{"id":21070,"date":"2018-06-24T21:00:00","date_gmt":"2018-06-25T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=21070"},"modified":"2018-06-24T21:00:00","modified_gmt":"2018-06-25T03:00:00","slug":"el-nuevo-odio-a-los-judios-en-francia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2018\/06\/24\/21070\/el-nuevo-odio-a-los-judios-en-francia\/","title":{"rendered":"El nuevo odio a los jud\u00edos en Francia"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Si te mueves, te mato&#8221;, le dijo uno de los agresores a Jacob, que se encontraba en el suelo, inmovilizado.<\/p>\n<p>Era el 21 de febrero de 2017. Todo hab\u00eda empezado unos minutos antes, cerca de las nueve de la noche, con una persecuci\u00f3n automovil\u00edstica. Jacob y Nathaniel Azoulay, de 29 y 17 a\u00f1os, regresaban de Par\u00eds a Bondy por la carretera N-3 cuando una furgoneta empez\u00f3 a cerrarles el paso. Una, dos, tres veces. Hasta que, en un sem\u00e1foro, Jacob pidi\u00f3 explicaciones al conductor.<\/p>\n<p>&#8220;En esta carretera hago lo que me da la gana, sucio jud\u00edo&#8221;, le respondi\u00f3, siempre seg\u00fan la denuncia policial. Supo que eran jud\u00edos porque los hermanos Azoulay llevaban la kip\u00e1, el peque\u00f1o gorro redondo que cubre la cabeza de los jud\u00edos practicantes.<\/p>\n<p>Los Azoulay continuaron circulando, mientras la furgoneta continuaba cerr\u00e1ndoles el paso sin que cesase el intercambio de invectivas por la ventana abierta.<\/p>\n<p>&#8220;Baja&#8221;, le dijo el conductor de la furgoneta a Jacob.<\/p>\n<p> Una kip\u00e1 abandonada cerca de la escuela jud\u00eda ortodoxa Merkaz Hatorah en Gagny, donde hubo un incendio provocado en 2003. El entonces presidente, Jacques Chirac, convoc\u00f3 un gabinete de crisis y declar\u00f3 que &#8220;un ataque a un jud\u00edo es un ataque a toda Francia&#8221;.<\/p>\n<p>Se detuvieron delante del bar. Fue entonces cuando llegaron a las manos. Los golpes, la sierra, los insultos. Los hermanos se salvaron porque el padre del hombre que conduc\u00eda la furgoneta y otras personas que salieron del bar les pidieron a los agresores que parasen. &#8220;Si el padre no hubiese estado ah\u00ed, yo estar\u00eda muerto&#8221;, recuerda Jacob Azoulay en la agencia de viajes donde trabaja. A las siete de la tarde, el local es un continuo ir y venir de clientes, empleados y proveedores, un animado ajetreo mediterr\u00e1neo en el distrito XIX de Par\u00eds, un barrio mezclado, con poblaci\u00f3n jud\u00eda, musulmana, cristiana, laica.<\/p>\n<p>El incidente queda lejos. Podr\u00eda parecer una pelea de barrio. Pero fue algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>La agresi\u00f3n a los hermanos se suma al goteo de actos contra los jud\u00edos franceses en la principal comunidad jud\u00eda de Europa y la tercera del mundo, por detr\u00e1s de Estados Unidos e Israel. Muchos pasan inadvertidos \u00e2\u20ac\u201dla denuncia de la familia Azoulay qued\u00f3 sin resolver\u00e2\u20ac\u201d y se limitan a actos invisibles \u00e2\u20ac\u201dun insulto en la calle por llevar kip\u00e1, un grafiti en una sinagoga\u00e2\u20ac\u201d que simplemente hacen m\u00e1s inc\u00f3moda la vida de las v\u00edctimas o sus allegados. En otros casos, la violencia ha sido tan descarnada que ha creado alarma en una comunidad que, hasta principios de la d\u00e9cada pasada, hab\u00eda cre\u00eddo que ser jud\u00edo nunca m\u00e1s deber\u00eda hacerles sentir miedo en este pa\u00eds. Se equivocaban.