{"id":21372,"date":"2018-01-02T21:00:00","date_gmt":"2018-01-03T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=21372"},"modified":"2018-01-02T21:00:00","modified_gmt":"2018-01-03T03:00:00","slug":"el-accidente-de-moto-del-rabino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2018\/01\/02\/21372\/el-accidente-de-moto-del-rabino\/","title":{"rendered":"El accidente de moto del rabino"},"content":{"rendered":"<p>He vivido en Francia los \u00faltimos seis a\u00f1os y trabajo como shl\u00edaj de Jabad en Saint-Maur-des-Foss\u00e9s, un pueblo a veinte kil\u00f3metros al sur de Par\u00eds, donde hay casi 8 mil jud\u00edos y la mayor\u00eda trabaja en Par\u00eds. Generalmente los visito en sus lugares de trabajo. Camino a casa siempre paso por la Plaza de la Naci\u00f3n (Place de la Nation), un sitio que conozco bien. Circulo por ah\u00ed al menos una vez por semana.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 a llover fuerte y la calzada se puso resbalosa. Baj\u00e9 la velocidad y me ajust\u00e9 el casco.<\/p>\n<p>De pronto, vi un auto deportivo que ven\u00eda por la intersecci\u00f3n, y me dio la impresi\u00f3n de que el conductor no se hab\u00eda percatado de mi moto, mientras se acercaba a gran velocidad.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n era muy riesgosa y el coraz\u00f3n me empez\u00f3 a latir r\u00e1pidamente. Me pregunt\u00e9 qu\u00e9 deb\u00eda hacer: \u00c2\u00bffrenar en asfalto mojado a una velocidad de 80 kil\u00f3metros por hora, con el subsecuente peligro de caerme? \u00c2\u00bfContinuar? Un choque era inevitable.<\/p>\n<p>\u00c2\u00bfQu\u00e9 hacer? Opt\u00e9 por lo primero y fren\u00e9 r\u00e1pidamente. La motocicleta patin\u00f3 y ca\u00ed al piso al lado de mi moto. Ahora esperaba que me arrollaran los otros carros. \u00c2\u00bfEran esos mis \u00faltimos segundos?<\/p>\n<p>Silencio. Un auto se detuvo detr\u00e1s de m\u00ed y tranc\u00f3 la v\u00eda. Me revis\u00e9 a ver si estaba herido, si hab\u00eda perdido un brazo o una pierna. Gracias a Di-os, estaba bien. Me las arregl\u00e9 para levantarme y alejarme del pavimento antes de atascar el tr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Una mujer del otro lado de la calle corri\u00f3 hacia m\u00ed: \u00c2\u00bfSe encuentra bien? Me dijo en franc\u00e9s. \u00c2\u00bfEn qu\u00e9 lo puedo ayudar?<\/p>\n<p>Le respond\u00ed que cre\u00eda que estaba bien y me quit\u00e9 el casco. Me mir\u00f3 con sorpresa, porque a lo mejor no esperaba ver un hombre de barba. No hay muchos en Par\u00eds que tengan mi apariencia.<\/p>\n<p>\u00c2\u00bfEst\u00e1 todo en orden?, me pregunt\u00f3 de nuevo, esta vez en hebreo con much\u00edsimo acento franc\u00e9s. Ella me llev\u00f3 a un lado: \u00c2\u00a1Venga, pongamos la moto en la acera y verifiquemos si hubo da\u00f1os! Nos fuimos a la acera e inspeccionamos la moto. El da\u00f1o era m\u00ednimo.<\/p>\n<p>Se present\u00f3 a s\u00ed misma como Madamme Katia Dahaan. Vivo en el sector y precisamente iba pasando cuando esto sucedi\u00f3 (&#8230;) No esperaba que usted fuera jud\u00edo, y mucho menos rabino.<\/p>\n<p>\u00c2\u00bfY por qu\u00e9 me habla en hebreo?, le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>Ah, lo aprend\u00ed en mis viajes a Israel hace alg\u00fan tiempo.<\/p>\n<p>Ella quer\u00eda seguir conversando, pero me excus\u00e9 y le dije que me ten\u00eda que ir. Ya casi es shabat y necesito estar en casa, le expliqu\u00e9.<\/p>\n<p>Katia se sorprendi\u00f3 un poco al escuchar que se aproximaba shabat. Yo estaba confundido por su reacci\u00f3n. Casi cuatrocientos mil jud\u00edos viven en Par\u00eds, muchos de ellos franceses. Aun cuando no todos son observantes, es dif\u00edcil imaginar que alguien no supiera que se acercaba el d\u00eda de descanso.<\/p>\n<p>\u00c2\u00bfUsted enciende las velas de shabat?, le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>Katia me mira extra\u00f1ada otra vez. \u00c2\u00bfVelas de shabat?, mascull\u00f3. \u00e2\u20ac\u201cNo, no las prendo. No tengo familia aqu\u00ed y no observo el shabat.<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u201c\u00c2\u00bfMe aceptar\u00eda usted una invitaci\u00f3n a mi casa para celebrarlo?