{"id":203705,"date":"2026-06-30T12:38:15","date_gmt":"2026-06-30T15:38:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=203705"},"modified":"2026-06-30T12:38:15","modified_gmt":"2026-06-30T15:38:15","slug":"el-alegre-iconoclasta-100-anos-de-mel-brooks","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2026\/06\/30\/203705\/el-alegre-iconoclasta-100-anos-de-mel-brooks\/","title":{"rendered":"El alegre iconoclasta: 100 a\u00f1os de Mel Brooks"},"content":{"rendered":"<p>En 2026 Mel Brooks cumplir\u00e1 cien a\u00f1os. Sigue siendo brillante, ir\u00f3nico, l\u00facido como pocos otros. Una de sus \u00faltimas apariciones p\u00fablicas fue en la presentaci\u00f3n de\u00a0<em>Mel Brooks: \u00a1El hombre de 99 a\u00f1os!,<\/em>\u00a0un documental dirigido por Judd Apatow y Michael Bonfiglio. Con motivo de su 95\u00ba cumplea\u00f1os, se public\u00f3 su autobiograf\u00eda, titulada\u00a0<em>\u00a1Todo sobre m\u00ed! Mi vida extraordinaria en el mundo del espect\u00e1culo<\/em>. Un t\u00edtulo tan descarado que se convierte inmediatamente en una autoparodia: egoc\u00e9ntrico, farsesco, autocr\u00edtico, una burla de la propia forma autobiogr\u00e1fica. No es casualidad que en su\u00a0<em>Not Only Woody Allen. La tradici\u00f3n jud\u00eda en el cine estadounidense<\/em>, el gran erudito y cr\u00edtico de cine ingl\u00e9s Guido Fink habla extensamente sobre Mel Brooks en un cap\u00edtulo<em>\u00a0titulado Chutzpah<\/em>. Pero detr\u00e1s de la energ\u00eda de un superviviente verboso, hay algo m\u00e1s serio y muy jud\u00edo. Durante d\u00e9cadas, Brooks se redujo al humorista jud\u00edo que convirti\u00f3 a Hitler en un dibujo animado y al western americano en un chiste en yidis. El creador de\u00a0<em>The Producers, Young Frankenstein, Blazing Saddles<\/em>. La de &#8220;Primavera para Hitler&#8221;, el rey de la parodia. Todo cierto. Y insuficientes.<\/p>\n<p>Brooks no se r\u00ede &#8220;de todo&#8221;, sino de lo que reclama sagrado. Aqu\u00ed su comedia deja de ser solo americana y se vuelve profundamente jud\u00eda: Brooks no es un autor religioso, Dios casi no aparece en sus pel\u00edculas. El juda\u00edsmo como estructura mental y como relaci\u00f3n con el poder, con el lenguaje, con la autoridad, atraviesa toda su obra. Est\u00e1 oculto en el ritmo de los chistes, en la interrupci\u00f3n continua, en la desconfianza hacia lo monumental en una verdadera m\u00e1quina anti-id\u00f3latra. Su comedia funciona como el Talmud: es un brillo infinito, una desviaci\u00f3n, un comentario lateral, la imposibilidad de la palabra definitiva. Cada escena puede ser negada por la siguiente. Ning\u00fan poder permanece intacto el tiempo suficiente para convertirse en un \u00eddolo.<\/p>\n<p>Nacido como Max Kaminsky en Brooklyn en 1926, hijo de inmigrantes jud\u00edos muy pobres de Europa del Este, Brooks aporta a Hollywood una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua que el cine: la del badkhn, el buf\u00f3n de la di\u00e1spora que sobrevive ridiculizando el poder. En la cultura jud\u00eda de Europa del Este, el bateo es una t\u00e9cnica de supervivencia.