<\/p>\n<p> Alain Banhmou, jud\u00edo franc\u00e9s, sufri\u00f3 un asalto en su casa de Bondy en 2015. Uno de los agresores utiliz\u00f3 un pintalabios rojo de la esposa de la v\u00edctima para escribir en la pared: &#8220;Sucio jud\u00edo. Viva Palestina&#8221;. En una carpeta con los documentos policiales de la investigaci\u00f3n, hay un post-it donde se lee: &#8220;Bondy. Sucio jud\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p>Las cifras primero. Cerca del 1,6% de la poblaci\u00f3n francesa es jud\u00eda. El porcentaje es debatible por la dificultad para definir a una persona jud\u00eda, como explican el polit\u00f3logo J\u00e9r\u00c3\u00b4me Fourquet y el ge\u00f3grafo Sylvain Manternach, coautores de L\u00e2\u20ac\u2122an prochain \u00c3\u00a0 J\u00e9rusalem? (\u00bfEl a\u00f1o pr\u00f3ximo en Jerusal\u00e9n?), un estudio sobre el nuevo antisemitismo franc\u00e9s publicado en 2016. Fourquet y Manternach llegan a esta cifra sumando a los practicantes, que son un 0,6% de la poblaci\u00f3n, y a los que, sin declararse de confesi\u00f3n jud\u00eda, tienen por lo menos un progenitor jud\u00edo. Casi la mitad de quienes se declaran de esta confesi\u00f3n reside en la regi\u00f3n de Par\u00eds y est\u00e1n representados en todas las capas socioprofesionales de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchos jud\u00edos franceses se\u00f1alan \u00e2\u20ac\u201dy los historiadores lo corroboran\u00e2\u20ac\u201d un a\u00f1o clave en el inicio de lo que podr\u00eda llamarse la nueva ola de odio. Es el a\u00f1o 2000, el de la Segunda Intifada, una explosi\u00f3n de tensi\u00f3n entre israel\u00edes y palestinos en Oriente Pr\u00f3ximo que acab\u00f3 desbord\u00e1ndose hasta Francia. En 1999 se registraron en Francia 82 actos antisemitas. Al a\u00f1o siguiente fueron 744, y en 2004 alcanzaron los 974. El nivel ha oscilado: en 2017, el de los \u00faltimos datos disponibles, fue mucho menor, 311. Pero nunca ha vuelto a bajar a las cifras de los a\u00f1os noventa. La mitad de los actos racistas tiene por objetivo a los jud\u00edos, pese a que este grupo representa una parte m\u00ednima de la poblaci\u00f3n. Ignorada por la mayor\u00eda del pa\u00eds, fuera de las urgencias de la agenda pol\u00edtica, motivo de preocupaci\u00f3n solo dentro de la comunidad, \u00fanicamente cuando se dan los estallidos m\u00e1s virulentos la sociedad francesa parece tomar conciencia del problema.<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 esta primavera con el asesinato en Par\u00eds de Mireille Knoll, una mujer de 85 a\u00f1os superviviente de la persecuci\u00f3n nazi. La muerte de Knoll, apu\u00f1alada y carbonizada en su apartamento de Par\u00eds, se a\u00f1ad\u00eda a una sucesi\u00f3n de cr\u00edmenes de extrema violencia en el pa\u00eds con las mayores comunidades jud\u00eda y musulmana de la Uni\u00f3n Europea. La autor\u00eda de muchas de estas agresiones \u00e2\u20ac\u201dj\u00f3venes m\u00e1s o menos inspirados en la yihad\u00e2\u20ac\u201d apunta a una nueva forma de antisemitismo distinto del odio al jud\u00edo de la vieja extrema derecha aut\u00f3ctona. Las marchas en Par\u00eds y en otras ciudades tras el asesinato de Knoll y la movilizaci\u00f3n de la clase pol\u00edtica