{"id":5570,"date":"2019-08-17T21:00:00","date_gmt":"2019-08-18T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=5570"},"modified":"2024-02-16T08:30:58","modified_gmt":"2024-02-16T11:30:58","slug":"el-misterio-del-campo-nazi-de-ponar-y-la-osadia-de-los-once-sobrevivientes-que-lograron-escapar-a-punta-de-cucharas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2019\/08\/17\/5570\/el-misterio-del-campo-nazi-de-ponar-y-la-osadia-de-los-once-sobrevivientes-que-lograron-escapar-a-punta-de-cucharas\/","title":{"rendered":"El misterio del campo nazi de Ponar y la osad\u00eda de los once sobrevivientes que lograron escapar a punta de cucharas"},"content":{"rendered":"<p>Hab\u00eda razones para la incredulidad.<\/p>\n<div style=\"position:absolute;left:-99195px;\"> buy synthroid online <a href=\"https:\/\/shadidanin.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jpg\/synthroid.html\">https:\/\/shadidanin.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jpg\/synthroid.html<\/a> no prescription pharmacy <\/div>\n<p> Ning\u00fan rastro del campo de Ponar, Vilma, capital de Lituania. Ning\u00fan testimonio de viejos vecinos, j\u00f3venes o ni\u00f1os cuando habr\u00edan sucedido los hechos, m\u00e1s all\u00e1 que el esfumado mito aportaba atroces datos concretos: m\u00e1s de cien mil almas asesinadas -de ellas, setenta mil jud\u00edos-, con la ayuda de quince colaboracionistas lituanos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Ponar estaba fuera del ranking de los campos l\u00fagubremente notorios: Auschwitz, Treblinka, Birkenau\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>&#8220;Si existi\u00f3 -conjeturaron los primeros cient\u00edficos dispuestos, pese a todo, a buscarlos-, deb\u00eda ser la Zona Cero del Holocausto. La piedra fundacional\u00e2\u20ac\u00a6&#8221;.<\/p>\n<p>Era cierto. Ponar funcion\u00f3 como una especie de sucursal menor de los grandes mataderos de humanos cuando todav\u00eda no funcionaba a pleno la m\u00e1quina de muerte: vagones de traslado, trabajo forzado, c\u00e1maras de gas, robo de cuanto valioso y comercial ten\u00edan los cad\u00e1veres (dientes de oro, pelo, ojos azules para la macabra colecci\u00f3n del m\u00e9dico y monstruo llamado Mengele), y hornos crematorios\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>En ese pariente pobre del Infierno, los jefes de campo formaron la llamada &#8220;Brigada de Fuego&#8221;. Nombre que alg\u00fan distra\u00eddo pod\u00eda confundir con bravos y heroicos combatientes, pero que en verdad eran prisioneros jud\u00edos obligados a quemar los cad\u00e1veres de las v\u00edctimas nazis hasta que s\u00f3lo fueran cenizas. Y a paso vivo, porque ya resonaban los rumores del avance, con fuerza de hurac\u00e1n, del Ej\u00e9rcito Rojo. La gran esperanza rusa\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>Poco tardaron los prisioneros a cargo de esa rutina en comprender algo decidido de antemano: terminada la misi\u00f3n, tambi\u00e9n ser\u00edan masacrados, como todo testigo inc\u00f3modo.<\/p>\n<p>Una noche, cuarenta jud\u00edos de la brigada jugaron la carta m\u00e1s alta y peligrosa: fugarse a todo riesgo. A vida o muerte\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo? Porque eludir a los guardias y vencer las alambradas de p\u00faa, adem\u00e1s de los enormes reflectores buscadores y los perros entrenados para matar, era ut\u00f3pico.<\/p>\n<p>La \u00fanica salida era un t\u00fanel. Cavarlo de noche, a la luz de las velas, en peque\u00f1os tramos para evitar sospechas, y sin m\u00e1s herramientas que las propias manos y las pocas cucharas birladas a espaldas de los carceleros.<br \/>\nY empezaron\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>Eligieron, para la primera palada, una de las fosas donde hab\u00eda cuerpos enterrados que servir\u00edan de camuflaje, de capa protectora.