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Parashat Noaj

Sobre el diluvio universal, la historia de Noé, su esposa e hijos, la generación que los rodeó y el arca, la literatura rabínica se ocupó y mucho. Ha proliferado la cantidad de midrashim, acerca del relato que nos trae la segunda parashá de la Torá.

Uno de los midrashim que más llama la atención es el que nos cuenta acerca de los sobrevivientes del diluvio. No solo Noé, su esposa, hijos y nueras sobrevivieron al diluvio sino que a ellos hay que agregarles un personaje muy particular: Og, el rey de Bashan.

El Talmud (Zevajim 113B) nos cuenta que los malvados de aquella generación pecaron con un fervor ardiente, por lo tanto fueron castigados de acuerdo a la medida del pecado, con aguas hirviendo.

El diálogo talmúdico continúa con una pregunta lógica: Si las aguas hervían, ¿Cómo hizo el arca para “sobrevivir”? ¿Y cómo hizo Og, para sobrevivir!?

La respuesta típica del midrash dice: Un milagro ocurrió, alrededor del arca las aguas estaban a temperatura normal.

Og, por algún motivo misterioso también sobrevivió al diluvio, sentado en uno de los escalones del arca. Noé hizo un agujero en el arca y a través de él le pasaba comida a Og durante el diluvio.

Es difícil entender la razón por la cual un personaje como Og, no muy bien visto posteriormente en su batalla contra Moisés, logro sobrevivir al diluvio, crear un reino en Bashan y finalmente ser derrotado por Moisés y el pueblo de Israel. Solo el midrash tiene esa capacidad de imaginación y creatividad única.

Los invito a leer más allá del midrash y a descubrir tal vez un mensaje recurrente en la historia de Noé y Og.

Pareciera ser que alrededor de Noé todo estaba putrefacto. Una generación perdida, arrogante, inescrupulosa. En el medio, una isla, Noé, trabajando sistemáticamente para tratar de cambiar al resto, intentando mantener la cordura en un ambiente incordio.

Lo mismo pasa con el arca. El agua hirviendo en todo el mundo pero una isla, el arca, navegando aguas normales, tranquilas.

Más allá de la reputación de Og (El midrash se va a encargar de atribuirle un mérito medio turbio para justificar su supervivencia) tal vez la repetición del concepto de estar rodeado por la corrupción y la depravación y aun así poder mantenerse recto, honesto e integro, sea la lección que deberíamos rescatar.

Ya enseñó Hilel el anciano (Avot 2:5) במקום שאין אנשים, השתדל להיות איש, en aquel lugar donde no hay personas (de bien), intenta ser una persona (de bien).

Al menos hay que intentarlo…


Rabino Fabián Werbin

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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