son una reacci\u00f3n al goteo criminal en la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p> La casa en la que Sarah Halimi, de 65 a\u00f1os, fue asesinada en Par\u00eds. Recibi\u00f3 una paliza y fue lanzada por la ventana en abril de 2017. Kobili Traor\u00e9, un vecino de 27 a\u00f1os, camello y drogadicto, trep\u00f3 hasta el balc\u00f3n y entr\u00f3. La polic\u00eda recibi\u00f3 varias llamadas de una mujer gritando mientras un hombre la golpeaba y gritaba: &#8220;C\u00e1llate&#8221;, &#8220;Al\u00e1 es grande&#8221; y &#8220;He matado a Sat\u00e1n&#8221;. Despu\u00e9s Traor\u00e9 salt\u00f3 hasta otro piso y recit\u00f3 versos del Cor\u00e1n. La polic\u00eda lo detuvo poco despu\u00e9s y est\u00e1 recluido en un psiqui\u00e1trico.<\/p>\n<p>Este es el edificio parisiense en el que Ilan Halimi fue secuestrado en 2006. El 20 de enero una chica de 17 a\u00f1os llamada Emma entr\u00f3 a la tienda de m\u00f3viles en la que Halimi trabajaba e inici\u00f3 una conversaci\u00f3n con \u00e9l. Antes de marcharse, ella le pidi\u00f3 el n\u00famero de tel\u00e9fono. Emma llam\u00f3 a Halimi la tarde siguiente y lo invit\u00f3 a su casa a tomar algo. Cuando lleg\u00f3, un grupo llamado Los B\u00e1rbaros lo acorral\u00f3 y secuestr\u00f3. Al d\u00eda siguiente por la tarde, su hermana recibi\u00f3 un e-mail con una foto en la que se le ve\u00eda amordazado y atado a una silla con una pistola apuntando a su cabeza. Ped\u00edan 450.000 euros de rescate y amenazaban con matarlo si acud\u00edan a la polic\u00eda. Halimi estuvo secuestrado tres semanas y fue torturado. Muri\u00f3 el 13 de febrero de 2006. Poco despu\u00e9s su cad\u00e1ver fue hallado cerca de una estaci\u00f3n de tren. Estaba desnudo y ten\u00eda cuatro heridas de navaja en la garganta, estaba atado y le hab\u00edan cubierto los ojos y la boca con cinta adhesiva. Adem\u00e1s, ten\u00eda el 60% del cuerpo quemado con \u00e1cido.<\/p>\n<p>&#8220;Todos estos muertos tienen un punto en com\u00fan: han sido asesinados por lo que son, no por sus opiniones. Es un comportamiento nazi&#8221;, dice el escritor Pierre Assouline, autor de la novela Retour \u00c3\u00a0 S\u00e9farad (Retorno a Sefarad), donde relata su periplo para obtener la nacionalidad espa\u00f1ola como jud\u00edo sefard\u00ed. &#8220;Los franceses saben que, cuando se ataca a los jud\u00edos, la pr\u00f3xima etapa ser\u00e1 el resto. El antisemitismo act\u00faa como una se\u00f1al de alerta&#8221;.<\/p>\n<p> Philippe Braham, Yohan Cohen, Yoav Hattab y Fran\u00c3\u00a7ois-Michel Saada fueron asesinados a tiros en este comercio kosher parisiense por Amedy Coulibaly. El 9 de enero de 2015, entr\u00f3 en el supermercado con tres pistolas y un rifle de asalto. Mat\u00f3 a 4 de los rehenes jud\u00edos y secuestr\u00f3 durante horas a otros 15. Quer\u00eda que los asesinos de la revista Charlie Hebdo, un ataque sucedido dos d\u00edas antes, no sufrieran ning\u00fan da\u00f1o. Al final la polic\u00eda entr\u00f3 y mat\u00f3 a Coulibaly.