{"id":51562,"date":"2020-04-27T11:24:22","date_gmt":"2020-04-27T14:24:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=51562"},"modified":"2020-04-27T11:24:22","modified_gmt":"2020-04-27T14:24:22","slug":"la-pandemia-nos-encontro-exasperados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2020\/04\/27\/51562\/la-pandemia-nos-encontro-exasperados\/","title":{"rendered":"La pandemia nos encontr\u00f3 exasperados"},"content":{"rendered":"<p>La pandemia nos ha sacudido de forma tan violenta que tal vez est\u00e9 haci\u00e9ndonos olvidar en qu\u00e9 punto nos hall\u00e1bamos antes de la crisis; cu\u00e1l era el contexto sociocultural, c\u00f3mo iba evolucionando la psicolog\u00eda colectiva y en qu\u00e9 direcci\u00f3n viraban los valores, las formas de comunicaci\u00f3n o la pol\u00edtica. Lo cierto es que algunos pensadores, soci\u00f3logos y polit\u00f3logos hab\u00edan empezado a emitir se\u00f1ales de alarma sobre una nefasta combinaci\u00f3n entre abusos tecnol\u00f3gicos y nuevos populismos; sobre el creciente desprestigio de la raz\u00f3n en favor de las falsedades con \u00e9xito de audiencia.<\/p>\n<p>Una de las aportaciones m\u00e1s celebradas sobre esa crisis de valores anterior a la pandemia fue la del analista social William Davies (Londres, 1976) en su ensayo Estados nerviosos (Sexto Piso), libro en el que nos explica c\u00f3mo la racionalidad estaba cediendo espacio a los sentimientos y c\u00f3mo la verdad se ve\u00eda seriamente erosionada por el \u00e9xito de los embustes y los bulos. Nos hab\u00edamos instalado en el imperio de las emociones, con m\u00e1s cancha para el odio que para la empat\u00eda. Y as\u00ed lo sostiene Davies en su ensayo pero tambi\u00e9n otros muchos intelectuales en trabajos publicados justo antes de la cat\u00e1strofe del coronavirus. Destacamos aqu\u00ed, entre otras, las aportaciones del fil\u00f3sofo estadounidense Robert E. Talisse, la especialista mexicana en Comunicaci\u00f3n Digital M\u00f3nica Nepote o el tecn\u00f3logo brit\u00e1nico James Bridle. Sus tesis resultan hoy muy valiosas para entender c\u00f3mo reaccionamos ante la pandemia y qu\u00e9 se puede esperar de nuestras sociedades y l\u00edderes.<\/p>\n<h4>El triunfo de la mentira<\/h4>\n<p>\u201cLos pol\u00edticos siempre han mentido, pero ahora encuentran m\u00e1s oportunidades de hacerlo con \u00e9xito. As\u00ed que las mentiras tienen m\u00e1s inter\u00e9s estrat\u00e9gico que nunca\u201d, dec\u00eda William Davies en entrevista con La Vanguardia. El paradigma de esa nueva realidad es naturalmente \u2013a\u00f1ad\u00eda\u2013 el presidente de Estados Unidos. Su trayectoria demuestra c\u00f3mo \u201cun mentiroso que sabe mover a la gente de la forma adecuada puede prosperar en la pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLas mentiras tienen ahora m\u00e1s inter\u00e9s estrat\u00e9gico que nunca\u201d, se\u00f1ala Davies<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n lo que siempre llamamos demagogo, definido por Davies como \u201calguien cuya ret\u00f3rica, personalidad y fortaleza se convierten en lo que le gusta a la gente pese a no basarse en la realidad ni en la honestidad\u201d. Los embustes, herramienta fundamental de la extrema derecha y los populistas, triunfan ahora a tope en los mensajes en red sobre el coronavirus, pero no sin antes haberse hecho fuertes en episodios pol\u00edticos tan cruciales como el Brexit o la elecci\u00f3n de Donald Trump.<\/p>\n<h4>Carne de enga\u00f1o y manipulaci\u00f3n<\/h4>\n<p>La crisis del 2008 marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la creciente erosi\u00f3n de la confianza en las instituciones, las estad\u00edsticas, los expertos y la informaci\u00f3n m\u00e1s o menos oficial: un cuestionamiento muy beneficioso para \u201cfiguras populistas que apelan a las emociones como principal fuente de adhesi\u00f3n pol\u00edtica\u201d, sigue el mismo autor.