{"id":102858,"date":"2021-06-04T11:58:09","date_gmt":"2021-06-04T14:58:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radiojai.com\/?p=102858"},"modified":"2021-06-04T12:00:37","modified_gmt":"2021-06-04T15:00:37","slug":"amo-la-vida-y-merezco-una-muerte-digna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radiojai.com\/index.php\/2021\/06\/04\/102858\/amo-la-vida-y-merezco-una-muerte-digna\/","title":{"rendered":"Amo la vida y merezco una muerte digna"},"content":{"rendered":"<p><strong>El Dr. Daniel Ostropolsky es una personalidad apreciada y reconocida en la provincia de Mendoza en la Argentina. Desde hace a\u00f1os padece de Esclerosis Lateral Amiotr\u00f3fica, una enfermedad degenerativa que lleva invariablemente a una muerte cruel.<\/strong> Pide dignidad para el momento en el que le toque morir. En un contundente y sentido art\u00edculo publicado en el diario Los Andes de su ciudad clama por \u201cLa ley que falta\u201d.<\/p>\n<p><strong>Desde Radio Jai dialogamos con \u00e9l<\/strong> y vale la pena escuchar la claridad y profundidad de su pensamiento en algo que lo afecta de manera directa pero que engloba el derecho de todos a tener una muerte digna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA LEY QUE FALTA<\/strong><br \/>\nPor Daniel Ostropolsky<\/p>\n<p>Nadie se quiere morir. Por lo menos nadie en su sano juicio. La vida es tan maravillosa que casi siempre proporciona alguna alternativa que convierte la decepci\u00f3n, dolor, angustia y tristeza en esperanza y est\u00edmulo para intentar nueva oportunidad de querer seguir estando, aun cuando las limitaciones f\u00edsicas y espirituales reduzcan las potencialidades personales. Se llega a aprender y conformar a vivir con menos y en esos casos menos es m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero tal como arriba fue consignado, la expresi\u00f3n casi siempre excluye a aquellas otras situaciones en que la prolongaci\u00f3n natural o artificial de la vida constituye una verdadera tortura, la que adem\u00e1s de dolorosa, absurda e impiadosa, tambi\u00e9n se revela tan in\u00fatil como est\u00e9ril.<\/p>\n<p>Tales situaciones se producen en el estadio terminal de muchas dolencias en las que, finalmente, no hay m\u00e1s nada que hacer, salvo esperar el inexorable desenlace que en medio de atroces sufrimientos padecen tanto el paciente como sus familiares y seres queridos.<\/p>\n<p>Es que en el estado actual de la medicina, a pesar de los sorprendentes avances logrados, existen enfermedades que en la actualidad no solamente son incurables sino que ni siquiera se conoce su etiolog\u00eda y por ello la ciencia no cuenta todav\u00eda con un punto de partida certero como para encarar una investigaci\u00f3n que conduzca a la prevenci\u00f3n o cura de la enfermedad, as\u00ed como tampoco la detenci\u00f3n definitiva de sus s\u00edntomas en quienes la padecen.<\/p>\n<p>As\u00ed sucede con la Esclerosis Lateral Amiotr\u00f3fica (ELA), enfermedad neurodegenerativa que padezco desde hace casi cuatro a\u00f1os desde la iniciaci\u00f3n de los primeros s\u00edntomas y que poco a poco, pero sin pausa, va minando mis fuerzas por la progresiva y sistem\u00e1tica disminuci\u00f3n de absolutamente todos los m\u00fasculos hasta que, se sabe con absoluta certeza, conduce ineludiblemente a la muerte, generalmente por fallo respiratorio, o sea lisa y llanamente asfixia.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo es tan as\u00ed que no se conoce ni hay registro de caso alguno de remisi\u00f3n de la enfermedad. Nadie se cura.<\/p>\n<p>A\u00fan sin ser formado en ninguna rama de la medicina, estoy suficientemente informado de lo que significa, estado actual y dificultades que limitan las investigaciones, as\u00ed como de las in\u00fatiles drogas experimentales que infructuosamente intent\u00e9, tanto como las supuestas milagrosas terapias alternativas, las que, \u00a1cuando no!, en algunos casos medran con la desesperaci\u00f3n e impotencia ante la absoluta falta siquiera de esperanza que no puede proporcionar la ciencia m\u00e9dica.