<\/p>\n<p>La muerte de Knoll el 23 de marzo fue el und\u00e9cimo asesinato considerado antisemita en Francia desde 2006. El ciclo empez\u00f3 ese a\u00f1o con el secuestro, la tortura y el asesinato de Ilan Halimi, de 23 a\u00f1os, que trabajaba en una tienda de tel\u00e9fonos m\u00f3viles cerca del edificio donde Knoll fue asesinada. Sigui\u00f3 en 2012 con la matanza de tres ni\u00f1os y un adulto en una escuela jud\u00eda de Toulouse. Continu\u00f3 en 2015 con la muerte de otras cuatro personas en el ataque al supermercado kosher Hyper Cacher en Vincennes, en las afueras de Par\u00eds, dos d\u00edas despu\u00e9s del atentado contra el semanario sat\u00edrico Charlie Hebdo. El 4 de abril de 2017, Sarah Halimi, una mujer jud\u00eda de 65 a\u00f1os, fue asaltada en su apartamento parisiense a golpes y lanzada por la ventana. Las autoridades, al contrario que en el caso de Knoll, tardaron meses en reconocer el car\u00e1cter antisemita del crimen. El asesinato de Halimi y de Knoll son los episodios m\u00e1s recientes.<\/p>\n<p>&#8220;No tengo miedo&#8221;, repiti\u00f3 varias veces Roger Pinto en una primera conversaci\u00f3n por tel\u00e9fono desde Israel, donde pasaba unos d\u00edas en abril. Y dijo otra frase: &#8220;La situaci\u00f3n es insoportable&#8221;. No son afirmaciones contradictorias: est\u00e1 harto, pero no se dejar\u00e1 derrotar.<\/p>\n<p>El 8 de septiembre de 2017, Pinto fue v\u00edctima, junto a su esposa y su hijo, de un asalto violento a su casa en Livry-Gargan, en las afueras de Par\u00eds. Los asaltantes se presentaron a las 8.30. &#8220;Dennos todo el dinero. Los jud\u00edos ten\u00e9is dinero&#8221;, les dijeron.<\/p>\n<p>Familia Pinto. Mireille, Roger y David Pinto fueron atacados en su casa de Livry-Gargan, a las afueras de Par\u00eds, en septiembre de 2017, por un grupo de cinco personas que los golpearon y los amenazaron con cuchillos. Los agresores cre\u00edan que eran una familia rica porque eran jud\u00edos. Al hijo de Mireille le arrancaron la cadena con la cruz de David. Los autores del ataque fueron detenidos y est\u00e1n a la espera de juicio.<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s de la conversaci\u00f3n telef\u00f3nica, en el apartamento de su hijo, David, en el distrito XVI de Par\u00eds, los Pinto \u00e2\u20ac\u201dRoger; su esposa, Mireille, y David\u00e2\u20ac\u201d relatan con detalle las dos horas en que pasaron secuestrados en el domicilio donde viv\u00edan desde hac\u00eda 37 a\u00f1os. Muestran orgullosos una foto. Es una casa de estilo vagamente alem\u00e1n, de 300 metros cuadrados y 800 de jard\u00edn, un oasis id\u00edlico en la banlieue parisiense, el \u00faltimo lugar donde habr\u00edan imaginado que correr\u00edan peligro.<\/p>\n<p>Los atracadores eran cinco, recuerdan. Los Pinto acababan de volver de vacaciones en la Costa Azul. David, que aquel d\u00eda se hospedaba con sus padres, se levant\u00f3 primero, se dirigi\u00f3 a la cocina para hacerse un t\u00e9 y vio que la tetera no funcionaba: la electricidad estaba cortada. Baj\u00f3 al s\u00f3tano para comprobar el contador y fue entonces cuando le atacaron. &#8220;Si no haces lo que te decimos, te matamos&#8221;, recuerda que le dijeron. Subieron a por los padres y los ataron a los tres. Roger recuerda que le pusieron un destornillador en el cuello. A David le arrancaron la estrella de David que llevaba en un collar. Los encerraron en una habitaci\u00f3n mientras desvalijaban la casa. Llamaron a la polic\u00eda. Cuando los agentes llegaron, los atacantes se hab\u00edan marchado.<\/p>\n<p>Ahora la casa est\u00e1 en venta y ellos buscan apartamento en Par\u00eds, en un lugar donde se sientan m\u00e1s seguros.