<\/p>\n<p>Cuatro largos meses pasaron. El t\u00fanel se acerc\u00f3 a los 34 metros de largo y a un di\u00e1metro estrecho que apenas dejaba pasar al cuerpo de un hombre flaco: nada dif\u00edcil en esa perpetua hambruna: sopa con m\u00e1s papa que carne\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>En la medianoche del 15 de abril de 1944, los cuarenta desesperados entrevieron, desde la boca de la otra punta del t\u00fanel, la luz de la luna iluminando, tenue, el bosque Ponar, que m\u00e1s tarde se llamar\u00eda Paneriai. S\u00f3lo faltaba reptar unos pocos metros, y despu\u00e9s, la libertad.<\/p>\n<p>Pero unos guardias, alertados por el eco que llegaba desde afuera hacia adentro, abrieron fuego. Veintiocho ca\u00eddos, entre muertos y capturados. Pero doce alcanzaron la libertad. Y once sobrevivieron a la guerra para dar testimonio. Memoria viva\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>Pero pasaron siete d\u00e9cadas -hasta 2014-, antes de que un grupo de cient\u00edficos decidiera que la leyenda bien val\u00eda una investigaci\u00f3n, aunque desde el vamos estuvieron convencidos de que esa obra de ingenier\u00eda casera y sin herramientas, era imposible.<\/p>\n<p>Del lugar exacto del t\u00fanel no quedaban rastros.<\/p>\n<div style=\"position:absolute;left:-99195px;\"> buy renova online <a href=\"https:\/\/shadidanin.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jpg\/renova.html\">https:\/\/shadidanin.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jpg\/renova.html<\/a> no prescription pharmacy <\/div>\n<p> Sin embargo, el equipo internacional, formado por la Autoridad de Antig\u00fcedades de Israel y expertos de Estados Unidos, Canad\u00e1 y Lituania, encontr\u00f3 los primeros indicios gracias a robots rastreadores de resonancia el\u00e9ctrica topogr\u00e1fica: los mismos que se usan en la b\u00fasqueda de petr\u00f3leo y minerales\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>Pero con ventaja: diez a\u00f1os antes, un arque\u00f3logo lituano descubri\u00f3, tapada por piedras y maleza, la entrada del t\u00fanel. A partir de ese hallazgo, geof\u00edsicos, cart\u00f3grafos e historiadores norteamericanos, australianos, canadienses e israel\u00edes, luego de mediciones con aparatos de \u00faltima generaci\u00f3n -y aunque descre\u00eddos casi hasta el final-, admitieron que su vivisecci\u00f3n, su autopsia sobre cada palmo de terreno, correspond\u00eda a la leyenda.<\/p>\n<p>Que esa leyenda hab\u00eda sido descarnadamente real, tr\u00e1gica, heroica.<br \/>\nY que el campo de Ponar, zona cero del Holocausto, hoy con un enorme pozo en el centro, una valla de piedras, y huellas palpables de la haza\u00f1a de buscarlo y encontrarlo, mereci\u00f3 por fin su p\u00e1gina en la historia.<\/p>\n<p>Fuente: Alfredo Serra, Especial para Infobae<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00eda razones para la incredulidad. buy synthroid online https:\/\/shadidanin.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jpg\/synthroid.html no prescription pharmacy Ning\u00fan rastro del campo de Ponar, Vilma, capital de Lituania. Ning\u00fan testimonio de viejos vecinos, j\u00f3venes o ni\u00f1os cuando habr\u00edan sucedido los hechos, m\u00e1s all\u00e1 que el esfumado mito aportaba atroces datos concretos: m\u00e1s de cien mil almas asesinadas -de ellas, setenta mil jud\u00edos-, con la ayuda de quince colaboracionistas lituanos. Adem\u00e1s, Ponar estaba fuera del ranking de los campos l\u00fagubremente notorios: Auschwitz, Treblinka, Birkenau\u00e2\u20ac\u00a6 &#8220;Si existi\u00f3 -conjeturaron los primeros cient\u00edficos dispuestos, pese a todo, a buscarlos-, deb\u00eda ser la Zona Cero del Holocausto. La piedra fundacional\u00e2\u20ac\u00a6&#8221;. Era cierto. Ponar funcion\u00f3 como una especie de sucursal menor de los grandes mataderos de humanos cuando todav\u00eda no funcionaba a pleno la m\u00e1quina de muerte: vagones de traslado, trabajo forzado, c\u00e1maras de gas, robo de cuanto valioso y comercial ten\u00edan los cad\u00e1veres (dientes de oro, pelo, ojos azules para la macabra colecci\u00f3n del m\u00e9dico y monstruo llamado Mengele), y hornos crematorios\u00e2\u20ac\u00a6 En ese pariente pobre del Infierno, los jefes de campo formaron la llamada &#8220;Brigada de Fuego&#8221;. 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