{"id":178162,"date":"2024-12-02T11:04:08","date_gmt":"2024-12-02T14:04:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=178162"},"modified":"2024-12-02T11:04:08","modified_gmt":"2024-12-02T14:04:08","slug":"un-cementerio-judio-en-el-fin-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2024\/12\/02\/178162\/un-cementerio-judio-en-el-fin-del-mundo\/","title":{"rendered":"Un cementerio jud\u00edo en el fin del mundo"},"content":{"rendered":"<p>El autob\u00fas se desliza hacia el sur a trav\u00e9s de la Provincia de Buenos Aires. El aire fr\u00edo de la noche golpea la ventana y mis dedos se congelan mientras limpio el vidrio esmerilado con la mano.<\/p>\n<p>El viaje es largo, diez horas hasta Bah\u00eda Blanca y luego otras cuatro hasta mi destino final. No estoy familiarizado con esta tierra. Soy estudiante de pregrado en la capital, Buenos Aires, realizando una investigaci\u00f3n para mi tesis. Mientras que muchos de mis compa\u00f1eros de clase decidieron escribir sobre pol\u00edtica o econom\u00eda, yo eleg\u00ed escribir una cr\u00f3nica period\u00edstica. Quer\u00eda visitar nuevos lugares y escuchar directamente a las personas que pudieran dar respuestas sobre algunas de las preguntas que me hab\u00eda estado haciendo sobre el mundo. Sab\u00eda que ten\u00eda que viajar.<\/p>\n<p>Saco un cuaderno y un bol\u00edgrafo de mi bolso, y a medida que el autob\u00fas aumenta la velocidad a lo largo de la carretera, trato de trazar un mapa de la Patagonia en la p\u00e1gina rayada. Primero, dibujo un mapa del sur argentino, y entre las provincias de La Pampa, Neuqu\u00e9n, Chubut y Buenos Aires, destaco R\u00edo Negro. En la parte norte de la Patagonia, marco un punto y escribo: &#8220;Chimpay&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_47952\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47952 size-full\" src=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/mapa.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 740px) 100vw, 740px\" srcset=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/mapa.jpg 1907w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/mapa-300x197.jpg 300w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/mapa-1024x671.jpg 1024w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/mapa-768x503.jpg 768w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/mapa-1536x1007.jpg 1536w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/mapa-1080x708.jpg 1080w\" alt=\"\" width=\"740\" height=\"485\" aria-describedby=\"caption-attachment-47952\" \/><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-47952\" class=\"wp-caption-text\">Chimpay en un mapa dibujado a mano de la Patagonia argentina (Jessica Ruetter)<\/p>\n<\/div>\n<p>Chimpay es un peque\u00f1o pueblo famoso por ser el lugar de nacimiento de Ceferino Namuncur\u00e1, un joven ind\u00edgena mapuche que se convirti\u00f3 al catolicismo a finales del siglo XIX y se convirti\u00f3 en una figura de culto venerada en la cultura cat\u00f3lica popular romana en toda Argentina. Por esta raz\u00f3n, la ciudad de 5.000 habitantes es un punto de referencia cat\u00f3lico en la regi\u00f3n y un lugar de peregrinaci\u00f3n en honor al joven santo.<\/p>\n<p>En diciembre de 2023, un coordinador de un grupo de j\u00f3venes de la comunidad jud\u00eda argentina me dijo que Chimpay tambi\u00e9n era el hogar de una sola familia jud\u00eda, los Garodniks, que hab\u00edan estado viviendo all\u00ed durante varias generaciones. Una madre y sus tres hijos resid\u00edan a cientos de kil\u00f3metros de los principales templos, escuelas y centros comunitarios jud\u00edos del pa\u00eds, que en su mayor\u00eda se concentran en Buenos Aires y donde mi familia y yo hemos frecuentado desde que tengo memoria. A pesar de la distancia, dijo, Rosana Garodnik y su familia segu\u00edan encendiendo las velas de Shabat todos los viernes por la noche y celebraban todas las festividades jud\u00edas importantes. La \u00fanica diferencia era que estaban solos.