<\/p>\n<p>A diferencia de Woody Allen, que transforma el juda\u00edsmo en neurosis individual, o Philip Roth, que lo escenifica como un conflicto entre deseo y culpa, Brooks trabaja sobre una memoria colectiva m\u00e1s oscura y arcaica: r\u00ede como quien sabe que la civilizaci\u00f3n puede colapsar en cualquier momento. Esto es lo que hace que The Producers sea mucho m\u00e1s que una simple provocaci\u00f3n. En una interpretaci\u00f3n superficial, Brooks se burla de Hitler. Pero en realidad se burla del atractivo est\u00e9tico del fascismo. &#8220;Primavera para Hitler&#8221; no solo dessacraliza al F\u00fchrer, sino que desmantela todo el espectacular aparato del totalitarismo. Hitler se convierte en opereta kitsch, musical de Broadway, consumo popular. Y el p\u00fablico dentro de la pel\u00edcula aplaude.<\/p>\n<p>No porque sea nazi, sino porque la serie funciona. Brooks comprendi\u00f3 muy pronto que la cultura de masas puede metabolizar cualquier horror siempre que se transforme en est\u00e9tica. En este sentido, The Producers es una reflexi\u00f3n muy clara y actual sobre la espectacularizaci\u00f3n del mal en el siglo XX. Y hoy esa misma est\u00e9tica regresa continuamente, incluso en formas aparentemente inofensivas. Brooks lo entendi\u00f3 antes que casi todo el mundo: el totalitarismo moderno no lo esSolo con violencia. Se impone con ritmo, con glamour, con entretenimiento. Con mucho gusto.<\/p>\n<p>El mismo mecanismo recorre toda su obra: en Blazing Saddles, el western americano implosiona dentro del decorado, los personajes rompen los decorados, entran en estudios de Hollywood, destruyen la ficci\u00f3n que los sostiene. En Young Frankenstein, la mitolog\u00eda g\u00f3tica del cine cl\u00e1sico est\u00e1 colonizada por un ritmo de vodevil yidis. Ya sea que Brooks hable de vaqueros, cient\u00edficos o vampiros, peque\u00f1os cambios, todos hablan como en una conversaci\u00f3n familiar en Brooklyn, donde os interrump\u00eds constantemente para poder hablar antes de que llegue el siguiente. Al fin y al cabo, escribe Sanford Pisker en Mel Brooks and the Cinema of Exhaustion, &#8220;Brooks transforma la ansiedad en vodevil, y el vodevil en una forma de memoria cultural.&#8221;<\/p>\n<p>Un yiddishkeit oculto dentro del ingl\u00e9s, en repeticiones, en escaladas absurdas, en preguntas ret\u00f3ricas, en la proliferaci\u00f3n verbal. Brooks no construye un cine &#8220;jud\u00edo&#8221; en el sentido etnogr\u00e1fico, construye pel\u00edculas americanas invadidas por una mente di\u00e1spora.<\/p>\n<p>Incluso el cuerpo brooksiano es radicalmente antiamericano, de hecho, anti-avispa. Sin virilidad protestante, sin hero\u00edsmo silencioso al estilo John Wayne. En sus pel\u00edculas, el cuerpo grita, suda, entra en p\u00e1nico. Un cuerpo de la di\u00e1spora que ha entrado en los mitos de la cultura estadounidense para sabotear su solemnidad desde dentro. Brooks trae a Hollywood ese caos de la di\u00e1spora que Hollywood siempre hab\u00eda intentado esterilizar. Es el jud\u00edo quien forma el sistema de la cultura dominante.<\/p>\n<p>Porque el verdadero enemigo de Brooks no es Hitler. Es reverencia. Y todo lo que se presenta como absoluto, puro, definitivo. Nazismo, monarqu\u00edas, inquisiciones, cine cl\u00e1sico, ciencia, musicales: toda forma de autoridad que dice ser intocable. Mel Brooks parece aplicar al cine la antigua desconfianza jud\u00eda hacia el \u00eddolo y hacia la representaci\u00f3n absoluta.