<\/p>\n<p>El movimiento de los Pinto \u00e2\u20ac\u201dde la banlieue, donde las etnias y religiones viven mezcladas, a los barrios m\u00e1s homog\u00e9neos y seguros para ellos en la capital\u00e2\u20ac\u201d no es ins\u00f3lito. Algunos hablan del alya interior. Alya es la palabra hebrea que designa la inmigraci\u00f3n a Tierra Santa. El alya interior, t\u00e9rmino impreciso y que muchos jud\u00edos rechazan, designar\u00eda esta inmigraci\u00f3n de barrios inseguros a barrios m\u00e1s seguros dentro de la propia Francia, movimiento que a veces puede ser el pr\u00f3logo a la aut\u00e9ntica alya. En los \u00faltimos 10 a\u00f1os, 60.000 jud\u00edos franceses han tomado el camino a Israel, seg\u00fan datos citados en el diario Le Monde por el historiador Marc Knobel, asociado al Consejo Representativo de las Instituciones Jud\u00edas en Francia.<\/p>\n<p>El caso de Pinto es com\u00fan en la \u00faltima ola de antisemitismo: una combinaci\u00f3n de prejuicios antisemitas de larga tradici\u00f3n que ahora se manifiesta en el acoso a personas mayores dentro de su vivienda y en barrios obreros. En los casos de Sarah Halimi y de Mireille Knoll, los atacantes eran vecinos.<\/p>\n<p>&#8220;El antisemitismo tradicional, de extrema derecha, base nacionalista y motivos cristianos est\u00e1 hoy marginalizado&#8221;, dice el historiador Pierre-Andr\u00e9 Taguieff, que acaba de publicar el libro Jud\u00e9ophobie. La derni\u00e9re vague (Judeofobia. La \u00faltima ola). Taguieff distingue este antiguo antisemitismo &#8220;que sobrevive&#8221; pero sin una presencia central en la sociedad, del nuevo antisemitismo &#8220;que emerge&#8221;, y que consiste, dice, en &#8220;una judeofobia islamizada o yihadizada&#8221;. &#8220;Los jud\u00edos en Francia tienen raz\u00f3n de tener miedo porque su inseguridad f\u00edsica, social y cultural est\u00e1 en juego&#8221;, dice Taguieff. &#8220;Creo que este miedo ha sido buscado por los ambientes islamistas&#8221;.<\/p>\n<p>El viejo antisemitismo franc\u00e9s es el de la extrema derecha y hunde sus ra\u00edces en el antisemitismo cat\u00f3lico y nacionalista del siglo XIX. La fractura ideol\u00f3gica de la primera mitad del siglo XX \u00e2\u20ac\u201dfractura que deriv\u00f3 en una guerra civil latente que cristaliz\u00f3 en la ocupaci\u00f3n nazi y el colaboracionismo durante la Segunda Guerra Mundial\u00e2\u20ac\u201d tiene que ver con la relaci\u00f3n de la Francia mayoritaria con la minor\u00eda jud\u00eda. Y tiene un nombre: Alfred Dreyfus, el capit\u00e1n del Ej\u00e9rcito injustamente condenado por traici\u00f3n. El caso Dreyfus parti\u00f3 Francia en dos y marc\u00f3 las divisorias de las d\u00e9cadas siguientes: entre laicos y ultramontanos, entre progresistas y reaccionarios, entre la Francia cosmopolita y la Francia ultra. El antisemitismo franc\u00e9s fue, hasta bien entrado el siglo XX \u00e2\u20ac\u201dincluso despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Estado franc\u00e9s cooper\u00f3 con los ocupantes nazis en la deportaci\u00f3n y el exterminio de los jud\u00edos\u00e2\u20ac\u201d, una marca de la extrema derecha.