<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u201c\u00c2\u00bfCu\u00e1l shabat?<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u201cEsta noche, en el shabat que va a comenzar.<\/p>\n<p>Una sonrisa casi imperceptible le cambi\u00f3 la cara de extra\u00f1eza que ten\u00eda. \u00e2\u20ac\u201cCreo que esta noche no puedo, pues ya tengo planes. Encantada ir\u00eda otro shabat. Ella me pidi\u00f3 mi n\u00famero telef\u00f3nico y me dio el suyo. As\u00ed nos fuimos. Llegu\u00e9 a tiempo para shabat. Le cont\u00e9 a mi esposa que otro comensal vendr\u00eda a casa esa noche. Qui\u00e9n sabe \u00e2\u20ac\u201cme dijo\u00e2\u20ac\u201c quiz\u00e1 tu extra\u00f1o accidente fue un acto de la Divina Providencia para que la conoci\u00e9ramos.<\/p>\n<p>Katia no vino esa noche ni el otro shabat. Yo, por otra parte, no hallaba su n\u00famero telef\u00f3nico, aunque necesitaba que ella rindiera testimonio sobre el accidente para la gesti\u00f3n ante el seguro. Trat\u00e9 de localizarla, pero sin \u00e9xito. Encontrar a una Katia Dahaan en Par\u00eds es como buscar una aguja en un pajar, aunque creo que esto es m\u00e1s f\u00e1cil.<\/p>\n<p>El encuentro<br \/>\nPasaron cuatro meses. Una ma\u00f1ana recib\u00ed un mensaje de texto de un n\u00famero que no ten\u00eda registrado, y pens\u00e9 que se trataba de un aviso publicitario, de esos que uno recibe y borra. Por alg\u00fan motivo, no s\u00e9 por qu\u00e9, respond\u00ed el mensaje preguntando qui\u00e9n era.<\/p>\n<p>En un minuto son\u00f3 el tel\u00e9fono y la pantalla despleg\u00f3 el mismo n\u00famero de quien hab\u00eda recibido el mensaje.<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u201c\u00c2\u00bfRabino Drukman? Es Katia Dahaan. \u00c2\u00bfMe recuerda?<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u201cClaro que s\u00ed. Todav\u00eda la estoy esperando para el shabat.<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u201c\u00c2\u00bfCu\u00e1ndo puedo ir?<\/p>\n<p>\u00e2\u20ac\u201c\u00c2\u00a1C\u00f3mo que cu\u00e1ndo! El pr\u00f3ximo shabat. Ese viernes por la noche, Katia estuvo entre nuestros invitados. Estaba muy emocionada y daba la impresi\u00f3n de que no hab\u00eda estado en una cena de shabat desde hac\u00eda mucho tiempo.<\/p>\n<p>Uno de nuestros invitados me pregunt\u00f3 por ella. Le cont\u00e9 la historia del accidente y de c\u00f3mo la hab\u00eda invitado a cenar. De verdad que podr\u00eda decir que ella fue un mensajero de lo Alto en esos momentos de gran turbaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Katia nos mir\u00f3 a todos y sonriendo dijo: Creo que es una buena ocasi\u00f3n para que oigan mi versi\u00f3n de esa historia&#8230;<\/p>\n<p>La miramos y comenz\u00f3 a relatar: Tengo 45 a\u00f1os y vivo sola en Par\u00eds. Nunca me cas\u00e9. Mi familia consiste en mi \u00fanica hermana y madre; pero, no nos hemos hablado en veinte a\u00f1os. Es dif\u00edcil ser soltera, especialmente para una jud\u00eda. Mis padres no eran religiosos; pero, conserv\u00e1bamos todas las costumbres: hac\u00edamos kidush, guard\u00e1bamos las fiestas, y, por supuesto, ayun\u00e1bamos en Yom Kipur. Pero, desde que comenc\u00e9 a vivir sola, dej\u00e9 de cumplir incluso eso. Muchas de las tradiciones jud\u00edas giran alrededor de la familia. Cuando se vive sola, no se puede hacer kidush poque no hay con qui\u00e9n compartir la comida. Es dif\u00edcil ir sola a la sinagoga, y as\u00ed por el estilo. Ni siquiera tengo amigas jud\u00edas, lo que me hac\u00eda imposible practicar la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hace casi dos a\u00f1os, despu\u00e9s de mucho tiempo de estar aislada del juda\u00edsmo, decid\u00ed que necesitaba hacer algo para volver a mi religi\u00f3n. Pens\u00e9 mucho y llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que deb\u00eda procurar un trabajo en un ambiente jud\u00edo, de forma tal que pudiera hacer nuevos amigos, y quiz\u00e1s alguien me pudiese invitar a un shabat o a alguna festividad. Hall\u00e9 trabajo como vendedora de zapatos en Pilatzel (un barrio jud\u00edo antiguo de Par\u00eds). Todos los empleados en la tienda y de la competencia son jud\u00edos. Pens\u00e9 que quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos salir juntos a almorzar, trabar amistad&#8230; bueno, eso pensaba. Pero, hab\u00eda un problema: shabat. Los viernes, ellos se deseaban entre ellos shabat shalom y a veces se invitaban a comer. Los lunes, se preguntaban c\u00f3mo les hab\u00eda ido en shabat y si la hab\u00edan pasado bien. Pero, nadie reparaba en m\u00ed. Todas las semanas ten\u00eda la esperanza de que me invitaran, pero nunca pas\u00f3.