{"id":204331,"date":"2026-07-22T15:46:06","date_gmt":"2026-07-22T18:46:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=204331"},"modified":"2026-07-22T15:46:06","modified_gmt":"2026-07-22T18:46:06","slug":"el-mundial-de-futbol-cuando-el-conflicto-de-medio-oriente-alcanzo-a-la-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2026\/07\/22\/204331\/el-mundial-de-futbol-cuando-el-conflicto-de-medio-oriente-alcanzo-a-la-argentina\/","title":{"rendered":"El Mundial de F\u00fatbol: Cuando el conflicto de Medio Oriente alcanz\u00f3 a la Argentina"},"content":{"rendered":"<p>La final del Mundial 2026 entre Argentina y Espa\u00f1a excedi\u00f3 ampliamente los l\u00edmites de un partido de f\u00fatbol. Alrededor de ella se concentraron alineamientos pol\u00edticos, confrontaciones ideol\u00f3gicas y hostilidades que ten\u00edan su verdadero origen a miles de kil\u00f3metros del estadio.<\/p>\n<p>M\u00e1s que analizar el resultado de la final o el conflicto de Medio Oriente en s\u00ed mismo, este art\u00edculo procura examinar un fen\u00f3meno diferente: c\u00f3mo, durante el Mundial, la Argentina se convirti\u00f3 en objeto de una inusual acumulaci\u00f3n de hostilidad internacional. La guerra de Gaza y la identificaci\u00f3n del Gobierno de Javier Milei con Israel contribuyeron decisivamente a ese fen\u00f3meno, pero no fueron sus \u00fanicas causas. Por un lado, Espa\u00f1a, cuyo gobierno, encabezado por Pedro S\u00e1nchez, asumi\u00f3 una de las posiciones m\u00e1s cr\u00edticas de Europa hacia Israel y convirti\u00f3 la causa palestina en uno de los ejes de su pol\u00edtica exterior. Por el otro, la Argentina de Javier Milei, quien desde su llegada a la presidencia, estableci\u00f3 una estrecha alianza tanto con Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, como con Israel y su\u00a0 primer ministro, Benjam\u00edn Netanyahu, situando a nuestro pa\u00eds entre los defensores m\u00e1s firmes del Estado jud\u00edo. El propio Netanyahu hizo expl\u00edcita esa identificaci\u00f3n antes de la final. Despu\u00e9s de recibir una camiseta argentina de manos del embajador argentino en Israel, manifest\u00f3 p\u00fablicamente su apoyo a nuestra selecci\u00f3n, elogi\u00f3 a Milei como un verdadero amigo de Israel y cerr\u00f3 su mensaje alentando a la Argentina. El gesto, que en otras circunstancias habr\u00eda podido considerarse una simple expresi\u00f3n de simpat\u00eda deportiva, termin\u00f3 reforzando la lectura pol\u00edtica del encuentro. Para quienes apoyaban a Israel, la Argentina representaba a un pa\u00eds amigo. Para sus enemigos, nuestra selecci\u00f3n comenz\u00f3 a aparecer como la prolongaci\u00f3n deportiva de la alianza entre Milei y Netanyahu.<\/p>\n<p>La victoria espa\u00f1ola fue celebrada no solamente en Espa\u00f1a. Hubo festejos en Gaza y manifestaciones de satisfacci\u00f3n en distintos sectores del mundo \u00e1rabe e isl\u00e1mico. Ham\u00e1s, los hut\u00edes de Yemen, la Autoridad Palestina y dirigentes iran\u00edes asociaron el resultado deportivo con la posici\u00f3n espa\u00f1ola frente a Israel y la causa palestina. Tambi\u00e9n se vieron festejos en varios pa\u00edses sudamericanos, motivados principalmente por la tradicional rivalidad futbol\u00edstica regional y no necesariamente por el conflicto de Medio Oriente.