{"id":21573,"date":"2017-10-31T21:00:00","date_gmt":"2017-11-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=21573"},"modified":"2017-10-31T21:00:00","modified_gmt":"2017-11-01T03:00:00","slug":"memoria-contra-el-genocidio-literario-del-holocausto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2017\/10\/31\/21573\/memoria-contra-el-genocidio-literario-del-holocausto\/","title":{"rendered":"Memoria contra el genocidio literario del Holocausto"},"content":{"rendered":"<p>En ella, Etty Hillesum escrib\u00eda a su amiga Christine van Nooten, que se hab\u00eda quedado en \u00c3\u0081msterdam: &#8220;Me esperareis, \u00c2\u00bfverdad?&#8221;. Aquella frase inocente encerraba una s\u00faplica que era, en realidad, el deseo de vivir, por mucho que su destino fuera la muerte segura. Etty falleci\u00f3 el 30 de noviembre de aquel a\u00f1o, dos meses despu\u00e9s de llegar a Auschwitz, pero tuvo tiempo de dejar escrito un &#8220;Diario&#8221; extraordinario y revelador, aunque no tan famoso como el que alumbr\u00f3 su compatriota Ana Frank.<\/p>\n<p>A esa obra, olvidada hasta los a\u00f1os 80, y a la vida de su autora vuelve ahora Mercedes Monmany a trav\u00e9s de su \u00faltimo libro, &#8220;Ya sabes que volver\u00e9&#8221; (Galaxia Gutenberg). En \u00e9l, la escritora y cr\u00edtica literaria de ABC evoca, igualmente, el recuerdo de otras dos grandes escritoras que tambi\u00e9n murieron en Auschwitz: Ir\u00c3\u00a8ne N\u00e9mirovsky y Gertrud Kolmar. Tres mujeres. Tres intelectuales. Tres v\u00edctimas de la sinraz\u00f3n y el odio. Tres testimonios de incalculable valor. Tres vidas que en este hermoso y necesario relato convergen en uno solo: el de la conjura de la memoria contra el genocidio literario que practicaron los nazis.<\/p>\n<p>&#8220;Era una excusa para hablar de un tema que me interesaba mucho, que son los intelectuales en Auschwitz, ese campo de concentraci\u00f3n que se ha convertido en un s\u00edmbolo en nuestros d\u00edas&#8221;, explica Monmany. La casualidad es siempre causa de las m\u00e1s hermosas aventuras y as\u00ed fue en el caso de este libro. En mitad de una conferencia que ofreci\u00f3 sobre escritoras que hab\u00edan muerto en campos de concentraci\u00f3n, Monmany se dio cuenta de que tres de sus autoras &#8220;preferidas&#8221; hab\u00edan tenido ese tr\u00e1gico final, y las tres en Auschwitz: Ir\u00c3\u00a8ne N\u00e9mirovsky, Gertrud Kolmar y Etty Hillesum. Cada una en un g\u00e9nero distinto -novela, poes\u00eda y diario, respectivamente-, a trav\u00e9s de su testimonio, &#8220;se convierten en guardianas de la memoria del futuro&#8221; a cuyo encuentro acudimos ahora los lectores.<\/p>\n<p>Para evidenciar la gravedad del genocidio literario, Monmany parte de algo tan simple como su planteamiento, muchas veces cuestionado. &#8220;No sabemos qu\u00e9 hubieran producido, editado, divulgado en a\u00f1os posteriores pensadores, escritores, futuros profesores con una gran relevancia en el mundo acad\u00e9mico\u00e2\u20ac\u00a6 Hay un aniquilamiento de toda una generaci\u00f3n intelectual. Los hay que se salvan y logran escapar, pero hay muchos que caen en aquella madriguera atroz&#8221;.<\/p>\n<p>Doble olvido<br \/>\nEn el caso de las mujeres, adem\u00e1s, se da la circunstancia del doble olvido: por el paso del tiempo -que nunca lo cura todo- y por su condici\u00f3n de mujeres. &#8220;En este triste g\u00e9nero, que no deb\u00eda haber existido nunca, que es la literatura del Holocausto, siempre estaban los grandes nombres -de hombres-, que se repet\u00edan de forma autom\u00e1tica: Primo Levi, Elie Wiesel, Paul Celan, Imre Kert\u00e9sz\u00e2\u20ac\u00a6 El \u00fanico nombre de una mujer era el de Hannah Arendt, pero ella no pasa por la persecuci\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda ni por los campos de concentraci\u00f3n, es una pensadora&#8221;. Por eso, este libro es, tambi\u00e9n, &#8220;un homenaje a todas esas mujeres intelectuales de un grand\u00edsimo nivel&#8221;.