{"id":12972,"date":"2018-08-22T21:00:00","date_gmt":"2018-08-23T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=12972"},"modified":"2018-08-22T21:00:00","modified_gmt":"2018-08-23T03:00:00","slug":"los-chicos-de-hezbollah","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2018\/08\/22\/12972\/los-chicos-de-hezbollah\/","title":{"rendered":"Los chicos de Hezbollah"},"content":{"rendered":"<p>La organizaci\u00f3n terrorista libanesa que combate en Siria est\u00e1 reclutando nuevos milicianos entre los peque\u00f1os e indocumentados hu\u00e9rfanos de la guerra.<\/p>\n<p>Vienen caminando por el medio del callej\u00f3n envueltos en una nube de tierra y choc\u00e1ndose entre ellos. Pero no lo hacen como cualquier chico que juega con otros en la calle. Son Rahaf, una ni\u00f1a de 11 a\u00f1os, Fadi y Ali, dos varoncitos de 9 y 7. Ciegos de nacimiento y hu\u00e9rfanos de la guerra siria. Llegaron a esta zona del campo de refugiados de Faida, en el valle de Bekaa, en la frontera sirio-libanesa, gracias a unos vecinos que los trajeron de un suburbio de Damasco. Est\u00e1n traumatizados despu\u00e9s de vivir durante meses bajo las bombas. Hablan poco y cuentan menos. La trabajadora social F\u00e1tima Hellany los contiene mientras esperan que llegue una maestra especializada en Braille que enviar\u00e1 el gobierno desde Beirut. Son apenas tres de los cientos de chicos que aparecen en ese mismo momento, esa ma\u00f1ana fr\u00eda, para ir a la escuela. La mayor\u00eda de ellos, como los hermanitos ciegos, sin familia ni documentos. &#8220;La educaci\u00f3n es un derecho de todos los ni\u00f1os y m\u00e1s de estos que est\u00e1n en un estado tan vulnerable. Tenemos ya m\u00e1s de 6.000 chicos aqu\u00ed en Bekaa y siguen llegando de a cientos cada d\u00eda&#8221;, me cuenta Saskia Baar, la portavoz de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) mientras caminamos entre los refugiados. La escuela est\u00e1 constituida por siete carpas amplias de color celeste y blanco en las que los maestros tratan de darles a los chicos herramientas para las circunstancias que est\u00e1n viviendo.<\/p>\n<p>En los nueve campos de refugiados que hay en esta zona de unos diez kil\u00f3metros a la redonda y otro tanto de la frontera siria hay decenas de chicos y adolescentes hu\u00e9rfanos que llegaron all\u00ed gracias a la ayuda de alg\u00fan familiar o, simplemente, de un &#8220;alma caritativa&#8221;. La gran mayor\u00eda est\u00e1n sin documentos de identidad y son considerados ap\u00e1tridas. Se los conoce como &#8220;los Maktoumeen&#8221; (viene de &#8220;Maktoumi al-Kayd&#8221;, sin reconocimiento por el Estado). Se suman a una legi\u00f3n que a\u00fan permanecen en campos de refugiados de la guerra civil de El L\u00edbano durante la d\u00e9cada de 1980 o que nacieron all\u00ed y nunca consiguieron el reconocimiento de sus Estados. Hay muchos palestinos, sirios e iraqu\u00edes. Y no est\u00e1n s\u00f3lo aqu\u00ed en El L\u00edbano sino tambi\u00e9n en Jordania y Turqu\u00eda.<\/p>\n<p>Y es all\u00ed, entre los Maktoumeen donde el Hezbollah, el partido y milicia armada libanesa que lucha junto a las fuerzas de Bashar al Assad e Ir\u00e1n en la guerra siria, est\u00e1 buscando sangre joven. Necesita imperiosamente reemplazar a los aproximadamente 2.000 combatientes que perdi\u00f3 en Siria y a los 8.000 o 9.000 que sobrevivieron pero est\u00e1n exhaustos. En las \u00faltimas semanas, funcionarios civiles del &#8220;Partido de Dios&#8221; recorrieron los campos de refugiados de Bekaa y la zona sur de Beirut para detectar a los adolescentes de entre 10 y 18 a\u00f1os que forman parte de la legi\u00f3n de los Maktoumi al-Kayd y que podr\u00edan unirse a sus filas. Les ofrecen entregarle una tarjeta de residencia temporaria con la que podr\u00edan circular y les garantizan su subsistencia. La \u00fanica exigencia es que atiendan un curso en alguno de los cuarteles que tiene la milicia shi\u00edta en el centro y sur del pa\u00eds. All\u00ed intentar\u00e1n captarlos para la organizaci\u00f3n y darles entrenamiento militar.