<\/p>\n<p>Desde Ir\u00e1n, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, sostuvo que la victoria de Espa\u00f1a hab\u00eda alegrado a quienes se oponen a las pol\u00edticas de Estados Unidos e Israel. La declaraci\u00f3n confirm\u00f3 hasta qu\u00e9 punto la final hab\u00eda sido apropiada como un episodio m\u00e1s de la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica internacional. Pero el aspecto esencial para nosotros no reside \u00fanicamente en lo sucedido en Gaza, Teher\u00e1n o las capitales \u00e1rabes. Lo verdaderamente significativo es que ese conflicto termin\u00f3 repercutiendo sobre la Argentina. Nuestro pa\u00eds, que hist\u00f3ricamente fue admirado en buena parte del mundo por su f\u00fatbol, apareci\u00f3 s\u00fabitamente juzgado por la pol\u00edtica exterior de su presidente. La camiseta argentina dej\u00f3 de ser vista exclusivamente como el s\u00edmbolo de una selecci\u00f3n y comenz\u00f3 a ser asociada con Israel, Netanyahu y la posici\u00f3n de Milei ante la guerra. De este modo, el rechazo internacional hacia Israel se traslad\u00f3, en alguna medida, hacia la Argentina. Ese clima de hostilidad no qued\u00f3 limitado a las redes sociales ni a las declaraciones pol\u00edticas. En distintos lugares tambi\u00e9n se registraron agresiones verbales y f\u00edsicas contra ciudadanos argentinos. Uno de los episodios m\u00e1s difundidos ocurri\u00f3 en el metro de Madrid, donde un argentino fue atacado por su nacionalidad. Aunque se trat\u00f3 de hechos aislados, reflejaron hasta qu\u00e9 punto un conflicto ajeno al deporte hab\u00eda comenzado a proyectarse tambi\u00e9n sobre personas comunes.<\/p>\n<p>No es necesario imaginar una conspiraci\u00f3n organizada para comprobarlo. Basta observar la convergencia de mensajes, celebraciones, publicaciones y declaraciones que transformaron una competencia deportiva en una suerte de guerra por delegaci\u00f3n. Espa\u00f1a fue elegida como representante simb\u00f3lica de la causa palestina y la Argentina qued\u00f3 ubicada, por decisi\u00f3n de otros, en el campo de Israel.Esta identificaci\u00f3n tambi\u00e9n produjo repercusiones dentro de nuestro pa\u00eds.Ante los mensajes de apoyo israel\u00edes y la asociaci\u00f3n entre Milei, Netanyahu y la selecci\u00f3n, algunos hinchas argentinos se apresuraron a declarar ante medios extranjeros y en las redes sociales que no todos los argentinos apoyaban al Gobierno ni compart\u00edan su posici\u00f3n respecto de Israel. En ciertos testimonios se lleg\u00f3 a afirmar que ning\u00fan \u201cverdadero argentino\u201d respaldaba al Estado jud\u00edo. Esas manifestaciones no pueden atribuirse autom\u00e1ticamente, en todos los casos, a una pertenencia partidaria comprobada. Sin embargo, tampoco pueden analizarse al margen de la profunda divisi\u00f3n pol\u00edtica argentina ni de la persistencia del kirchnerismo, principal n\u00facleo de oposici\u00f3n al Gobierno de Milei. El kirchnerismo contin\u00faa siendo una fuerza pol\u00edtica con importante capacidad de movilizaci\u00f3n y representa una concepci\u00f3n de la pol\u00edtica exterior sustancialmente distinta de la actual. Sus gobiernos reconocieron al Estado palestino y promovieron posteriormente el controvertido Memor\u00e1ndum de Entendimiento con Ir\u00e1n, pa\u00eds acusado por la Justicia argentina de responsabilidad en el atentado contra la AMIA. Por eso, cuando algunos argentinos se presentaron ante el mundo para aclarar que Milei no hablaba en nombre de todos y para desvincular al pa\u00eds de Israel, no estaban realizando \u00fanicamente una observaci\u00f3n sobre el conflicto de Gaza. Tambi\u00e9n trasladaban al escenario internacional la disputa pol\u00edtica interna entre el Gobierno y la oposici\u00f3n, particularmente el kirchnerismo. El fen\u00f3meno resulta parad\u00f3jico. Mientras