<\/p>\n<p>Me pregunt\u00e9 c\u00f3mo la familia Garodnik mantuvo su identidad en esta ciudad, donde han vivido aislados durante casi un siglo, cuando, por definici\u00f3n, la fe jud\u00eda est\u00e1 profundamente arraigada en un sentido de comunidad. Seg\u00fan la ley religiosa, m\u00e1s de diez personas deben estar presentes para recitar las oraciones jud\u00edas; De manera similar, la preparaci\u00f3n de comida kosher requiere una cadena de personas que realizan diferentes ritos y rituales. Incluso entre las familias jud\u00edas m\u00e1s seculares como la m\u00eda, se entiende que nuestras celebraciones y tradiciones deben compartirse en n\u00fameros.<\/p>\n<p>Me pregunt\u00e9 c\u00f3mo, en la parte m\u00e1s meridional del mapa y en un entorno adverso para cumplir los principios del juda\u00edsmo, los primeros garodniks se aferraron a sus tradiciones religiosas y continuaron celebrando su cultura, manteniendo sus conocimientos y transmitiendo sus historias. En un momento en que tantos jud\u00edos en todo el mundo est\u00e1n cuestionando su identidad, esta familia ha continuado fortaleciendo la suya, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, en soledad.<\/p>\n<p>As\u00ed que, con un cuaderno en la mano y muchas preguntas, fui a su encuentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_47948\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width: 642px;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47948 \" src=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09465.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 779px) 100vw, 779px\" srcset=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09465.jpg 1920w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09465-300x225.jpg 300w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09465-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09465-768x576.jpg 768w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09465-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09465-1080x810.jpg 1080w\" alt=\"\" width=\"642\" height=\"481\" aria-describedby=\"caption-attachment-47948\" \/><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-47948\" class=\"wp-caption-text\">Vista desde el trayecto a Chimpay. Foto por Jessica Ruetter.<\/p>\n<\/div>\n<p>El mediod\u00eda del s\u00e1bado es tranquilo en la casa de Rosana Garodnik. El calor est\u00e1 encendido, evitando el fr\u00edo de mayo y la llegada del invierno. Los platos est\u00e1n colocados en la mesa del comedor, y Rosana saca una bandeja humeante del horno mientras me invita a sentarme a comer. Nos acompa\u00f1an sus hijos, Marcos, de 17 a\u00f1os, y Nicol\u00e1s, de 27.<\/p>\n<p>Rosana nos sirve generosas cucharadas de comida: pollo con cebolla caramelizada, papas al horno y \u00f1ame. Viste ropa c\u00f3moda, una camisa delgada de manga larga estampada con flores silvestres sobre un fondo de estampado animal, y su cabello est\u00e1 cortado justo por encima de los hombros. Su piel es clara y sonrosada.<\/p>\n<p>&#8220;Siempre supimos que \u00e9ramos jud\u00edos&#8221;, dice Rosana, que va y viene de la cocina y finalmente se sienta a la mesa. &#8220;Mi esposo Gustavo y yo nos casamos en la sinagoga de Bah\u00eda Blanca. Pero nunca supe mucho sobre la religi\u00f3n, y tampoco me importaba mucho; no era parte de lo que yo era. En casa, cuando era ni\u00f1o, por ejemplo, durante la Pascua [la conmemoraci\u00f3n del \u00e9xodo jud\u00edo], nos reun\u00edamos para comer\u00a0<em>pescado gefilte<\/em>, y eso era todo&#8221;.<\/p>\n<p>Solo cuando nacieron los hijos de Rosana y Gustavo decidieron que, aunque ser\u00eda dif\u00edcil vivir solos en Chimpay sin redes comunitarias, intentar\u00edan formar una familia jud\u00eda.