{"id":69630,"date":"2020-09-08T15:12:58","date_gmt":"2020-09-08T18:12:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=69630"},"modified":"2020-09-08T15:12:58","modified_gmt":"2020-09-08T18:12:58","slug":"el-periodista-ahorcado-por-los-nazis-las-torturas-el-horror-y-el-libro-clandestino-de-un-condenado-a-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2020\/09\/08\/69630\/el-periodista-ahorcado-por-los-nazis-las-torturas-el-horror-y-el-libro-clandestino-de-un-condenado-a-muerte\/","title":{"rendered":"El periodista ahorcado por los nazis: las torturas, el horror y el libro clandestino de un condenado a muerte"},"content":{"rendered":"<p>Julius Fuc\u00edk, nacido en Praga, escribi\u00f3 en prisi\u00f3n -en unas hojas que le alcanzaron secretamente- un desgarrador testimonio sobre los vej\u00e1menes, la resistencia, las delaciones y la certeza de la muerte. El 8 de septiembre de 1943 fue ejecutado. \u201cReportaje al pie de la horca\u201d y los fragmentos que fueron omitidos creyendo que as\u00ed constru\u00edan un h\u00e9roe perfecto para el Partido Comunista.<\/p>\n<p>Adolf Kol\u00ednsk\u00fd, polic\u00eda checo, trabajaba para los nazis. Estaba asignado a la prisi\u00f3n de Pankr\u00e1c, en Praga. Las fuerzas de seguridad de los pa\u00edses ocupados representaban lo peor de esas sociedades percudidas moralmente por los SS. Pactaban con el enemigo con el fin de obtener ventajas ef\u00edmeras. Ejerc\u00edan sobre sus compatriotas una violencia s\u00e1dica fruto del colaboracionismo. No sab\u00edan todav\u00eda que la enloquecida violencia nazi recaer\u00eda, tambi\u00e9n sobre ellos, inexorable.<\/p>\n<p>Kol\u00ednsk\u00fd, al d\u00eda siguiente de ingresar a trabajar a la prisi\u00f3n, se acerc\u00f3 al preso m\u00e1s peligroso de los all\u00ed alojados. Peligroso, se entiende, es s\u00f3lo una forma de decir. Su condici\u00f3n f\u00edsica era la peor posible. Lo hab\u00edan torturado hasta la agon\u00eda. El silencio y la lealtad sol\u00edan hacer pagar esos costos. El prisionero apenas se manten\u00eda en pie. Sus actividades conspirativas en los primeros tiempos de la ocupaci\u00f3n nazi lo hab\u00edan llevado hasta all\u00ed. Los interrogatorios y las vejaciones estuvieron a punto de matarlo. El guardia comenz\u00f3 a revisarle los bolsillos del andrajoso traje de prisionero. Mientras realizaba esta tarea f\u00fatil \u2013nada pod\u00eda llevar encima, ellos ya le hab\u00edan sacada todo- le habl\u00f3 casi sin mover los labios, con una voz apenas audible. Con tono c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 le pasa a usted?- pregunt\u00f3 en voz baja.<\/p>\n<p>-No s\u00e9. Me han dicho que ma\u00f1ana ser\u00e9 fusilado.<\/p>\n<p>-\u00bfSe asust\u00f3?<\/p>\n<p>-Descontaba que iba a suceder- respondi\u00f3 el prisionero.<\/p>\n<p>El guardia Kol\u00ednsk\u00fd mir\u00f3 una vez m\u00e1s por sobre su hombro. Comprob\u00f3 que sus superiores se entreten\u00edan vejando a otros detenidos, no le prestaban atenci\u00f3n. Tom\u00f3 aire y dijo: \u201cPor si acaso\u2026 si quiere usted enviar un recado para alguien\u2026 O si quiere escribir\u2026 No para ahora, \u00bfcomprende?, sino para el futuro: c\u00f3mo ha llegado aqu\u00ed, si alguien le ha traicionado, que conducta observaba \u00e9ste o aquel\u2026 Para que todo lo que sabe no se marche con usted\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Julios Fuc\u00edk acept\u00f3 la oferta de inmediato. Era su \u201cm\u00e1s ferviente deseo\u201d (as\u00ed lo anot\u00f3 luego). Unos minutos despu\u00e9s, ten\u00eda en su celda l\u00e1piz y papel. Para hacer aquello que hab\u00eda hecho toda su vida. Escribir. Narrar. Dejar testimonio.