{"id":14396,"date":"2018-03-29T21:00:00","date_gmt":"2018-03-30T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=14396"},"modified":"2018-03-29T21:00:00","modified_gmt":"2018-03-30T03:00:00","slug":"la-copa-del-profeta-eliahu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2018\/03\/29\/14396\/la-copa-del-profeta-eliahu\/","title":{"rendered":"La Copa del Profeta Eliahu"},"content":{"rendered":"<p>Su mejor temporada, por supuesto, era el invierno, cuando sus clientes precisaban la le\u00f1a tanto para calentar sus hogares como para cocinar. Para sus viajes invernales a los bosques empleaba un trineo que \u00e9l mismo hab\u00eda fabricado, y que por lo general cumpl\u00eda muy bien su funci\u00f3n. Pero en ese invierno en particular se hab\u00eda desatado una violenta tormenta de nieve que continuaba d\u00eda tras d\u00eda sin parar, de modo que los caminos estaban cubiertos por enormes monta\u00f1as de nieve y Ja\u00edm estaba obligado a permanecer en su casa. Le era imposible aventurarse a salir con su peque\u00f1o trineo.<\/p>\n<p>\nAs\u00ed que Ja\u00edm se qued\u00f3 en casa, tratando de no preocuparse, en tanto su preocupada esposa Breina lo acosaba sin cesar, haciendo crecer con ello su miseria. &#8220;\u00bfNo sabes que tus competidores, los campesinos, se aprovechar\u00e1n ahora de tu ausencia y vendr\u00e1n a la aldea con sus grandes trineos, y traer\u00e1n bastante le\u00f1a como para proveer a tus clientes de todas sus necesidades del invierno?&#8221; &#8220;.Y qu\u00e9 puedo hacer?&#8221;, protest\u00f3 el pobre Ja\u00edm. &#8220;T\u00fa conoces la situaci\u00f3n tan bien como yo. Es s\u00f3lo nuestra mala suerte. Lo \u00fanico que podemos hacer es no perder las esperanzas&#8221;.&#8221;\u00bfY qu\u00e9 hay de Pesaj, que pronto lo tendr\u00e1s encima?&#8221;, continu\u00f3 Breina. &#8220;No tenemos dinero siquiera para la matz\u00e1 y el vino, ni qu\u00e9 hablar de pescado o carne&#8221;.&#8221;Seguro que el Todopoderoso nos ayudar\u00e1 a celebrar la maravillosa festividad de Pesaj de una manera adecuada. El no nos abandonar\u00e1&#8221;, dijo Ja\u00edm con voz confiada, y se volvi\u00f3 a su libro de Tehilfm -Salmos-.<\/p>\n<p>\nJa\u00edm no era un talmid jaj\u00e1m -sabio-, pero amaba dedicar todo su tiempo libre al recitado del preciado libro de Tehilfm. En tanto Breina continuaba acuci\u00e1ndolo, Ja\u00edm suspir\u00f3. &#8220;\u00a1Los suspiros no nos proveer\u00e1n de matzot y vino; ni siquiera de papas!&#8221;, le ech\u00f3 en cara. &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 no haces como los dem\u00e1s jud\u00edos pobres antes de Pesaj? Estoy segura de que el Gabai no se negar\u00e1 a darte maot jitim, dinero del fondo para los pobres al que t\u00fa, todos los a\u00f1os, has contribuido&#8221;. &#8220;Lo s\u00e9&#8221;, respondi\u00f3 Ja\u00edm cansado, sacudiendo su cabeza. Le pesaba el coraz\u00f3n al pensar en el vuelco que hab\u00eda dado su fortuna. Es cierto que la suma con la que cada a\u00f1o contribu\u00eda a maot jitim no era muy grande, pero era importante si se tomaba en consideraci\u00f3n sus modestos recursos. Y el hecho de haber contribuido siempre le creaba una hermosa sensaci\u00f3n, sabiendo qu\u00e9 gran mitzv\u00e1 era.<\/p>\n<p>\u00bfY ahora? \u00bfAhora qu\u00e9? &#8220;\u00bfBien, Ja\u00edm?&#8221;, interrumpi\u00f3 Breina sus pensamientos. &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 tanto silencio? \u00bfQu\u00e9 hay de mi sugerencia?&#8221; &#8220;No aceptar\u00e9 caridad&#8221;, respondi\u00f3 Ja\u00edm con determinaci\u00f3n. &#8220;\u00bfEn serio? Pues dime, \u00bfde qu\u00e9 manera nos proveer\u00e1 tu obstinado orgullo de lo necesario para Pesaj? \u00a1Piensa en nuestros ni\u00f1os, si no prefieres pensar en ti mismo o en m\u00ed!