{"id":65520,"date":"2020-08-10T16:43:36","date_gmt":"2020-08-10T19:43:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=65520"},"modified":"2020-08-10T16:43:36","modified_gmt":"2020-08-10T19:43:36","slug":"cual-es-el-precio-de-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2020\/08\/10\/65520\/cual-es-el-precio-de-la-libertad\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l es el precio de la libertad?"},"content":{"rendered":"<p>La vida de Giuseppe no fue f\u00e1cil. Su infancia estuvo atravesada por la guerra, en su Italia natal, y su adultez marcada por la guerrilla en Argentina\u00a0 En ambas ocasiones, lo perdi\u00f3 todo.<\/p>\n<p>\u201cPepe\u201d, como lo bautizaron en Argentina, naci\u00f3 en 1930 en Ivrea, un peque\u00f1o pueblo al norte de aquel pa\u00eds europeo. Su padre, falleci\u00f3 combatiendo durante la invasi\u00f3n italiana a Etiop\u00eda.<\/p>\n<p>Luego de su muerte, se mudaron a Roma, junto a Giulia su madre, en busca de una vida mejor.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando ya se\u00a0 hab\u00edan ilusionado de que la paz volver\u00eda a Italia, tras el derrocamiento de Mussolini, el ejercito nazi invadi\u00f3 el pa\u00eds y comenz\u00f3 la persecuci\u00f3n total de los jud\u00edos italianos.<\/p>\n<p>La capital, ya no era segura. La violencia contra ellos era feroz, y el miedo a ser capturados por los alemanes, era desesperante. Giulia canalizaba su angustia fumando y fumando.\u00a0 Estaba perdida, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer.\u00a0Las provisiones, se iban acabando poco a poco. No pod\u00edan permanecer encerrados y escondidos en el hogar mucho m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Pese a su juventud, no hab\u00eda vuelto a formar pareja, aunque pretendientes no le faltaban, pues jud\u00edos y no jud\u00edos la cortejaban.\u00a0 Desde m\u00e9dicos, y abogados, hasta comerciantes y militares luchaban por su amor. Pero, el temor a una nueva p\u00e9rdida y m\u00e1s en tiempos de guerra, le hab\u00edan puesto una coraza de hierro a su alma.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, recibieron la carta de Alessia, una amiga de la familia, que intuyendo la situaci\u00f3n, les ped\u00eda que vuelvan inmediatamente a Ivrea, para una vez all\u00ed, poder ayudarlos. En un viaje envuelto de peligros e incertidumbre, lograron llegar sin ser vistos.<\/p>\n<p>Por la noche, los llevaron a un campo de la familia y los escondieron;\u00a0 mientras tramitaban los pasaportes falsos para que pudieran escapar a la neutral Suiza.<\/p>\n<p>Sin embargo los pasaportes no llegaron nunca. Y hasta el final de la guerra, tuvieron que permanecer escondidos en un pozo, dentro del establo.<\/p>\n<p>Una noche,\u00a0 salieron del escondite a tomar un poco de aire fresco y a estirar las piernas. En ese momento vieron un gran movilizaci\u00f3n de tropas alemanas que transitaban a la distancia.<\/p>\n<p>Al principio pensaron que los hab\u00edan delatado y que ven\u00edan por ellos, pero Giulia se dio cuenta de que estaba siendo testigo, a la distancia, de la retirada del ejercito nazi del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Al finalizar la guerra, sinti\u00f3 que Italia ya no era un lugar seguro para que su hijo creciera.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o Pepe hab\u00eda entrado en la adolescencia. Eran tiempos dif\u00edciles y un m\u00ednimo conflicto podr\u00eda desatar un eventual conflicto b\u00e9lico. Si eso suced\u00eda, el joven Giuseppe ser\u00eda convocado a sumarse a las filas del ej\u00e9rcito. Por el absurdo afan imperialista de \u201cil Duce\u201d Benito Mussolini, hab\u00eda perdido a su amado en \u00c1frica y el s\u00f3lo hecho de pensar en perder a hijo, la consum\u00eda.