{"id":63746,"date":"2020-07-27T15:07:14","date_gmt":"2020-07-27T18:07:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=63746"},"modified":"2020-07-27T15:07:14","modified_gmt":"2020-07-27T18:07:14","slug":"en-legitima-defensa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2020\/07\/27\/63746\/en-legitima-defensa\/","title":{"rendered":"En Leg\u00edtima Defensa"},"content":{"rendered":"<p>Coco Glieberman es due\u00f1o de un peque\u00f1o laboratorio familiar. En tiempos de pandemia ha incrementado sus ventas, a tal punto que ha tenido que contratar empleados para poder cumplir con los pedidos de sus clientes, en especial, de alcohol en gel y lavandina.<br \/>\nEn la vieja normalidad, a duras penas llegaba a pagar las cuentas.<br \/>\nEn aquel tiempo, en el laboratorio trabajaba solamente su familia. \u00c9l ejerc\u00eda por la ma\u00f1ana su rol de t\u00e9cnico qu\u00edmico, junto a su hijo Diego, y por la tarde ambos se sub\u00edan a la vieja camioneta y distribu\u00edan los productos entre sus clientes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, su esposa Frida, oficiaba de administrativa, y su hija Martina estaba a cargo de la parte legal.<br \/>\nY como si fuera poco, su perro Hugo, un cocker de tres a\u00f1os, tambi\u00e9n trabajaba anunciando la llegada de los proveedores, ya que el timbre del hogar \u2013 laboratorio, no funcionaba desde hac\u00eda varios a\u00f1os.<\/p>\n<p>Unos d\u00edas antes de que el Presidente Alberto Fern\u00e1ndez decretara la cuarentena, sus ventas aumentaron significativamente.<br \/>\nPasaron de la idea de vender algunas de sus m\u00e1quinas, a tener que contratar empleados de urgencia.<br \/>\nA partir de ese momento, la familia comenz\u00f3 a trabajar incansablemente los siete d\u00edas a la semana.<br \/>\nSus primeras ganancias, tuvieron que ser invertidas en la compra de una camioneta m\u00e1s moderna, para incrementar la log\u00edstica y distribuci\u00f3n.<br \/>\nSin embargo, la alegr\u00eda les dur\u00f3 poco, ya que la adquisici\u00f3n de un nuevo veh\u00edculo, activ\u00f3 las alarmas de AFIP y a Coco empezaron a llegarle notificaciones para que se recategorice en el Monotributo y justifique sus ingresos.<br \/>\nEl sentimiento de injusticia invadi\u00f3 a la familia Glieberman. Durante los \u00faltimos a\u00f1os padecieron la crisis econ\u00f3mica en el pa\u00eds y tuvieron que vender su casa de vacaciones en Mar del Tuyu. Fue un duro golpe an\u00edmico para Coco, porque esa residencia de verano la hab\u00edan construido junto a su abuelo y su padre. Sent\u00eda que los hab\u00eda defraudado.<br \/>\nA pesar de todo, pagaron sus impuestos todos los meses, y ahora que de forma fortuita empezaron a mejorar su econom\u00eda, surge la presi\u00f3n del Estado que los apura nuevamente con m\u00e1s y m\u00e1s cargas tributarias, como si fueran grandes empresarios.<\/p>\n<p>Con el transcurso de la cuarentena, la empresa familiar sigui\u00f3 creciendo y expandiendo sus horizontes por toda Argentina, a trav\u00e9s de la venta online. Coco y Frida sintieron un gran alivio cuando lograron pagar todas sus deudas, en especial las interminables de tarjetas de cr\u00e9dito. Lloraban y re\u00edan de la emoci\u00f3n, se quitaron un gran peso y un tormento diario de vivir s\u00f3lo para pagar deudas. Hasta volvieron a so\u00f1ar como en la juventud y ahora proyectaban alquilar un local grande, para poder separar el hogar del trabajo, pues no ten\u00edan privacidad, sus empleados iban y ven\u00edan por toda la casa. Ten\u00edan que compartir el ba\u00f1o con extra\u00f1os y hasta la habitaci\u00f3n matrimonial era utilizada como oficina. Adem\u00e1s hab\u00eda cajas de productos e insumos por todas partes. Incluso la cucha de Hugo tuvo que ser trasladada, para ubicar las cajas alcohol en gel, listas para entregar.