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A punto de cumplir 75 años de su creación, la pregunta hoy es, ¿Quo Vadis ONU?

La columna de hoy analizará el rol de uno de los organismos internacionales más cuestionados en las últimas décadas, la Organización de Naciones Unidas, ONU, que nace con la firma del Tratado de San Francisco, el 25 de junio de 1945, es decir que mañana cumplirá 75 años de existencia.

La idea de una organización internacional que se abocara al mantenimiento de la Paz y preservara la Seguridad Internacional, no nace con la ONU en 1945, sino algo más de un cuarto de siglo antes, con la Sociedad de las Naciones, un 28 de junio de 1919 con la firma del Tratado de Versalles, tras el fin de la 1ª. Guerra Mundial.

Aquella organización, antecedente de la actual ONU, que tenía como principios rectores, la Seguridad Colectiva y la Autodeterminación de los Pueblos, tuvo su período más fructífero entre 1924 y 1929, lográndose firmar importantes acuerdos y tratados, por ejemplo el Tratado Briand Kellogs, por el cual unos 15 Estados se comprometieron a no usar la guerra como mecanismo para la resolución de controversias internacionales, y que es un antecedente del Art. 2.4 del Estatuto de la actual ONU. Sin embargo, la Crisis de 1929 marcó el principio del fin de la Sociedad de las Naciones, que no supo abordar las crisis y conflictos que fueron dándose en forma global y por ende no pudo mantener la Paz y se hunde definitivamente el 1 de septiembre de 1939 con el estallido de la 2ª. Guerra Mundial.

De los 51 países que firmaron aquel 25 de junio de 1945 el Tratado de San Francisco, hoy la ONU cuenta con 193 países miembros, que participan en la actividad de la organización y en los órganos de la misma, que dicha sea de paso, posee la siguiente estructura orgánica:

– La Asamblea General
– El Consejo de Seguridad
– El Consejo Económico y Social
– El Consejo de Administración Fiduciaria
– La Secretaría General
– La Corte Penal Internacional

De estos órganos a su vez dependen agencias y organizaciones internacionales, por ejemplo de la Asamblea General dependen, UNICEF, ACNUR, del Consejo de Seguridad dependen Tribunales Penales Internacionales específicos para cada conflicto en relación a la investigación de Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad, por el caso el que atendió los sucedido en el conflicto de la ex Yugoslavia, también dependen las Misiones y Operaciones para el Mantenimiento de la Paz, en el caso del Consejo Económico y Social depende de éste, la OIT, la FAO, UNESCO, y la tan cuestionada hoy, OMS, y de la Secretaría General, citaré quizá la más conocida, la ONUDD, además tenemos órganos conexos, como la OIEA, el FMI, el Banco Mundial y la OMC entre otros.

La financiación de la ONU se hace a través de la cuota proporcional que debe aportar cada uno de los Estados Miembros, y en el caso de algunos órganos y agencias especializadas las contribuciones también proceden de ONGs, empresas y particulares.

Ahora bien, el mundo ha sufrido numerosos cambios en todos los ámbitos del quehacer humano y en la vida de los Estados, hoy el escenario global no es el mismo de 1945, donde prologaba un sistema internacional Bipolar el que quedó explicitado al estallar en 1950 la Guerra de Corea, con dos superpotencias con poder nuclear, los EE.UU. y la URSS, y a partir de ese momento, el rol de la ONU en relación al mantenimiento de la Paz, tuvo más fracasos que éxitos, y su accionar para impedir una 3ª. Guerra Mundial se basó en la aplicación de la Doctrina de la Mutua Destrucción Asegurada o como tan bien la calificó Raymond Aron, “El Equilibrio del Terror”, aunque en este sentido si podemos afirmar que tuvo éxito en evitar el enfrentamiento de ambos bloques en forma directa que hubiera producido el tan temido conflicto nuclear y global.

Con el final de la Guerra Fría, el escenario fue mudando hacia una Multilateralidad, y la Humanidad fue transitando una nueva etapa de la Revolución Industrial, donde los adelantos en ciencia y tecnología, fueron modificando no sólo las comunicaciones, sino también, el campo de las finanzas, la economía, el comercio y las relaciones sociales, evidenciando un mundo totalmente distintos no sólo al contexto de la pos 2ª. Guerra Mundial, sino de la pos Guerra Fría, en una palabra el Multilateralismo se expresa en ese fenómeno que llamamos Globalización, y donde el modelo del Capitalismo Liberal, propio de Occidente sirvió a la consolidación de la cooperación global en todos los ámbitos.

