{"id":52176,"date":"2020-04-30T10:44:22","date_gmt":"2020-04-30T13:44:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=52176"},"modified":"2020-04-30T10:44:22","modified_gmt":"2020-04-30T13:44:22","slug":"nuestra-relacion-con-la-divinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2020\/04\/30\/52176\/nuestra-relacion-con-la-divinidad\/","title":{"rendered":"Nuestra relaci\u00f3n con la divinidad"},"content":{"rendered":"<p>Nuestra lectura semanal, nos presenta de manera casi imprevista, un modelo de la interacci\u00f3n del pueblo de Israel con los pa\u00edses del mundo.<\/p>\n<p>Leemos esta semana el marco de nuestras relaciones con el otro, que nos hicieron pasar por situaciones tan dif\u00edciles, tan creativas, tan traum\u00e1ticas, tan enriquecedoras y tan frustrantes, a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>En nuestro repaso aparece una categ\u00f3rica referencia a la generaci\u00f3n del desierto, en una representaci\u00f3n impecable y simple. Casi anecd\u00f3tica. Casi prof\u00e9tica. Aplicable obviamente s\u00f3lo a esa generaci\u00f3n, pero, con rasgos comunes a todas las vicisitudes en nuestro pueblo que en tantos tiempos, decidieron seguir siendo la Generaci\u00f3n del Desierto. O, no tuvieron la fuerza para dejar de serlo. Mientras nuestros antepasados que hab\u00eda salido de Egipto a\u00fan no llegaban a la Tierra Prometida, se encontraban ubicados entre dos culturas. La que hab\u00eda dejado atr\u00e1s, f\u00edsicamente, y la que tendr\u00edan frente a s\u00ed, cuando les tocar\u00eda ingresar a la Tierra de Cana\u00e1n con la propia.<\/p>\n<p>.A. nos ordena ser independientes espiritualmente de ambas, y nos resuelve el dilema entre cu\u00e1l de las culturas preferir, elegir y hacer propias. Nos pide un corte radical. Nos obliga a crear una cultura alejada de los patrones de las civilizaciones conocidas. Nos invita a abandonar los modelos for\u00e1neos que tantas veces admiramos en los m\u00e1s profundos recovecos de nuestros corazones y que en otras, envidiamos, deseamos y codiciamos.<\/p>\n<p>La Presencia Divina no puede reposar en el seno del pueblo jud\u00edo, si alguien piensa que puede convivir con la cultura decadente de los otros.<\/p>\n<p>En los primeros vers\u00edculos del cap\u00edtulo 18 ya leemos: \u201c.A. le orden\u00f3 a Mosh\u00e9 que les dijera a los hijos de Israel: Yo soy .A., su Se\u00f1or. No har\u00e1n como hacen en la tierra de Egipto, donde antes habitaban, ni tampoco en las de Cana\u00e1n, adonde los llevo. No se conducir\u00e1n seg\u00fan sus estatutos, sino que pondr\u00e1n en pr\u00e1ctica mis preceptos y observar\u00e1n mis leyes. Yo soy .A. el Se\u00f1or. Observen mis estatutos y mis preceptos, pues todo el que los practique vivir\u00e1 por ellos. Yo soy el Se\u00f1or\u201d. Sin la Presencia Divina no ser\u00e1n pueblo, ni tendr\u00e1n tierra donde asentarse. Para tener derecho a ella, es menester poner en pr\u00e1ctica otros preceptos y observar otras leyes: los de la Tor\u00e1, que son muy lejanas a las de los otros pueblos, porque aquellas crean impureza espiritual que se contagia a\u00fan sin percatarse de ello. Ser un pueblo de sacerdotes, obliga a otra conducta. Pero ese es un paso para lograr otro objetivo, ser un pueblo sagrado, que tenga merecimientos de asentarse en la tierra prometida a los patriarcas. La santidad del pueblo no puede separarse de la santidad de la Tierra. Pero, esa santidad no debe entenderse como un don, sino como una conducta. No es un regalo, es una aspiraci\u00f3n. Kedush\u00e1 es un concepto filos\u00f3fico muy complejo que debe comprenderse correctamente a partir de las escrituras. El camino es largo y complicado. No s\u00f3lo hay que cortar con el pasado, sino ser cuidadosos de no aceptar las normas de moda en la zona, y que por la cercan\u00eda, pueden influenciarnos. Un ejemplo de ello, simple, concreto, que nos dice que no es suficiente con no contagiarse, sino que debemos recorrer el camino propio aparece en las normas del jubileo, que van unidas a la manumisi\u00f3n de los esclavos y que son una revoluci\u00f3n para el pensamiento de la \u00e9poca, tanto as\u00ed que contin\u00faan teniendo vigencia en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>As\u00ed dice Vaikr\u00e1 (25:11-17): \u201cEl a\u00f1o cincuenta ser\u00e1 para ustedes un jubileo: ese a\u00f1o no sembrar\u00e1n ni cosechar\u00e1n lo que haya brotado por s\u00ed mismo, ni tampoco recoger\u00e1n las vi\u00f1as no cultivadas. Ese a\u00f1o es jubileo y ser\u00e1 santo para ustedes. Comer\u00e1n solamente lo que los campos produzcan por s\u00ed mismos. En el a\u00f1o de jubileo cada uno volver\u00e1 a su heredad familiar. Si entre ustedes se realizan transacciones de compraventa, no se exploten los unos a los otros. T\u00fa comprar\u00e1s de tu pr\u00f3jimo a un precio proporcional al n\u00famero de a\u00f1os que falten para el pr\u00f3ximo jubileo, y \u00e9l te vender\u00e1 a un precio proporcional al n\u00famero de a\u00f1os que queden por cosechar. Si a\u00fan faltan muchos a\u00f1os para el jubileo, aumentar\u00e1s el precio en la misma proporci\u00f3n; pero si faltan pocos, rebajar\u00e1s el precio proporcionalmente, porque lo que se te est\u00e1 vendiendo es s\u00f3lo el n\u00famero de cosechas. No se explotar\u00e1n los unos a los otros, sino que temer\u00e1n a .A.. Yo soy .A. el Se\u00f1or.