{"id":164630,"date":"2024-02-04T08:40:45","date_gmt":"2024-02-04T11:40:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=164630"},"modified":"2024-02-04T03:07:52","modified_gmt":"2024-02-04T06:07:52","slug":"una-cronica-de-la-israel-en-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2024\/02\/04\/164630\/una-cronica-de-la-israel-en-guerra\/","title":{"rendered":"Una cr\u00f3nica de la Israel en guerra"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Silvia Mercado<\/em><\/p>\n<p>Uno puede llegar al Aeropuerto Internacional Ben Guri\u00f3n, vecino a Tel Aviv, y no encontrar nada extra\u00f1o. El aeropuerto funciona con forma impecable, como siempre. Los locales est\u00e1n abiertos. Hay pocos pasajeros, es verdad. Traccionado por la aerol\u00ednea de bandera El Al, el Ben Guri\u00f3n funcion\u00f3 siempre como un aeropuerto de conexi\u00f3n desde los m\u00e1s diversos pa\u00edses al Medio Oriente. Ahora solo llega la compa\u00f1\u00eda israel\u00ed y, excepcionalmente, alg\u00fan vuelo de Etiop\u00eda o Egipto. Se espera que Lufthansa lo haga a partir del 1\u00ba de abril, acuerdo que es comentado por los israel\u00edes casi como un logro diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p>Al salir del aeropuerto, todo funciona. Taxis, combies, buses. El magn\u00edfico tren que conecta todo el Estado e incluso llega a la Terminal 3 del Ben Guri\u00f3n, sigue en sus horarios habituales y con rigor brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Los restaurantes est\u00e1n repletos. Las universidades, abiertas. Las f\u00e1bricas no paran. Las escuelas imparten sus clases normalmente. Los campos siguen produciendo alimentos. Al centro de Tel Aviv es casi imposible llegar por la cantidad de tr\u00e1nsito y las obras de un tren \u201cligero\u201d, algo as\u00ed como un subte (ya que se desarrollar\u00e1 bajo tierra en algunas zonas) para el transporte masivo en el \u00e1rea metropolitana.<\/p>\n<p>En los hoteles no hay plazas disponibles, aunque est\u00e1n dedicados a dar alojamiento a las familias de los kibutzim que debieron abandonar sus hogares, en la mayor\u00eda de los casos destruidos por las bombas, grandes y saqueos del 7 de octubre, cuando los terroristas de Hamas ingresaron a sus territorios desde la Franja de Gaza. El Estado es el que paga la cuenta por un a\u00f1o.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, en el turismo, es donde existe el mayor impacto econ\u00f3mico directo. La industria concentra el 30% de los empleados y su compleja cadena de trabajadores est\u00e1 viviendo del subsidio estatal.<\/p>\n<p>La ciudad vieja de Jerusalem, patrimonio de la humanidad que tiene un profundo sentido m\u00edstico tanto para el juda\u00edsmo, el cristianismo y el Islam, que a diario recib\u00eda miles de turistas de todo el mundo y de todas las religiones, hoy est\u00e1 vac\u00eda. Los infinitos locales que venden desde un kip\u00e1 hasta humus al vac\u00edo, est\u00e1n cerrados.<\/p>\n<p>Solo caminan por sus calles los que viven en los barrios entre muros de \u00e9sta, una de las ciudades m\u00e1s antiguas del mundo, un \u00e1rea de 0.9kil\u00f3metros cuadrados donde conviven el Muro de los Lamentos, el Santo Sepulcro y la Mezquita de Al-Aqsa.<\/p>\n<p>Pero si no se pasa por la Ciudad Vieja, pareciera que la vida sigue igual. Como si no hubieran asesinado a 1200 personas y no estuvieran, todav\u00eda, m\u00e1s de 100 personas secuestradas, algunas tan j\u00f3venes como Kfir, el beb\u00e9 que cumpli\u00f3 un a\u00f1o en cautiverio.<\/p>\n<p><strong>Detr<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>s de la escena<\/strong><\/p>\n<p>Basta cruzarse en un saludo para que la dura realidad se haga presente. Cada uno tiene un drama para contar. Una amiga asesinada, un pariente en el frente, un hermano herido. El israel\u00ed se da normalmente a la charla. Ahora necesita hablar, explicar c\u00f3mo se siente, dar sus opiniones, criticar al Primer Ministro porque no vio lo que se ven\u00eda, cuando estaba a la vista de las soldadas de inteligencia que alertaban de movimientos extra\u00f1os, avisos que -est\u00e1 probado- no fueron tomados en cuenta.