<\/p>\n<p>Julios Fuc\u00edk, periodista y escritor, naci\u00f3 en 1903 en Praga. Fue redactor del diario comunista de esa ciudad, el Rud\u00e9 Pr\u00e1vo, y de la revista pol\u00edtica-literaria Tvorba. Desde muy joven se sum\u00f3 al Partido Comunista. En las divisiones internas se inclin\u00f3 por el ala m\u00e1s dura, por el stalinismo. Escribi\u00f3 cr\u00edticas literarias y cr\u00f3nicas de sus viajes por la Rusia comunista. Tras la ocupaci\u00f3n alemana desarroll\u00f3 una intensa actividad clandestina. Fue una de las figuras m\u00e1s relevantes de la resistencia checa. La Gestapo lo captur\u00f3 en 1942. Fue de casualidad. Alguien viol\u00f3 la seguridad de una cita. No lo buscaban a \u00e9l. D\u00edas despu\u00e9s, ya en la prisi\u00f3n de Pankr\u00e1c, descubrieron a quien ten\u00edan entre sus manos. Alguien se quebr\u00f3. Lo delataron. Los miembros de la Gestapo apenas cre\u00edan su suerte. El profesor Hor\u00e1k (ese era el seud\u00f3nimo que utilizaba) hab\u00eda ca\u00eddo bajo sus garras.<\/p>\n<p>Fuc\u00edk hizo en la guerra lo que hab\u00eda hecho en sus casi cuarenta a\u00f1os de vida. Comportarse con dignidad y luchar por su causa. Y escribir. Reportaje al pie de la horca es el libro que escribi\u00f3 en esos papeles que le alcanzaba el guardia Kol\u00ednsk\u00fd. Un libro sobre su prisi\u00f3n y sobre sus compa\u00f1eros, sobre la libertad y la injusticia, sobre el amor y la traici\u00f3n. Un libro esperanzador.<\/p>\n<p>Esos papeles casi nunca eran hojas blancas y limpios. Escrib\u00eda d\u00f3nde pod\u00eda, en lo que le consegu\u00edan. Papel higi\u00e9nico, en el margen de alg\u00fan peri\u00f3dico, en el reverso de los paquetes de cigarrillos.<\/p>\n<p>La resistencia checa con ayuda de alg\u00fan guardia sac\u00f3 los manuscritos de Fuc\u00edk de la c\u00e1rcel. Luego de la guerra llegaron a su esposa, sobreviviente del campo de concentraci\u00f3n de Ravensbr\u00fcck. Ella los public\u00f3 y el libro se sigue reeditando hasta hoy.<\/p>\n<p>Fue una cita en una casa. Para nada, s\u00f3lo para cumplir. Ninguna novedad importante que transmitir. Al llegar encuentra un matrimonio que no deber\u00eda estar all\u00ed. Una imprudencia, piensa. El clima es cordial. Todos est\u00e1n enfrascados en la misma lucha. Tambi\u00e9n est\u00e1 Mirek, su asistente y hombre de confianza. El clima cambia abruptamente. Golpes atronadores en la puerta. Corridas en el pasillo. La puerta se abre. Nueve agentes de la Gestapo los rodean. Fuc\u00edk queda fuera de la vista de los nazis. Lleva un arma. Duda. Piensa. Sabe que \u00e9l y Mirek est\u00e1n perdidos. \u00c9l solo no puede contra los nueve. El matrimonio, si dispara, morir\u00e1. \u00c9l y Mirek ya est\u00e1n condenados. A la tortura y a la muerte. Los apresan a todos.<\/p>\n<p>No tardaron mucho los nazis en descubrir que ese se\u00f1or de barba que dec\u00eda llamarse profesor Hor\u00e1k, era Julius Fuc\u00edk. Lo molieron a golpes. Fuc\u00edk pens\u00f3 que su final hab\u00eda llegado. Eran pocos los momentos en que estaba l\u00facido. Las caras de sus compa\u00f1eros de celda eran su mejor diagn\u00f3stico. Los traslados a los interrogatorios, a la tortura, los hac\u00eda en camilla. Ingresa su esposa Gustina, empujada por dos agentes alemanes, a la sala de interrogatorios. \u00c9l traga la sangre que desborda por los labios y la nariz. No desea preocuparla. Ella niega conocerlo. Cumpli\u00f3 con la promesa de nunca confesar conocerlo.