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A 47 años del inicio de la Guerra de Iom Kipur

La Guerra de Yom Kipur, para los árabes la “Guerra de Octubre” o “Guerra del Ramadán”, estalló el día más sagrado para los judíos, el Yom Kipur del 6/10/1973. Los ejércitos regulares de dos estados, Siria y Egipto, atacaron por sorpresa al estado hebreo. La guerra tuvo lugar, específicamente, en el Sinaí y en los Altos del Golán y continuó hasta el 24 de octubre de 1973 (día que se fijó el cese de fuego) aunque los intercambios de disparos continuaron hasta el 26 de octubre en la península del Sinaí y hasta 1974 en las alturas del Golán. Una de las razones del comienzo de la Guerra de Yom Kipur fue el sorprendente resultado de la Guerra los Seis Días (1967).

Los israelíes estaban “especialmente confiados” en sus capacidades militares, subestimando las de sus enemigos. Las autoridades de Israel creían que su abrumadora superioridad aérea amedrentaría a sus enemigos para comenzar nuevos enfrentamientos. Entre otras cosas, los israelíes no valoraron la importancia de la entrada de misiles tierra-aire rusos introducidos tras la guerra de 1967 y tampoco midieron con exactitud los efectos de la “humillación” que había provocado en los árabes la guerra anterior de 1967. En septiembre 1970, el presidente egipcio Nasser murió de un ataque al corazón y Anwar El-Sadat fue nombrado para sucederlo. Sadat era considerado en Israel como un líder gris, carente de energía y carisma, reafirmando, aún más, la “sensación de seguridad” israelí.

Entre 1971-1972 Sadat trató de iniciar, con el respaldo estadounidense, acuerdos diplomáticos provisionales para recuperar el Sinaí pero Israel no consideraba dichas intenciones como “sinceras”, a la luz de los constantes ataques impulsados desde El Cairo. Sadat ordenó a sus comandantes planificar la operación “Granito” para recuperar el Sinaí. A la vez, convenció a los sirios para ir a combatir. El objetivo de Siria era ocupar todos los Altos del Golán y, también, ir más allá. Los egipcios creían que, a la luz de la superioridad aérea y tanquista israelí y, teniendo en cuenta que el ejército egipcio no podría mover sus sistemas antiaéreos rusos en las profundidades del Sinaí, el objetivo era centrarse y fortificar posiciones a 10 km al este del Canal de Suez, con ataques tácticos hacia posiciones israelíes en las montañas aledañas.

Este plan egipcio, que era más moderado que el sirio, le fue ocultado tanto a la Unión Soviética (su potencia aliada) como a los sirios. Egipto y Siria basaban su fuerza en la ayuda de los países árabes y el apoyo del “patrón”, la Unión Soviética. Bajo Leonid Brezhnev, URSS pretendía ampliar su influencia.

Los soviéticos eran, prácticamente, los únicos proveedores de armas de los países árabes, gracias a su voluntad para vender grandes cantidades de armas, a precios relativamente baratos en comparación con las alternativas y con excelentes condiciones de crédito. Esta potencia también brindaba capacitaciones para usar las armas, implementación de sus doctrinas militares y un asesoramiento constante.

La Unión Soviética también estaba dispuesta a enviar fuerzas combatientes a favor de sus aliados. La Inteligencia Militar israelí (“Aman”) evaluó las probabilidades de guerra en 1973. Primero, supuso correctamente que Siria no iría a la guerra sin Egipto. En segundo lugar, el departamento fue informado por el espía del Mossad Ashraf Marwan, hijo político del ex-presidente Nasser, que aunque Egipto quería recuperar todo el Sinaí, no iba a ir a la guerra hasta que le fueran suministrados los cazabombarderos MiG-23 para neutralizar la Fuerza Aérea de Israel, y los misiles Scud, para ser utilizados contra ciudades israelíes como un elemento de disuasión por los ataques israelíes contra la infraestructura egipcia. Allí estaba el error.

Al enterarse del inminente ataque, la Primer Ministro de Israel, Golda Meir, tomó la controvertida decisión de no lanzar un ataque preventivo. La estrategia israelí siempre estuvo basada en el precepto que si la guerra era inminente, Israel debía lanzar un ataque preventivo. Se suponía que los servicios de inteligencia de Israel darían, en el peor de los casos, un aviso de 48 horas antes del ataque árabe. Golda Meir decidió no lanzar un ataque preventivo contra Siria-Egipto para no ser culpada de haber comenzado Israel los combates. “Si atacamos primero, no vamos a obtener ayuda de nadie”, dijo Meir. Al menos nueve países árabes, entre ellos cuatro naciones que no son del Oriente Medio, colaboraron activamente con el empeño bélico de Egipto y Siria.