&#8221; Ja\u00edm no espondi\u00f3 de inmediato.Luego, muy lentamente, dijo: &#8220;\u00bfSabes si en casa hay algo que podamos vender o empe\u00f1ar?&#8221; Breina se ech\u00f3 a re\u00edr con humillantes carcajadas. &#8220;\u00a1Bien sabes que hemos empe\u00f1ado mis candelabros de plata hace mucho tiempo, y hemos vendido nuestras almohadas y colchas. Lo \u00fanico que nos queda es nuestra Pobreza, y no creo que encuentres para ella clientes dispuestos!&#8221;, termin\u00f3 sus palabras con amargura, estallando en l\u00e1grimas. Ja\u00edm se sent\u00eda tan abatido&#8230; Se volvi\u00f3 a sus Tehilfm en procura de consuelo.<br \/>\nDe repente sinti\u00f3 que su mujer tiraba de su manga. Hab\u00eda dejado de llorar y le hablaba en un tono m\u00e1s bien d\u00f3cil.&#8221;Sabes, Ja\u00edm? Todav\u00eda queda una cosa de valor que nos pertenece. Todav\u00eda tenemos la copa de plata del Profeta Eliahu -El\u00edas-. \u00bfNo crees que deber\u00edamos empe\u00f1arla para que al menos podamos comprar matzot, vino y papas?&#8221; &#8220;Sabes lo que est\u00e1s diciendo?&#8221;, exclam\u00f3 Ja\u00edm. &#8220;\u00bfQu\u00e9 clase de seder, que merezca llamarse as\u00ed, podremos hacer sin la copa del Profeta Eliahu?&#8221;&#8221;Mira, Ja\u00edm, no te pongas as\u00ed. Seguro que Eliahu nos comprender\u00e1, y ello no le impedir\u00e1 venir a nuestra casa como siempre en el momento del seder&#8221;.&#8221;\u00a1Breina! \u00a1No puedo hacerlo! \u00a1Imagina cuando Eliahu venga y su copa no est\u00e9! \u00bfQu\u00e9 parecer\u00e1? No, no le har\u00e9 eso a Eliahu. Di-s nos mostrar\u00e1 una salida de nuestro problema. Podemos confiar en El&#8221;.<\/p>\n<p>De repente, un pensamiento golpe\u00f3 a Ja\u00edm. &#8220;\u00a1La cabra!&#8221;, exclam\u00f3 en voz baja, como si temiera que la cabra lo oyera. &#8220;Breina, oye. Probablemente podamos vender la cabra&#8221;. &#8220;\u00bfTe has vuelto loco?&#8221;, grit\u00f3 Breina, hist\u00e9rica. &#8220;iLa cabra es nuestro \u00fanico medio de sustento! \u00bfDe d\u00f3nde, si no, obtendremos leche para nuestros peque\u00f1os? Mira, la copa de Eliahu no nos da leche, \u00a1eso es lo que debes vender!&#8221; &#8220;Di-s libre&#8221;, respondi\u00f3 Ja\u00edm, &#8220;eso est\u00e1 fuera de discusi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>La noche anterior a Pesaj encontr\u00f3 a Ja\u00edm muy atareado con bedikat jametz -la &#8220;B\u00fasqueda del Jametz&#8221;-. Ja\u00edm repas\u00f3 su peque\u00f1a vivienda buscando cuidadosamente el jametz, a pesar de que hab\u00edan pocas probabilidades de que le quedara algo. Luego fue a la casa del Rabino a &#8220;vender&#8221; su jametz.&#8221;\u00bfTe sobr\u00f3 algo de harina?&#8221;, le pregunt\u00f3 el Rabino. &#8220;No, Rabino&#8221;, respondi\u00f3 Ja\u00edm. &#8220;\u00bfAlg\u00fan cereal?&#8221;&#8221;No, Rabino&#8221;, respondi\u00f3 una vez m\u00e1s Ja\u00edm. &#8220;Alguna vajilla jametz?- &#8220;s\u00ed, Rabino. Tenemos algunas ollas&#8221;.<\/p>\n<p>Entonces el Rabino anot\u00f3 el nombre de Ja\u00edm en su lista y concluy\u00f3 la &#8220;venta&#8221; de la manera apropiada. Dado que Ja\u00edm a\u00fan permanec\u00eda de pie, el Rabino le pregunt\u00f3: &#8220;Reb Ja\u00edm, \u00bfhay algo que quisieras preguntarme?&#8221; &#8220;S\u00ed, Rabino&#8221;, dijo Ja\u00edm, golpeando su pie nerviosamente. &#8220;Me preguntaba&#8230; \u00bfPuede decirme si la Tor\u00e1 permite utilizar leche en lugar de vino para los arb\u00e1 kosot -las &#8220;Cuatro Copas&#8221;- en la mesa del seder?