<\/p>\n<p>Lo vuelven a torturar en presencia de ella. \u00c9l no abre la boca. No quiere que ella vea que le volaron todos los dientes. Le hablan a Justina. Le piden que haga razonar a su marido. Si no hablan en una hora los fusilar\u00e1n a los dos. Justina, mientras mira con ojos tiernos a Julius, contesta: \u201cSe\u00f1or comisario, eso no es ninguna amenaza para m\u00ed. Ese es mi \u00faltimo deseo. Si a \u00e9l lo ejecutan, ejec\u00fatenme a m\u00ed tambi\u00e9n\u201d. Ella sale de la habitaci\u00f3n rumbo a un campo de concentraci\u00f3n. \u00c9l vuelve a su celda.<\/p>\n<p>Lo espera m\u00e1s dolor y la muerte.<\/p>\n<p>En la celda le falta el aire. Se ahoga. No puede moverse. Los dolores son permanentes. La agon\u00eda no es hermosa. Habla con la muerte. \u201cHas tardado mucho en llegar -escribe Fuc\u00edk- . Y sin embargo, esperaba conocerte m\u00e1s tarde. Esperaba vivir a\u00fan la vida de un hombre libre: poder trabajar mucho, amar mucho, cantar mucho y recorrer el mundo\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varias semanas, ya no pierde el conocimiento. Sabe que est\u00e1 vivo. El dolor no se lo permite olvidar. Es permanente y atroz. Despu\u00e9s, en forma paulatina, llega la recuperaci\u00f3n. Sus captores (y sus compa\u00f1eros de celda) se sorprenden. Afuera, en las calles de Praga, la Resistencia atent\u00f3 contra Heydrich. Crece la esperanza. D\u00eda a d\u00eda corren entre los detenidos los rumores alentadores. Fuc\u00edk lucha contra las falsas esperanzas. El optimismo no necesita ni debe ser alimentado por la mentira. \u201cLo fundamental est\u00e1 en ti: la fe en que un solo d\u00eda puede ser decisivo y que el d\u00eda que ganas te ayudar\u00e1 a pasar los l\u00edmites que separan la vida que no quieres abandonar de la muerte que te amenaza\u201d.<\/p>\n<p>Se llevan a otros compa\u00f1eros. Salen de la celda con la mirada limpia y franca. Al volver ya no pueden mirarlo. No necesitan hablar. \u00c9l sabe lo que pas\u00f3. No resistieron. Tampoco su ayudante Mirek. Cedi\u00f3 en las primeras horas. Delat\u00f3 a todos sus compa\u00f1eros. Cay\u00f3 entera la red que manejaba Fuc\u00edk. El Comit\u00e9 Nacional Revolucionario de intelectuales checos. La delaci\u00f3n no fue de utilidad para Mirek. A \u00e9l tambi\u00e9n lo mataron.<\/p>\n<p>D\u00e9cadas despu\u00e9s, tras la ca\u00edda de Muro de Berl\u00edn, sabremos que Fuc\u00edk tambi\u00e9n cedi\u00f3, que \u00e9l mismo lo anot\u00f3 pese a que ese pasaje faltaba en su libro. Tras seis semanas de tortura, \u00e9l habl\u00f3. Seg\u00fan su versi\u00f3n dio datos falsos o imprecisos, e informaci\u00f3n que debido al tiempo transcurrido no pon\u00eda en riesgo a nadie.<\/p>\n<p>Un d\u00eda frente a su celda ve colgado su cintur\u00f3n de un tirante. Es la se\u00f1al. Un beneficio de los que son llevados a juicio. Les devuelven cintur\u00f3n, cordones y corbata. Antes no. De la fiesta de la matanza participan s\u00f3lo ellos.<\/p>\n<p>El 25 de agosto de 1943 un tribunal en Berl\u00edn conden\u00f3 a muerte a Julius Fuc\u00edk. Lo ahorcaron quince d\u00edas despu\u00e9s, el 8 de septiembre. Esa noche de a ocho en ocho fueron ahorcados otros 155 detenidos.<\/p>\n<p>Lo hab\u00eda tenido presente a lo largo de su detenci\u00f3n. La muerte, su muerte, no era una posibilidad. Era una certeza. Lo escribe en unos de los primeros p\u00e1rrafos de su libro: \u201cSi el nudo de la horca aprieta mi cuello antes de terminar, quedar\u00e1n todav\u00eda millones de hombres para completarla con un final feliz\u201d.