{"id":21480,"date":"2017-11-20T21:00:00","date_gmt":"2017-11-21T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=21480"},"modified":"2017-11-20T21:00:00","modified_gmt":"2017-11-21T03:00:00","slug":"la-conmovedora-historia-de-los-enanos-del-campo-de-exterminio-de-auschwitz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2017\/11\/20\/21480\/la-conmovedora-historia-de-los-enanos-del-campo-de-exterminio-de-auschwitz\/","title":{"rendered":"La conmovedora historia de los enanos del campo de exterminio de Auschwitz"},"content":{"rendered":"<p>Aquellos \u00e2\u20ac\u02dcfen\u00f3menos\u00e2\u20ac\u2122, como los llamaba el cient\u00edfico alem\u00e1n, hac\u00edan parte de la familia jud\u00eda Ovitz, nacida en Transilvania, cuyo patriarca era Shimshon Eizik Ovitz, un hombre de apenas 90 cent\u00edmetros de estatura y gran talento art\u00edstico. Su tama\u00f1o nunca fue obst\u00e1culo para conquistar mujeres m\u00e1s grandes, como Brana Fruchter y Batia Husz con quienes tuvo 10 hijos, 7 de los cuales heredaron su peque\u00f1ez: Rozika y Franziska (de Brana, que muri\u00f3 joven), Avram, Frieda, Micki, Elizabeth y Perla. Solo Sarah, Leah y Arie tuvieron una talla normal. Toda esa prole naci\u00f3 entre 1886 y 1921.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l muri\u00f3, en 1923, sus hijos no tuvieron otra opci\u00f3n que armar La Lilliput Troupe, una compa\u00f1\u00eda que bailaba y cantaba con especial gracia. Bajo este sello viajaron con su espect\u00e1culo por Europa central en plena Segunda Guerra Mundial, pero cuando estaban en Hungr\u00eda, en 1944, las tropas alemanas invadieron ese pa\u00eds y los capturaron. Y los enviaron al campo de Auschwitz.<\/p>\n<p>All\u00ed, en el mayor complejo de aniquilaci\u00f3n de los nazis, donde muri\u00f3 un mill\u00f3n de personas (se calcula que de cada diez prisioneros uno se salv\u00f3 de las c\u00e1maras de gas), los Ovitz sirvieron para los experimentos del doctor Mengele, que buscaba mejorar la raza humana por medio de diferentes pruebas gen\u00e9ticas. Si los gemelos en general despertaban su curiosidad, mucho m\u00e1s una familia completa de enanos, a los que les perdonaron la vida para hacer sus macabros ensayos. No en vano Perla, la menor de la parentela, dir\u00eda tiempo despu\u00e9s: \u00e2\u20ac\u0153A m\u00ed me salv\u00f3 el diablo y que Dios se haga cargo de \u00e9l\u00e2\u20ac\u009d.<\/p>\n<p>El libro En nuestros corazones \u00e9ramos gigantes. La imposible historia real de siete enanos que sobrevivieron a los campos de concentraci\u00f3n, narra el origen de esta familia, sus dolores, sus miedos, su dignidad y hasta su ocaso. Sus autores, Yehuda Koren y Eilat Negev, contaron que cuando leyeron, en un pie de foto de un libro de historia, que en 1949 una compa\u00f1\u00eda art\u00edstica de enanos se presentaba en Israel con el nombre Los Enanos de Auschwitz \u00e2\u20ac\u0153la extra\u00f1a combinaci\u00f3n de entretenimiento y muerte nos intrig\u00f3. Buscamos en los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca y descubrimos que se apellidaban Ovitz y que hab\u00edan vivido en Haifa. Recurrimos a los directorios telef\u00f3nicos y, despu\u00e9s de muchos intentos, nos contest\u00f3 Perla\u00e2\u20ac\u009d.