<\/p>\n<p>&#8220;Nos propusimos acercarnos lo m\u00e1s posible al juda\u00edsmo. Hacer lo que pudi\u00e9ramos hacer. Cada Pascua, comenzamos a hacer las bendiciones y logramos tener vino y matz\u00e1 [pan sin levadura]. Eso hizo que la gente de aqu\u00ed empezara a conocer nuestras costumbres y a respetarlas. Entendieron que en esos d\u00edas, los ni\u00f1os no ir\u00edan a la escuela porque eran jud\u00edos y celebraban nuestras fiestas&#8221;.<\/p>\n<p>Rosana es una mujer de precisi\u00f3n. Ella dice lo que piensa sin dudarlo y sus palabras son directas y claras.<\/p>\n<p>Mientras almorzamos, me cuenta que sus antepasados llegaron a Chimpay en 1927. Su abuelo, Julio Garodnik, era un\u00a0<em>cuentenik<\/em>, un vendedor ambulante jud\u00edo asquenaz\u00ed que hab\u00eda llegado a la Argentina con las masas de inmigrantes jud\u00edos que hu\u00edan de Europa del Este y ayudado a Am\u00e9rica del Sur por el fil\u00e1ntropo alem\u00e1n Bar\u00f3n Maurice de Hirsch.<\/p>\n<p>Durante uno de sus viajes como comerciante, en medio del desierto patag\u00f3nico, Julio se top\u00f3 con Chimpay, donde comenzaban a establecerse familias campesinas y a trabajar en las plantaciones de manzanas y peras. Decidi\u00f3 quedarse y abri\u00f3 una tienda de ramos generales. Por lo tanto, los abuelos de Rosana no solo fueron los primeros jud\u00edos en el \u00e1rea, sino tambi\u00e9n entre los primeros residentes de Chimpay.<\/p>\n<p>&#8220;En aquellos d\u00edas, no exist\u00eda tal cosa como ser &#8216;un poco jud\u00edo&#8217; o &#8216;muy jud\u00edo'&#8221;, dice Rosana. &#8220;Mis abuelos eran jud\u00edos y punto. Ven\u00edan del\u00a0<em>shtetl\u00a0<\/em>[un pueblo jud\u00edo en Europa], por lo que eran religiosos; no hab\u00eda otra manera de ser jud\u00edos. Mi abuela ten\u00eda un gallinero en un cobertizo aqu\u00ed. Criaba gansos y patos y los mataba ella misma para que fueran\u00a0<em>kosher<\/em>&#8220;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_47950\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width: 633px;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47950 \" src=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09499.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 718px) 100vw, 718px\" srcset=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09499.jpg 1920w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09499-300x225.jpg 300w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09499-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09499-768x576.jpg 768w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09499-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09499-1080x810.jpg 1080w\" alt=\"\" width=\"633\" height=\"475\" aria-describedby=\"caption-attachment-47950\" \/><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-47950\" class=\"wp-caption-text\">En Chimpay, hay una calle que lleva el nombre de Julio Garodnik, abuelo de Rosana. Fue el \u00fanico jud\u00edo en Chimpay y uno de sus primeros colonos. Foto por Jessica Ruetter.<\/p>\n<\/div>\n<p>La suave luz oto\u00f1al entra por las ventanas que dan al patio, y los rayos del sol iluminan los sillones del sal\u00f3n. Hay un armario de madera con varios estantes. Detr\u00e1s de la puerta corrediza de vidrio descansan porcelana fina y fotograf\u00edas familiares en blanco y negro. Hay una menor\u00e1, una copa de vino de metal grabada y un servilletero con forma de estrella de David. Tambi\u00e9n hay dos paquetes de yerba mate. Al lado, en las sombras, est\u00e1 la biblioteca, llena de libros sobre la historia jud\u00eda.