<br \/>\nEnse\u00f1\u00f3 que uno puede re\u00edrse de Hitler sin trivializar el mal, y sobre todo intuy\u00f3 que el peligro comienza cuando el poder logra convertirse en un espect\u00e1culo indiscutible. Su respuesta es caos, bromas, deslizamientos continuos. Para Brooks, el lenguaje no sirve para ordenar el mundo, sino para sabotearlo. La contemporaneidad ama la s\u00e1tira siempre que sea inofensiva, reconocible y moralmente certificada. Le encanta la iron\u00eda como adorno de consenso. Brooks pertenece a una generaci\u00f3n para la que la risa significa exponerse. Muchas de sus obras hoy en d\u00eda est\u00e1n &#8220;explicadas&#8221;, contextualizadas, esterilizadas, como si el p\u00fablico ya no pudiera distinguir entre profanaci\u00f3n y adhesi\u00f3n. Gran parte de la comedia jud\u00eda moderna comienza como un lenguaje de supervivencia y acaba transform\u00e1ndose en material pedag\u00f3gico para paneles culturales.<\/p>\n<p>Una cierta cultura jud\u00eda contempor\u00e1nea est\u00e1 aterrorizada por su propia irreverencia. El humor jud\u00edo se celebra como un rasgo de identidad, siempre que siga siendo tranquilizador: autoiron\u00eda, neurosis, madres invasivas, psicoan\u00e1lisis, algunos chistes sobre la culpa.<\/p>\n<p>Brooks recuerda que la risa jud\u00eda tambi\u00e9n surge de una relaci\u00f3n sospechosa con el poder, con la ret\u00f3rica, incluso con las liturgias de la propia identidad. Bajo la comedia ruidosa, bajo los eructos, los caballos, los nazis bailando y los cient\u00edficos hist\u00e9ricos, la idea es clara: la risa no es una forma de escapismo, es vigilancia. No hay moral que salvar, debemos evitar que El mundo deber\u00eda plantearse: desde los de buen juicio que explican la realidad a los dem\u00e1s, hasta los indignados, pasando por los sermones seculares disfrazados de buena conciencia. Todo serio, bueno, listo para convertirse en tel\u00f3n de fondo para el pr\u00f3ximo poderoso. Brooks no intenta absolverlos, ni cuestionarlos. Brooks se r\u00ede de ellos y los interrumpe. Los embiste.<\/p>\n<p><strong>Ada Treves<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2026 Mel Brooks cumplir\u00e1 cien a\u00f1os. Sigue siendo brillante, ir\u00f3nico, l\u00facido como pocos otros. Una de sus \u00faltimas apariciones p\u00fablicas fue en la presentaci\u00f3n de\u00a0Mel Brooks: \u00a1El hombre de 99 a\u00f1os!,\u00a0un documental dirigido por Judd Apatow y Michael Bonfiglio. Con motivo de su 95\u00ba cumplea\u00f1os, se public\u00f3 su autobiograf\u00eda, titulada\u00a0\u00a1Todo sobre m\u00ed! Mi vida extraordinaria en el mundo del espect\u00e1culo. Un t\u00edtulo tan descarado que se convierte inmediatamente en una autoparodia: egoc\u00e9ntrico, farsesco, autocr\u00edtico, una burla de la propia forma autobiogr\u00e1fica. No es casualidad que en su\u00a0Not Only Woody Allen. La tradici\u00f3n jud\u00eda en el cine estadounidense, el gran erudito y cr\u00edtico de cine ingl\u00e9s Guido Fink habla extensamente sobre Mel Brooks en un cap\u00edtulo\u00a0titulado Chutzpah. Pero detr\u00e1s de la energ\u00eda de un superviviente verboso, hay algo m\u00e1s serio y muy jud\u00edo. Durante d\u00e9cadas, Brooks se redujo al humorista jud\u00edo que convirti\u00f3 a Hitler en un dibujo animado y al western americano en un chiste en yidis. El creador de\u00a0The Producers, Young Frankenstein, Blazing Saddles. La de &#8220;Primavera para Hitler&#8221;, el rey de la parodia. Todo cierto. Y insuficientes. Brooks no se r\u00ede &#8220;de todo&#8221;, sino de lo que reclama sagrado. 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