<\/p>\n<p>La ELA se produce por muerte de la motoneurona, esto es, de las neuronas que regulan todo el movimiento muscular del organismo hasta su total extinci\u00f3n. Pero no afecta la sensibilidad. O sea, uno percibe el progreso de los s\u00edntomas con su secuela de dolor y da\u00f1o.<\/p>\n<p>Tampoco se altera la facultad cognitiva, permitiendo al paciente saber, entender y sobre todo sentir lo que est\u00e1 pasando en su cuerpo, hacia d\u00f3nde se direcciona y el estado en el que, en el mejor de los casos, se llega al final.<\/p>\n<p>No se conocen las causas que producen la aparici\u00f3n de la enfermedad. Se especula con que en algunos casos podr\u00eda deberse a factores gen\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es relevante es la prevalencia entendida como la proporci\u00f3n sobre la poblaci\u00f3n total en un lugar y momento determinado de nuevos casos y de los supervivientes a ese momento.<\/p>\n<p>Esa relaci\u00f3n exhibe que s\u00f3lo 2 \u00f3 3 personas cada 100.000 habitantes padecen la enfermedad, por eso se la cataloga entre las \u201cenfermedades raras\u201d.<\/p>\n<p>Tan baja proporci\u00f3n tiene como directa consecuencia el desaliento de los laboratorios farmac\u00e9uticos a invertir ingentes como necesarias sumas de dinero en investigaci\u00f3n para encontrar la cura de la enfermedad.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n costo &#8211; beneficio no justifica comercialmente tama\u00f1a erogaci\u00f3n, ya que los destinatarios son tan pocos que no ofrecen inter\u00e9s comercial ante tan exigua demanda.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para que una droga sea aprobada tiene que pasar sucesivamente por varias instancias: descubrimiento, experimentaci\u00f3n en sus distintas fases, aprobaci\u00f3n, producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n. Cada una de esas etapas se mide en a\u00f1os, tiempo del que carecen los enfermos de hoy.<\/p>\n<p>Con los avances tecnol\u00f3gicos y las facilidades de comunicaci\u00f3n on line se puede afirmar con total seguridad que a la fecha no hay ninguna publicaci\u00f3n cient\u00edfica ni presentaci\u00f3n en congresos de la especialidad que siquiera mencione estar en sus inicios el desarrollo de alguna investigaci\u00f3n de medicamento para combatir esta enfermedad.<\/p>\n<p>Lo dicho hasta ahora pone de resalto que si bien el tiempo de sobrevida es incierto al depender de la respuesta de cada organismo a la enfermedad, ya que hay tantos tipos de ELA como individuos la padecen, la estad\u00edstica muestra que la media es de 3 a 5 a\u00f1os desde que se manifiesta la enfermedad.<\/p>\n<p>Como dije al comenzar estas l\u00edneas, nadie se quiere morir Y yo menos que nadie. El profundo amor que siento por y de mis hijos, nuera, yernos, nietos y hermanos, es un poderoso motor infalible que no permite la m\u00e1s m\u00ednima distracci\u00f3n de ese sentimiento.<\/p>\n<p>Por eso me someto con alegr\u00eda y escrupulosa dedicaci\u00f3n a las indicaciones de un excelente y calificado equipo interdisciplinario que componen m\u00e9dicos cl\u00ednica y neur\u00f3logo, kinesi\u00f3logo, psic\u00f3loga, nutricionista, profesor de gimnasia, fonoaudi\u00f3loga, terapista ocupacional y cuidadoras que con entusiasmo, humor y aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n de servicio act\u00faan sin\u00e9rgicamente para que juntos podamos disputarle d\u00eda a d\u00eda, palmo a palmo, un instante, un d\u00eda m\u00e1s, en calidad y tiempo de vida al progreso de la enfermedad.<\/p>\n<p>Y hasta ahora podemos, sabiendo lo que sabemos cu\u00e1l ser\u00e1 el resultado final.