<\/p>\n<p>Me recuerda a la biblioteca de mis abuelos en su casa de Buenos Aires. De hecho, los t\u00edtulos de los libros, los muebles de madera oscura y el aroma de la comida me hacen sentir como si conociera esta casa. Es grande y c\u00e1lido. Est\u00e1 ubicado justo en el centro de Chimpay, en un camino de tierra llamado Los Ceibos, que va de un extremo al otro del pueblo, abarcando seis cuadras.<\/p>\n<p>Chimpay tiene l\u00edmites claros: una milla de ancho por media milla de largo. M\u00e1s all\u00e1 de eso, no hay mucho m\u00e1s: una gasolinera en la entrada, las v\u00edas del tren, la estaci\u00f3n de autobuses, la autopista y, al otro lado de la carretera, dos cementerios.<\/p>\n<p>Uno de ellos es el cementerio municipal cristiano, donde descansan los antepasados de los 5.000 habitantes de esta tranquila localidad. El otro es un cementerio jud\u00edo, donde descansan tres personas. Hace veinte a\u00f1os, Rosana lo construy\u00f3 ella misma.<\/p>\n<p>&#8220;En cualquier otro lugar, donde haya una comunidad jud\u00eda, no tienes que pensar en c\u00f3mo vas a enterrar a tus seres queridos, d\u00f3nde o qui\u00e9n va a presidir la ceremonia. Esas cosas no necesitan ser definidas&#8221;, dice Rosana.<\/p>\n<p>En Chimpay, s\u00ed.<\/p>\n<p><strong>&#8220;Un cementerio para mi padre&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de almorzar, tomar mate, merendar y hacer las compras para la cena, Rosana recuerda c\u00f3mo, el 11 de abril de 2002, construy\u00f3 un cementerio jud\u00edo en Chimpay.<\/p>\n<p>Su padre, Gregorio Garodnik, hab\u00eda muerto de un ataque al coraz\u00f3n un d\u00eda antes. Gogo, como era conocido por todos en el pueblo, naci\u00f3 all\u00ed en 1935. Hab\u00eda visto crecer a Chimpay, hab\u00eda visto c\u00f3mo las calles se extend\u00edan para dejar espacio a nuevas casas. Hab\u00eda visto a sus vecinos tener hijos y esos hijos tener hijos. En honor a la larga historia de la familia en Chimpay, una calle principal llevaba el nombre de su padre Julio.<\/p>\n<p>Todo el mundo conoc\u00eda a los Garodniks. La familia siempre hab\u00eda dirigido la tienda de ramos generales, y Gregorio incluso se desempe\u00f1\u00f3 como alcalde del pueblo durante tres a\u00f1os. Durante su gesti\u00f3n, fue uno de los principales art\u00edfices del esfuerzo por hacer de Chimpay un sitio religioso cat\u00f3lico nacional asociado a la figura de Ceferino Namuncur\u00e1.<\/p>\n<p>&#8220;Muri\u00f3 de repente y no sab\u00edamos qu\u00e9 hacer porque quer\u00eda quedarse aqu\u00ed&#8221;, dice Rosana ahora. Sus abuelos paternos, los padres de Gogo, fueron enterrados en el cementerio jud\u00edo de General Roca, a 130 kil\u00f3metros de distancia. Sus abuelos maternos yac\u00edan en el Cementerio Israelita de Bah\u00eda Blanca, a\u00fan m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>&#8220;Pero \u00e9l siempre dec\u00eda que si lo enterraban all\u00ed, nadie lo visitar\u00eda&#8221;, dice Rosana. &#8220;Y la gente que pasaba por all\u00ed no sab\u00eda qui\u00e9n era. Hab\u00eda hecho mucho por la ciudad.\u00a0<em>Yo soy Gogo aqu\u00ed, y no soy nadie all\u00e1<\/em>, sol\u00eda decir, quiero que\u00a0<em>me dejen aqu\u00ed<\/em>&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_47951\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width: 626px;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47951 \" src=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09527.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 759px) 100vw, 759px\" srcset=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09527.jpg 1920w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09527-300x225.jpg 300w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09527-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09527-768x576.jpg 768w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09527-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09527-1080x810.jpg 1080w\" alt=\"\" width=\"626\" height=\"469\" aria-describedby=\"caption-attachment-47951\" \/><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-47951\" class=\"wp-caption-text\">Cementerio jud\u00edo de Chimpay. De izquierda a derecha: las tumbas del esposo de Rosana Garodnik, Gustavo Kerlle\u00f1evich; su madre, N\u00e9lida Esterkin; y su padre, Gregorio Garodnik. Foto por Jessica Ruetter.