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" Piensa bien y estará bien "   

Linaje de la Realeza – Parashat Nitzavim

“Están todos parados aquí hoy, cada uno de ustedes…” (Deuteronomio 15:4).

“Cada uno de ustedes” literalmente hablando, porque ni uno solo estuvo ausente el día del fallecimiento de Moisés, cuando él reunió a todo el pueblo judío para que escuchara su último discurso antes de asumir el lugar que le correspondía en el Mundo Venidero.

Dentro de esta frase encontramos una prodigiosa alabanza al pueblo judío. Cuarenta años antes, cada uno de los Hijos de Israel y su respectivo jefe de tribu, identificándose a sí mismo y su linaje, prueba de que eran todos descendientes de los doce hijos de Jacob y prueba de su pertenencia a la tribu (véase Números 1:18). Tras doscientos diez años de esclavitud en Egipto, ni uno solo de ellos se había asimilado o se había casado fuera de su religión. Ni uno solo había establecido un grupo disidente al borde del campamento israelita. Ni uno solo abandonó el camino de Abraham, Isaac y Jacob y de las doce tribus. Cada uno tenía un linaje claro y directo que los conectaba con los Patriarcas y las Matriarcas.

Los posteriores exilios de nuestro pueblo no fueron tan afortunados. Después de apenas setentaaños de régimen comunista, los judíos de Rusia prácticamente sufrieron una muerte espiritual. La mayoría de los judíos norteamericanos provienen de la inmigración en masa proveniente de Rusia, Ucrania y Polonia en la época de sangrientos pogroms de 1890-1910. Por lo tanto, la línea principal de la Diáspora judía en Norteamérica no tiene más de ciento treinta años. Pero en este país “iluminado”, más del setenta por ciento del pueblo judío cayó presa de la asimilación. A pesar de los cientos de miles de judíos rusos que llegaron a Norteamérica en las últimas tres décadas, la cantidad de judíos en Norteamérica es en realidad menor que lo que era hace cincuenta años, cuando en realidad debería haberse por lo menos triplicado en ese interín.

La Torá describe aquí cómo la generación que ahora está a punto de heredar la Tierra de Israel – los hijos de la generación que se fue de Egipto y permaneció en el desierto- son un pueblo unido, en el que cada uno se hace presente para escuchar las últimas palabras de Moisés, listos y dispuestos a implementar las instrucciones que él les impartiera. No faltaba ni uno solo y nadie trató de buscar una excusa para no asistir.Ningunó se mostró aburrido o falto de interés. Tal como atestigua la Torá, allí estaban todos -“tus líderes, tus tribus, tus ancianos, tus policías, cada hombre de Israel, tus mujeres y tus hijos… desde tus leñadores hasta tus aguateros”. Empezando por los líderes y llegando hasta los aguateros, desde los jefes de las naciones hasta los más simples jornaleros, todos se hicieron presentes. Al igual que la generación de sus padres, ellos también podían remontar su linaje a Abraham, Isaac y Jacob. Esta es la alabanza de la generación que mereció heredar la santa Tierra de Israel. Ni uno solo se descarrió ni trató de establecer un movimiento o una ideología reformistas.

Aquí la Torá da testimonio de las dos generaciones que partieron de Egipto y entraron a la Tierra de Israel, absolutamente íntegras y santas, que no se apartaron de la senda de sus padres. Ni uno solo se asimiló. Ni uno solo dejó el redil.

“Ustedes están todos parados aquí hoy” – cada vez que la Torá dice “hoy”, se está refiriendo a un firme principio espiritual que no sólo es eterno sino que además se renueva cada día. Por eso debemos preguntarnos: qué significa la frase “están todos parados hoy” para una persona de esta generación?

El bello fenómeno de esta generación es el “movimiento de teshuvá”. Los hijos, nietos y bisnietos de judíos asimilados de ambos lados del océano ahora retornan en masa al camino de sus antepasados. Ellos viven el vacío espiritual de los “movimientos en cambio” que engañó a las generaciones anteriores. Hashem está redimiendo a los hijos que retornan de los últimos 130 años de exilio espiritual.

Sin embargo, muchos de los que retornan tienen un problema evidente: que sus padres o abuelos se quitaron la kipa de la cabeza y dejaron de observar el Shabat cuando se fueron de Europa y África del Norte y llegaron a Norteamérica o Israel. Muchos ya no conocen su linaje. La cadena ininterrumpida se ha cortado en el camino. Y ahora ¿qué pueden hacer? No hay ningún problema – si uno no tiene una tradición ininterrumpida de sus padres, lo único que tiene que hacer es conectarse con un rabino y guía espiritual que cuente con una conexión ininterrumpida de rabino a alumno hasta llegar a Moisés. En el judaísmo, el Rabino de una persona es como su padre.

Por eso, cuando una persona se conecta con un rabino y guía espiritual que también está conectado con los maestros de las generaciones anteriores, entonces él también tiene un linaje, que es una posesión invalorable que ahora también podrá transmitirles a sus hijos.

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