-
X

Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

Radio Jai, Donaciones recibidas durante Octubre - En memoria de Mauricio Hatchwell Toledano Z.L U$2000 - A la memoria de Ursula Heyman Z.L U$120 - Rabbi Alberto Zeilicovich Temple Beth Sholom U$500 - Anónimo U$180 - Ester y Darío Pardo U$100 - Familia Roisentul U$100 - Eugenio Guzman U$10 - Anónimo U$360 - Si por algún motivo su aporte no aparece publicado por favor envíenos un mail a [email protected] - Gracias por su donación, la misma es imprescindibles para sostener nuestra tarea - Rabino Marcelo Kormis U$500 - En memoria del Juez Simón Kupchik Z.L, Simja leíble Ben Asher Zelig Z.L, Fanny Shajris de Spak, Feiga bat Guershon Z.l. y Kowa Spak, Yaacov ben Leizer Z.L U$240 -

Operación Entebbe, crónica de un rescate imposible

El próximo 4 de julio, se cumplirán 44 años de la liberación de rehenes más espectacular de los tiempos modernos, como fue la Operación Entebbe que dejó al mundo estupefacto. La ejecución estuvo a cargo de un comando del ejército israelí, que además de marcar un nuevo camino en la lucha antiterrorista, la misma adquirió ribetes cinematográficos.

Todo comenzó una semana antes, el 27 de junio de 1976, un Airbus de Air France con 248 pasajeros y 12 tripulantes, partió de Tel Aviv rumbo a París, vía Atenas. A poco de la partida, el avión fue secuestrado y desviado hacia Bengasi, Libia, por dos palestinos miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina y dos alemanes de las Células Revolucionarias Alemanas. En el aeropuerto libio la aeronave permaneció durante siete horas, se aprovisionó de combustible y por la tarde del día 28 partió rumbo a Entebbe, Uganda.

En el aeropuerto ugandés, a los cuatro secuestradores se les unieron, por lo menos, otros cuatro guerrilleros apoyados por las fuerzas del presidente de Uganda, Idi Amin Dada. En un primer momento los terroristas exigieron la liberación de cuarenta palestinos prisioneros en Israel y de otros trece encarcelados en Kenia, Francia, Suiza y Alemania Occidental, bajo la amenaza que si sus demandas no se cumplían, comenzarían a matar rehenes a partir del 1° de julio.

Los secuestradores dividieron a los capturados en dos grupos: ciudadanos israelíes y judíos no israelíes por un lado y los no judíos por el otro, demostrando claramente que antiisraelismo y antisemitismo son sinónimos. Durante una semana los mantuvieron en la sala de tránsito del Aeropuerto, con el paso de las horas, algunos secuestrados eran liberados, pero los 105 pasajeros judíos o israelíes permanecieron cautivos.

Al conocerse la noticia que los terroristas liberarían a la tripulación y a los pasajeros no judíos para embarcarse en otro avión de Air France que había llegado a Entebbe, el comandante del vuelo, Michel Bacos, advirtió que todos los pasajeros, sin exclusión, estaban bajo su responsabilidad y no los dejaría en tierra.

La primera reacción al secuestro del gobierno israelí fue probar la vía diplomática para obtener la liberación de los rehenes. Se intentaron diversos contactos para negociar pero sin éxito. El 1° de julio, fecha en la que se cumplía el plazo de la amenaza, el gobierno de Israel se ofreció a negociar con los secuestradores bajo la condición de extender el plazo hasta el 4 de julio. Idi Amin estuvo de acuerdo, él debía realizar un viaje diplomático a Port Louis, Mauricio, para entregar la presidencia de la Organización para la Unidad Africana a su sucesor.

La prórroga fue crucial para Israel al disponer del tiempo necesario para organizar el rescate de los rehenes. El 3 de julio, el gabinete israelí aprobó una misión de rescate bajo el mando del Mayor General Yekutiel Adam, y el Brigadier General Dan Shomron fue elegido para comandar la operación en tierra.

El servicio de inteligencia israelí, Mosad, realizó un esquema de la ubicación de los rehenes, el número de terroristas y la posición de los soldados del ejército ugandés involucrados. El dato se obtuvo a partir de los detalles brindados por los rehenes liberados en París. Mientras se preparaba el rescate, el ejército israelí obtuvo la información sobre la arquitectura del edificio del aeropuerto de una compañía israelí que en el pasado la había construido, confeccionándose una réplica parcial de la terminal aeroportuaria.

