{"id":10870,"date":"2018-11-14T21:00:00","date_gmt":"2018-11-15T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/radiojai.latse.com\/?p=10870"},"modified":"2018-11-14T21:00:00","modified_gmt":"2018-11-15T03:00:00","slug":"en-busca-de-la-sinagoga-perdida-y-prohibida-de-beirut","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2018\/11\/14\/10870\/en-busca-de-la-sinagoga-perdida-y-prohibida-de-beirut\/","title":{"rendered":"En busca de la sinagoga perdida (y prohibida) de Beirut"},"content":{"rendered":"<p>El pasado mes de septiembre estuve visitando la capital del L\u00edbano, Beirut, una ciudad bella y radiante. Esta urbe anta\u00f1o cosmopolita tiene un aire indiscutiblemente mediterr\u00e1neo y oriental, \u00e1rabe y tenuemente europea. Nunca perdi\u00f3 el sabor del mestizaje y el cruce de culturas que la caracterizaron durante siglos. En ella convivieron pac\u00edficamente cristianos, \u00e1rabes y jud\u00edos durante siglos hasta que despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de Israel, all\u00e1 por el a\u00f1o 1948, los Estados \u00e1rabes se unieron en una suerte de santa cruzada para destruir el nuevo hogar de los hebreos. Luego comenzaron las expulsiones de miles de jud\u00edos, casi un mill\u00f3n seg\u00fan datos oficiales, en una veintena de pa\u00edses \u00e1rabes, incluido el L\u00edbano. Se calcula que de los 25.000 jud\u00edos que viv\u00edan en Beirut hoy apenas quedan algo menos de cien, pero, ni que decir tiene, son invisibles y apenas se tienen noticias de los mismos, viven ocultos, como en las catacumbas los primeros cristianos.<\/p>\n<p>En Beirut hay noticia y est\u00e1n bien se\u00f1alizadas casi todas las iglesias y mezquitas de la ciudad, pero no ocurre as\u00ed con la \u00fanica sinagoga que queda en pie en la capital libanesa. La sinagoga Maghen Abraham no aparece en los mapas, no es ense\u00f1ada en las visitas organizadas por los gu\u00edas locales y oficialmente no existe. Tampoco es oportuno preguntar acerca de la misma a nadie porque, simplemente, no existe, como ya he dicho. Adem\u00e1s, si preguntas por ese lugar seguramente pasar\u00e1s a engrosar la lista de sospechosos de los activos servicios de seguridad libaneses -tutelados por la larga y siniestra mano del r\u00e9gimen de Damasco- y lo m\u00e1s seguro es que tendr\u00e1s problemas. Tambi\u00e9n es una sinagoga sin rabino, los oficios religiosos est\u00e1n prohibidos para la comunidad jud\u00eda desde hace a\u00f1os. <\/p>\n<p>Encontr\u00e9 noticias acerca de la sinagoga Maghen Abraham en Google y la ubiqu\u00e9 muy cerca del centro hist\u00f3rico, a apenas unos centenares de metros de la alcald\u00eda de la ciudad. Pero la zona, como si estuvi\u00e9ramos en el Planeta de los Simios, se  encontraba en una zona prohibida custodiada por la polic\u00eda d\u00eda y noche sin que se pueda acceder a la misma sin un permiso especial. Beirut es una ciudad altamente militarizada despu\u00e9s una serie de atentados que desestabilizaron el pa\u00eds tras la guerra civil libanesa (1975-1990) y una serie de misteriosos asesinatos, entre ellos el de su primer ministro, Rafif Hariri, en el a\u00f1o 2005. La responsabilidad de esos luctuosos hechos apunta claramente a Siria. Los rastros de esa cruenta guerra civil todav\u00eda son visibles en numerosos edificios de la ciudad y la tensi\u00f3n entre los distintos bandos, tambi\u00e9n. En Beirut reina una calma chicha desde hace una veintena de a\u00f1os y todo el mundo sabe en esta ciudad, en la que ahora reina la paz y se reconstruyen los edificios, que la guerra es una contingencia no deseada pero que puede llegar en cualquier momento.<\/p>\n<p>Una vez se\u00f1alado el lugar en el mapa, decid\u00ed encaminarme hacia all\u00e1 y pas\u00e9 uno de los primeros controles de la polic\u00eda aprovechando que el vigilante estaba haciendo lo que hacen la mayor\u00eda de los soldados j\u00f3venes de todo el mundo: chatear a trav\u00e9s de sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles o jugar a ininteligibles juegos. Por la zona, obviamente no hab\u00eda nadie, aunque me extra\u00f1e que pasar\u00e1n dos motos muy cerca de m\u00ed en una ocasi\u00f3n. Llegu\u00e9 al recinto, cerrado a cal y canto, y tom\u00e9 mis primeras fotos de la sinagoga prohibida. Conocedor de que la zona pod\u00eda ser delicada y que podr\u00eda acarrear problemas haber osado entrar all\u00e1, me dirig\u00ed caminando hacia una iglesia que se divisaba a lo lejos y decid\u00ed alejarme sin correr del  lugar.<\/p>\n<p>Sin embargo, muy pronto comprend\u00ed que algo iba mal. A unos diez metros de m\u00ed vi acercarse a un soldado con una metralleta en su mano derecha y una radio pegada a su o\u00eddo y sujetada por la mano izquierda. Me dio el alto, me coloc\u00f3 a un rinc\u00f3n de una calle y de inmediato llegaron otros cuatro polic\u00edas, vestidos de paisanos, en unas motos. Eran las motos que pasaron, creo adivinar, cuando estaba tomando las fotos de la sinagoga. As\u00ed comenz\u00f3 toda una peripecia casi interminable.