthal denunci\u00f3 ante tribunales alemanes la presencia de Kutchsmann en el pa\u00eds. Pero la historia fue la de siempre. Al no haber tratado de extradici\u00f3n entre los pa\u00edses, todas las actuaciones judiciales y los movimientos diplom\u00e1ticos oficiales se perd\u00edan en la desidia de las autoridades argentinas.<\/p>\n<p>En 1975, Wiesenthal volvi\u00f3 a la carga. Tuvo nuevos datos e identific\u00f3 con claridad que Olmo, el ejecutivo de Osram era Walter Kutschmann, el criminal de guerra nazi. Como la v\u00eda judicial y diplom\u00e1tica estaba estancada, utiliz\u00f3 a la prensa. Difundi\u00f3 sus hallazgos en los medios con el fin de poner en movimiento al gobierno democr\u00e1tico argentino. Cercado, Kutschmann volvi\u00f3 a escapar. No fue m\u00e1s a su trabajo. Las autoridades de Osram se mostraron sorprendidas y pretend\u00edan haber sido estafados en su buena fe. Aunque luego por declaraciones del mismo Kutschmann se supo que la empresa lo indemniz\u00f3 por su a\u00f1os de trabajo apenas apareci\u00f3 la noticia en los diarios. Los vecinos contaban lo mismo que en otra decena de casos de criminales nazis integrados a la vida argentina. Que eran buena gente, algo parcos, que no se met\u00edan con nadie, que eran poco comunicativos. Cuando parec\u00eda que su hora hab\u00eda llegado, Kutschmann se esfum\u00f3.<\/p>\n<p>Unas semanas despu\u00e9s, alguien pidi\u00f3 hablar con Alfredo Serra. Era un hombre trajeado, serio, que se acerc\u00f3 a la redacci\u00f3n de la Revista Gente un viernes por la tarde. Ofreci\u00f3 informaci\u00f3n a cambio de dinero. Serra le dijo que no estaba autorizado por los directores a ninguna erogaci\u00f3n. \u201cUn peso; ese es el valor\u201d, dijo el hombre, solicitando nada m\u00e1s lo que val\u00eda un viaje en colectivo. Exigi\u00f3 tambi\u00e9n un recibo oficial. Ah\u00ed le habl\u00f3 de Miramar y del Mercedes Benz gris con un cuarto de siglo de antig\u00fcedad, el \u00fanico que hab\u00eda en la zona.<\/p>\n<p>Que fuera Serra el elegido no era casualidad. Era uno de los mejores periodistas del momento y una de sus especialidades era la de perseguir y encontrar nazis. Unos a\u00f1os antes, por ejemplo, lo hab\u00eda hecho con Klaus Barbie en Bolivia. La revista en la que trabajaba, Gente, era la m\u00e1s vendida del momento: cientos de miles de ejemplares semanales. Era un tiempo en que era veros\u00edmil que un periodista hallara a un criminal nazi que la polic\u00eda hab\u00eda perdido y hasta lograra extraerle alguna declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Miramar, luego de la guardia breve y del encuentro, Kutschmann habl\u00f3 con Serra:<\/p>\n<p>\u2013Usted, usted es el hombre que destruy\u00f3 mi vida con las dos notas que public\u00f3\u2026<\/p>\n<p>\u2013Perd\u00f3n. No destru\u00ed su vida. Escrib\u00ed una historia, igual que otros periodistas.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed. Pero usted us\u00f3 las palabras de un modo\u2026 especial.<\/p>\n<p>\u2013No. En todo caso, las palabras fueron dictadas por Sim\u00f3n Wiesenthal, y por usted mismo.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Claro! Ustedes publican todo lo que dice ese se\u00f1or. Todas sus mentiras. Todos los ardides que usa para conseguir dinero.<\/p>\n<p>\u2013Kutschmann, pas\u00e9 seis meses de mi vida busc\u00e1ndolo, y ahora le pido una entrevista. Le doy una chance. Si no es un criminal de guerra, defi\u00e9ndase.<\/p>\n<p>\u2013No puedo hablar. Reci\u00e9n en marzo estar\u00e9 en condiciones de asumir mi defensa.<\/p>\n<p>\u2013Para m\u00ed, marzo es la eternidad.<\/p>\n<p>\u2013Todav\u00eda me faltan pruebas, y mis asesores legales no quieren que haga declaraciones hasta que las tenga.<\/p>\n<p>\u2013Entonces tendr\u00e9 que usar otra vez la versi\u00f3n de Wiesenthal, pero reforzada, porque ahora tengo sus fotos, su direcci\u00f3n, y la chapa de su auto.<\/p>\n<p>\u2013Haga lo que quiera. Pero si publica algo, me entrega a mis asesinos.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfUsted cree que sus asesinos, si existen, ignoran su paradero? No sea ingenuo. Si lo encontr\u00e9 yo, un periodista, m\u00e1s f\u00e1cil les ser\u00e1 a los que quieren matarlo.<\/p>\n<p>\u2013De cualquier manera, soy un hombre muerto. Cada d\u00eda que pasa espero a mis asesinos.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo sigui\u00f3 unos minutos m\u00e1s en el mismo tono. Kutschmann acusando al periodista por haber perdido su trabajo, pidiendo que piense en sus hijos. Hasta intervino, Geralda, su esposa. Kutschmann no neg\u00f3 sus cr\u00edmenes, s\u00f3lo justific\u00f3 su conducta bajo el r\u00f3tulo de \u201cacciones de guerra\u201d.