<\/p>\n<p>La ola de populismos y xenofobias guarda relaci\u00f3n directa con el aumento de la precariedad, la pobreza y la mortandad, as\u00ed como con \u201cuna sensaci\u00f3n general de indefensi\u00f3n que hace a la gente m\u00e1s proclive a abrazar opciones extremas\u201d, dice Davies. \u201cLos m\u00e1s vulnerables a las fake news son aquellos cuyas vidas se han venido abajo en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, y han perdido la fe en los de arriba\u201d. Y el colapso de la confianza afecta sobre todo \u201ca la pol\u00edtica y el periodismo; a los representantes de los ciudadanos y los guardianes de la informaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h4>Sentimiento de p\u00e9rdida<\/h4>\n<p>Para los historiadores polacos Karolina Wigura y Jaros\u0142aw Kuisz, del Instituto de Estudios Avanzados de Berl\u00edn, los populistas son efectivos en Europa y Am\u00e9rica no s\u00f3lo \u201cporque compren votantes o manipulen emociones negativas, como el miedo o la ira\u201d sino tambi\u00e9n por su \u201chabilidad a la hora de identificar y empatizar con los sentimientos de p\u00e9rdida que los dirigentes progresistas y liberales ignoran o ridiculizan sin tacto\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos populistas pulsan sentimientos de p\u00e9rdida que los progresistas y liberales\u201d, dicen los historiadores polacos Wigura y Kuisz<\/p>\n<p>As\u00ed, mientras los brexiters ganaron el refer\u00e9ndum bajo el eslogan \u201cRecuperar el control\u201d y Trump lleg\u00f3 a la Casablanca con el de \u201cHaz que Estados Unidos vuelva a ser grande\u201d, tanto Jaros\u0142aw Ka-czynski en Polonia como Bj\u00f6rn H\u00f6cke en Alemania o Thierry Baudet en Pa\u00edses Bajos basan sus mensajes ultras en la protecci\u00f3n de los \u201cvalores tradicionales perdidos\u201d. Ahora, en un reciente art\u00edculo en The Guardian, Wigura y Kuisz acusan al partido de Kaczynski y al aut\u00f3crata h\u00fangaro Viktor Orb\u00e1n de aprovechar el coronavirus para limitar la democracia, pero ya meses atr\u00e1s hab\u00edan avisado del fuerte poder\u00edo de ambos ante la gente por su capacidad de pulsar los rencores de aquellos que se sent\u00edan abandonados mientras perd\u00edan pie en sus vidas.<\/p>\n<h4>La perversi\u00f3n de las redes<\/h4>\n<p>La manipulaci\u00f3n de las emociones por parte de l\u00edderes y dirigentes populistas o extremistas no resultar\u00eda muy diferente ni tendr\u00eda m\u00e1s \u00e9xito que el de \u00e9pocas pasadas de no ser por el cauce y el combustible que encuentra en las redes sociales. Para la escritora y gestora del Centro de Cultura Digital de M\u00e9xico, M\u00f3nica Nepote \u2013que antes de la pandemia ofreci\u00f3 una conferencia en la Fundaci\u00f3n Telef\u00f3nica y all\u00ed convers\u00f3 con este diario\u2013 \u201choy las emociones y los afectos se enfocan cada vez m\u00e1s hacia la idea de la competencia, la ira, la descalificaci\u00f3n o el juicio\u201d. Y esto ocurre en gran medida en virtud de unas redes sociales que parecen dise\u00f1adas \u201cpara plasmar la emocionalidad m\u00e1s descarnada\u201d.<\/p>\n<p>El hecho es que por ejemplo Twitter \u201cse ha ido recrudeciendo\u201d, de modo que \u201cla forma de di\u00e1logo peculiar que propon\u00eda en un principio ha derivado en una enorme burbuja de opinolog\u00eda\u201d. Y, al igual que otras plataformas, \u201cya no es tanto un lugar de reflexi\u00f3n human\u00edstica como un espacio masivo de descalificaci\u00f3n y odio donde todo el mundo es experto en algo\u201d. Nepote cita al holand\u00e9s Gert Lovink, investigador de medios interactivos, para defender la idea de que \u201cdebemos controlar la tecnolog\u00eda y, a tal fin, ser capaces de responder con la creaci\u00f3n de redes alternativas que protejan la privacidad, no almacenen datos y redistribuyan beneficios\u201d. Para lo cual, eso s\u00ed, \u201chay que decir adi\u00f3s a los servicios gratuitos\u201d en Internet.