&#8221; El Rabino pareci\u00f3 pensativo, en tanto acariciaba lentamente su plateada barba. De modo que Ja\u00edm no s\u00f3lo no tiene vino para la mesa de su seder, sino que parecer\u00eda que tampoco cuenta con carne, pues de otra manera no me estar\u00eda preguntando si puede usar leche en el seder. \u00bfQui\u00e9n sabe? \u00bfQuiz\u00e1s ni siquiera tenga pescado o matz\u00e1? Y ni una palabra de queja&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no se hab\u00eda dirigido al fondo de maot jitim, si sufr\u00eda tanta necesidad?<\/p>\n<p>La respuesta era obvia: ten\u00eda verg\u00c3\u00bcenza de pedir caridad. &#8220;Mira, Reb Ja\u00edm&#8221;, le dijo el Rabino, a la par de que abr\u00eda su caj\u00f3n buscando algo. &#8220;Me has propuesto una dif\u00edcil pregunta, y en este momento no dispongo de tiempo como para analizar la cuesti\u00f3n; estamos muy pr\u00f3ximos al Iom Tov. Hazme un favor y espera hasta despu\u00e9s de Pesaj, cuando ya habr\u00e9 tenido tiempo para estudiar el problema. Mientras tanto, ac\u00e1 tienes alg\u00fan dinero que te doy en pr\u00e9stamo. Ve y compra vino, y todo lo que precises para la festividad; de todas formas el dinero est\u00e1 aqu\u00ed sin ning\u00fan beneficio durante el Iom Tov. Me lo devolver\u00e1s cuando te resulte c\u00f3modo. No est\u00e9s preocupado, yo no lo estoy. Te conozco como un hombre honesto. Ve en paz. \u00a1A ti, tu mujer y tu familia, un Iom Tov kasher y feliz!&#8221;<\/p>\n<p>Ja\u00edm agradeci\u00f3 al Rabino y se apresur\u00f3 hasta la Matzer\u00eda que a\u00fan permanec\u00eda abierta. Compr\u00f3 una buena cantidad de matzot, e incluso logr\u00f3 comprar un poco de vino.Con coraz\u00f3n contento apur\u00f3 el paso a su casa, y al entrar a ella grit\u00f3 jubiloso: &#8220;\u00a1Br\u00e9inale! \u00a1Un buen Iom Tov! \u00a1Mira lo que he tra\u00eddo!&#8221;&#8221;\u00bfQu\u00e9 es eso de `Buen Iom Tov-?&#8221;, pregunt\u00f3 su esposa medio dormida, refregando sus ojos mientras se le aproximaba. &#8220;Iom Tov es reci\u00e9n ma\u00f1ana&#8221;. &#8220;Para m\u00ed ya es Iom Tov, querida esposa. Mira, \u00a1tenemos matzot, vino, y dinero para las verduras y todo lo que precisemos para hacer hermosos sedartm y un alegre Iom Tov!&#8221; Breina pens\u00f3 que su marido se hab\u00eda vuelto loco, o estaba alucinando. Pero abri\u00f3 un enorme par de ojos, y termin\u00f3 de despertarse del todo, cuando vio las matzot, el vino y el dinero.<\/p>\n<p>\u00a1No era ning\u00fan sue\u00f1o sino una hermosa realidad! &#8220;Te dije que el Todopoderoso se ocupar\u00eda de nosotros y de nuestras necesidades&#8221;, dijo Ja\u00edm mientras le contaba lo sucedido en la casa del Rabino. &#8220;Ves, Breina, a\u00fan tenemos la copa de plata de Eliahu, no tuvimos que vender la cabra, \u00a1y tendremos un seder digno de reyes! \u00a1No cabe duda de que tenemos un Di-s misericordioso en el cielo!&#8221;<\/p>\n<p>Ja\u00edm, Breina y los ni\u00f1os tuvieron realmente un seder como nunca hab\u00edan gozado en sus vidas. Cuando Breina fue con una vela en mano a abrir la puerta para el Profeta Eliahu &#8211; vio a un jud\u00edo anciano parado all\u00ed. &#8220;Un buen Iom Tov&#8221;, dijo. Al principio qued\u00f3 un poco sorprendida, pero su voz amable y sus suaves modales le devolvieron la serenidad y Breina lo invit\u00f3 a pasar.<\/p>\n<p>Ja\u00edm lo reconoci\u00f3 como alguien a quien hab\u00eda visto esa noche en la Sinagoga; deb\u00eda tratarse de alg\u00fan forastero sin recursos que pasaba por la ciudad y hab\u00eda decidido quedarse para Pesaj. Ja\u00edm lo invit\u00f3 a unirse a ellos en el seder, pero el extra\u00f1o dijo que s\u00f3lo pod\u00eda quedarse un rato pues estaba invitado ya en otro lugar. Cuando se hubo sentado junto a la mesa, su mirada se pos\u00f3 con admiraci\u00f3n sobre la copa del Profeta Eliahu, que Breina hab\u00eda pulido hasta hacerla refulgir. &#8220;\u00a1Qu\u00e9 hermosa copa!