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 que un d\u00eda, al mejor estilo de tiburones que perciben el olor de la sangre, los representantes del Gran Sindicato detectaron una incipiente pyme familiar en crecimiento, y no quisieron perderse la oportunidad de extender sus horizontes, y aumentar su recaudaci\u00f3n mensual. Aunque los nuevos trabajadores del laboratorio ya estaban afiliados a su correspondiente gremio, los emisarios del Gran Sindicato, le exigieron a Coco que ten\u00eda que suscribir un convenio con ellos, porque consideraban que su actividad les pertenec\u00eda. Adem\u00e1s le requirieron una determinada cantidad de alcohol en gel, lavandina, jab\u00f3n l\u00edquido y diversos productos para \u201ccolaborar\u201d con el Sindicato y \u201cayudar\u201d a las familias de los compa\u00f1eros m\u00e1s necesitados.<br \/>\nMientras iba escuchando los pedidos que le hac\u00edan, comenz\u00f3 a subirle la presi\u00f3n, de la bronca e indignaci\u00f3n, ante tama\u00f1a extorsi\u00f3n. Logr\u00f3 juntar fuerzas de lo m\u00e1s profundo de su ser y los ech\u00f3 de su casa a los gritos -\u00a1Fuera de ac\u00e1, manga de delincuentes!<br \/>\nUno de ellos de forma amenazante, se levant\u00f3 sutilmente la remera, para hacerle ver que ten\u00eda un arma y que controlaba la situaci\u00f3n. Y luego, le dio la orden a sus dos acompa\u00f1antes que se llevaran las tres cajas que estaban en la puerta. Entre tanto, le hicieron saber que ten\u00eda veinticuatro horas para firmar el convenio, o iban a sufrir las consecuencias.<\/p>\n<p>Una vez que se fueron, Coco no pudo mantenerse en pie y cayo desparramado sobre el umbral de la puerta de la casa. A duras penas logr\u00f3 sentarse, mientras una lluvia torrencial lo mojaba, sin que lo notar\u00e1. Un sin fin de pensamientos le vinieron a su mente. En sus sesenta y tres a\u00f1os, jam\u00e1s hab\u00eda vivido algo parecido en su vida de comerciante, ni siquiera con el rodrigazo de 1975, la hiperinflaci\u00f3n de 1989, y la crisis del 2001. Se sinti\u00f3 vulnerado y desprotegido.<br \/>\nSe lamentaba por no haber emigrado a Israel, unos a\u00f1os atr\u00e1s, cuando tuvieron la posibilidad concreta de hacerlo.<br \/>\n-\u00a1Me quiero morir! Como me dorm\u00ed&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no me la jugu\u00e9? -gritaba Coco indignado-<br \/>\nAl escuchar esos gritos, dos de sus empleados lo entraron y asistieron en plena crisis de nervios. \u00c9l se rehus\u00f3 a ir al hospital, temiendo que pudieran da\u00f1ar a su familia en su ausencia.<\/p>\n<p>A la semana siguiente, le llegaron, tres telegramas laborales de personas que no conoc\u00eda reclam\u00e1ndole que los \u201cponga en blanco\u201d, les pague salarios adeudados y les abone el salario que les corresponder\u00eda seg\u00fan convenio colectivo de trabajo.<br \/>\nMientras le\u00eda los telegramas, se descargaba con Diego: -\u201cEstos mafiosos nos quieren fundir, \u00bfC\u00f3mo van a inventar que trabajaron ac\u00e1? No tienen pruebas de nada. Los voy a denunciar\u201d<\/p>\n<p>Esa misma noche, la patota del Sindicato se present\u00f3 en su casa y bloque\u00f3 el garage, para evitar que las camionetas pudieran salir y distribuir los productos. Tambi\u00e9n colgaron sobre la reja la bandera del Gran Sindicato.