<\/p>\n<h4>Fascismo y Big data<\/h4>\n<p>Esa urgencia de contrarrestar las din\u00e1micas de las grandes redes actuales se ve m\u00e1s apremiante si se hace caso a William Davies cuando establece un punto de conexi\u00f3n entre los populistas de extrema derecha y los due\u00f1os de Internet. Ese punto est\u00e1, a su entender, en la velocidad. Lo explica as\u00ed: \u201cLos grandes de Silicon Valley se insertaron en la vida de las personas tan r\u00e1pidamente que no hubo oportunidad de hacer nada\u201d, indica. Y pone un ejemplo: \u201cGoogle Books copi\u00f3 todos los libros del mundo sin pedir permiso. Luego hubo que negociar, pero ya a toro pasado, cuando era demasiado tarde porque la violaci\u00f3n de los copyrights ya era un hecho\u201d, dice. Para agregar: \u201cYo creo que el eslogan de Facebook es Entra, rompe cosas y vete. Y en algunos sectores pol\u00edticos hay una celebraci\u00f3n de ese tipo de violencia\u201d. Se refiere a los seguidores de la teor\u00eda pol\u00edtica del nazi Carl Schmitt, para quien la esencia de la pol\u00edtica estaba en el momento de la decisi\u00f3n, la inmediatez y la resoluci\u00f3n, de manera que \u2013bajo su tesis\u2013 los parlamentos eran y son un lastre porque ralentizan y quitan fuerza a las decisiones. \u201cNo digo que esto convierta en fascistas\u201d a los due\u00f1os de Google o Facebook, matiza Davies, pero ah\u00ed deja el paralelismo.<\/p>\n<h4>Demasiado polarizados<\/h4>\n<p>La pandemia nos cogi\u00f3 alterados y tambi\u00e9n polarizados, dos caras de la misma moneda. En ello pon\u00eda el \u00e9nfasis el fil\u00f3sofo y polit\u00f3logo estadounidense Robert B. Talisse, que en su reci\u00e9n publicado ensayo Overdoing Democracy (Exceso de democracia) hace afirmaciones sobre la sociedad de su pa\u00eds que resultan perfectamente extensibles a las de Espa\u00f1a y posiblemente toda Europa. \u201cLa polarizaci\u00f3n se ha disparado con una animosidad mucho m\u00e1s intensa que en los \u00faltimos 25 a\u00f1os\u201d, sostiene. Y, al defender las tesis del libro, precisa que el conflicto entre partidarios de distintas opciones pol\u00edticas o ideol\u00f3gicas no se debe a un desacuerdo en los temas sino a un puro y simple rechazo emocional y sectario: \u201cLos estadounidenses estamos ahora menos divididos sobre los problemas, pero nos disgustan m\u00e1s intensamente aquellos que consideramos pol\u00edticamente diferentes de nosotros\u201d, afirma. Lo peor, a su juicio, es comprobar hasta qu\u00e9 punto simpatizantes y dirigentes de una afiliaci\u00f3n se retroalimentan en su odio a los adversarios: \u201cCuando los ciudadanos detestan a aquellos con tendencias opuestas, los partidos se ven obligados a exagerar sus diferencias, a enfatizar la pureza ideol\u00f3gica y vilipendiar a la oposici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h4>Lo importante es atacar al otro<\/h4>\n<p>Todo esto puede sonarnos aqu\u00ed. Sin ir m\u00e1s lejos, el historietista catal\u00e1n Aleix Sal\u00f3 esgrim\u00eda estos mismos argumentos al tratar de explicar, en reciente entrevista con La Vanguardia , c\u00f3mo es posible un partido del viejo orden como Vox consiga hacerse pasar por anti establishment: \u201cSi la polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica est\u00e1 lo suficientemente crispada, no hace falta que demuestres tus credenciales de luchador ajeno al sistema. Solo necesitas atacar con contundencia al sector que odia tu electorado\u201d. En su nueva obra Todos nazis (Reservoir Books), Sal\u00f3 sostiene que, \u201cdesde