{"id":21450,"date":"2017-12-03T21:00:00","date_gmt":"2017-12-04T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=21450"},"modified":"2017-12-03T21:00:00","modified_gmt":"2017-12-04T03:00:00","slug":"43-rublos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2017\/12\/03\/21450\/43-rublos\/","title":{"rendered":"43 Rublos"},"content":{"rendered":"<p>Ese invierno fue particularmente crudo. Las tormentas de nieve duraban semanas. Durante una de ellas, se escuch\u00f3 un fuerte golpe en la puerta. Tres aldeanos polacos semi congelados ped\u00edan refugio. Sus fondos no alcanzaban para pagar siquiera una noche de estad\u00eda. El hotelero cerr\u00f3 la puerta. El maestro qued\u00f3 pasmado. Al quejarse al due\u00f1o de casa, \u00e9ste le pregunt\u00f3 si \u00e9l acaso se har\u00eda cargo de la estad\u00eda de estos hombres. Para su sorpresa, el maestro acept\u00f3.<\/p>\n<p>Los campesinos se alegraron y estuvieron all\u00ed a expensas del maestro durante las dos semanas que dur\u00f3 la tormenta. Luego, agradecieron a su benefactor y abandonaron el lugar.<\/p>\n<p>Pesaj se acercaba y el padre del Bnei Isajar arregl\u00f3 las cuentas con el jud\u00edo del hospedaje. \u00c3\u2030ste le deb\u00eda 40 rublos por la educaci\u00f3n de sus hijos, m\u00e1s el maestro le adeudaba 43 por la estad\u00eda de los paisanos. El hotelero le dese\u00f3 un Feliz Pesaj y le asegur\u00f3 que pod\u00eda devolverle los 3 rublos a su regreso.<\/p>\n<p>El maestro retorn\u00f3 a su pueblo pero no pudo ir a su casa, con las manos vac\u00edas. Se detuvo en la Sinagoga local y comenz\u00f3 a estudiar Talmud.<\/p>\n<p>Su hijo, Tzvi Elimelej, lo encontr\u00f3 all\u00ed y con gran emoci\u00f3n le pidi\u00f3 que lo acompa\u00f1ara a su hogar para mostrarle la ropa nueva que su mam\u00e1 hab\u00eda comprado (a cr\u00e9dito) para Pesaj. Esto lo hizo sentir peor. Mientras caminaban por la calle, una carreta pas\u00f3 a toda velocidad. Cuando el cochero estuvo a su lado, las ruedas pisaron una piedra e hicieron caer un sobre. El maestro lo levant\u00f3 y corri\u00f3 al coche, pero \u00e9ste ya hab\u00eda dado vuelta la esquina y desaparecido.<\/p>\n<p>El sobre no ten\u00eda ninguna se\u00f1al \u00f3 identificaci\u00f3n (y de acuerdo a la ley jud\u00eda, en tales circunstancias, pertenece a quien lo haya encontrado). \u00c2\u00a1Al abrir el sobre encontr\u00f3 43 rublos!<\/p>\n<p>La noche del Seder, cuando el Bnei Isajar abri\u00f3 la puerta para recibir al Profeta Eliahu, llam\u00f3 a su padre diciendo: &#8220;\u00c2\u00a1Tate, el cochero ha venido!&#8221; Pero cuando el maestro lleg\u00f3, ya nadie estaba all\u00ed. El maestro orden\u00f3 a su hijo no contar esta historia hasta el final de sus d\u00edas. Y as\u00ed lo hizo: Rab\u00ed Tzvi Elimelej s\u00f3lo la relat\u00f3 a un alumno, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en su lecho de muerte.<\/p>\n<p>Fuente: eschabad.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese invierno fue particularmente crudo. Las tormentas de nieve duraban semanas. Durante una de ellas, se escuch\u00f3 un fuerte golpe en la puerta. Tres aldeanos polacos semi congelados ped\u00edan refugio. Sus fondos no alcanzaban para pagar siquiera una noche de estad\u00eda. El hotelero cerr\u00f3 la puerta. El maestro qued\u00f3 pasmado. Al quejarse al due\u00f1o de casa, \u00e9ste le pregunt\u00f3 si \u00e9l acaso se har\u00eda cargo de la estad\u00eda de estos hombres. Para su sorpresa, el maestro acept\u00f3. Los campesinos se alegraron y estuvieron all\u00ed a expensas del maestro durante las dos semanas que dur\u00f3 la tormenta. Luego, agradecieron a su benefactor y abandonaron el lugar. Pesaj se acercaba y el padre del Bnei Isajar arregl\u00f3 las cuentas con el jud\u00edo del hospedaje. \u00c3\u2030ste le deb\u00eda 40 rublos por la educaci\u00f3n de sus hijos, m\u00e1s el maestro le adeudaba 43 por la estad\u00eda de los paisanos. El hotelero le dese\u00f3 un Feliz Pesaj y le asegur\u00f3 que pod\u00eda devolverle los 3 rublos a su regreso. El maestro retorn\u00f3 a su pueblo pero no pudo ir a su casa, con las manos vac\u00edas. Se detuvo en la Sinagoga local y comenz\u00f3 a estudiar Talmud. 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