<\/p>\n<p>La cultura del martirio que rodea a los shi\u00edtas en general junto con el imaginario del miliciano h\u00e9roe que predomina entre los j\u00f3venes libaneses musulmanes, nutri\u00f3 por a\u00f1os una milicia de aspirantes a m\u00e1rtir. &#8220;No tenemos uno o 10 comandantes, ni miles de combatientes, sino generaciones de comandantes y combatientes&#8221;, aseguraba Hassan Nasrallah, el l\u00edder del Hezbollah en un programa del canal de televisi\u00f3n de ese partido, Al Manar. Sin embargo, en el sur del pa\u00eds, las familias shi\u00edtas son cada d\u00eda m\u00e1s reticentes a entregar sus hijos a una guerra que consideran ajena. &#8220;No se nos ha perdido nada en Siria, y el enemigo sionista esta al sur no al este de L\u00edbano&#8221;, me dice un panadero oriundo de la sure\u00f1a localidad de Bint Yebel y que ahora vive en Faida, muy cerca de la frontera siria. Tampoco convence como lo hizo por d\u00e9cadas el subsidio de 400 d\u00f3lares que reciben las viudas o las madres de los milicianos muertos en combate. &#8220;No alcanza para nada. Yo perd\u00ed a mi marido y ahora tengo a mis dos hijos en Siria \u00bfQu\u00e9 voy a hacer?&#8221;, dec\u00eda entre llantos una mujer libanesa entrevistada por la cadena Al Jazeera. Por todo esto es que el Hezbollah pos\u00f3 su mirada sobre los Maktoumeen y su necesidad de obtener una identidad. &#8220;Eso es lo m\u00e1s importante, estos chicos necesitan reconocimiento. No lo tienen de sus padres ni de su pa\u00eds ni del que les dio refugio&#8221;, comenta Saskia Baar. Una necesidad de los indocumentados de Medio Oriente que los convierten en &#8220;carne de ca\u00f1\u00f3n&#8221; de las organizaciones extremistas.<\/p>\n<p>Los chicos que quedaron en la zona de guerra, y particularmente los que vivieron dentro del califato del ISIS hasta su ca\u00edda en octubre de 2017, no tuvieron ese &#8220;privilegio&#8221; de ir a estudiar o dedicarse a jugar. Las escuelas bajo el dominio del r\u00e9gimen de Bashar al Assad funcionan s\u00f3lo en algunas zonas y en forma intermitente. En el califato cambiaron el curr\u00edculum tradicional para convertirlas en centros de adoctrinamiento. Y los varones mayores de 9 a\u00f1os fueron reclutados para campos de entrenamiento donde recib\u00edan instrucci\u00f3n religiosa y militar. Despu\u00e9s de dos o tres meses, los pre-adolescentes eran enviados para cumplir tareas b\u00e9licas. De acuerdo al relato de decenas de testigos, a los chicos los manten\u00edan en el frente para enviar mensajes entre las unidades, preparar la comida y las armas de los combatientes y tambi\u00e9n como dadores de sangre para los milicianos heridos. En otros casos, directamente los usaron como escudos humanos.<\/p>\n<p>Con su participaci\u00f3n en la guerra siria, el Hezbollah gan\u00f3 peso pol\u00edtico dentro de El L\u00edbano. En mayo, en las primeras elecciones parlamentarias en nueve a\u00f1os, la rama pol\u00edtica del movimiento y sus aliados obtuvieron m\u00e1s de la mitad de los esca\u00f1os. Esto tambi\u00e9n reforz\u00f3 la influencia de Ir\u00e1n en la regi\u00f3n y complic\u00f3 la relaci\u00f3n libanesa con Israel y Estados Unidos de quien depende para reactivar su estancada econom\u00eda. El Hezbollah surgi\u00f3 en 1982 como respuesta a la intervenci\u00f3n israel\u00ed de ese momento y sus milicianos fueron entrenados, organizados y adoctrinados por comandantes de la Guardia Revolucionaria de Ir\u00e1n. De Teher\u00e1n contin\u00faa recibiendo importantes remesas de dinero para subsidiar a grandes porciones de la poblaci\u00f3n shi\u00edta libanesa. Tambi\u00e9n tiene una ramificaci\u00f3n internacional importante como la que mantiene en la Triple Frontera de Argentina, Brasil y Paraguay. All\u00ed, como en otros centros comerciales de todo el mundo, un grupo de comerciantes libaneses lavan y transfieren dinero de la organizaci\u00f3n desde y hacia Beirut.