principios del siglo XXI, la dial\u00e9ctica pol\u00edtica se ha ido convirtiendo en una batalla de desacreditaciones donde el desgaste del lenguaje y la adopci\u00f3n indiscriminada de estrategias de comunicaci\u00f3n han abierto las puertas a las guerras identitarias\u201d. Y cuando los partidos que detentaban el poder han visto peligrar el statu quo, \u201chan empezado a hacer suyos discursos extraparlamentarios\u201d. En suma, las exageraciones de estos d\u00edas sobre la gesti\u00f3n de la pandemia, tanto entre ciudadanos como entre dirigente, sea en parlamentos o en redes sociales, no deber\u00edan sorprendernos.<\/p>\n<h4>El pernicioso eco de las redes<\/h4>\n<p>Robert E. Talisse se pregunta por qu\u00e9 la gente desprecia a los que son pol\u00edticamente diferentes. Y encuentra la respuesta en lo que considera \u201cun fen\u00f3meno cognitivo generalizado llamado polarizaci\u00f3n grupal\u201d; un efecto por el cual, \u201ccuando hablas s\u00f3lo con aquellos con los que est\u00e1s de acuerdo o escuchas s\u00f3lo noticias que reafirman tus opiniones, te vuelves m\u00e1s radical en tus creencias\u201d. Los entornos online funcionan seg\u00fan \u00e9l como \u201cinmensas m\u00e1quinas de polarizaci\u00f3n\u201d en tanto que permiten y ayudan a las personas seleccionar sus fuentes de informaci\u00f3n y a filtrar mensajes desafiantes o desconocidos\u201d.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n frente a tan perversa mec\u00e1nica parece tan sencilla como salirse de esas \u201cc\u00e1maras de eco\u201d o filtros burbuja que las los gestores de las redes han creado con sus algoritmos en los buscadores de p\u00e1ginas web. Bastar\u00eda con un esfuerzo cr\u00edtico, a base de unos cuantos clics, para exponerse a opiniones m\u00e1s diversas. El problema es que, \u201cuna vez las personas se radicalizan, se vuelven menos capaces de comprender puntos de vista opuestos; m\u00e1s propensos a rechazar las objeciones a sus opiniones, y m\u00e1s proclives a considerar a los disidentes como incompetentes y depravados\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Una vez las personas se radicalizan, se vuelven menos capaces de comprender puntos de vista opuestos y m\u00e1s proclives a ver a los disidentes como incompetentes y depravados\u201d -James Bridle Escritor y tecn\u00f3logo<\/p><\/blockquote>\n<p>Tambi\u00e9n el escritor y tecn\u00f3logo James Bridle subraya el poder de las \u201cc\u00e1maras de eco\u201d en Internet. En su libro La nueva edad oscura (Debate), Bridle habla de \u201cun populismo automatizado que da a la gente lo que quiere todo el rato\u201d\u2026 sobre todo si es negativo: \u201cSi entramos en las redes y empezamos a buscar informaci\u00f3n sobre vacunas, enseguida llegaremos a opiniones contrarias a la vacunaci\u00f3n\u201d. Y, una vez expuestos a esas fuentes de informaci\u00f3n, en nuestro flujo de contenidos se promueven otras teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n: las de las estelas qu\u00edmicas, las de los terraplanistas o del movimiento por la verdad del 11S\u201d. Pronto esas opiniones empiezan a parecer mayoritarias y operan como \u201cuna c\u00e1mara de resonancia infinita de opiniones concordantes, con independencia de cu\u00e1l sea el asunto en cuesti\u00f3n\u201d, dice.<\/p>\n<p>Por: Fernando Garc\u00eda.<\/p>\n<p>Fuente: La Vanguardia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia nos ha sacudido de forma tan violenta que tal vez est\u00e9 haci\u00e9ndonos olvidar en qu\u00e9 punto nos hall\u00e1bamos antes de la crisis; cu\u00e1l era el contexto sociocultural, c\u00f3mo iba evolucionando la psicolog\u00eda colectiva y en qu\u00e9 direcci\u00f3n viraban los valores, las formas de comunicaci\u00f3n o la pol\u00edtica. 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