<\/p>\n<\/div>\n<p>Cuando Rosana le cont\u00f3 esto a su madre, le dijo que era imposible: &#8220;\u00bfC\u00f3mo lo vamos a dejar en Chimpay? \u00bfD\u00f3nde lo vamos a dejar? \u2014repiti\u00f3 N\u00e9lida\u2014. Seg\u00fan la tradici\u00f3n jud\u00eda, no pod\u00edan enterrarlo en el cementerio cat\u00f3lico municipal. Rosana no supo qu\u00e9 responder. Pero estaba convencida de que ten\u00eda que tratar de cumplir el deseo de su padre.<\/p>\n<p>Entonces, el mismo d\u00eda de la muerte de su padre, Rosana llam\u00f3 a un rabino en Bah\u00eda Blanca para preguntar si pod\u00eda construir un cementerio de acuerdo con la ley jud\u00eda en Chimpay. Al otro lado de la l\u00ednea, r\u00e1pidamente descart\u00f3 la idea. Rosana, sin inmutarse, contact\u00f3 de inmediato a otro rabino, esta vez de una comunidad jud\u00eda de Buenos Aires, quien, a su vez, la puso en contacto con otro. &#8220;\u00c9l te lo dir\u00e1&#8221;, dijo el rabino antes de colgar abruptamente el tel\u00e9fono. El tercer rabino, Yosi Baumgarten, le dijo a Rosana que si bien la ley religiosa debe ser considerada, tambi\u00e9n deben tenerse en cuenta los deseos de la persona fallecida. Si Gogo quer\u00eda quedarse en su lugar, ten\u00edan que encontrar la manera.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, Rosana se puso en contacto con el due\u00f1o del terreno junto a la carretera, que estaba justo al lado del cementerio municipal de Chimpay, y logr\u00f3 que donara un terreno para construir un cementerio para su padre. El hombre hab\u00eda sido amigo de Gregorio y sab\u00eda que era lo que m\u00e1s hubiera querido: quedarse.<\/p>\n<p>Durante toda la noche y la ma\u00f1ana siguiente, el rabino de Buenos Aires los gui\u00f3 por tel\u00e9fono, dici\u00e9ndoles qu\u00e9 oraciones decir y qu\u00e9 rituales realizar mientras se preparaba el cementerio. En la funeraria de Chimpay, Rosana logr\u00f3 sacar la cruz de un ata\u00fad de madera y tambi\u00e9n encontr\u00f3 un sudario liso, sin inscripciones cat\u00f3licas, para cubrir el cuerpo de su padre. En la abarrotada sala del velatorio, el sacerdote del pueblo pidi\u00f3 un momento de silencio por ese hombre jud\u00edo que tanto hab\u00eda contribuido al pueblo cat\u00f3lico de Chimpay. Todos se quedaron all\u00ed, despidi\u00e9ndose de Gogo. Y todos rezaban oraciones cristianas, y su canto se superpon\u00eda con el de los que recitaban el Kadish del doliente en hebreo. Todos pidieron lo mismo a su manera.<\/p>\n<p>Por fin, la procesi\u00f3n lleg\u00f3 a un cementerio que no ten\u00eda letrero, ni entrada desde la carretera, ni puerta, ni camino. Cuando se acercaron, a los dolientes masculinos se les entregaron gorros redondos para que los usaran como se\u00f1al de respeto. Algunos preguntaron qu\u00e9 significaban y por qu\u00e9 solo los hombres ten\u00edan que usarlos. Tambi\u00e9n comenzaron a preguntar qu\u00e9 eran las oraciones que se estaban diciendo, y por qu\u00e9 estaban en ese idioma desconocido. Sobre todo, no pod\u00edan explicar por qu\u00e9 los Garodniks hab\u00edan construido un cementerio separado espec\u00edficamente para Gogo, y por qu\u00e9 lo estaban enterrando solos.<\/p>\n<p>&#8220;Todo el mundo sab\u00eda que \u00e9ramos jud\u00edos. Siempre ten\u00edamos una mezuz\u00e1 en la puerta de casa&#8221;, explica Rosana hoy. &#8220;Pero las preguntas se renuevan con cada generaci\u00f3n: qui\u00e9nes somos, qu\u00e9 hacemos, por qu\u00e9 estamos aqu\u00ed, y ahora, por qu\u00e9 tenemos un cementerio separado&#8221;.