<\/p>\n<p>La nota con sus respectivas fotos en las que se ve\u00eda al hombre de 61 a\u00f1os con nitidez, con su pelo blanco, el bigote espeso, los anteojos de armaz\u00f3n pesado y su camisa a cuadros se public\u00f3 en el siguiente n\u00famero de la revista y provoc\u00f3 un gran impacto. Pero nada pas\u00f3. Las autoridades argentinas adujeron que el acusado era muy l\u00e1bil, un escapista virtuoso que burlaba sus esfuerzos. El gobierno de Isabel Per\u00f3n no emiti\u00f3 comunicados oficiales al respecto.<\/p>\n<p>Kutschmann, una vez m\u00e1s, se hab\u00eda esfumado. Se conoc\u00eda su imagen, donde resid\u00eda, sus pasos anteriores, la integraci\u00f3n de su familia y hasta hab\u00eda sido localizado por un periodista; pero para los investigadores oficiales era un pr\u00f3fugo de una habilidad extraordinaria, habilidad que parece compart\u00eda con otros criminales nazis.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo verano del Proceso, con los militares tratando de manejar la transici\u00f3n democr\u00e1tica para que sus cr\u00edmenes quedaran impunes, unos periodistas del flamante diario Tiempo Argentino destinados a cubrir la temporada veraniega, ante nuevos rumores de su presencia en la Costa Atl\u00e1ntica dedicaron un par de d\u00edas a rastrearlo. Otra vez, lo encontraron en pocas horas. Vecinos, garagistas y empleados de rotiser\u00edas conoc\u00edan al matrimonio y sab\u00edan de sus cr\u00edmenes pendientes. \u201c\u00bfEl nazi? Vive en aquel edificio\u201d, se\u00f1alaban con naaturalidad. S\u00f3lo tuvieron que montar una guardia discreta. De ese momento es la fotograf\u00eda en la que se lo ve a Kutschmann, asomando su cara, detr\u00e1s de una entornada y s\u00f3lida puerta de madera de su departamento. Tiempo Argentino no public\u00f3 la nota de los periodistas Bec y Tonnelier, pero ellos lograron difundirla junto a las fotos a trav\u00e9s de una agencia de noticias. Al d\u00eda siguiente la imagen fue tapa de muchos de los matutinos nacionales. Otra vez, Kutschmann se le escurri\u00f3 a la laxa justicia nacional.<\/p>\n<p>Pero el largo escape termin\u00f3 el 15 de noviembre de 1985 hace 35 a\u00f1os. Cuatro agentes de Interpol rodearon al hombre de 71 a\u00f1os en la localidad de Florida en la Provincia de Buenos Aires. Los pocos vecinos que vieron la escena se sorprendieron cuando los hombres armados se abalanzaron sobre el anciano que paseaba su perro.<\/p>\n<p>\u201cSoy Pedro Olmo. Ustedes est\u00e1n confundidos\u201d, dijo. Menos de un minuto despu\u00e9s comprendi\u00f3 que esta vez s\u00ed se hab\u00eda terminado su fuga. \u201cSoy quien buscan. No me voy a resistir. Ahora s\u00ed termin\u00f3 todo\u201d, dicen que dijo.<\/p>\n<p>Y no fue una cuesti\u00f3n de suerte. El azar no tuvo nada que ver. El regreso democr\u00e1tico tambi\u00e9n termin\u00f3 con la impunidad de estos criminales de guerra que utilizaron durante d\u00e9cadas -con gobiernos de distinta legitimidad y diferente signo pol\u00edtico- a Argentina como apacible guarida. En pocas horas y tras negociaciones entre Alemania, el Centro Simon Wiesenthal y el gobierno argentino, el presidente Alfons\u00edn firm\u00f3 la orden de captura internacional y la extradici\u00f3n. Medio d\u00eda despu\u00e9s, los agentes de Interpol lo detuvieron.<\/p>\n<p>La voluntad pol\u00edtica de los mandatarios argentinos por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial era la de poner a disposici\u00f3n de las jurisdicciones pertinentes a los criminales de guerra. Un cambio de rumbo contundente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s fue el tiempo de los tr\u00e1mites, de las presentaciones judiciales, los recursos de apelaci\u00f3n que le sirvieron a la defensa para demorar el traslado. Mientras se preparaba la extradici\u00f3n, Walter Kutschmann fue internado por un problema coronario.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 en el Hospital Fern\u00e1ndez, el 30 de agosto de 1986, sin llegar a ser extraditado.<\/p>\n<p>Por Mat\u00edas Bauso para Infobae. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace exactos 35 a\u00f1os, el miembro de las SS hitlerianas Walter Kutschmann, acusado por el asesinato de miles de jud\u00edos, fue detenido por la Interpol en nuestro pa\u00eds. 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