<\/p>\n<p>Todo eso la llev\u00f3 a tomar la decidi\u00f3 de emigrar a Argentina, donde resid\u00eda su hermano Fabrizio.<\/p>\n<p>Partieron desde el puerto de G\u00e9nova, en busca de paz y prosperidad. Claro que, durante el viaje se encontraron con gran cantidad de alemanes a bordo. El miedo los azot\u00f3 nuevamente. Los transport\u00f3 a los momentos de horror y persecuci\u00f3n que hab\u00edan pasado en Roma y a aquellos d\u00edas interminables dentro del pozo.<\/p>\n<p>Giulia sab\u00eda alem\u00e1n, pues lo hab\u00eda estudiado en el colegio. Entend\u00eda todo lo que ellos hablaban.<\/p>\n<p>Eran nazis que escapaban impunemente de Europa, evadiendo la justicia. En sus conversaciones reivindicaban todo lo que hab\u00edan hecho, y segu\u00edan pregonando el Reich de los mil a\u00f1os. Era aterrador para ella escucharlos, tem\u00eda que pudieran descubrir su identidad como jud\u00edos y los arrojaran al mar.<\/p>\n<p>En cambio, Pepe la pasaba bien. No entend\u00eda alem\u00e1n, estaba ajeno a los preocupaciones de su madre. Se hab\u00eda hecho de muchos amigos de su edad y se la pasaba jugando.<\/p>\n<p>Hasta tuvo tiempo de enamorarse de una chica espa\u00f1ola y con ella aprendi\u00f3 a hablar sus primeras palabras en castellano.<\/p>\n<p>Al arribar al Puerto de Buenos Aires, mientras desembarcaban, uno de los nazis observ\u00f3 el gran esfuerzo de Giulia al cargar su equipaje e intent\u00f3 ayudarla con sus maletas. La sensaci\u00f3n de asco y repulsi\u00f3n que sinti\u00f3 cuando el alem\u00e1n le roz\u00f3 la mano, la llev\u00f3 inmediatamente a empujarlo y tirarlo al agua.<\/p>\n<p>Al sentirse nuevamente en libertad, le grit\u00f3: &#8211; <em>Ich bin j\u00fcdisch<\/em> \u2013 que significa \u201cSoy jud\u00eda\u201d en alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca se encontraba\u00a0 prohibido el ingreso de Jud\u00edos a la Argentina, por lo que tuvieron que mentir declarando ser de religi\u00f3n cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Una vez asentados en el pa\u00eds, Pepe pudo terminar la escuela y r\u00e1pidamente logr\u00f3 montar una pr\u00f3spera ferreter\u00eda en Villa Lynch, Provincia de Buenos Aires. Se cas\u00f3 con Raquel, que hab\u00eda sido una de sus empleadas y juntos tuvieron tres hijos.<\/p>\n<p>Cuando vio que su peque\u00f1o ya volaba por s\u00ed solo, Giulia logr\u00f3 abrir su coraz\u00f3n y volvi\u00f3 a enamorarse. Su nuevo amor fue Enrique, un argentino algunos a\u00f1os menor que ella, pero lo suficientemente maduro para poder casarse y hacerla feliz.<\/p>\n<p>Giuseppe, siempre fue un padre presente. Nunca se perdi\u00f3 un acto del colegio de sus hijos. Tampoco la muestra de pat\u00edn de sus hijas, ni los partidos de f\u00fatbol de su hijo mayor Roberto.<\/p>\n<p>Al haber crecido sin su pap\u00e1, deseaba que sus hijos tuvieran un padre atento y compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n familiar siempre hab\u00eda sido muy estrecha y de confianza.<\/p>\n<p>Pero a a mediados de los a\u00f1os setenta, comenz\u00f3 a notar que su hijo mayor se hab\u00eda vuelto poco comunicativo, hab\u00eda noches que no volv\u00eda a la casa, y en otras oportunidades volv\u00eda todo golpeado, con la excusa que le hab\u00edan querido robar.<\/p>\n<p>Una madrugada, mientras Pepe aguardaba el regreso de su hijo, se decidi\u00f3 a entrar en su habitaci\u00f3n y revisarle las cosas\u00a0 para saber en que andaba. Al hurgar, se encontr\u00f3 con varios n\u00fameros de la revista \u201cEvita Montonera\u201d, panfletos de Montoneros y armas.<\/p>\n<p>La sorpresa y la preocupaci\u00f3n fueron muy grandes. Se imagin\u00f3 lo peor. Sent\u00eda que hab\u00eda fallado como padre, se sent\u00eda culpable de lo que pudiera haber hecho Roberto. No pod\u00eda concebir que participara en atentados, o en secuestros.