El inicio de la operación comenzó en la noche del 3 de julio, cuando fueron trasportados por vía aérea 100 comandos de élite israelíes hacia Uganda, a más de 2.500 km de distancia de Israel. Los rescatistas estaban organizados con un comando terrestre, un equipo de control, personal de comunicaciones y soporte, y un equipo de asalto y de refuerzo liderados por el Teniente Coronel Yonatan Netanyahu, hermano del actual Primer Ministro, quien estaba a cargo de realizar el asalto a la terminal y rescatar a los rehenes.

Los aviones de rescate emprendieron su ruta a través de Sharem el- Sheij, por la península de Sinaí, siguiendo la franja internacional de vuelo sobre el Mar Rojo, volando a una muy baja altura para evitar la detección de los radares de Egipto, Sudán y Arabia Saudí. Luego viraron hacia Nairobi, Kenia, pasando por Somalía, Ogaden, hasta llegar a Etiopía.

Los equipos israelíes aterrizaron en Entebbe por la noche. Descendieron un auto Mercedes Benz negro acompañado de camionetas Land Rover para dar la impresión de ser una caravana que escolta de Idi Amin o de algún otro funcionario de alto rango. En la vía dos guardias ugandeses, quienes sabían que Amin había reemplazado recientemente su Mercedes negro por uno de color blanco, detuvieron la caravana de vehículos. Al ser descubierto el comando israelí se inició una escaramuza de disparos que finalmente logró liberar el camino al aeropuerto. Previendo que los secuestradores hubiesen sido alertados prematuramente, el equipo de asalto debió entrar rápidamente en acción.
Al irrumpir los israelíes en la terminal, los rehenes estaban en el salón principal del edificio justo al lado de la pista. Los comandos gritaban a través de un megáfono consignas en hebreo y en inglés sobre quienes eran y a que venían, mientras tres aviones C-130 Hércules aterrizaban y descargaban transportes blindados de personal, los cuales se iban a utilizar durante la hora requerida para la recarga de combustible y la destrucción de los aviones de caza ugandeses estacionados en el aeropuerto, y así evitar una probable persecución a las aeronaves rescatistas después de la partida.

Consumando el rescate, el equipo de asalto israelí retornó a las aeronaves y empezó a subir a los rehenes rescatados. Los soldados ugandeses les disparaban desde la torre de control, mientras los comandos israelíes devolvían el fuego infligiendo fuertes bajas entre los ugandeses. La operación, que fue planeada durante una semana, tardó 53 minutos en consumarse y se rescataron 103 rehenes. Cinco comandos israelíes resultaron heridos y el comandante de la unidad de asalto, Yonatan Netanyahu, murió durante la operación. Todos los secuestradores, tres rehenes y cuarenta y cinco soldados ugandeses murieron y once aviones MiG-17 de fabricación soviética fueron destruidos en tierra.

Antes de abandonar el lugar, los comandos israelíes tuvieron la precaución de fotografiar y tomar las huellas dactilares a los extremistas eliminados para poder luego identificarlos. En la retirada, los soldados israelíes dejaron plantadas minas de acción retardada, para que las explosiones continúen por unas horas más. La reacción ugandesa fue criminal, Dora Bloch, una inmigrante judía británica de 75 años que estaba internada en el hospital Mulago de Kampala, fue asesinada después del rescate por orden de Idi Amin, además el dictador ugandés ordenó el asesinato de cientos de kenianos que vivían en Uganda en venganza por el apoyo brindado a Israel durante el rescate.

La operación resultó todo un éxito, puesto que se planificó en tiempo record, con mínimas bajas humanas, además de lograr totalmente los objetivos militares y políticos. Israel recibió un gran reconocimiento del mundo occidental: Alemania Occidental definió la operación como ‘un acto de legítima defensa’. Suiza, Francia, el Reino Unido y los EEUU la elogiaron calificándola ‘un rescate imposible’.

Prontamente el gobierno de Uganda convocó al Consejo de Seguridad de la ONU para obtener una condena oficial por la acción israelí, que fue tildada como una violación de la soberanía ugandesa. El Consejo declinó emitir una resolución sobre el tema, dejando a Israel sin sanción. En su discurso ante el Consejo, el embajador israelí Jaim Herzog argumentó: ‘Nosotros venimos con un simple mensaje para el Consejo: estamos orgullosos de lo que hemos hecho porque demostramos al mundo que para un país pequeño en las circunstancias de Israel, la dignidad del hombre, la vida humana y la libertad constituyen los valores más altos. Estamos orgullosos no solo porque hemos salvado la vida de más de cien personas inocentes, hombres, mujeres y niños, sino también por el significado de nuestro acto para la causa de la libertad humana’.

Por el profesor Yehuda Krell

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Helueni