<br \/>\nNuevamente, le advirtieron, utilizando un meg\u00e1fono: -\u201c\u00a1Si no arreglas, no trabajas m\u00e1s y nos vamos a quedar con todo! \u00a1Con el Gran Sindicato no se jode!<br \/>\nLa patota estaba compuesta de diez personas. Ninguno respetaba el distanciamiento social, no usaban tapabocas y seguramente ninguno ten\u00eda permiso para circular.<br \/>\nLos Glieberman se encontraban como rehenes en su casa, no pod\u00edan salir. Frida llam\u00f3 a la polic\u00eda, pero cuando el patrullero se acerc\u00f3 hasta el lugar; los polic\u00edas hablaron con el l\u00edder de la patota y en breves minutos se retiraron. Era todo tan grotesco que hasta hicieron un asado, mientras tomaban vino y fernet. Adem\u00e1s, usaron como ba\u00f1o los \u00e1rboles de la cuadra. Ya en horas de la madrugada, los muchachos pasados de copas, pusieron m\u00fasica, entonaron la marcha peronista, y disfrutaron como si el mundo se acabara esa misma noche. Ning\u00fan vecino pod\u00eda dormir. Los llamados al 911 fueron infinitos, pero las fuerzas de seguridad brillaron por su ausencia.<\/p>\n<p>Dos de los patoteros, en estado de ebriedad y aburrimiento, saltaron la reja e intentaron entrar a la vivienda rompiendo una persiana. Una vez que lo lograron fueron repelidos por Coco y su hijo, con gas pimienta. La desesperaci\u00f3n de la familia fue muy grande. Frida estaba con ataques de p\u00e1nico, y a su esposo le subi\u00f3 la presi\u00f3n. Por haber hecho lo correcto, estaban siendo hostigados por una mafia; y quienes deb\u00edan cuidarlos, los abandonaron a su suerte.<br \/>\nEn ese momento, Diego preparo aceite y agua hirviendo; emulando a los habitantes de Buenos Aires que en 1807, hab\u00edan combatido a los invasores ingleses, arroj\u00e1ndoles eso mismo, desde los techos de las casas. Coco por su parte, hab\u00eda bajado del altillo, un viejo rev\u00f3lver Orbea, calibre 32, que su abuelo hab\u00eda comprado en la d\u00e9cada del cuarenta; para defenderse de los nazis y nacionalistas antisemitas. El arma no funcionaba, ni siquiera ten\u00eda balas. Solo la quer\u00eda usar para asustar a los delincuentes. Pero, Frida y Martina con gran sensatez, le pidieron por favor que la esconda, porque si lo llegaban a ver armado, le disparar\u00edan sin dudar.<\/p>\n<p>Los matones heridos en su orgullo y en sus ojos por el gas pimienta, volvieron otra vez con la intenci\u00f3n de ingresar por la fuerza. Esta vez no eran solamente dos, sino los diez. Algunos tambaleaban por la borrachera que ten\u00edan, pero de igual forma pudieron manipular la reja y entraron c\u00f3modamente. Solo los separaban cinco metros de la casa. El l\u00edder de la patota, con tono desafiante, segu\u00eda amenazando: -\u201cRuso, no lo quisiste entender por las buenas, ahora los vas a entender por las malas\u201d.<br \/>\nAl advertir que era inminente que los malhechores entraran a la casa, la familia y su perro se hab\u00edan encerrado en la habitaci\u00f3n matrimonial que estaba en la planta alta. Y desde all\u00ed, arrojaron el aceite y agua hirviendo a la patota sindical. Los invasores respondieron al ataque con tiros y piedrazos, en todas las direcciones.Tras la balacera, de repente sobrevino un silencio sepulcral; hab\u00eda llegado un m\u00f3vil de Cr\u00f3nica TV. Vaya a saber qui\u00e9n los llam\u00f3, pero fueron como \u00e1ngeles en medio del infierno. Al ver las c\u00e1maras algunos de los maleantes huyeron, pero otros no pudieron evadir a la cronista y su camar\u00f3grafo, y se victimizaron diciendo: -\u201cVinimos a manifestarnos contra este empresario oligarca, que tiene precarizados a muchos compa\u00f1eros, y mir\u00e1 como dej\u00f3 a los muchachos&#8230;. \u00a1Trat\u00f3 de matarnos con aceite caliente!