\u00a0 Ni siquiera le importaba la ideolog\u00eda, pues siempre propici\u00f3 que sus hijos fueran libres en su pensamiento.<\/p>\n<p>Pasaron horas, d\u00edas y semanas sin que Roberto regresar\u00e1 a su casa. Nadie sab\u00eda nada sobre \u00e9l. Pepe y Raquel movieron cielo y tierra para encontrarlo.<\/p>\n<p>Luego de una semana de b\u00fasqueda, recibieron un llamado de una comisar\u00eda del conurbano bonaerense. Les hicieron saber que podr\u00edan averiguar sobre el paradero de su hijo. Pero, esa informaci\u00f3n ten\u00eda un precio y bajo ninguna circunstancia deb\u00edan presentar un h\u00e1beas corpus.<\/p>\n<p>Pepe junt\u00f3 el dinero solicitado por el comisario y fue hasta la seccional. Mientras entraba, sinti\u00f3 que lo hac\u00eda al mism\u00edsimo infierno.<\/p>\n<p>De fondo se escuchaban gritos de sufrimiento de los detenidos; las paredes estaban manchadas de humedad y de sangre vieja. La mirada de todos los polic\u00edas estaba puesta fijamente sobre \u00e9l, como si se tratara de lobos hambrientos, a punto de cazar a su presa.<\/p>\n<p>El despacho del comisario no se quedaba atr\u00e1s, entre el desorden reinante y las paredes rotas, cerraban el decadente escenario los cuadros de Adolf Hitler y de Otto Skorzeny, qui\u00e9n hab\u00eda fallecido pocos d\u00edas antes.<\/p>\n<p>Una vez a solas con el comisario, \u00e9ste le inform\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0 <em>Su hijo se encuentra detenido e incomunicado por intentar atentar contra un Coronel del Ej\u00e9rcito. La cosa esta dif\u00edcil para todos\u00a0 y mis muchachos lograron encontrar a su hijo&#8230;.Supongo que Usted me esta comprendiendo&#8230;Tenemos poco tiempo, lo est\u00e1n\u00a0reclamando del Poder Ejecutivo;\u00a0 y si ordeno su traslado no lo va a ver nunca m\u00e1s. <\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>Sin vueltas comisario, \u00bfCu\u00e1l es el\u00a0precio por la libertad de mi hijo? &#8211; R<\/em>espondi\u00f3 en\u00e9rgicamente Pepe-<\/li>\n<li><em>Son diez mil d\u00f3lares. <\/em><\/li>\n<li><em>Necesito unos d\u00edas, para poder conseguir el dinero&#8230; La vida de mi hijo no tiene precio, pero su dignidad y honorabilidad\u00a0si&#8230; \u00bfQu\u00e9 ejemplo le deja a sus hijos? <\/em>&#8211;\u00a0 Le replic\u00f3 sin medir las consecuencias de sus palabras-<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estaban en democracia, pero no hab\u00eda justicia o m\u00e1s bien cada uno la interpretaba como le parec\u00eda y as\u00ed actuaba.\u00a0 La Constituci\u00f3n Nacional era cada vez menos tenida en cuenta.<\/p>\n<p>Cada cu\u00e1l buscaba imponer su ley de acuerdo a su ideolog\u00eda y buscaba legitimarlo a trav\u00e9s de las armas. En el medio la sociedad era reh\u00e9n de la barbarie y las disputas de poder;\u00a0 y el gobierno con Isabel Per\u00f3n al mando quedaba cada vez m\u00e1s aislado,\u00a0 sin reacci\u00f3n y ante una crisis cada vez mayor.<\/p>\n<p>Pepe y Raquel tuvieron que vender la ferreter\u00eda, para salvar a Roberto de una muerte segura.<\/p>\n<p>Lo encontraron en el lugar indicado, atado a un \u00e1rbol, torturado e inconsciente. Apenas reconocible, de los golpes recibidos. En su remera, le hab\u00edan pintado la leyenda: \u201csoldado de Per\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Una vez que el j\u00f3ven se recuper\u00f3, lo mandaron a Vancouver, Canad\u00e1.<\/p>\n<p>En el pa\u00eds del norte, se encontraba residiendo su abuela Giulia.\u00a0 All\u00ed estar\u00eda seguro, hasta que las cosas mejoraran en Argentina.<\/p>\n<p>Al llegar al aeropuerto canadiense, fue recibido por el abuelastro Enrique. En su interior, tem\u00eda que algo malo le hubiera sucedido a la nona, y se lo estuvieran ocultando.