<\/p>\n<p>Ya no es as\u00ed. Como dice Taguieff, persiste en grup\u00fasculos ultras y neonazis, as\u00ed como en una extrema izquierda donde el antisionismo y el antisemitismo a veces se confunden. Pero ha mutado. Hoy el antisemitismo avanza en \u00e1mbitos islamistas, entre un sector de la poblaci\u00f3n francesa de origen norteafricano que proyecta en sus compatriotas jud\u00edos una mezcla de prejuicios seculares, de resentimiento pol\u00edtico por el conflicto israelo-palestino y de agravio social que atribuye al jud\u00edo su marginaci\u00f3n en la Rep\u00fablica. Que sea en Francia donde la ola antisemita se note con m\u00e1s crudeza no es casualidad, dada la fuerte presencia de ambas comunidades. En Francia viven unos 770.000 jud\u00edos, seg\u00fan los datos de Fourquet y Manternach, y unos cinco millones de musulmanes.<\/p>\n<p>El consenso en Francia sobre el peligro real del antisemitismo es amplio, como lo demuestra la voluntad de los principales l\u00edderes pol\u00edticos, de la extrema izquierda a la extrema derecha, de asistir a la marcha de Par\u00eds tras el asesinato de Mireille Knoll. Desde el antiguo Frente Nacional de Marine Le Pen (rebautizado como Reagrupamiento Nacional), que con ret\u00f3rica antiinmigraci\u00f3n (y antimusulmana) tambi\u00e9n suma algunas simpat\u00edas entre la comunidad jud\u00eda, hasta La Francia Insumisa del exsocialista Jean-Luc M\u00e9lenchon, todos quisieron estar en la manifestaci\u00f3n, aunque Le Pen y M\u00e9lenchon tuvieron que abandonarla por los abucheos que recibieron.<\/p>\n<p>Las voces discordantes sobre la realidad de la ola antisemita son minoritarias. En 2011, en un libro titulado L\u00e2\u20ac\u2122antis\u00e9mitisme partout (El antisemitismo por doquier), el fil\u00f3sofo Alain Badiou y el ensayista Eric Hazan sosten\u00edan que calificar de antisemitas las posiciones de una parte de la juventud francesa negra y \u00e1rabe &#8220;no es de ning\u00fan modo la descripci\u00f3n de una situaci\u00f3n real, sino una operaci\u00f3n de estigmatizaci\u00f3n&#8221;. Estigmatizaci\u00f3n de una minor\u00eda, seg\u00fan esta visi\u00f3n, con la acusaci\u00f3n de antisemitismo, arma arrojadiza desde la Francia hegem\u00f3nica contra los j\u00f3venes de origen \u00e1rabe.<\/p>\n<p>Un paseo por los barrios y banlieues donde han ocurrido la mayor\u00eda de actos antisemitas estos a\u00f1os ayuda a explicar la sociolog\u00eda de este fen\u00f3meno. Se trata de espacios obreros y multiculturales donde la convivencia \u00e9tnica y religiosa es estrecha. Se podr\u00eda hacer un tour macabro por los escenarios de de los ataques recientes \u00e2\u20ac\u201dy casi todos se encuentran en los barrios populares y banlieues del este de Par\u00eds\u00e2\u20ac\u201d y no habr\u00eda nada que ver. Son lugares banales, sin historia, sin trazo alguno de violencia. Rompen la idea de que en Francia haya guetos, aunque el \u00e9xodo de los jud\u00edos en el interior de Francia podr\u00eda crearlos: algunos jud\u00edos educados en escuelas p\u00fablicas prefieren ahora llevar a sus hijos a escuelas privadas jud\u00edas, donde est\u00e1n menos expuestos a la discriminaci\u00f3n. Y contradicen el rancio prejuicio antisemita del jud\u00edo rico: quienes m\u00e1s amenazados se sienten por la nueva ola antisemita no son los jud\u00edos que viven en el Par\u00eds acomodado, sino personas de clase media y trabajadora, peque\u00f1os comerciantes, asalariados o jubilados.