<\/p>\n<p>Los Garodniks siempre hab\u00edan observado P\u00e9saj, Rosh Hashan\u00e1 y Yom Kipur, las mismas festividades que he celebrado con mi familia desde que nac\u00ed. Aparte de eso, su vida en Chimpay no era muy diferente a la de otras personas en el pueblo. &#8220;Pero despu\u00e9s de que mi padre falleci\u00f3, el cementerio nos present\u00f3 a la comunidad de una manera diferente&#8221;, dice Rosana. &#8220;&#8216;Son verdaderos jud\u00edos&#8217;, dijeron&#8221;.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, en ese cementerio, Rosana comenz\u00f3 a responder las preguntas que surg\u00edan entre los invitados, y tambi\u00e9n a responderlas por s\u00ed misma. Su identidad fue, por primera vez, claramente mostrada a sus vecinos, y el cementerio la materializ\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p>En otras palabras, Rosana era diferente.<\/p>\n<div id=\"attachment_47953\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width: 572px;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47953 \" src=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/Screen-Shot-2024-08-08-at-12.22.25-AM.png\" sizes=\"auto, (max-width: 686px) 100vw, 686px\" srcset=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/Screen-Shot-2024-08-08-at-12.22.25-AM.png 1049w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/Screen-Shot-2024-08-08-at-12.22.25-AM-224x300.png 224w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/Screen-Shot-2024-08-08-at-12.22.25-AM-763x1024.png 763w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/Screen-Shot-2024-08-08-at-12.22.25-AM-768x1030.png 768w\" alt=\"\" width=\"572\" height=\"767\" aria-describedby=\"caption-attachment-47953\" \/><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-47953\" class=\"wp-caption-text\">Placa en la puerta del cementerio. Arriba: &#8220;Cementerio Jud\u00edo Municipal fundado por la familia Garodnik el 11 de abril de 2002&#8221;. Abajo: &#8220;Cerrado los s\u00e1bados. Se pide a los hombres que entren con la cabeza cubierta&#8221;. Foto por Jessica Ruetter.<\/p>\n<\/div>\n<p>Hoy en d\u00eda<strong>,<\/strong>\u00a0hay tres tumbas.<\/p>\n<p>En el cementerio jud\u00edo de Chimpay descansan Gogo y N\u00e9lida, los padres de Rosana, y ahora Gustavo, el esposo de Rosana, quien falleci\u00f3 cinco meses antes de mi visita.<\/p>\n<p>Es una parcela espaciosa, llena de plantas que crecen escasamente entre la hierba. Un muro de ladrillo y una puerta de hierro negro separan la entrada de la carretera. Una alambrada marca el per\u00edmetro que separa estas tumbas de los centenares de cruces negras del otro cementerio. El hijo de Rosana, Marcos, recoge algunas piedras y las coloca cuidadosamente en cada una de las tumbas. A diferencia de las flores, las piedras no se marchitan con el tiempo.<\/p>\n<p>&#8220;La religi\u00f3n siempre ha sido un tema pesado para m\u00ed. Porque sab\u00eda que era jud\u00edo, pero no sab\u00eda lo que eso significaba. Me preguntaba qu\u00e9 significaba ser jud\u00edo y a qu\u00e9 grupo pertenec\u00eda. Para m\u00ed era una parte incompleta de mi identidad, un tema no resuelto&#8221;, dice Rosana.<\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 sentada en el suelo. Con su silencio, una calma helada se instala sobre cada una de las tumbas. Hace veintid\u00f3s a\u00f1os, Rosana construy\u00f3 un cementerio para su padre y luego enterr\u00f3 all\u00ed a su madre y a su esposo. En ese proceso, entendi\u00f3 que un cementerio est\u00e1 hecho para los muertos, s\u00ed, pero tambi\u00e9n es para los vivos que honran su memoria. Y fue en la construcci\u00f3n de este cementerio que su identidad jud\u00eda perdida, incompleta y solitaria finalmente encontr\u00f3 un lugar para existir.