<\/p>\n<p>Nunca me he preguntado ni menos cuestionado el por qu\u00e9 me toc\u00f3 a m\u00ed esta extra\u00f1a enfermedad. Habiendo ya alcanzado m\u00e1s edad que mis padres, incluso que mi hermano mayor, m\u00e1s bien me siento privilegiado al haber vivido lo suficiente para ver con orgullo a todos mis hijos adultos y personas de bien, con tantos nietos como notas hay en la escala musical, a la que cada uno en su vida sabr\u00e1 imprimir el sonido individual de su impronta personal.<\/p>\n<p>Nac\u00ed de padre y madre jud\u00edos; me siento muy orgulloso de serlo, de mi inalterable identidad y respetuoso de nuestras tradiciones que me definen. Pero no soy creyente ni cuestiono a quienes s\u00ed lo son.<\/p>\n<p>Pienso que la iniciaci\u00f3n de mi existencia no se debi\u00f3 a voluntad divina ni la finalizaci\u00f3n de la misma deba esperar designio alguno.<\/p>\n<p>Amo la vida y quiero seguir en ella todo el tiempo que corresponda seg\u00fan los valores humanos del aqu\u00ed y ahora, en los que s\u00ed creo y que le han dado contenido a mi ser y determinaron mi conducta y pensamiento.<\/p>\n<p>Creo en el derecho y en la justicia como ordenadores de la conducta humana y esa confianza, nacida al influjo del ejemplo paterno, orient\u00f3 mi inter\u00e9s para formarme como Abogado. Y rescato desde la primera materia con que empec\u00e9 mi carrera, Derecho Romano, en la que aprend\u00ed que hace casi dos milenios, un gran jurista llamado Ulpiano estableci\u00f3 tres reglas en las que consiste el Derecho, que han permanecido invariables en el tiempo y entre ellas particularmente una resume adecuadamente lo que creo y por eso ahora reclamo: Dar a cada uno lo suyo.<\/p>\n<p>Lo m\u00edo que pretendo de la sociedad a la que pertenezco es que se me reconozca y otorgue en esta instancia de mi vida, el ejercicio del derecho inalienable y personal\u00edsimo a la libertad para decidir, cuando llegue el momento, a terminar con una existencia tan atroz como innecesaria frente a una enfermedad irreversible e incurable, evitando as\u00ed lo que constituye una afrenta a los principios en los que he basado mi vida, entre otros, la dignidad.<\/p>\n<p>De nada sirve y por el contrario agravia a la condici\u00f3n humana que a m\u00ed y otros que como yo cuando llegue a un estado de caquexia en que la vida ya no es tal, reducido al dolor permanente y sin esperanza alguna de alivio ni mejor\u00eda, se mantenga in\u00fatilmente esa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese caso se nos condena a muerte\u2026 en vida.<\/p>\n<p>Toda vida tiene un l\u00edmite y est\u00e1 bien que as\u00ed sea. Cuando se llega a tener la certeza que el fin es cuesti\u00f3n de poco tiempo pero incierto y el paciente est\u00e1 sometido a grandes sufrimientos y no se encuentra en condiciones de poner fin a ese tormento por s\u00ed mismo, precisamente porque su apego a la vida lo decidi\u00f3 a no hacerlo mientras hubiese podido, negarle el auxilio a salir de una manera piadosa, adem\u00e1s de injusto tiene un efecto paradojal.<\/p>\n<p>Injusto porque niega el derecho a que cada quien pueda hacer efectiva la decisi\u00f3n que en libertad asume sobre su propia existencia.<\/p>\n<p>Y paradojal porque invita a quien tiene una enfermedad terminal a que tome la iniciativa de ejecutar su decisi\u00f3n por propia mano mientras todav\u00eda pueda hacerlo, lo que siempre es antes del tiempo que hubiese querido permanecer.<\/p>\n<p>Es, como ya dije, una condena a muerte\u2026anticipada.<\/p>\n<p>Es hora que nuestra sociedad enfrente el dilema acerca de c\u00f3mo proceder en casos como el planteado y una de dos:<\/p>\n<p>O se asume de una buena vez la soluci\u00f3n mediante el dictado de una ley de eutanasia restringida s\u00f3lo a los casos que cumplan los requisitos como han establecido pa\u00edses como Espa\u00f1a, B\u00e9lgica, Holanda, Canad\u00e1, Nueva Zelanda, Colombia, Luxemburgo y varios de los Estados Unidos, los que con diferencia de matices, requieren que se trate de una enfermedad incurable, que se encuentre en estado terminal, que la vida haya dejado de ser digna como consecuencia de la enfermedad y que se preste conformidad clara, completa, informada y precisa.