desde el exterior se identificaba a toda la Argentina con Milei e Israel, desde el interior algunos sectores intentaban demostrar que esa identificaci\u00f3n no representaba al conjunto de la sociedad .La selecci\u00f3n qued\u00f3 atrapada as\u00ed entre dos apropiaciones pol\u00edticas. Por una parte, quienes desde Israel celebraban la amistad con Milei y alentaban a la Argentina. Por otra parte, quienes apoyaban a Espa\u00f1a no solamente por razones deportivas, sino porque la consideraban identificada con Palestina y enfrentada simb\u00f3licamente a Israel .<\/p>\n<p>En medio de esa confrontaci\u00f3n se encontraban los futbolistas argentinos, que no hab\u00edan decidido la pol\u00edtica exterior del pa\u00eds y cuya \u00fanica responsabilidad era representar deportivamente a la naci\u00f3n. A este cuadro se agreg\u00f3 un fen\u00f3meno todav\u00eda m\u00e1s inquietante. En las redes sociales comenzaron a circular acusaciones sobre supuestas influencias \u201csionistas\u201d, manipulaciones de la FIFA y poderes ocultos que habr\u00edan favorecido a la Argentina. El lenguaje parec\u00eda pol\u00edtico, pero reproduc\u00eda antiguas teor\u00edas acerca del poder secreto de los jud\u00edos para controlar gobiernos, instituciones y acontecimientos internacionales .En ese punto, el antisionismo abandona su pretendido car\u00e1cter de mera cr\u00edtica pol\u00edtica y revela el antisemitismo que muchas veces procura disimular.<\/p>\n<p>El antisemitismo ha cambiado de vocabulario a lo largo de la historia. Primero acus\u00f3 a los jud\u00edos por su religi\u00f3n; m\u00e1s tarde, por su raza. En nuestro tiempo, con frecuencia sustituye la palabra \u201cjud\u00edo\u201d por \u201csionista\u201d, pero conserva las mismas acusaciones de conspiraci\u00f3n, dominio econ\u00f3mico y control mundial.<\/p>\n<p>No toda cr\u00edtica a una decisi\u00f3n del Gobierno israel\u00ed constituye antisemitismo. Pero cuando se atribuye a los \u201csionistas\u201d el manejo secreto de la FIFA, de los \u00e1rbitros, de los medios o de los gobiernos, ya no estamos ante una discusi\u00f3n leg\u00edtima sobre la pol\u00edtica de Israel. Estamos ante los viejos prejuicios antijud\u00edos adaptados al lenguaje de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n<p>La final del Mundial demostr\u00f3 as\u00ed que la adhesi\u00f3n de Milei a Israel tiene consecuencias que trascienden la diplomacia. Ha modificado la imagen internacional de la Argentina y provocado que sectores hostiles al Estado jud\u00edo proyecten tambi\u00e9n sobre nuestro pa\u00eds una parte de esa animadversi\u00f3n. Deportivamente no hay discusi\u00f3n posible. Espa\u00f1a fue abrumadoramente superior y obtuvo merecidamente el t\u00edtulo mundial. La cuesti\u00f3n que aqu\u00ed se analiza no es el resultado futbol\u00edstico, sino el fen\u00f3meno pol\u00edtico que se desarroll\u00f3 alrededor de esa final y la forma en que el conflicto de Medio Oriente termin\u00f3 proyect\u00e1ndose sobre la Argentina.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed resulta leg\u00edtimo advertir que durante el Mundial comenzaron a proyectarse sobre la Argentina generalizaciones que exced\u00edan ampliamente lo ocurrido dentro del campo de juego. Nuestro pa\u00eds fue acusado injustamente de ser uno de los m\u00e1s racistas del mundo porque su seleccionado no contaba con jugadores negros, como si la composici\u00f3n \u00e9tnica de un equipo permitiera medir el grado de racismo de toda una sociedad. La acusaci\u00f3n ignoraba una realidad demogr\u00e1fica elemental: la Argentina