<\/p>\n<p>Cada semana me desenga\u00f1aba m\u00e1s y m\u00e1s. Pas\u00f3 casi un a\u00f1o, y a\u00fan nada de invitaciones. Me molest\u00e9 mucho: &#8220;\u00c2\u00bfser\u00e1 que los jud\u00edos ya no me aceptan como una m\u00e1s?&#8221; llegu\u00e9 a preguntarme. &#8220;\u00c2\u00bfAcaso no tienen sentimientos? \u00c2\u00bfC\u00f3mo pueden ser tan insensibles, tan desconsiderados? \u00c2\u00bfNadie se ha dado cuenta de que soy soltera?&#8221; La voz de Katia cambi\u00f3 por la emoci\u00f3n y continu\u00f3: Sent\u00ed mucha amargura contra los jud\u00edos y el juda\u00edsmo y decid\u00ed que no era para m\u00ed. Dej\u00e9 la tienda y me puse a trabajar con gentiles. &#8220;Si los jud\u00edos se comportan as\u00ed, es preferible estar entre gentiles&#8221;, me dije. Pero, segu\u00eda sin resolver un problema: el shabat. Cada viernes por la noche, me quedaba en casa recordando los s\u00e1bados de mi infancia, las velas, el kidush, y los recuerdos me asaltaban. &#8220;\u00c2\u00bfQu\u00e9 debo hacer?&#8221;, me preguntaba y cavilaba c\u00f3mo hacer para que aquellos pensamientos dejaran de molestarme.<\/p>\n<p>&#8220;Decid\u00ed que deber\u00eda buscar algo que hacer los viernes en la noche. Vi en un peri\u00f3dico que un coro de una iglesia andaba buscando cantantes y como a m\u00ed me gusta cantar, pens\u00e9 que quiz\u00e1s me aceptasen y as\u00ed resolver\u00eda el dilema. El silencio prevaleci\u00f3 en la mesa mientras todos o\u00edamos atentamente. Me aceptaron en el coro, y desde entonces todos los viernes canto en la iglesia. Gracias a Di-os \u00e2\u20ac\u201cacot\u00f3 y sonri\u00f3\u00e2\u20ac\u201c llegaba a casa tan cansada que no me daba tiempo de pensar en el kidush ni en las velas&#8230;<\/p>\n<p>Todo iba muy bien hasta ese viernes, cuando fui a comprar y vi una motocicleta tirada en la calle. Corr\u00ed a ayudar al conductor y me sorprend\u00ed cuando \u00e9ste me advirti\u00f3 que era la v\u00edspera de shabat y, no lo van a creer, \u00c2\u00a1me invit\u00f3 sin ni siquiera conocerme!<\/p>\n<p>Usted, rabino, cree que a m\u00ed me envi\u00f3 Di-os \u00e2\u20ac\u201c concluy\u00f3 Katia\u00e2\u20ac\u201c pero pienso que a usted lo mand\u00f3 el Alt\u00edsimo para traer de vuelta mi alma al juda\u00edsmo.<\/p>\n<p>Ella no volvi\u00f3 a cantar en ninguna iglesia. Pasa todos los viernes con nosotros y con otras familias de Jabad.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, no fue un accidente lo que a m\u00ed me pas\u00f3.<\/p>\n<p>Fuente: Eschabad<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He vivido en Francia los \u00faltimos seis a\u00f1os y trabajo como shl\u00edaj de Jabad en Saint-Maur-des-Foss\u00e9s, un pueblo a veinte kil\u00f3metros al sur de Par\u00eds, donde hay casi 8 mil jud\u00edos y la mayor\u00eda trabaja en Par\u00eds. Generalmente los visito en sus lugares de trabajo. Camino a casa siempre paso por la Plaza de la Naci\u00f3n (Place de la Nation), un sitio que conozco bien. Circulo por ah\u00ed al menos una vez por semana. Comenz\u00f3 a llover fuerte y la calzada se puso resbalosa. Baj\u00e9 la velocidad y me ajust\u00e9 el casco. De pronto, vi un auto deportivo que ven\u00eda por la intersecci\u00f3n, y me dio la impresi\u00f3n de que el conductor no se hab\u00eda percatado de mi moto, mientras se acercaba a gran velocidad. La situaci\u00f3n era muy riesgosa y el coraz\u00f3n me empez\u00f3 a latir r\u00e1pidamente. Me pregunt\u00e9 qu\u00e9 deb\u00eda hacer: \u00c2\u00bffrenar en asfalto mojado a una velocidad de 80 kil\u00f3metros por hora, con el subsecuente peligro de caerme? \u00c2\u00bfContinuar? Un choque era inevitable. \u00c2\u00bfQu\u00e9 hacer? Opt\u00e9 por lo primero y fren\u00e9 r\u00e1pidamente. La motocicleta patin\u00f3 y ca\u00ed al piso al lado de mi moto. 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