<\/p>\n<p>O por el contrario se persiste en procrastinar, mirando para otro lado, neg\u00e1ndose hip\u00f3critamente a considerar, debatir y definir el tratamiento del tema, dando largas al asunto para no herir susceptibilidades sin valorar el sufrimiento de los que padecen lo indecible y claman por liberarse.<\/p>\n<p>M\u00e1s temprano que tarde las instituciones tendr\u00e1n que hacerse cargo de las reformas que la sociedad reclama, tal como morosamente se hizo, entre otras, con las leyes de divorcio vincular (1985), Uni\u00f3n civil de personas del mismo sexo (2002), Matrimonio igualitario (2015), Interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo (2020)<\/p>\n<p>Hay mucho escrito y argumentado sobre el buen morir con fundamentos s\u00f3lidos y convincentes. Incluso nuestro pa\u00eds ha llegado a sancionar una ley que contempla el caso, pero se queda a mitad de camino ya que posibilita que a un enfermo terminal se le extraiga o no se le administre ning\u00fan soporte mec\u00e1nico o qu\u00edmico, pero deja prolongar ese estado hasta su total consunci\u00f3n, al no permitir realizar ning\u00fan acto para terminar con el suplicio de lo que ya no es vida, la que es eutanasia activa y constituye la verdadera muerte digna.<\/p>\n<p>Apelo a la conciencia social de los representantes institucionales con potestad legiferante para que interpretando el sentimiento de quienes necesitamos de su actividad cuando la ciencia m\u00e9dica no alcance a brindar soluci\u00f3n a un lamentable padecimiento, permitan por empat\u00eda con quienes amamos la vida que nos podamos despedir de ella en paz y con ese mismo amor sin tener que descalificarla ante el suplicio de una terrible prolongaci\u00f3n de la agon\u00eda.<\/p>\n<p>No hacerlo as\u00ed ser\u00eda tambi\u00e9n una condena a muerte\u2026por indiferencia e incomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Como bien se ha dicho e ilustra adecuadamente el tema, la piedad no solamente permite sino que impone al ser humano que ponga fin al sufrimiento de un animal cuando se encuentra padeciendo en un estado irreversible sin posibilidad de cura.<\/p>\n<p>El ser viviente no humano tiene m\u00e1s derecho a la muerte digna que el humano que hace las leyes?<\/p>\n<p>Atr\u00e1s qued\u00f3 afortunada y definitivamente conclu\u00eddo el intenso debate acerca de la elecci\u00f3n de cu\u00e1l de las dos vidas privilegiar cuando se sancion\u00f3 la ley que autoriza la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo.<\/p>\n<p>Es acaso entonces justo y sobre todo l\u00f3gico que se niegue la posibilidad de poder concluir la propia vida sin alterar ni afectar ninguna otra, cuando la decisi\u00f3n voluntaria y un\u00edvoca s\u00f3lo busca terminar innecesarios mayores sufrimientos?<\/p>\n<p>Falta esa ley de eutanasia. El silencio que causa su falta s\u00f3lo consigue amplificar los lamentos de quienes sufren por tal ausencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Dr. Daniel Ostropolsky es una personalidad apreciada y reconocida en la provincia de Mendoza en la Argentina. Desde hace a\u00f1os padece de Esclerosis Lateral Amiotr\u00f3fica, una enfermedad degenerativa que lleva invariablemente a una muerte cruel. Pide dignidad para el momento en el que le toque morir. En un contundente y sentido art\u00edculo publicado en el diario Los Andes de su ciudad clama por \u201cLa ley que falta\u201d. Desde Radio Jai dialogamos con \u00e9l y vale la pena escuchar la claridad y profundidad de su pensamiento en algo que lo afecta de manera directa pero que engloba el derecho de todos a tener una muerte digna. &nbsp; &nbsp; LA LEY QUE FALTA Por Daniel Ostropolsky Nadie se quiere morir. Por lo menos nadie en su sano juicio. 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