<\/p>\n<p>Solo ella quedaba viva de la familia de enanos. Y les dijo que cuando estuvo en Auschwitz, prometi\u00f3 contarle al mundo su historia para que el nombre de su clan jam\u00e1s quedara en el olvido. El \u00c3\u0081ngel de la Muerte y sus hombres hab\u00edan torturado y diseccionado a varios gemelos y cuando se trataba de enanos, si ten\u00edan suerte, los fusilaban. Luego de baleados, sus asesinos los herv\u00edan hasta que quedaran solo sus huesos, y los esqueletos iban a un museo de Berl\u00edn. Uno de los Ovitz recuerda haber visto c\u00f3mo arrojaron a otro enano a un ba\u00f1o de \u00e1cido. Pero los siete hermanos liliputienses, m\u00e1s otros cinco miembros de la familia, permanecieron en las casetas de prisioneros especiales, donde recib\u00edan una modesta alimentaci\u00f3n y no ten\u00edan que realizar trabajos forzados.<\/p>\n<p>La tranquilidad ten\u00eda un precio. Los Ovitz sufrieron dolorosos e indignantes tratamientos: les inyectaban a las mujeres sustancias qu\u00edmicas en el \u00fatero, les extirpaban muestras de tejido y les extra\u00edan fluido de la m\u00e9dula espinal. No era suficiente: los doctores al servicio de Mengele les vert\u00edan primero agua hirviendo y luego helada en sus o\u00eddos (lo que les hac\u00eda perder la cordura) y tambi\u00e9n les echaban unas gotas en los ojos que los cegaban. Y, con toda la sevicia, les extra\u00edan los dientes sanos, les arrancaban el pelo y las pesta\u00f1as, todo para ver si hab\u00eda alguna diferencia entre los peque\u00f1os y la gente alta.<\/p>\n<p>Perla narr\u00f3 a los autores del libro que Mengele hac\u00eda comparaciones inagotables: \u00e2\u20ac\u0153Sacaba la sangre de nuestras hermanas mayores enanas, quienes hab\u00edan nacido de otra madre, y la comparaba con la nuestra para comprobar si de verdad proven\u00edamos del mismo padre. Comparaba nuestra sangre con la de nuestras hermanas altas para ver de qu\u00e9 manera era diferente; no pod\u00eda dejar de preguntarse c\u00f3mo esa cantidad tan elevada de enanos pod\u00eda haber salido de dos madres altas y un mismo padre enano\u00e2\u20ac\u009d.<\/p>\n<p>Raphael Falk, profesor del departamento de gen\u00e9tica de la Universidad Hebrea, dice en esta investigaci\u00f3n que revis\u00f3 los ex\u00e1menes m\u00e9dicos existentes que les practicaron y, seg\u00fan \u00e9l, Mengele no ten\u00eda idea de qu\u00e9 estaba buscando. Por eso los repetidos test y la gran cantidad de sangre que les sac\u00f3.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la declaraci\u00f3n de Perla, Koren y Negev buscaron testimonios en su pueblo, personas que los hubieran visto antes de la guerra, que hubieran estado con ellos en Auschwitz y tambi\u00e9n a aquellos que los conocieron en su nueva vida en Israel. Cruzaron informaci\u00f3n, la analizaron y armaron todo el rompecabezas. Su prop\u00f3sito era basarse no solo en el testimonio de Perla, pues el tiempo y la memoria pod\u00edan distorsionar las cosas.<\/p>\n<p>Los sorprendi\u00f3 que la menor de los Ovitz les dijera que Mengele era tan guapo como una estrella de cine. \u00e2\u20ac\u0153No es algo que esperas que una v\u00edctima diga de su victimario\u00e2\u20ac\u009d, afirman. Una vez la acompa\u00f1aron a una charla que les iba a dictar a unos ni\u00f1os de colegio, un d\u00eda de conmemoraci\u00f3n del Holocausto, y les dijo: \u00e2\u20ac\u0153El doctor Mengele era mi jefe en Auschwitz\u00e2\u20ac\u009d. De su bolso sac\u00f3 una foto de \u00e9l y se las pas\u00f3 para que la vieran. Quer\u00eda que Mengele cayera prisionero para ir a juicio, pero no que lo ejecutaran porque \u00e2\u20ac\u0153a m\u00ed me salv\u00f3 la gracia del demonio\u00e2\u20ac\u009d. Su falta de deseo de venganza era un gran acto de nobleza, pensaron entonces los escritores.