<\/p>\n<p>Lo que antes era seguro, que el ej\u00e9rcito proteger\u00eda a la poblaci\u00f3n, fall\u00f3. Y esa constataci\u00f3n destroz\u00f3 la confianza israel\u00ed y muchos creen que nada volver\u00e1 a ser igual, a pesar de la excepcional e incomparable resiliencia del pueblo israel\u00ed.<\/p>\n<p>A su lado, Roni Kaplan, le ped\u00eda disculpas en nombre del ej\u00e9rcito en su calidad de reservista y vocero en espa\u00f1ol. \u201cAqu\u00ed fue donde el ej\u00e9rcito lleg\u00f3 m\u00e1s tarde, pasadas las 4pm, cuando los terroristas ingresaron pasadas las 6am. Los que se salvaron de la muerte y el secuestro tuvieron que tolerar despu\u00e9s la llegada de -calculamos- 300 personas que saquearon las casas\u201d, explic\u00f3.<\/p>\n<p>El profesor de la Universidad de Tel Aviv, el uruguayo-israel\u00ed Alberto Spektorowsky, lo pone as\u00ed: \u201cYahya Sinwar (el l\u00edder de la organizaci\u00f3n terrorista Hamas en la Franja de Gaza) nos conoce muy bien. Estudi\u00f3 nuestra historia en universidades occidentales y nos viene observando hace a\u00f1os. Sabe que los israel\u00edes somos una sociedad occidental con derechos que iba a respaldar a su gobierno y a su ej\u00e9rcito mientras la protegiera. Sab\u00eda que si entraba al territorio, asesinaba a cientos de nosotros, nos secuestraba, nos iba a dar un golpe muy duro, comparable al ataque a las Torres Gemelas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl ej\u00e9rcito es la columna vertebral del Estado de Israel. Sin eso, no existimos\u201d, puntualiz\u00f3.<\/p>\n<p>En su an\u00e1lisis, \u201cno hubo ninguna conspiraci\u00f3n ni nada parecido en el ataque\u201d como sospechan unos pocos israel\u00edes, que siembran tantas dudas sobre el rol de Benjam\u00edn Netanyahu que hasta imaginan que pudo provocado un ataque para fortalecerlo en el poder. \u201cDe ning\u00fan modo puede suponerse algo as\u00ed, lo que hubo es negligencia\u201d.<\/p>\n<p>Agreg\u00f3 que la falla m\u00e1s grande no fue tanto estrat\u00e9gica como t\u00e9cnica. \u201cNuestra seguridad estaba basada en la diferencia tecnol\u00f3gica con nuestros enemigos, pero esta guerra demostr\u00f3 que lo que necesit\u00e1bamos es una infanter\u00eda\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Las discusiones sobre qu\u00e9 pas\u00f3, por qu\u00e9, qui\u00e9nes son los responsables, c\u00f3mo seguir adelante, con qui\u00e9nes, hacia donde, se dan en todas las mesas. Con un gin tonic o una\u00a0 Goldstar, la m\u00e1s popular cerveza de las israel\u00edes en alguno de los bares de la Plaza Dizengoff, uno de los tantos espacios de intercambio de j\u00f3venes que demuestran el alto grado de formaci\u00f3n de los israel\u00edes, un pueblo tan politizado como el argentino, quiz\u00e1s incluso m\u00e1s.<\/p>\n<p>Hay quienes se quejan por la censura en los medios de comunicaci\u00f3n, pero <strong>Radio Jai<\/strong> no pudo comprobar nada parecido. Los canales de noticias, diarios, portales y radios de todos los formatos tecnol\u00f3gicos es incontable. Cada uno tiene sus propias opiniones y a veces son muy distintas en el mismo medio. Seguramente alguna informaci\u00f3n de seguridad nacional no trasciende ni se deja trascender, pero -en fin- hay una guerra.<\/p>\n<p>Incluso m\u00e1s. A diario hay protestas frente a la casa del Primer Ministro que curiosamente est\u00e1 sobre la calle Aza (Gaza), en Jerusalem. Cuando empezaron, se pod\u00eda llegar hasta la puerta. Con el paso de los d\u00edas se le puso un cord\u00f3n de seguridad a una cuadra y media.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed llegan los manifestantes con sus altoparlantes cantando consignas contra Netanyahu (\u201cvos sos responsable\u201d). Una vez por semana, generalmente los s\u00e1bados por la noche, las movilizaciones son multitudinarias. A veces, tambi\u00e9n, se juntan para ir a protestar a Ces\u00e1rea, donde est\u00e1 la casa particular del primer ministro, donde suele estar su esposa y su hijo.