Sin embargo, la crisis financiera internacional que estalla en el 2008 no sólo pone en duda el modelo, sino que la poca eficaz labor de órganos como la OMC, el FMI, y el Banco Mundial, terminan de con el sueño de progreso económico y social sostenible, y se hacen más notorios los reclamos de ciertas regiones, en particular en el ámbito Sur Sur, por un lado, las desigualdades en el crecimiento y el desarrollo, pero también por el excesivo rol decisorio de las Potencias Centrales, las fundadoras de la ONU, y reclaman que las nuevas potencias y países en vías de desarrollo tengan mayor protagonismo en la ONU.

Es así, que resurgen los nacionalismos y los populismos que ponen en duda los beneficios de la cooperación multilateral, figuras de líderes carismáticos o demagogos prometen a sus sociedades una mejor situación económica y social, muchos a través del discurso y el accionar autoritario, el ejemplo más próximo es el del ex líder populista Hugo Chávez Frías, y su retórica del Socialismo del Siglo XXI, y como éste, otros que también cuestionan el rol de los organismos internacionales y denuncian un intervencionismo en sus soberanías.

La crisis que vive el Multilateralismo se expresa en las acciones de muchos países de alejarse de los principios de la cooperación internacional, como ser, el retiro de algunos Estados del Acuerdo sobre el Cambio Climático, el no reconocimiento de fallos de la Corte Penal Internacional, los cuestionamientos a las resoluciones de la OMC en la guerra comercial entablada por los EE.UU. y China, o como en el caso de la actual administración estadounidense de Donald Trump, del retiro de apoyo financiero a la OMS, a lo que se podría agregar el debilitamiento de la OTAN y el proceso del Brexit, que más allá de afectar a la U.E., parece presagiar una tendencia de algunos actores internacionales hacia el Aislacionismo, en fin todas manifestaciones de la crisis que vive en la actualidad el modelo Multipolar, y donde la ONU se muestra poca eficiente en administrar, lo mismo que en los conflictos armados cuyo ejemplo más claro ha sido la Guerra Civil Siria y parece ser lo mismo con el conflicto en Libia y ni hablar en el israelí palestino, sin olvidar el deslucido y cuestionadísimo rol de la OMS en la actual crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del Covid19.

Muchos de los ejemplos citados, tienen como uno de los protagonistas más cuestionados al Consejo de Seguridad de la ONU, que recordemos que están compuesta por 15 miembros, de los cuales 5 son permanentes, EE.UU., Rusia, China, Francia y el Reino Unido, mientras que el resto son rotatorios, pero sólo los miembros permanentes tienen el poder de veto sobre las resoluciones que se toman, algo que es un remanente de las potencias triunfadoras del último conflicto armado mundial, y que hoy es de por si anacrónico y ha demostrado ser para nada funcional al objetivo del mantenimiento de Paz y una eficaz y eficiente Seguridad Internacional, pues las resoluciones son bloqueadas mutuamente cuando estas son contrarias a los intereses de alguno de los miembros permanentes.

Se ha discutido acerca de reformular el Consejo de Seguridad, como ser otorgar el status de miembros permanentes a nuevas potencias, es el caso de Alemania, de la India o de Brasil, también el de aumentar el número de miembros en general o la modificación del poder de veto, sin embargo para cualquiera de esas alternativas se necesita una modificación de la Carta de la ONU, que sinceramente creo poco posible y menos probable, aunque sería el primer gran paso para recuperar la fuerza y el consenso global de la ONU.

Es vidente que lo señalado a lo largo de la columna, que no hace falta ser analista en Política Internacional o profesional de las Ciencias Políticas o de las Relaciones Internacionales, para darse cuenta que tal como hoy esta estructurada la ONU, en el escenario global actual, ha demostrado no ser todo lo necesariamente útil y funcional para enfrentar, administrar y solucionar las crisis y los conflictos existentes, sea del origen o naturaleza de estos, y todos los intentos han chocado con los intereses particulares de las grandes potencias que responden a sus propias dinámicas.

Una reformulación de la ONU implica una mayor autonomía y autoridad para poder llevar a cabo las acciones necesarias para la solución de conflictos y crisis, con una mejor y equitativa financiación que no este manejada por los intereses y objetivos políticos de sus miembros más relevantes, para que pueda cumplir con sus obligaciones en forma imparcial, y lograr de esta manera realmente la participación multilateral en pos del beneficio común, pero lamentablemente tal cual como hoy se estructura y funciona la ONU, ha demostrado ser una organización poco fiable, poco eficaz, poco eficiente y obsoleta a la luz de un escenario global caracterizado por la interdependencia compleja.

A 75 años de su creación, al menos quien habla opina que con respecto a los principios rectores que le dieron origen, la ONU esta en deuda con una Humanidad que pese a su naturaleza conflictiva, aspira a un mejor bienestar y a la solución menos cruenta de sus crisis y conflictos, por eso más que festejar creo que sería mejor un repensar el rol de la misma, eso si, sin caer en el Gatopardismo, es decir, cambiar algo para que todo siga igual.

Por el profesor Luis Fuensalida

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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