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Parashá en síntesis: Matot-Masei

Con estas dos parashiot finaliza la lectura del cuarto libro de la Torá, Bamidbar (“Números”), literalmente, “en el desierto”. Al terminar la lectura se dice: “jazak, jazak, venitjazek” (“Fuerza, fuerza y nos fortaleceremos”).

Matot (tribu) significa, en su traducción literal palos, estacas, un pedazo de madera seca, fuerte y firme que alude a la fortaleza del alma judía y su posibilidad de sobreponerse a las limitaciones del mundo físico, a los tiempos del exilio. Masei (viajes) no sólo hace referencia a los viajes que acercaron cada vez más al pueblo a la Tierra Prometida, sino también, en su acepción espiritual, alude al refinamiento y elevación logrados por las personas a través del cumplimiento de la Torá y las mitzvot.

Durante su travesía por el desierto, el Pueblo Judío hizo 42 viajes por mandato Divino, cuyas estaciones son mencionadas en la Torá. Todos estos viajes se consideran parte del éxodo de Egipto, no sólo del primero, cuando efectivamente salieron de Ramsés y acamparon en Sucot.

Si se entiende que Egipto – Mitzraim que significa limitación – no sólo es un lugar sino un estado mental, se considera que todo el tiempo el Pueblo Judío no estuvo en su tierra se hallaba constreñido, y por lo tanto, cada viaje representa la salida de esa limitación.

Di-s instruyó a Moshé sobre la distribución de la tierra entre las 12 tribus. A las de Menashé y Efraim les correspondió doble porción, pero la tribu de Leví no recibió ninguna.

Sólo los hijos varones tenían derechos hereditarios en la tierra de Israel. Es conocido el episodio de las cinco hijas de Tzlofejad (un judío fallecido en el desierto), quienes reclamaron su derecho en todos los niveles del sistema judicial establecido, hasta llegar a Moshé, quien consultó con Di-s y Éste respondió que ellas tenían razón en su reclamo y se les debía asignar una porción de tierra en Israel, como herederas.

Lo ocurrido demuestra, una vez más, el amor de las mujeres judías por la tierra de Israel y la tenacidad en su lucha por obtener los derechos que les correspondía pese a todos los obstáculos, aun cuando estos fueran carácter legal.

En la Parashá Masei se establecen las leyes relacionadas con las promesas (néder) y juramentos (shvuá). Existen tres situaciones en las cuales un judío, a conciencia de su compromiso, puede hacer una promesa o voto: cuando la persona ha adquirido mas hábitos que quiere dejar, hacer una promesa para reafirmar su decisión (por ejemplo, dejar de fumar); si a la persona se le presenta una mitzva, puede prometer hacerla para no perder la oportunidad.

También se acostumbra hacer promesas en tiempos de crisis, tradición que viene del Patriarca Iaacov, quien prometió a Di-s donar la décima parte de sus ganancias si regresaba sano y salvo de la persecución de su hermano Esav.

El término néder se aplica cuando la persona promete restringirse a alguno de sus hábitos, por ejemplo, dejar de tomar. Cuando la persona promete restringirse en la ejecución de determinada actividad está haciendo un juramento (shvuá). En ambos casos, las promesas son obligaciones, aún cuando no se pronuncie el nombre de Di-s en ellas. De allí la popular expresión “bli néder” (sin néder) cuando se planifica o manifiesta alguna intención, si no se tiene la seguridad de poder cumplirla.

Moshé vio la tierra de Israel desde el Monte de Nevó. Nombró – por orden de Di-s – a Ioshúa Ben Nun, como su sucesor en la conducción del pueblo y fue instruido sobre las últimas mitzvot relacionadas con Eretz Israel, en compensación por la prohibición de su entrada al país.

Fuente: Jabad.org

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