{"id":21153,"date":"2018-05-16T21:00:00","date_gmt":"2018-05-17T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=21153"},"modified":"2026-06-23T21:02:30","modified_gmt":"2026-06-24T00:02:30","slug":"el-eufemismo-de-las-drogas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2018\/05\/16\/21153\/el-eufemismo-de-las-drogas\/","title":{"rendered":"El eufemismo de las drogas"},"content":{"rendered":"<p>J\u00f3venes y no tanto, de todas clases sociales y niveles acad\u00e9micos, en la pretendida meta de la excitaci\u00f3n constante y permanente, sin alternancias y con el mero compromiso de borrar todo atisbo de frustraci\u00f3n van como ratones tras el flautista m\u00e1gico, que con su melod\u00eda encandila el camino que los conduce a ahogar con \u00e9xtasis perpetuo toda angustia, toda falla y toda posible batalla.  Batalla que se encuentra perdida antes incluso de haber presentado tan siquiera armas en el frente.<\/p>\n<p>La vida, sabemos, o al menos deber\u00edamos de saber, implica riesgos: el mayor es el estar vivos. Conlleva p\u00e9rdidas y frustraciones.<\/p>\n<p>La carretera de la vida acelera, se frena, se hace difusa, es nueva, es antigua, est\u00e1 en reparaciones\u00e2\u20ac\u00a6<\/p>\n<p>Sea cual sea el camino tiene tramos dif\u00edciles y otros apaciblemente reconfortantes.<\/p>\n<p>Para los que no son tan amenos como quisi\u00e9ramos, con la sola percepci\u00f3n de poder fallar parecer\u00eda que obligan a algunos sujetos a evitarlo no importa cuales sean las posibles consecuencias.<\/p>\n<p> El mandato se impone. Evitar.<\/p>\n<p>Para esos momentos vale de mucho contar con herramientas internas y externas, modelos que nos permitan atravesar los baches del sendero.<\/p>\n<p>No siempre tenemos las herramientas indicadas, muchas veces debemos fabricarlas en el momento o reciclar la existente, las heredadas.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes, adolescentes, por carecer en su mayor\u00eda de una buena caja de ellas (las herramientas) un poco producto de las crisis propias de la edad y de la falta de maduraci\u00f3n apropiada,  los deja expuestos por partida doble y vulnerables a los avatares de los desaf\u00edos cotidianos.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed donde sus mayores, nosotros, cada uno desde el rol que le corresponde, estamos convocados a brindar nuestra propia bater\u00eda de recursos, algunos fallidos, puede ser, pero siempre infinitamente mejor que dejarlos sometidos a la nada misma.<\/p>\n<p>Del otro lado se les ofrecer\u00e1 como contrapartida para aliviar el sufrimiento a la pastilla, sustancia, alcohol o cualquier droga psicoactiva que les disfrace la realidad.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo ser\u00e1 enfrentar por muy dura que se presente la realidad; siempre ser\u00e1 mejor atravesarla que evadirla.<\/p>\n<p>Es el reto de todo padre, educador, terapeuta, en definitiva, de todo adulto, acompa\u00f1ar, contener y frustrar saludablemente si es necesario, en resumen; cuidar a lo m\u00e1s valioso que tiene nuestra sociedad. Nuestros j\u00f3venes, que es a la vez su futuro y el nuestro.<\/p>\n<p>La droga les ofrece un romance y finalmente les entrega una tragedia.<\/p>\n<p>La permanente irresoluci\u00f3n del conflicto que borra las diferencias alimenta el libreto.<\/p>\n<p>Son llevados al consumo por &#8220;drogas menores&#8221;, como si realmente las hubiera.<\/p>\n<p>Son &#8220;la previa&#8221;, el disimulo de que algo no est\u00e1 como deber\u00eda de estar. Algo no funciona, y en el lugar de asumirlo y pensar en resolverlo se busca callarlo, negarlo, borrarlo de un plumazo brillante y euf\u00f3rico que les diga, como un canto de sirenas, que el mundo ideal existe. <\/p>\n<p>Algo as\u00ed como que ning\u00fan precio es mucho si se trata de mentir la muerte. Aunque para eso debamos ponernos en riesgo de pasar &#8220;al otro mundo&#8221;<\/p>\n<p>La omnipotencia humana que desmiente la precariedad del ser nos dice que &#8220;a m\u00ed no me va a pasar&#8221;, &#8221; a los m\u00edos no&#8221;, &#8220;nosotros lo tenemos controlado&#8221;.<\/p>\n<p>En este escenario dram\u00c3\u00a0tico y fatal surgen las preguntas fundamentales de toda la humanidad. \u00bfQui\u00e9n es el asesino, qui\u00e9n la v\u00edctima y de qui\u00e9n es el arma homicida?<\/p>\n<p>Cada uno de estos tres actores est\u00e1n en diferentes proporciones en nosotros, en todos. Ah\u00ed reside el mayor dilema a resolver.<\/p>\n<p>\u00bf Qui\u00e9n carga con el crimen?<\/p>\n<p>Y mientras negamos el conflicto se mete en la escena, como un polizonte sombr\u00edo y mortal, la droga que se lleva la vida de millones de seres humanos.<\/p>\n<p>Licenciado Reynoso<\/p>\n<p>consultoreynoso@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J\u00f3venes y no tanto, de todas clases sociales y niveles acad\u00e9micos, en la pretendida meta de la excitaci\u00f3n constante y permanente, sin alternancias y con el mero compromiso de borrar todo atisbo de frustraci\u00f3n van como ratones tras el flautista m\u00e1gico, que con su melod\u00eda encandila el camino que los conduce a ahogar con \u00e9xtasis perpetuo toda angustia, toda falla y toda posible batalla. Batalla que se encuentra perdida antes incluso de haber presentado tan siquiera armas en el frente. La vida, sabemos, o al menos deber\u00edamos de saber, implica riesgos: el mayor es el estar vivos. 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