<\/p>\n<p>&#8220;En este momento, soy la cabeza de mi familia, sin mis abuelos, mi padre ni mi esposo&#8221;, dice Rosana. &#8220;Y me doy cuenta de que ahora tengo esas respuestas que antes no ten\u00eda. No s\u00e9 exactamente c\u00f3mo, pero es cierto. Porque al final, nunca dejas de ser jud\u00edo. Y no somos solo una familia jud\u00eda que vive en Chimpay. Aqu\u00ed, no tengo apellido; Soy\u00a0<em>Rosana de Chimpay<\/em>, y no necesito nada m\u00e1s. Esta es mi casa&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_47949\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width: 583px;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47949 \" src=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09485.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" srcset=\"https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09485.jpg 1920w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09485-300x225.jpg 300w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09485-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09485-768x576.jpg 768w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09485-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/revista.drclas.harvard.edu\/files\/2024\/08\/DSC09485-1080x810.jpg 1080w\" alt=\"\" width=\"583\" height=\"437\" aria-describedby=\"caption-attachment-47949\" \/><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-47949\" class=\"wp-caption-text\">Rosana Garodnik (centro) y su hijo, con vistas al R\u00edo Negro en Chimpay. Foto por Jessica Ruetter.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por: Jessica Ruetter<\/p>\n<p>Fuente: ReVista, Harvard Review of Latin Am\u00e9rica<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autob\u00fas se desliza hacia el sur a trav\u00e9s de la Provincia de Buenos Aires. El aire fr\u00edo de la noche golpea la ventana y mis dedos se congelan mientras limpio el vidrio esmerilado con la mano. El viaje es largo, diez horas hasta Bah\u00eda Blanca y luego otras cuatro hasta mi destino final. No estoy familiarizado con esta tierra. Soy estudiante de pregrado en la capital, Buenos Aires, realizando una investigaci\u00f3n para mi tesis. Mientras que muchos de mis compa\u00f1eros de clase decidieron escribir sobre pol\u00edtica o econom\u00eda, yo eleg\u00ed escribir una cr\u00f3nica period\u00edstica. Quer\u00eda visitar nuevos lugares y escuchar directamente a las personas que pudieran dar respuestas sobre algunas de las preguntas que me hab\u00eda estado haciendo sobre el mundo. Sab\u00eda que ten\u00eda que viajar. Saco un cuaderno y un bol\u00edgrafo de mi bolso, y a medida que el autob\u00fas aumenta la velocidad a lo largo de la carretera, trato de trazar un mapa de la Patagonia en la p\u00e1gina rayada. Primero, dibujo un mapa del sur argentino, y entre las provincias de La Pampa, Neuqu\u00e9n, Chubut y Buenos Aires, destaco R\u00edo Negro. En la parte norte de la Patagonia, marco un punto y escribo: &#8220;Chimpay&#8221;. &nbsp; Chimpay &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":178165,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[28,76],"tags":[17990],"class_list":["post-178162","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-sociedad","tag-un-cementerio-judio-en-el-fin-del-mundo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/178162","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=178162"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/178162\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/178165"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=178162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=178162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=178162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}