<\/p>\n<p>De las tres protagonistas de &#8220;Ya sabes que volver\u00e9&#8221;, Ir\u00c3\u00a8ne N\u00e9mirovsky era la gran escritora reconocida. Monmany compara su desaparici\u00f3n con &#8220;matar a Doris Lessing o a Margaret Atwood en plena actividad&#8221;. Gertrud Kolmar era la poeta, prima de Walter Benjamin, que la consideraba su alma gemela. &#8220;Era una mujer retra\u00edda, t\u00edmida, la Emily Dickinson europea, no formaba parte de los cen\u00e1culos de su \u00e9poca, de un Berl\u00edn fren\u00e9tico. Crea una obra absolutamente encerrada en s\u00ed misma&#8221;. Si la primera escribe, hasta el \u00faltimo momento, &#8220;Suite francesa&#8221; (la editorial Salamandra ha recuperado toda su obra, tambi\u00e9n esta novela), la obra que la sobrevivir\u00eda y cuyo manuscrito se mantuvo escondido durante d\u00e9cadas en una maleta, la segunda concibi\u00f3 &#8220;Susanna&#8221; (Errata Naturae, 2010) en Berl\u00edn durante el invierno de 1939, siempre por las noches, \u00fanicos momentos de tranquilidad en el apartamento colectivo para jud\u00edos que se le asign\u00f3 como residencia obligada.<\/p>\n<p>Guardianas de la dignidad<br \/>\nSu rol como mujeres intelectuales no hace que descuiden su labor como vertebradoras del n\u00facleo familiar. &#8220;Se convierten en guardianas de la dignidad de la especie humana. Varias de ellas tienen continuas ofertas para escapar. Etty Hillesum ten\u00eda contactos en la resistencia y hasta el \u00faltimo momento la proponen escapar, pero se queda con sus padres para acompa\u00f1arles en lo que fuera. Lo mismo sucede con Gertrud Kolmar: sus hermanos se evaden a Suiza, ella tiene oportunidades de alg\u00fan contrato como institutriz en Inglaterra y decide quedarse con su padre enfermo. Ir\u00c3\u00a8ne N\u00e9mirovsky se aferra a estar con su marido, pero salvando a sus hijas, que era su obsesi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Ellas dejaron su legado como advertencia y nosotros debemos ser &#8220;guardianes de su memoria&#8221;. En ese sentido, no deja de ser curioso que en estos d\u00edas de delirio secesionista se hayan recuperado las palabras de Stefan Zweig, el mayor so\u00f1ador de la Europa que no pudo vivir: &#8220;El nacionalismo es la peor de todas las pestes, que envenena la flor de nuestra cultura europea&#8221;. &#8220;En toda Europa se ha extendido, con personajes como Farage, Le Pen, los nuestros aqu\u00ed\u00e2\u20ac\u00a6 Muchas veces nos lo tomamos con iron\u00eda porque suponemos que tenemos superioridad humana, \u00e9tica, moral o pol\u00edtica, pero todos juntos pueden hacer mucho da\u00f1o&#8221;, remata Monmany. Ya lo dijo Germaine Tillion, poco antes de morir: &#8220;Lo que debe tener m\u00e1s actualidad que nunca es lo sucedido hace medio siglo a un gran pueblo, nuestro igual, nuestro vecino. \u00c2\u00bfMatar a los que son &#8220;demasiados&#8221;? Algunos sue\u00f1an hoy con ello en todos los continentes. No hay recetas seguras para protegerse del crimen.<\/p>\n<p>Fuente: ABC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ella, Etty Hillesum escrib\u00eda a su amiga Christine van Nooten, que se hab\u00eda quedado en \u00c3\u0081msterdam: &#8220;Me esperareis, \u00c2\u00bfverdad?&#8221;. Aquella frase inocente encerraba una s\u00faplica que era, en realidad, el deseo de vivir, por mucho que su destino fuera la muerte segura. Etty falleci\u00f3 el 30 de noviembre de aquel a\u00f1o, dos meses despu\u00e9s de llegar a Auschwitz, pero tuvo tiempo de dejar escrito un &#8220;Diario&#8221; extraordinario y revelador, aunque no tan famoso como el que alumbr\u00f3 su compatriota Ana Frank. A esa obra, olvidada hasta los a\u00f1os 80, y a la vida de su autora vuelve ahora Mercedes Monmany a trav\u00e9s de su \u00faltimo libro, &#8220;Ya sabes que volver\u00e9&#8221; (Galaxia Gutenberg). 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