Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

Consejo de DDHH: ¿Seriedad y coherencia?

Esta semana nuevamente el Consejo de Derechos Humanos tiene en su agenda el item 7 (paquete de resoluciones dedicadas a condenar a Israel), la aberración votada hace unos años violatoria de normas esenciales de Naciones Unidas de no singularizar países. Pero las mayorías automáticas que giran alrededor de potencias con derecho a veto que sólo se preocupan por sus intereses y usan a todos los demás para sus fines sin importarles absolutamente nada que tenga que ver precisamente con derechos humanos, ha convertido a Israel en objetivo de un item especial para atacarlo, agraviarlo, y a la larga, utilizarlo como excusa para esconder allí la triste realidad del la Autoridad Palestina y proteger el terrorismo de Hamas. Pero esta semana, como la próxima y las que sigan, tienen cambios geopolíticos importantes. La firma de Acuerdos de paz entre Israel y dos Estados Árabes y el cambios de status quo con otros Estados árabes más, convierten al item 7 , de agresión infundada y asqueante, en una parodia política inútil y mezquina.

Ayer miércoles, uno de los oradores de las dos horas en las cuales el Consejo de DDHH se ocupó del item 7 fue el representante de Venezuela Juan Valero, que por supuesto ni se enteró que en Medio Oriente hay acuerdos de paz recientes, sino que insistió en culpar a Estados Unidos e Israel por la situación de los palestinos, no dijo ni una palabra de exhortación a negociaciones, jamás mencionó que estaría de acuerdo con conformar 2 Estados independientes y soberanos, y menos todavía dijo algo del terrorismo real, o sea, el que perpetra Hamas.

¿Por qué mencionamos particularmente a Venezuela?. Porque en este peculiar estilo de trabajo del Consejo de DDHH, Venezuela también es centro de debate (no de resoluciones, lamentablemente) desde hace quince días y esta semana también, a través de un nuevo informe de más de 400 páginas hecho por Naciones Unidas que detallando minuciosamente la violación sistemática del régimen de Maduro de los derechos humanos, los asesinatos, las torturas, las persecuciones y el sistema stalinista de procedimientos que lleva a cabo desde hace mucho tiempo, y que cada tanto, el Consejo recuerda con largos informes. El régimen que domina Venezuela desde hace varias décadas ya no es sólo una vergüenza para la historia de América Latina sino que no olvidemos, es quien trajo al continente a Hezbollah, es el socio de Irán, y es un centro de expansión de narcotráfico. Todos estamos en peligro, nos guste o no verlo de frente o de reojo.

Es entonces difícil de entender como Argentina, que ha sufrido dos ataques terroristas devastadores, que reclama en Naciones Unidas responsabilidad a Irán, que sabe lo que significa Hezbollah presente en Venezuela, declare hace 48 horas en la Comisión Permanente de la OEA a través de su Embajador lo siguiente: ”Al analizar los informes de la ONU y las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en Venezuela deberíamos mirar las condiciones de este contexto: se crean condiciones para que exista una situación de emergencia y se acusa sólo al gobierno como si fuera el único responsable de esta situación de emergencia. Los miembros de la OEA deben abandonar la lógica de estigmatización y lógica de escalada hacia Venezuela. Hay que ver ambas caras de la medalla en Venezuela. Lo que se ha sufrido por el bloqueo y las sanciones y también las expresiones que han sufrido funcionarios por supuestas o comprobadas, depende el caso, violaciones a los derechos humanos”.

Explicar con el lenguaje que sea las presuntas razones para matar, secuestrar, torturar a quienes una dictadura llama “sus enemigos” nos retrotrae inevitablemente a las décadas del 30 y el 40 en Europa. No hay forma posible en ningún idioma de no admitir que desde Chávez a Maduro, América Latina ha sido el lugar donde se ha instalado el autoritarismo más feroz en toda su historia, comparable a su mentor y asesor, Cuba, y que toda la región está sumida desde finales de los 90 en una zona de alto riesgo.Al ser consultado hace un par de meses el Secretario General de la OEA Luis Almagro sobre la presencia de Irán en otros países del hemisferio occidental, sostuvo que hasta el momento se ha detectado una base de operaciones de dimensión regional en Venezuela y en otras zonas de la frontera de ese país. “Nos consta su presencia en Venezuela, y en otras zonas de frontera y zonas de actividad del narcotráfico. Allí se ha detectado su presencia. Hezbollah ha incursionado en actividades de narcotráfico en la región, según ha sido confirmado por varias investigaciones independientes”.

El informe presentado ante la ONU por la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela deja poco para la imaginación sobre las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, tortura, abuso sexual y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes cometidos por el Estado venezolano desde 2014. En el informe atribuyen la responsabilidad directa de crímenes contra la humanidad a Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López (Ministro de Defensa) y Néstor Reverol (Ministro de Interior y Justicia).

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, expresó que el contenido del informe es “muy preocupante”,y recomendó a las autoridades venezolanas tomarlo “muy en serio”.Y ahí caemos de nuevo. Ante la barbarie, Guterres dice con peligrosa ingenuidad que Venezuela debe tomarlo en serio. ¡¿Cómo?!. Hoy en Venezuela siguen asesinando impunemente mientras se escriben 400 páginas más y varios gobiernos de la región y fuera de ella o miran para el costado o peor aún consideran al régimen un interlocutor válido en una presunta mesa de negociaciones y pacificación. El informe de la semana pasada pide al final del mismo que los responsables de crímenes en Venezuela sean llevados a la justicia para rendir cuentas y ser castigados de acuerdo al Derecho Internacional. Pues bien, ese Consejo de Derechos Humanos de la ONU concentrado en su item 7 de señalización obscena contra Israel y que recibe el pedido de condenar a Maduro y sus cómplices es una caricatura. Venezuela, sí, Venezuela, integra este Consejo. Y por esas mayorías ridículas y faltas de ética y valores, Cuba puede ingresar pronto. Así de aberrante, así de hipócrita y así de incoherente.

Por Eduardo Kohn

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Helueni