<\/p>\n<p>En su libro no habla s\u00f3lo de \u00e9l. Describe y nombra a cada uno de sus compa\u00f1eros. Habla de ellos con cari\u00f1o y admiraci\u00f3n. Describe emocionado la lealtad de esa gente que lucha contra el oprobio, que ante las condiciones de mayor crueldad posible, optan por mantener su nobleza y la esperanza, aunque a ellos, esa esperanza, no los incluya. Una de ellas es Mar\u00eda Jelinek. Una mujer mayor, una obrera humilde que fue detenida junto a su esposo. El resto lo narra Abelardo Castillo en su art\u00edculo La trama terrestre: \u201cUna trabajadora analfabeta, sin saber que repet\u00eda el m\u00e1s c\u00e9lebre de los epitafios griegos, pronunci\u00f3 al morir estas \u00faltimas palabras: \u201cPatr\u00f3n, diga a los de afuera que no me lloren ni se dejen aterrorizar por esto. Hice lo que me ordenaba mi deber de obrera y muero por eso.\u201d<\/p>\n<p>Julius Fucik, agrega que la mujer no pod\u00eda imaginar que eso ya estaba dicho desde mucho antes. Estaba dicho desde veinticinco siglos atr\u00e1s, en el epitafio a los espartanos muertos en las Term\u00f3pilas: Peregrino, anuncia a los lacedemonios que aqu\u00ed yacemos muertos, como la patria lo ha ordenado. Y a m\u00ed me parece que est\u00e1 bien. Trescientos guerreros espartanos muertos, pienso yo, merec\u00edan un epitafio como esas palabras que el poeta Sim\u00f3nides de Ceo record\u00f3 haber o\u00eddo, en el porvenir, en boca de una sirvienta analfabeta\u201d.<\/p>\n<p>Fuc\u00edk sabe que su tiempo se agota. S\u00f3lo el suyo. \u00c9l no lo ver\u00e1 pero cree con fervor que su causa se impondr\u00e1. Escribe su testamento y se apura por terminar su libro. Las paredes de la celda, el hedor, los golpes, las torturas, la desaparici\u00f3n de sus compa\u00f1eros, las traiciones, la separaci\u00f3n de su mujer, no le impiden ver en perspectiva. Pensar en el futuro. Pensar en la victoria. Tiene un mensaje que brindar: \u201cSiempre hemos contado con la muerte. Lo sab\u00edamos: caer en las manos de la Gestapo quiere decir el fin. Y aqu\u00ed tambi\u00e9n hemos actuado de acuerdo con esta convicci\u00f3n \u2013escribe Julius Fuc\u00edk en las l\u00edneas finales de su libro-. Tambi\u00e9n mi juego se aproxima a su fin. No puedo describirlo. No lo conozco. Ya no es un juego. Es la vida. Y en la vida no hay espectadores. El tel\u00f3n se levanta. Hombres: los he amado. \u00a1Est\u00e9n alerta!\u201d.<\/p>\n<p>Sent\u00eda que hab\u00eda cumplido con su deber. Lo escribe en su testamento: \u201cLo repito una vez m\u00e1s: hemos vivido para la alegr\u00eda; por la alegr\u00eda hemos ido al combate y por ella morimos. Que la tristeza jam\u00e1s vaya unida a nuestro nombre\u201d.<\/p>\n<p>Tras la guerra, esas hojas dispersas llegan a Gustina Fucikova, su esposa. Ella los ordena y los publica. Tambi\u00e9n los expurga. Elimina esa fracci\u00f3n del texto en la que \u00e9l confiesa que cedi\u00f3, tarde, a la tortura. El r\u00e9gimen comunista checo estaba contento con la supresi\u00f3n. Su h\u00e9roe no pod\u00eda desfallecer nunca, no pod\u00eda mostrar debilidad alguna. S\u00f3lo en la Checoslavaquia comunista se editaron millones de ejemplares de Reportaje al Pie de la Horca. Esos escritos se difundieron por todo el mundo.<\/p>\n<p>Se convirti\u00f3 en libro de texto de los militantes de izquierda y de los grupos revolucionarios en los sesenta y los setenta. El h\u00e9roe que lucha contra el poder, que hace prevalecer el bienestar colectivo sobre el personal, que mantiene esperanzas en la victoria. Era la historia ideal para difundir. Hay que tener en cuenta tambi\u00e9n que desde el punto de vista literario, el libro est\u00e1 muy bien escrito y atrapa al lector.<\/p>\n<p>Los lectores c\u00e9lebres tambi\u00e9n ayudaron. Algunos combatientes cubanos contaron que el Che Guevara les regalaba un ejemplar antes de ingresar a sus filas. Pablo Neruda le dedic\u00f3 unos versos (Por las calles de Praga en invierno, cada d\u00eda,\/ pas\u00e9 junto a los muros de la casa de piedra\/ en que fue torturado Julius Fuc\u00edk.