\u201d<\/p>\n<p>Ese es el esp\u00edritu de la nueva normatividad.<\/p>\n<p>Alejarse de las corrupciones y de las modas. De lo permitido y a\u00fan estimulado por los medios del otro, y hacer un camino nuevo con otros principios.<\/p>\n<p>El del Yovel \u2013el a\u00f1o del jubileo-, es s\u00f3lo un ejemplo inspirador, pero, que proclama que en la nueva tierra deber\u00e1n establecerse otras solidaridades, a\u00fan al costo de perder dinero y bienes. Se deber\u00e1n marcar otro tipo de transacciones.<\/p>\n<p>La Tierra es de .A., y si nos la da, debemos respetar Su deseo. El fragmento de Tor\u00e1 de esta semana, nos pide, adem\u00e1s, alejarnos de la b\u00fasqueda de cercan\u00edas peligrosas como las de los dos hijos de Aar\u00f3n, y de las impurezas. El dram\u00e1tico inicio de Ajarey Mot, que leemos, y no por casualidad en Yom Kipur, anecd\u00f3ticamente, nos marca un l\u00edmite en nuestra relaci\u00f3n con la divinidad, que debemos revelar m\u00e1s en la conducta con el pr\u00f3jimo que en los acercamientos desprovistos de compromiso con otras normas. M\u00e1s afirmando normas \u00e9ticas que buscar peligrosos acercamientos al Fuego Divino.<\/p>\n<p>Para ser santos, no hace falta de actos multitudinarios ni de consagraciones espectaculares, tampoco aproximaciones indeseadas. Depende de la conducta cotidiana, silenciosa, cuidadosa. Nuestra lectura nos hace el puente entre los efectos de las columnas de fuego y de humo, y las que tenemos en las profundidades de nuestra alma. Le habla a un pueblo suspendido en el vac\u00edo de conductas de los dem\u00e1s para instarlo a aferrarse a la propia. Este es el lugar para una peque\u00f1\u00edsima acotaci\u00f3n: Si bien llamamos a los lugares \u2018sagrados\u2019, a los libros \u2018santos\u2019, a los objetos de culto \u2018consagrados\u2019, a algunas personas \u2018venerables\u2019, \u2013 en hebreo en todos los casos Kedoshim- tenemos que tener claro que la orden de nuestra santidad, que logramos por la obediencia a la Ley de la Tor\u00e1, es s\u00f3lo para consagrar la santificaci\u00f3n del Nombre del Santo Bendito en el universo.<\/p>\n<p>El \u00fanico sagrado es .A.. Completo. Sin falla. Sin m\u00e1cula. \u2018Kedoshim tihiu\u2019 debe entenderse como \u201cser enteros con .A.\u201d, siguiendo las normas que rigen nuestras relaciones con el pr\u00f3jimo, con el extranjero, la viuda, el hu\u00e9rfano, el necesitado, con los cohanim, con el Servicio Divino. No es una orden de convertirnos en santones. Es una prescripci\u00f3n de seguir \u00edntegramente la cultura propia, no la de nuestros opresores, ni la de nuestros amigos que tienen otros valores. S\u00f3lo saliendo del desierto, y limpi\u00e1ndonos de las influencias ajenas, llegaremos a nuestro destino de ser independientes. Tal como nos dijeron antes de Sina\u00ed: \u201cSi ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, ser\u00e1n mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Porque toda la tierra me pertenece, ustedes ser\u00e1n para m\u00ed un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa.\u201d (Shemot 19:5-6), as\u00ed Israel ser\u00e1 el lugar del reposo de la Santidad Divina que es la \u00fanica. Nunca sabremos qu\u00e9 es m\u00e1s dif\u00edcil, si el alejarnos de lo ajeno o hacer propio lo nuestro. Pero, el esfuerzo vale la pena en ambas direcciones.<\/p>\n<p>Fuente: Rav Yerahmiel Barylka.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra lectura semanal, nos presenta de manera casi imprevista, un modelo de la interacci\u00f3n del pueblo de Israel con los pa\u00edses del mundo. Leemos esta semana el marco de nuestras relaciones con el otro, que nos hicieron pasar por situaciones tan dif\u00edciles, tan creativas, tan traum\u00e1ticas, tan enriquecedoras y tan frustrantes, a lo largo de la historia. En nuestro repaso aparece una categ\u00f3rica referencia a la generaci\u00f3n del desierto, en una representaci\u00f3n impecable y simple. Casi anecd\u00f3tica. Casi prof\u00e9tica. Aplicable obviamente s\u00f3lo a esa generaci\u00f3n, pero, con rasgos comunes a todas las vicisitudes en nuestro pueblo que en tantos tiempos, decidieron seguir siendo la Generaci\u00f3n del Desierto. O, no tuvieron la fuerza para dejar de serlo. Mientras nuestros antepasados que hab\u00eda salido de Egipto a\u00fan no llegaban a la Tierra Prometida, se encontraban ubicados entre dos culturas. La que hab\u00eda dejado atr\u00e1s, f\u00edsicamente, y la que tendr\u00edan frente a s\u00ed, cuando les tocar\u00eda ingresar a la Tierra de Cana\u00e1n con la propia. .A. nos ordena ser independientes espiritualmente de ambas, y nos resuelve el dilema entre cu\u00e1l de las culturas preferir, elegir y hacer propias. Nos pide un corte radical. 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