Unos pocos meses antes de la guerra del Yom Kipur, Irak transfirió un escuadrón de aviones caza a Egipto. Durante la guerra, una división iraquí de unos 18.000 hombres y varios cientos de tanques fueron emplazados en el Golán Central y participaron en el ataque del 16 de octubre contra posiciones israelíes.

Los Migs iraquíes comenzaron a operar sobre las Alturas de Golán desde el 8 de octubre 1973, el tercer día de la guerra. La Guerra de Yom Kipur fue un duro golpe emocional para Israel aunque militarmente hablando, Israel logró una milagrosa victoria superando la superioridad egipcio-siria en temas de misiles tierra-aire. Preguntado por Golda Meir, Sadat explicó (en su visita a Israel en 1977) que había atacado a Israel en 1973 ya que, de lo contrario, él iba a tener que llegar a Israel de rodillas en vez de negociar de igual a igual.

En Israel comenzaron a conformarse sendos movimientos de protesta contra el “Mejdal” (el bochornoso fracaso), movimientos que terminaron por llevar a la oposición del Likud al poder (1977).

El 22 de octubre, el Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 338 que pedía a “todas las partes que al presente combaten que cesen toda hostilidad y den por terminada toda actividad militar inmediatamente”. La votación se produjo durante el día en que las fuerzas israelíes habían aislado al Tercer Ejército egipcio y se aprestaban a destruirlo. Israel estaba en posición de conquistar la capital, El Cairo.

Pese al éxito último de las Fuerzas de Defensa israelíes en el campo de batalla, la guerra fue considerada un fracaso diplomático y militar. Un total de 2.688 soldados israelíes perdieron la vida.

Fuente: Hasbarapp

1 Comentario

  • ALBERTO JORGE SILBERSZTEIN
    ALBERTO JORGE SILBERSZTEIN

    Fracaso previo de inteligencia SÍ, fracaso diplomático ulterior QUIZÁS, pero militarmente hablando LAS FDI NO FRACASARON.
    De hecho, pasada la primera sorpresa, y una vez que las FDI lograron aglutinar suficientes tropas y reservas, a solo 48 hs. del ataque combinado árabe y en un “primer contragolpe” las tropas israelíes hicieron retroceder a las tropas sirias y las expulsaron del Golán.
    Habiendo recuperado la Meseta, las fuerzas israelíes siguieron avanzando y rebasaron todas las defensas interiores sirias. A partir de ese momento y simultáneamente: parte de las unidades israelíes atacaban los emplazamientos de misiles antiaéreos, para destruirlos y abrir una brecha para que las aeronaves israelíes retomaran su capacidad ofensiva; mientras otras unidades siguieron adelante hacia el nordeste por territorio sirio hasta llegar a situarse a “distancia de tiro de artillería” de la ciudad de Damasco (capital de Siria), que en apenas una semana cesó de combatir.
    En el sur, y con los 2° y 3° cuerpos principales del ejercito egipcio ya desplegados en la costa oriental del Canal de Suez, a solo ocho días de iniciado el conflicto y en una genial maniobra dirigida por el Gral. Ariel Sharon, una potente formación de las FDI se infiltró entre ambos cuerpos egipcios y cruzó el Canal. Ya en la margen occidental, las tropas israelíes se dividieron en tres columnas, dos se dirigieron hacia el norte y sur respectivamente para: a) cercenar las rutas de abastos egipcios (armas, municiones, comida y agua), b) obturar toda posibilidad de retroceso y fuga a las tropas egipcias atrapadas en la margen occidental (que por largo tiempo habrían de permanecer cercadas y exangües), y c) destruir las baterías de misiles antiaéreos y facilitarle las tareas a la FAI.
    En tanto, la tercera columna y “punta de lanza” del ejercito dirigido por Sharon, siguió ruta hacia el oeste adentrándose en pleno territorio egipcio, derrotó a las últimas fuerzas que se le opusieron y solo se detuvo a 100 km. de la ciudad de El Cairo (capital de Egipto) cuando el entonces presidente de los EE.UU. (Richard Nixon) amenazó a la premier israelí (Golda Meir) con cortar el suministro de armas y la reposición de municiones.
    Los hechos demuestran que las FDI libraron entonces una de sus páginas más dolorosas y de las más gloriosas (con cerca de 2.700 israelíes que perdieron la vida, frente a los casi 6.000 muertos israelíes en la Guerra de la Independencia 1948-1949)… Y ni que hablar de las ingentes bajas enemigas, tanto en uno como el otro conflicto mencionados.
    Por último… El resultado de éste conflicto abrió las puertas al “Tratado de Paz” que se firmó entre Egipto e Israel (1977), y que no fue otra cosa que el reconocimiento tácito del presidente egipcio (Anwar el-Sadat) de que en Octubre de 1973 a Israel no se la pudo derrotar, ni aún siendo “atacada a traición” durante el día más sagrado del calendario religioso judío.
    Entonces… Sería bueno concederles un mayor respeto a las FDI.

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