recibi\u00f3 hist\u00f3ricamente una inmigraci\u00f3n mayoritariamente europea y, a diferencia de otros pa\u00edses del continente, posee una poblaci\u00f3n afrodescendiente proporcionalmente reducida. Pretender deducir de ese hecho una conclusi\u00f3n sobre la existencia de discriminaci\u00f3n carece de fundamento. Y, desde luego, ojal\u00e1 cont\u00e1ramos con un jugador de las extraordinarias condiciones de Kylian Mbapp\u00e9. A esa imputaci\u00f3n se sum\u00f3 otra igualmente generalizadora: la caracterizaci\u00f3n de la selecci\u00f3n argentina como un equipo desleal, proclive al juego sucio y a la violencia. Conviene distinguir, sin embargo, entre un estilo de juego intenso, de fuerte disputa f\u00edsica y gran competitividad \u2014rasgos hist\u00f3ricos del f\u00fatbol argentino y tambi\u00e9n presentes en otras selecciones sudamericanas\u2014 y la violencia deliberada destinada a lesionar al adversario. Son planos diferentes que con frecuencia fueron confundidos. De ese modo, determinadas caracter\u00edsticas futbol\u00edsticas terminaron utiliz\u00e1ndose para formular juicios sobre el car\u00e1cter de los argentinos como sociedad.<\/p>\n<p>La estrecha identificaci\u00f3n del Gobierno de Javier Milei con Israel contribuy\u00f3, adem\u00e1s, a convertir, acertada o injustamente, a la Argentina en un s\u00edmbolo internacional de ese alineamiento. As\u00ed confluyeron distintos factores \u2014pol\u00edticos, deportivos y culturales\u2014 que terminaron proyectando sobre nuestro pa\u00eds una imagen negativa muy superior a la que pod\u00eda desprenderse de un simple campeonato mundial. Y cuando millones de personas celebran la derrota de una selecci\u00f3n no por lo ocurrido dentro del campo de juego, sino por la posici\u00f3n internacional de su Gobierno o por los estereotipos atribuidos a toda una sociedad, el f\u00fatbol deja de ser un simple juego. As\u00ed, una guerra librada a miles de kil\u00f3metros termin\u00f3 proyect\u00e1ndose tambi\u00e9n sobre la Argentina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Rub\u00e9n Kaplan Periodista y escritor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La final del Mundial 2026 entre Argentina y Espa\u00f1a excedi\u00f3 ampliamente los l\u00edmites de un partido de f\u00fatbol. Alrededor de ella se concentraron alineamientos pol\u00edticos, confrontaciones ideol\u00f3gicas y hostilidades que ten\u00edan su verdadero origen a miles de kil\u00f3metros del estadio. M\u00e1s que analizar el resultado de la final o el conflicto de Medio Oriente en s\u00ed mismo, este art\u00edculo procura examinar un fen\u00f3meno diferente: c\u00f3mo, durante el Mundial, la Argentina se convirti\u00f3 en objeto de una inusual acumulaci\u00f3n de hostilidad internacional. La guerra de Gaza y la identificaci\u00f3n del Gobierno de Javier Milei con Israel contribuyeron decisivamente a ese fen\u00f3meno, pero no fueron sus \u00fanicas causas. Por un lado, Espa\u00f1a, cuyo gobierno, encabezado por Pedro S\u00e1nchez, asumi\u00f3 una de las posiciones m\u00e1s cr\u00edticas de Europa hacia Israel y convirti\u00f3 la causa palestina en uno de los ejes de su pol\u00edtica exterior. Por el otro, la Argentina de Javier Milei, quien desde su llegada a la presidencia, estableci\u00f3 una estrecha alianza tanto con Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, como con Israel y su\u00a0 primer ministro, Benjam\u00edn Netanyahu, situando a nuestro pa\u00eds entre los defensores m\u00e1s firmes del Estado jud\u00edo. 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