<\/p>\n<p>Cuando los sovi\u00e9ticos liberaron el campo de concentraci\u00f3n el 27 de enero de 1945, la familia empezaba a sentir que el cient\u00edfico se cansar\u00eda pronto de ellos, y que los iba a separar despu\u00e9s de ocho meses de experimentos sin ton ni son. Diez d\u00edas atr\u00e1s, Mengele hab\u00eda abandonado Auschwitz con dos maletas llenas de documentos con sus investigaciones.<\/p>\n<p>Los Ovitz volvieron al espect\u00e1culo, cantar, bailar y recorrer buena parte de Europa, con altas y bajas en sus negocios, porque, como dicen Koren y Negev, por casi 15 a\u00f1os \u00e2\u20ac\u201cdesde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta comienzos de los a\u00f1os sesenta\u00e2\u20ac\u201c los sobrevivientes del Holocausto en su mayor\u00eda callaron y no contaron su historia. Se enfocaron en reconstruir sus vidas, concentraron su energ\u00eda en crear una nueva familia, en tener trabajo, y todo eso no en su lenguaje o lugar de origen, sino en otros pa\u00edses (Israel y Estados Unidos, por ejemplo). El pasado era demasiado doloroso para hablar de \u00e9l.<\/p>\n<p>Entre tanto, Mengele lleg\u00f3 a Buenos Aires a finales de agosto de 1949 y, ante el acoso de las autoridades, viaj\u00f3 a Paraguay en 1959. Se supo que poco despu\u00e9s lleg\u00f3 a Brasil donde, seg\u00fan su hijo Rolf, muri\u00f3 el 7 de febrero de 1979. Sufri\u00f3 un infarto mientras nadaba y se ahog\u00f3.<\/p>\n<p>Los autores del libro siguieron frecuentando a Perla, quien viv\u00eda sola, pues los dem\u00e1s hermanos y hermanas hab\u00edan muerto. Describen que hacia el final de sus d\u00edas parec\u00eda una actriz del viejo Hollywood, siempre bien arreglada, con colorete rojo brillante y su pelo te\u00f1ido de negro. Koren y Negev recuerdan que \u00e2\u20ac\u0153cuando \u00edbamos a verla \u00e2\u20ac\u02dcse encend\u00eda\u00e2\u20ac\u2122, como si estuviera de nuevo ante su p\u00fablico. En ocasiones nos cantaba. Durante los siete a\u00f1os que tuvimos contacto, hasta su muerte en 2001, nos dio una lecci\u00f3n con su actitud corajuda: sent\u00edamos que no ten\u00edamos derecho a quejarnos de nada en la vida\u00e2\u20ac\u009d.<\/p>\n<p>Fuente: Comit\u00e9 Central Israelita del Uruguay<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquellos \u00e2\u20ac\u02dcfen\u00f3menos\u00e2\u20ac\u2122, como los llamaba el cient\u00edfico alem\u00e1n, hac\u00edan parte de la familia jud\u00eda Ovitz, nacida en Transilvania, cuyo patriarca era Shimshon Eizik Ovitz, un hombre de apenas 90 cent\u00edmetros de estatura y gran talento art\u00edstico. Su tama\u00f1o nunca fue obst\u00e1culo para conquistar mujeres m\u00e1s grandes, como Brana Fruchter y Batia Husz con quienes tuvo 10 hijos, 7 de los cuales heredaron su peque\u00f1ez: Rozika y Franziska (de Brana, que muri\u00f3 joven), Avram, Frieda, Micki, Elizabeth y Perla. Solo Sarah, Leah y Arie tuvieron una talla normal. Toda esa prole naci\u00f3 entre 1886 y 1921. Cuando \u00e9l muri\u00f3, en 1923, sus hijos no tuvieron otra opci\u00f3n que armar La Lilliput Troupe, una compa\u00f1\u00eda que bailaba y cantaba con especial gracia. Bajo este sello viajaron con su espect\u00e1culo por Europa central en plena Segunda Guerra Mundial, pero cuando estaban en Hungr\u00eda, en 1944, las tropas alemanas invadieron ese pa\u00eds y los capturaron. Y los enviaron al campo de Auschwitz. 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