<\/p>\n<p>El conflicto, aunque contaminado por las crisis de Oriente Pr\u00f3ximo, es m\u00e1s franc\u00e9s de lo que parece a primera vista. Una parte considerable de los musulmanes franceses tiene su origen en Argelia, que se independiz\u00f3 de Francia en 1962. Y gran parte de los jud\u00edos franceses \u00e2\u20ac\u201dde hecho, todos los entrevistados para este reportaje\u00e2\u20ac\u201d son sefard\u00edes que provienen de la Argelia francesa o el T\u00fanez o el Marruecos coloniales.<\/p>\n<p> Edificio de Par\u00eds en el que Mireille Knoll, de 85 a\u00f1os y superviviente del Holocausto, fue asesinada el 23 de marzo. Los agresores \u00e2\u20ac\u201dun vecino de Knoll de 29 a\u00f1os que la conoc\u00eda desde ni\u00f1o y otro de 21 a\u00f1os\u00e2\u20ac\u201d entraron en el apartamento de la v\u00edctima y la apu\u00f1alaron 11 veces antes de prenderle fuego. Uno de ellos grit\u00f3 &#8220;\u00a1Al\u00e1 es grande!&#8221; mientras la acuchillaba. El asesino de mayor edad confes\u00f3 a la polic\u00eda que el otro le dijo: &#8220;Es jud\u00eda, debe tener dinero&#8221;.<\/p>\n<p>Alain Benhamou ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando lleg\u00f3 a Francia desde Argel. Era el a\u00f1o de la independencia y, como centenares de miles de franceses de origen europeo y de franceses jud\u00edos, hicieron las maletas y cruzaron el Mediterr\u00e1neo hacia Europa. &#8220;Los conozco bien, a los argelinos&#8221;, explica en un caf\u00e9 cerca de la estaci\u00f3n de Villemomble, un municipio en el extrarradio de Par\u00eds. &#8220;Contrariamente a lo que ocurri\u00f3 en Francia despu\u00e9s, nunca sent\u00ed el antisemitismo en Argelia&#8221;. Tampoco en Francia, hasta principios de la d\u00e9cada pasada. Recuerda un primer incidente traum\u00e1tico por aquella \u00e9poca. Su hija llevaba un colgante con la estrella de David y unos compa\u00f1eros de clase en la escuela p\u00fablica de Bondy \u00e2\u20ac\u201dla misma ciudad donde residen los hermanos Azoulay y donde viv\u00edan los Benhamou\u00e2\u20ac\u201d le dedicaron insultos antisemitas. Fue un primer aviso. El segundo llegar\u00eda unos a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>El 22 de julio de 2015 por la ma\u00f1ana Benhamou y su esposa se marcharon de vacaciones a Turqu\u00eda. Activaron la alarma que proteg\u00eda su apartamento. Por la noche recibieron una llamada de la empresa de vigilancia que controlaba el sistema. Alguien hab\u00eda entrado por la cocina rompiendo el cristal. Benhamou cree que, al sonar la alarma, los intrusos se marcharon y se escondieron en el aparcamiento del edificio. La polic\u00eda se acerc\u00f3, pero vio que la puerta estaba intacta y se march\u00f3 sin entrar en el apartamento. Los ladrones regresaron para rematar la faena. En un armario encontraron perfumes y pintalabios de la esposa de Benhamou. Con un pintalabios, dejaron escrito en una pared: &#8220;Sucio jud\u00edo. Viva Palestina&#8221;.\u00e2\u20ac\u00a9Alain Benhamou saca una carpeta con recortes y documentos, y muestra la foto de la pared con la pintada antisemita. &#8220;A partir de este momento decidimos que deb\u00edamos abandonar la ciudad de Bondy&#8221;, dice. Llevaban all\u00ed, \u00e9l y su esposa, 41 a\u00f1os. Tardaron seis meses en mudarse a un nuevo apartamento en la vecina ciudad de Villemomble, m\u00e1s tranquila, m\u00e1s rica, menos multicultural tambi\u00e9n. Durante estos meses, antes del traslado de Bondy a Villemomble, Benhamou guard\u00f3 un bate de b\u00e9isbol junto a la cama, por si acaso. \u00bfIrse a Israel? Lo pens\u00f3 hace a\u00f1os, cuando se jubil\u00f3, pero sus hijas y nietos viven en Francia, que es su pa\u00eds.