<\/p>\n<p>Sin embargo, al llegar por fin a la casa, la abuela Giulia lo recibi\u00f3 con\u00a0 reproches:<\/p>\n<p><em>&#8211; Stupido ragazzo, cosa hai fatto? &#8211; <\/em>mientras le pegaba con el palo de amazar<em>&#8211;<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>Par\u00e1 abuela, ya me dieron bastante los milicos&#8230; \u00bfEst\u00e1s loca? \u2013 <\/em>le rogaba el joven, mientras trataba de defenderse, cubri\u00e9ndose la cabeza con los brazos.<\/li>\n<li><em>\u00bfQu\u00e9 ten\u00e9s en la testa? \u00bfC\u00f3mo vas a salir a poner bombas? \u00a1Assassino! <\/em><\/li>\n<li><em>No abuela, cuando vi lo que iban a hacer me fui corriendo, por eso me agarraron. Nunca estuve de acuerdo con eso. Ahora estoy ac\u00e1,\u00a0 quiero empezar una vida nueva.<\/em><\/li>\n<li><em>Tu padre vendi\u00f3 la ferreter\u00eda, para salvarte y pagarte el pasaje. Lo di\u00f3 todo por vos, y desprotegi\u00f3 a Raquel y a tus hermanas. \u00bfQu\u00e9 pensas hacer ahora? \u00bfVas a salir a robar y secuestrar inocentes? \u00bfQue brillante idea tenes\u00a0en la cabeza? <\/em><\/li>\n<li><em>No soy un delincuente&#8230; Desde que Per\u00f3n nos traicion\u00f3, la Orga ya no fue lo mismo&#8230; Cuando pasamos a la clandestinidad nos dieron armas para que pudi\u00e9ramos\u00a0protegernos, pero nunca he disparado un tiro.\u00a0 \u00a1Fui un simple perejil! \u00a1Le arruine le vida a pap\u00e1 y a la familia! &#8211; <\/em>Entre tanto que\u00a0 hablaba, lloraba amargamente<em>&#8211;<\/em><\/li>\n<li><em>Mira mocoso, te voy a dar la oportunidad de quedarte en m\u00ed casa. Vas a trabajar d\u00eda y noche hasta devolverle a tu padre todo lo que perdi\u00f3. Capisci?<\/em><\/li>\n<li><em>Gracias abuela, no te voy a fallar. Estoy muy arrepentido, ya le ped\u00ed perd\u00f3n a pap\u00e1 y a toda la familia. Pero, me voy a esforzar para devolverles todo lo que hicieron por m\u00ed.<\/em><\/li>\n<li><em>Bueno nene&#8230; te voy a ayudar&#8230; Dame un abrazo&#8230; y vamos a comer que te prepar\u00e9 los ravioli que tanto te gustan.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Historia ficcionada<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Por Ruben Budzvicky<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Ilustraci\u00f3n: Sabrina Fauez<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Reproducci\u00f3n autorizada por Radio Jai citando la fuente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida de Giuseppe no fue f\u00e1cil. Su infancia estuvo atravesada por la guerra, en su Italia natal, y su adultez marcada por la guerrilla en Argentina\u00a0 En ambas ocasiones, lo perdi\u00f3 todo. \u201cPepe\u201d, como lo bautizaron en Argentina, naci\u00f3 en 1930 en Ivrea, un peque\u00f1o pueblo al norte de aquel pa\u00eds europeo. Su padre, falleci\u00f3 combatiendo durante la invasi\u00f3n italiana a Etiop\u00eda. Luego de su muerte, se mudaron a Roma, junto a Giulia su madre, en busca de una vida mejor. Sin embargo, cuando ya se\u00a0 hab\u00edan ilusionado de que la paz volver\u00eda a Italia, tras el derrocamiento de Mussolini, el ejercito nazi invadi\u00f3 el pa\u00eds y comenz\u00f3 la persecuci\u00f3n total de los jud\u00edos italianos. La capital, ya no era segura. La violencia contra ellos era feroz, y el miedo a ser capturados por los alemanes, era desesperante. Giulia canalizaba su angustia fumando y fumando.\u00a0 Estaba perdida, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer.\u00a0Las provisiones, se iban acabando poco a poco. No pod\u00edan permanecer encerrados y escondidos en el hogar mucho m\u00e1s tiempo. 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