<\/p>\n<p>La estrategia de Hezbollah de construir una &#8220;sociedad de resistencia&#8221; hace que el entrenamiento de sus futuros l\u00edderes comience a muy temprana edad. A los seis o siete a\u00f1os, los chicos se inician en el movimiento juvenil de Hezbollah, un primer paso en el largo camino para convertirse en un luchador de la resistencia. &#8220;Las actividades incluyen conferencias, obras de teatro y eventos deportivos a trav\u00e9s de los cuales los j\u00f3venes participantes se sumergen en el entorno moral, religioso, pol\u00edtico y cultural de Hezbollah. Las asociaciones culturales y editoriales afiliadas a Hezbollah producen libros y panfletos y organizan seminarios y conferencias para difundir el credo de la resistencia&#8221;, reza el sitio oficial del partido. Organizaciones como la Asociaci\u00f3n Cultural Isl\u00e1mica Maaref, el Instituto Imam al-Mahdi y el Centro Cultural Imam Jomeini, organizan las actividades de los chicos. La mayor\u00eda del material de lectura que reciben proviene de Ir\u00e1n. Con dibujos y lenguaje simple promueven las ense\u00f1anzas del Ayatollah Ruhollah Jomeini. Tambi\u00e9n ven dibujos animados que relatan historias de la resistencia o cuentos de hadas con jud\u00edos malvados y heroicos ni\u00f1os palestinos y libaneses.<\/p>\n<p>Durante las vacaciones de verano es com\u00fan ver en los suburbios del sur de Beirut las hileras de chicos que van a las &#8220;colonias&#8221; del Hezbollah. All\u00ed toman clases, compiten en pruebas de atletismo o se distraen con una pel\u00edcula en un ambiente fuertemente militarizado. Tambi\u00e9n asisten a campamentos organizados por los &#8220;Imam Mahdi Scouts&#8221; en los valles del sur liban\u00e9s y el norte de Bekaa, imbuidos de un sentido de hermandad militar y disciplina repleta de uniformes. Durante la conmemoraci\u00f3n de la festividad religiosa de Ashura o los desfiles anuales del D\u00eda de Jerusal\u00e9n, los ni\u00f1os peque\u00f1os marchan junto a los combatientes regulares, todos vestidos con uniformes de camuflaje y fusiles de madera mientras cantan &#8220;Oh Jerusal\u00e9n, estamos llegando&#8221;.<\/p>\n<p>Un miliciano alto y engre\u00eddo del Hezbollah, de unos 35 a\u00f1os, que me &#8220;custodi\u00f3&#8221; mientras esperaba para hablar con un comandante en Beirut en 2013, me mostr\u00f3 im\u00e1genes en su tel\u00e9fono celular de unos 50 chicos de escuela primaria vestidos con uniformes camuflados que marchaban por una escarpada monta\u00f1a. Me explic\u00f3 que eran los hijos de los &#8220;shahid&#8221; (m\u00e1rtires), los combatientes muertos en acci\u00f3n, que estaban participando en un ejercicio de entrenamiento militar. Los instructores caminaban junto a los ni\u00f1os y los ayudaban a trepar cuesta arriba. En un momento se camuflaban manchando la cara con tierra y algunos disparaban con un rifle AK-47 apuntando a las rocas de un r\u00edo. Un instructor arrodillado los ayudaba a sostener el arma pesada. &#8220;\u00c3\u2030sta es la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de mujahideenes&#8221;, me dijo el comandante con una sonrisa orgullosa.<\/p>\n<p>Muchos de esos chicos del video del miliciano, probablemente ya se convirtieron en combatientes o est\u00e1n a punto de serlo. A ellos se les unir\u00e1n ahora los Maktoumeen, los chicos hu\u00e9rfanos de la guerra que no tienen muchas otras alternativas m\u00e1s que regresar al campo de batalla para conseguir una identidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La organizaci\u00f3n terrorista libanesa que combate en Siria est\u00e1 reclutando nuevos milicianos entre los peque\u00f1os e indocumentados hu\u00e9rfanos de la guerra. 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