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Rashi, el mayor exégeta de la Biblia y el Talmud

El 13 de julio de 1105 fallecía en Troyes, Francia, el magistral exégeta Rashi, acrónimo en hebreo de Rabí Shlomó Yitzjaki, un sabio admirado como el más excelso comentarista de la Biblia y del Talmud, considerado uno de los más grandes eruditos y legisladores de la Halajá (la ley judía), y uno de los fundadores de la judería francesa en la Edad Media. Tanto su erudición en las lenguas hebrea y aramea, como su dominio del francés y el alemán, lo hicieron un filólogo y lingüista de la literatura rabínica.

Rashi nació en Troyes en el año 1040, si bien se carece de fuentes certeras para conocer sus comienzos, se sabe que de joven se ganaba su sustento y el de su familia mediante el cultivo de una viña. A muy temprana edad se casó, a los 20 años viajó a Alemania, al valle del Rin, donde construyó su mundo espiritual: primero en la Yeshiva de Maguncia, donde el rabino Rabi Gershon Me’Or Hagolá había enseñado dos generaciones antes. Allí estudió Biblia y Talmud con rabinos discípulos de Rabi Gershon, a quien admiró toda su vida. Después de un tiempo, Rashi pasó a la Yeshiva del rabino Ytzjak Halevi en Worms, y luego estudió en Mainz, permaneciendo cerca de una década en esos importantes centros de altos estudios rabínicos en Alemania.

Al regresar a Troyes comenzó su carrera como maestro y escritor. Organizó su propia escuela en la que cientos de estudiantes recibieron los saberes de su vasta erudición y de su particular método interpretativo. La innovación pedagógica fue central en la difusión de su docencia. Rashi simplificaba los comentarios utilizando un lenguaje conciso y directo, y explicaba el significado literal de las palabras con términos sencillos.

El uso del idioma vernáculo fue otra de sus herramientas utilizadas, cuando dudaba si un término en hebreo o arameo sería comprendido por sus alumnos, lo traducía al francés o recurría a dibujos e ilustraciones gráficas, cuando no tenía la certeza que el significado de un texto sería debidamente comprendido citaba a alguna autoridad rabínica para profundizar el estudio.

A Rashi también lo apodaban como “Kuntras” que significa “compilación”, ya que acostumbraba a contestar en pequeñas notas, sin identificarse, a toda pregunta que formulaban sus alumnos y que la misma carecía de respuesta; al día siguiente de formulado el interrogante, los discípulos encontraban sobre su mesa de trabajo una pequeña nota anónima con la respuesta necesaria.

La inmensa grandeza de Rashi fue reconocida rápidamente en el mundo judío, muchas preguntas le eran formuladas de campos diferentes. Se conocen consultas enviadas a Rashi desde muchas comunidades francesas y el valle del Rin, también estaba en contacto con eruditos de los países más distantes, y su sabiduría secular y religiosa contenida en sus escritos influyó en la vida de un sinnúmero de comunidades y judíos.

Otro elemento característico era sus comentarios en los textos escritos en un tipo de letra al que se llama Ktav Rahsi, escritura Rashi, una letra semi cursiva sefardita. Los tipógrafos empezaron a usar este tipo de letra para diferenciar los comentarios de Rashi del cuerpo principal de los diferentes textos y tratados.

Los estudiosos de su vasta obra señalan tres grandes objetivos que Rashi se había impuesto en su tarea:
1. Difundir masivamente la Tora, principalmente entre los comerciantes, artesanos, hombres de alto nivel económico, quienes por sus ocupaciones, no tienen el tiempo suficiente ni las facilidades de acceso al estudio. De allí la necesidad en facilitarles una aproximación al conocimiento mediante comentarios escritos en un idioma sencillo para que su comprensión no interfiera con sus tareas.

2. Tratar de unir a todos los grupos de eruditos y estudiosos, que estaban divididos por fuertes polémicas interpretativas halájicas y generaban entre sus seguidores una profunda rivalidad que llegaba a niveles de ruptura comunitaria.
3. Tomar parte en los ásperos debates con los cristianos acerca de ¿cuál es la religión verdadera? Rashi fue un gran polemista, durante su tiempo fue testigo de los procesos de conversión masiva, de las persecuciones, y de una propaganda antijudía destructiva. Entendió que como líder comunitario debía luchar encarnizadamente contra estos azotes.

A Rashi lo describen como un hombre modesto, sencillo, que entendía su rol como el líder que debía preocuparse y ocuparse en la búsqueda de la verdad y la armonía en el pueblo judío. Era considerado un guía en tiempos turbulentos, y sus aportes han beneficiado a muchas generaciones de estudiantes y también han fomentado nuevas áreas de estudio e investigación hasta nuestros días.

Sus últimos años de vida se vieron afectados por las masacres cometidas contra sus familiares y amigos en la primera Cruzada. Durante este período, 1096-1099, mudó su casa de estudio a Worms. Tras una grave enfermedad que no le permitió escribir, falleció un 29 de Tamuz y fue enterrado en su ciudad natal. Su genialidad y obra fue tan admirada que sus alumnos, herederos de su cultura, fundaron una escuela de comentaristas conocida como ‘Tosafista’, cuyo significado en hebreo es ‘agregar’, puesto que después de Rashi solo eso cabía hacer.

Por el profesor Yehuda Krell

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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