\/ La casa no dice nada: piedra color invierno,\/ barras de hierro, ventanas sordas.\/ Pero cada d\u00eda que pas\u00e9 por all\u00ed\/ mir\u00e9, toqu\u00e9 los muros, busqu\u00e9 el eco,\/ la palabra, la voz, la huella pura\/ del h\u00e9roe). Tambi\u00e9n lo hizo Milan Kundera, compatriota de Fuc\u00edk y todav\u00eda sin haber renegado del comunista en esa \u00e9poca, en El \u00daltimo Mayo.<\/p>\n<p>Pero para entender la figura de Fuc\u00edk dentro de su pa\u00eds hay que detenerse en otro p\u00e1rrafo de Kundera, en este caso perteneciente a La Broma: \u201cReconozco Reportaje al Pie de la Horca. Ese texto, escrito clandestinamente en prisi\u00f3n, y publicado en millones de ejemplares despu\u00e9s de la guerra, transmitido por la radio, convertido en lectura colegial obligatoria, fue el libro sagrado de esa era\u201d.<\/p>\n<p>En cada dependencia p\u00fablica colgaba un cuadro de Fuc\u00edk. Fue el h\u00e9roe elegido por el r\u00e9gimen comunista. Pr\u00f3cer oficial. El que opac\u00f3 la actuaci\u00f3n de lo dem\u00e1s. Su figura deb\u00eda servir como ejemplo. Todo los alumnos secundarios del pa\u00eds deb\u00edan atravesar sus p\u00e1ginas. Y la imagen del h\u00e9roe checo y comunista deb\u00eda tambi\u00e9n exportarse.<\/p>\n<p>Una vez ca\u00eddo el Muro y restaurado el texto original, la visi\u00f3n de Fuc\u00edk se modific\u00f3. Lo que se hab\u00eda cercenado no era mucho, apenas el 2% del total del texto. Con esos agregados s\u00f3lo se lo ve\u00eda como alguien m\u00e1s humano, con la posibilidad de quebrarse ante lo inhumano. Pero el problema no era el periodista detenido y torturado que se dedic\u00f3 a contar su experiencia y a dejar asentada su fortaleza y esperanza; el verdadero inconveniente fue el uso que hicieron de \u00e9l. En esos a\u00f1os de apertura, Fuc\u00edk debi\u00f3 pagar haber sido la cara, la imagen oficial de otro tiempo, de otra era, de un mundo que muchos quer\u00edan dejar atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Por Mat\u00edas Bauso para Infobae.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julius Fuc\u00edk, nacido en Praga, escribi\u00f3 en prisi\u00f3n -en unas hojas que le alcanzaron secretamente- un desgarrador testimonio sobre los vej\u00e1menes, la resistencia, las delaciones y la certeza de la muerte. El 8 de septiembre de 1943 fue ejecutado. \u201cReportaje al pie de la horca\u201d y los fragmentos que fueron omitidos creyendo que as\u00ed constru\u00edan un h\u00e9roe perfecto para el Partido Comunista. Adolf Kol\u00ednsk\u00fd, polic\u00eda checo, trabajaba para los nazis. Estaba asignado a la prisi\u00f3n de Pankr\u00e1c, en Praga. Las fuerzas de seguridad de los pa\u00edses ocupados representaban lo peor de esas sociedades percudidas moralmente por los SS. Pactaban con el enemigo con el fin de obtener ventajas ef\u00edmeras. Ejerc\u00edan sobre sus compatriotas una violencia s\u00e1dica fruto del colaboracionismo. No sab\u00edan todav\u00eda que la enloquecida violencia nazi recaer\u00eda, tambi\u00e9n sobre ellos, inexorable. Kol\u00ednsk\u00fd, al d\u00eda siguiente de ingresar a trabajar a la prisi\u00f3n, se acerc\u00f3 al preso m\u00e1s peligroso de los all\u00ed alojados. Peligroso, se entiende, es s\u00f3lo una forma de decir. Su condici\u00f3n f\u00edsica era la peor posible. Lo hab\u00edan torturado hasta la agon\u00eda. El silencio y la lealtad sol\u00edan hacer pagar esos costos. El prisionero apenas se manten\u00eda en pie. 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