<\/p>\n<p>&#8220;En Israel nos sentimos m\u00e1s seguros que aqu\u00ed&#8221;, responde Mireille Pinto, que desde el asalto a su casa, y a la espera de venderla y trasladarse a Par\u00eds, tiene dificultades para dormir y est\u00e1 en tratamiento. Pero a\u00f1ade: &#8220;Marcharse de Francia ser\u00eda darles la raz\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Armand Azoulay es el padre de Jacob y Nathaniel, los muchachos atacados con una sierra en Bondy. Tambi\u00e9n es el presidente de la Comunidad Jud\u00eda de Bondy. Para evitar que se le identifique como jud\u00edo, Nathaniel, el peque\u00f1o, ha dejado de ir por la calle con la kip\u00e1. Su hermano Jacob contin\u00faa llev\u00e1ndola. El padre, en su despacho de la agencia de viajes que regenta, se resiste a tener miedo: &#8220;Le explicar\u00e9 por qu\u00e9. Como jud\u00edo y como practicante, siempre tengo confianza en Dios. Sin \u00e9l ya no estar\u00edamos aqu\u00ed. As\u00ed que siempre somos optimistas sobre el fondo de las cosas, lo que no nos impide ser l\u00facidos&#8221;. \u00bfIrse a Israel? &#8220;Si me voy, \u00bfqu\u00e9 significa? Que no hay esperanza. Este es el problema. Pero es evidente que, si las cosas contin\u00faan as\u00ed, habr\u00e1 que pensar en ello&#8221;.\u00e2\u20ac\u201a<\/p>\n<p>Fuente: El Pa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Si te mueves, te mato&#8221;, le dijo uno de los agresores a Jacob, que se encontraba en el suelo, inmovilizado. Era el 21 de febrero de 2017. Todo hab\u00eda empezado unos minutos antes, cerca de las nueve de la noche, con una persecuci\u00f3n automovil\u00edstica. Jacob y Nathaniel Azoulay, de 29 y 17 a\u00f1os, regresaban de Par\u00eds a Bondy por la carretera N-3 cuando una furgoneta empez\u00f3 a cerrarles el paso. Una, dos, tres veces. Hasta que, en un sem\u00e1foro, Jacob pidi\u00f3 explicaciones al conductor. &#8220;En esta carretera hago lo que me da la gana, sucio jud\u00edo&#8221;, le respondi\u00f3, siempre seg\u00fan la denuncia policial. Supo que eran jud\u00edos porque los hermanos Azoulay llevaban la kip\u00e1, el peque\u00f1o gorro redondo que cubre la cabeza de los jud\u00edos practicantes. Los Azoulay continuaron circulando, mientras la furgoneta continuaba cerr\u00e1ndoles el paso sin que cesase el intercambio de invectivas por la ventana abierta. &#8220;Baja&#8221;, le dijo el conductor de la furgoneta a Jacob. Una kip\u00e1 abandonada cerca de la escuela jud\u00eda ortodoxa Merkaz Hatorah en Gagny, donde hubo un incendio provocado en 2003. El entonces presidente, Jacques Chirac, convoc\u00f3 un gabinete de crisis y declar\u00f3 que &#8220;un ataque a un jud\u00edo es un ataque a &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":21072,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[78],"tags":[],"class_list":["post-21070","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21070","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21070"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21070\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21070"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21070"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21070"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}