<\/p>\n<p>Me pidieron los documentos y me hicieron ense\u00f1ar todos los materiales de mis c\u00e1maras. Por supuesto, las fotos de la sinagoga y otras fueron borradas, al tiempo que mostraron su extra\u00f1eza por las fotos tomadas por m\u00ed en el cementerio jud\u00edo de Beirut el d\u00eda anterior. Mis documentos personales y todos mi enseres fueron minuciosamente examinados. Pero ah\u00ed no termin\u00f3 todo. Me montaron en una moto y me solicitaron, sin perder las formas pero a la vez demostrando quien ten\u00eda la sart\u00e9n por el mango, que les mostrara el camino que hab\u00eda seguido hasta llegar all\u00ed y visitar, aunque fueran s\u00f3lo sus exteriores, la sinagoga. All\u00ed llegamos hasta el puesto donde se encontraba el soldado despistado que no interrumpi\u00f3 mi camino. El broncazo que le ech\u00f3 el oficial o el que estaba mando del asunto fue monumental, pero lo m\u00e1s sorprendente es que el soldado empez\u00f3 a gritarme a m\u00ed en \u00e1rabe y yo me vi dentro de una trifulca en esa lengua sin entender nada ni entenderlos a ellos lo que dec\u00edan. La situaci\u00f3n ten\u00eda un punto de tragicomedia pero ten\u00eda miedo porque estaba solo y nadie sab\u00eda que desde hac\u00eda unos minutos, que se me hicieron interminables, hab\u00eda sido detenido por la polic\u00eda libanesa. Cualquier cosa me pod\u00eda pasar en esas circunstancias.<\/p>\n<p>Desde el control policial me llevaron en la moto a una comisar\u00eda libanesa muy cercana a ese lugar, donde un oficial de rango superior cre\u00ed entender y que sab\u00eda bien ingl\u00e9s me interrog\u00f3 durante casi una hora. Me preguntaron si era jud\u00edo, si ten\u00edas relaciones con Israel, el motivo de mi viaje a Beirut y por qu\u00e9 visitaba lugares que ten\u00edan alguna relaci\u00f3n con la cultura hebrea. Trat\u00e9 de responder como pude al interrogatorio y sin levantar sospechas, dando a entender que era un viaje meramente tur\u00edstico y que escrib\u00eda sobre viajes para una revista espa\u00f1ola, lo cual es cierto. El oficial mir\u00f3 mi cuaderno de notas y, \u00a1epa!, encontr\u00f3 la palabra Beirut en una breve nota que hab\u00eda escrito hac\u00eda unos d\u00edas. Me exigi\u00f3 traducirla y lo hice casi literalmente. Por suerte, era un texto ingenuo y sospecho poco &#8220;peligroso&#8221; para el oficial. El tipo, que sin ser amable tampoco era grosero, llam\u00f3 otra vez a los oficiales de las motos y les orden\u00f3 que me llevaron al lugar donde me detuvieron inicialmente. <\/p>\n<p>Al abandonar ese lugar donde me hab\u00eda dejado el motorista, observ\u00e9 a un lado de calle a un tipo con jeans y camiseta gris que estaba hablando por celular y me mir\u00f3 de arriba a abajo haci\u00e9ndome una buena radiograf\u00eda. Le hab\u00edan informado de m\u00ed y comenz\u00f3 a seguirme sin intentar levantar sospechas. Al cabo de un rato, mir\u00e9 para atr\u00e1s y no estaba all\u00ed, pero se encontraba en la acera de enfrente como haciendo que hablaba a trav\u00e9s de su celular. \u00bfO estaba realmente hablando e informando de mis movimientos? Los dos sab\u00edamos a qu\u00e9 est\u00e1bamos jugando. El me segu\u00eda, porque era su trabajo, mientras yo era el perseguido. Entonces comprend\u00ed que lo mejor para evitar m\u00e1s problemas era volver al hotel y dejar las aventuras para tiempos mejores. As\u00ed termin\u00f3 mi viaje a Beirut sin m\u00e1s problemas. Espero que este breve relato sirva para que los vayan a viajar hasta Beirut no se aventuren a acercarse hasta la sinagoga si no quieren sufrir inesperadas y desagradables experiencias. Por cierto, al parecer la sinagoga ha sido recientemente rehabilitada por las autoridades de la ciudad con el apoyo del grupo integrista antiisrael\u00ed Hezbol\u00e1h.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado mes de septiembre estuve visitando la capital del L\u00edbano, Beirut, una ciudad bella y radiante. Esta urbe anta\u00f1o cosmopolita tiene un aire indiscutiblemente mediterr\u00e1neo y oriental, \u00e1rabe y tenuemente europea. Nunca perdi\u00f3 el sabor del mestizaje y el cruce de culturas que la caracterizaron durante siglos. En ella convivieron pac\u00edficamente cristianos, \u00e1rabes y jud\u00edos durante siglos hasta que despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de Israel, all\u00e1 por el a\u00f1o 1948, los Estados \u00e1rabes se unieron en una suerte de santa cruzada para destruir el nuevo hogar de los hebreos. Luego comenzaron las expulsiones de miles de jud\u00edos, casi un mill\u00f3n seg\u00fan datos oficiales, en una veintena de pa\u00edses \u00e1rabes, incluido el L\u00edbano. Se calcula que de los 25.000 jud\u00edos que viv\u00edan en Beirut hoy apenas quedan algo menos de cien, pero, ni que decir tiene, son invisibles y apenas se tienen noticias de los mismos, viven ocultos, como en las catacumbas los primeros cristianos. En Beirut hay noticia y est\u00e1n bien se\u00f1alizadas casi todas las iglesias y mezquitas de la ciudad, pero no ocurre as\u00ed con la \u00fanica sinagoga que queda en pie en la capital libanesa. 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