&#8221;, dijo. &#8220;\u00a1Que vuestro mazal, vuestra suerte, brille como esta copa!&#8221; Luego de cantar un rato junto a Ja\u00edm se puso de pie, se disculp\u00f3, y parti\u00f3.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente Ja\u00edm busc\u00f3 al forastero en la Sinagoga. Quer\u00eda invitarlo a que compartiera con ellos el segundo seder. Cuando no pudo hallarlo, comenz\u00f3 a preguntar si alguno hab\u00eda visto al venerable forastero, pero todos miraban a Ja\u00edm extra\u00f1ados. &#8220;\u00bfQu\u00e9 forastero? \u00a1Aqu\u00ed no hubo ning\u00fan forastero!&#8221;&#8221;\u00bfQu\u00e9 pretenden decir? Yo tuve a este hombre, con el rostro de un \u00e1ngel, sentado a la mesa de mi seder&#8221;. Ja\u00edm se dirigi\u00f3 al Rabino. &#8220;D\u00edgame Rabino, \u00bfusted s\u00ed vio al forastero?&#8221;&#8221;Por supuesto&#8221;, respondi\u00f3 el Rabino. &#8220;Tambi\u00e9n a m\u00ed me ha visitado. De hecho, visita cada hogar jud\u00edo durante el seder, pero no todos tienen el m\u00e9rito de poder verlo. T\u00fa, obviamente, eres merecedor&#8221;.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Pesaj, cuando la nieve ya hab\u00eda sido olvidada, Ja\u00edm tom\u00f3 nuevamente su carreta y sali\u00f3 al bosque a recoger ramas y le\u00f1a. Llen\u00f3 la carreta y se dispuso a regresar. Pero parecer\u00eda que la carga era demasiado pesada, porque las ruedas se atascaron en el suelo blando y se rehusaban a moverse. Ja\u00edm arrastr\u00f3 y empuj\u00f3; era en vano. Vacilando, comenz\u00f3 a desprenderse de algunos de los atados de le\u00f1a que hab\u00eda juntado, para aliviar la carga. Dio un empuj\u00f3n, y las ruedas salieron. Pero&#8230; \u00bfqu\u00e9 era eso que estaba brillando all\u00ed? Se inclin\u00f3, y&#8230; \u00a1su at\u00f3nita mirada se top\u00f3 con una reluciente moneda de oro!<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente comenz\u00f3 a cavar en el mismo lugar y extrajo de la tierra una bolsa que derramaba su contenido &#8211; \u00a1un mont\u00f3n de hermosas y brillantes monedas de oro! \u00a1Una verdadera fortuna! Desde ese momento Ja\u00edm dej\u00f3 de ser &#8220;el pobre Ja\u00edm&#8221;, y su mazal brill\u00f3 para \u00e9l y para los suyos, tal como la copa del Profeta Eliahu en la mesa de su seder<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su mejor temporada, por supuesto, era el invierno, cuando sus clientes precisaban la le\u00f1a tanto para calentar sus hogares como para cocinar. Para sus viajes invernales a los bosques empleaba un trineo que \u00e9l mismo hab\u00eda fabricado, y que por lo general cumpl\u00eda muy bien su funci\u00f3n. Pero en ese invierno en particular se hab\u00eda desatado una violenta tormenta de nieve que continuaba d\u00eda tras d\u00eda sin parar, de modo que los caminos estaban cubiertos por enormes monta\u00f1as de nieve y Ja\u00edm estaba obligado a permanecer en su casa. Le era imposible aventurarse a salir con su peque\u00f1o trineo. As\u00ed que Ja\u00edm se qued\u00f3 en casa, tratando de no preocuparse, en tanto su preocupada esposa Breina lo acosaba sin cesar, haciendo crecer con ello su miseria. &#8220;\u00bfNo sabes que tus competidores, los campesinos, se aprovechar\u00e1n ahora de tu ausencia y vendr\u00e1n a la aldea con sus grandes trineos, y traer\u00e1n bastante le\u00f1a como para proveer a tus clientes de todas sus necesidades del invierno?&#8221; &#8220;.Y qu\u00e9 puedo hacer?&#8221;, protest\u00f3 el pobre Ja\u00edm. &#8220;T\u00fa conoces la situaci\u00f3n tan bien como yo. Es s\u00f3lo nuestra mala suerte. 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