\u201d<\/p>\n<p>Al amanecer, cuando lleg\u00f3 la polic\u00eda, la patota ya hab\u00eda escapado. Luego de haber liberado la zona, montaron un operativo de rutina frente a las c\u00e1maras, y se llevaron detenido a Coco por las acusaciones por parte de los delincuentes, que hab\u00edan visto por televisi\u00f3n. En su rol de abogada, Martina, se present\u00f3 en la fiscal\u00eda, para solicitar que liberaran a su pap\u00e1. Tem\u00eda por su salud, pues necesitaba atenci\u00f3n m\u00e9dica despu\u00e9s de todo lo padecido. Sin embargo el fiscal, lo imput\u00f3 por los delitos de lesiones graves y tenencia ilegal de armas de fuego<\/p>\n<p>Reci\u00e9n en horas de la tarde, por la presi\u00f3n medi\u00e1tica, el fiscal le otorg\u00f3 la libertad, y finalmente pudo regresar a su casa. \u00danicamente deseaba abrazar a su familia y poder descansar. Al llegar, se encontr\u00f3 con una gran cantidad de personas esper\u00e1ndolo. Sus vecinos le brindaron todo su apoyo. Mientras muchos periodistas le preguntaban por los hechos sucedidos; y por recomendaci\u00f3n de su hija, solo manifest\u00f3: -\u201cFue en leg\u00edtima defensa\u201d. Sin embargo, fue ella quien respondi\u00f3 las preguntas de la prensa: -\u201cEl Se\u00f1or Glieberman, solamente intent\u00f3 defenderse dentro las fronteras de su hogar del ataque de diez criminales que lo extorsionaron, le cortaron la libertad ambulatoria, lo amenazaron a \u00e9l y a su familia. \u00a1Le tirotearon la casa! No cabe dudas que actu\u00f3 en leg\u00edtima defensa. Son il\u00f3gicas las imputaciones del fiscal por el delito de lesiones. Glieberman es la v\u00edctima, no los delincuentes. \u00a1La justicia est\u00e1 patas para arriba!<br \/>\nTambi\u00e9n lo aguardaban varios polic\u00edas que fueron asignados como custodia en su vivienda, por si los malhechores regresaban en b\u00fasqueda de venganza.<\/p>\n<p>Coco reuni\u00f3 a su familia y les hablo: -\u201cCuando todo esto pase, tenemos que evaluar seriamente la posibilidad de emigrar a Israel. No es sano vivir de esta forma, sin justicia y en constante incertidumbre.\u201d<\/p>\n<p>Historia ficcionada.<\/p>\n<p>Por Ruben Budzvicky<\/p>\n<p>Ilustraci\u00f3n: Sabrina Fauez<\/p>\n<p>Reproducci\u00f3n autorizada por Radio Jai citando la fuente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Coco Glieberman es due\u00f1o de un peque\u00f1o laboratorio familiar. En tiempos de pandemia ha incrementado sus ventas, a tal punto que ha tenido que contratar empleados para poder cumplir con los pedidos de sus clientes, en especial, de alcohol en gel y lavandina. En la vieja normalidad, a duras penas llegaba a pagar las cuentas. En aquel tiempo, en el laboratorio trabajaba solamente su familia. \u00c9l ejerc\u00eda por la ma\u00f1ana su rol de t\u00e9cnico qu\u00edmico, junto a su hijo Diego, y por la tarde ambos se sub\u00edan a la vieja camioneta y distribu\u00edan los productos entre sus clientes. Adem\u00e1s, su esposa Frida, oficiaba de administrativa, y su hija Martina estaba a cargo de la parte legal. Y como si fuera poco, su perro Hugo, un cocker de tres a\u00f1os, tambi\u00e9n trabajaba anunciando la llegada de los proveedores, ya que el timbre del hogar \u2013 laboratorio, no funcionaba desde hac\u00eda varios a\u00f1os. Unos d\u00edas antes de que el Presidente Alberto Fern\u00e1ndez decretara la cuarentena, sus ventas aumentaron significativamente. Pasaron de la idea de vender algunas de sus m\u00e1quinas, a tener que contratar empleados de urgencia. 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