<\/p>\n<p>Es que en el Estado de Israel se vive en democracia. Imperfecta, como cualquier otra, pero con la guerra los israel\u00edes seculares ya no temen porque se termine el respeto de sus libertades ante el avance de los sectores ultraortodoxos en el gobierno.<\/p>\n<p><strong>C<\/strong><strong>\u00f3<\/strong><strong>mo sigue esto<\/strong><\/p>\n<p>En medio de esta fenomenal crisis, Netanyahu dio marcha atr\u00e1s con la reforma judicial, d\u00e1ndole la raz\u00f3n a los que protestaban por esa avanzada que no ten\u00eda otro sentido que fortalecer a los sectores menos democr\u00e1ticos de la sociedad a cambio de sostenerlo en el poder. Hoy, \u00e9l mismo no sabe si continuar\u00e1 o no cuando se termine esta crisis, que promete ser larga. Pragm\u00e1tico, ambicioso y audaz, es capaz de lograrlo.<\/p>\n<p>Pero nadie sabe cu\u00e1nto tiempo llevar\u00e1 el regreso a la normalidad. Quienes protegen el territorio israel\u00ed en la frontera con el sur del L\u00edbano, tomado por la organizaci\u00f3n terrorista Hezbollah, temen siempre lo peor. \u201cEn cinco minutos puede estallar la guerra aqu\u00ed, la tensi\u00f3n se siente en el aire y desde el otro lado tiran cohetes d\u00eda por medio, esperando nuestra reacci\u00f3n intempestiva\u201d, asegura el reservista Guidi Harari, l\u00edder del grupo de emergencias de un moshav (comunidad similar al kibutz, aunque con propiedad privada) ubicado junto a la reserva natural de Hermon Stream (Banias), y a 2.5 km. del L\u00edbano.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el pueblo israel\u00ed sigue viviendo. No percib\u00ed que tuvieran miedo a morir, sino a la muerte del ser querido. Est\u00e1n desesperados por los rehenes. A\u00fan los m\u00e1s fr\u00edos pretenden que el ej\u00e9rcito solo destruya los t\u00faneles o edificios donde hayan comprobado que no haya secuestrados. Pero la espera se est\u00e1 haciendo insoportable y mina el \u00e1nimo.<\/p>\n<p>No tanto, de todos modos. Primero, por la ya conocida resiliencia de este pueblo que viene cargando las cargas m\u00e1s pesadas en su extenso caminar por la humanidad. Pero tambi\u00e9n porque aman su Estado, ese peque\u00f1o territorio de democracia occidental rodeado de muchos que quieren que el Estado de Israel desaparezca.<\/p>\n<p>Es que los israel\u00edes todos los d\u00edas lo eligen para vivir, ellos y sus hijos. Vienen de infinitas di\u00e1sporas, tantas, que ahora no se van a mover de donde est\u00e1n. Quiz\u00e1s por eso siguen ah\u00ed y no se van. Incluso vuelven muchos de los que estudiaban o trabajaban en el exterior.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9? A defender a Israel y defenderse: contra amenazas, muertes e incomprensiones. En fin. A seguir peleando contra el antisionismo, que en el siglo XXI, es el antisemitismo que tienen que padecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Silvia Mercado Uno puede llegar al Aeropuerto Internacional Ben Guri\u00f3n, vecino a Tel Aviv, y no encontrar nada extra\u00f1o. El aeropuerto funciona con forma impecable, como siempre. Los locales est\u00e1n abiertos. Hay pocos pasajeros, es verdad. Traccionado por la aerol\u00ednea de bandera El Al, el Ben Guri\u00f3n funcion\u00f3 siempre como un aeropuerto de conexi\u00f3n desde los m\u00e1s diversos pa\u00edses al Medio Oriente. Ahora solo llega la compa\u00f1\u00eda israel\u00ed y, excepcionalmente, alg\u00fan vuelo de Etiop\u00eda o Egipto. Se espera que Lufthansa lo haga a partir del 1\u00ba de abril, acuerdo que es comentado por los israel\u00edes casi como un logro diplom\u00e1tico. Al salir del aeropuerto, todo funciona. Taxis, combies, buses. El magn\u00edfico tren que conecta todo el Estado e incluso llega a la Terminal 3 del Ben Guri\u00f3n, sigue en sus horarios habituales y con rigor brit\u00e1nico. Los restaurantes est\u00e1n repletos. Las universidades, abiertas. Las f\u00e1bricas no paran. Las escuelas imparten sus clases normalmente. Los campos siguen produciendo alimentos. 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