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Analizando el dilema de la iniciativa de Anexión del Plan del Siglo de Donald Trump

Cumpliendo con el compromiso hecho el miércoles pasado, la columna de hoy abordaré la iniciativa de Anexión que se presenta en el marco del llamado Plan del Siglo propuesto por el presidente de los EE.UU., Donald Trump.

Hoy Israel, tras repetidos intentos de formar gobierno, al fin llegó a concretar un Acuerdo Nacional, rubricado por las dos principales fuerzas políticas, el Likud del 1er. ministro Bibi Netanyahu, y Kahol Lavan de Benny Gantz, y en el marco de ese gobierno de unidad, en el art. 29 del compromiso firmado, se trata el tema de la Anexión, textualmente dice: “…El 1er. ministro a partir del 1 de julio de 2020 podrá presentar el Acuerdo con EE.UU. en relación a la aplicación de la soberanía, para ser discutido por el gabinete para su aprobación por la Knesset…”.

La Cuestión de Fronteras Seguras: Entre los sectores de Cisjordania donde se aplicaría la soberanía, sin duda el más relevante es el Valle del Jordán por su importancia estratégica, algo que viene de hace rato, pues ya en el 2014 y en relación a esta posible anexión, los partidos Laborista, Meretz y el Shas, se opusieron al proyecto que preveía esa medida, y argumentaron que el status definitivo de Cisjordania surgirá de la solución de dos Estados, a lo que se agregaba que en el contexto internacional de ese entonces, el inquilino de la Casa Blanca era Barak Obama, con una visión diametralmente opuesta a la de Trump, y en consecuencia, una anexión unilateral podría ocasionar una fuerte crisis diplomática.

Es por esto, que con el cambio de administración en Washington, se ha dado la alternativa de materializar la iniciativa, habida cuenta del reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y de Jerusalem como capital de Israel por parte de los EE.UU.

Hoy la opinión pública israelí esta dividida en relación al tema Anexiones, pero más allá del lógico disenso, es menester prestar atención a ciertos sectores que por su formación profesional o académica deben ser considerados, por ejemplo el CSI o Comandantes para la Seguridad de Israel, un sector conformado por más de 200 generales retirados de las FDI, por ex directores del Mossad, del Shabak y de la Policía Nacional, quienes se han manifestado públicamente el pasado 3 de abril en contra de la Anexión.

En concordancia con esta posición, más de un centenar de prominentes figuras del establishment judío estadounidense, han adherido a la opinión del CSI y se han unido al Foro Político de Israel, los argumentos esgrimidos por estos sectores son los siguientes:
1- Terminará con cualquier posibilidad realista de solución de Dos Estados
2- Afectará severamente los tratados de Paz firmados con Egipto y Jordania
3- Alteraría negativamente las actuales relaciones estratégicas no sólo con Egipto y Jordania, sino con países árabes del Golfo, todos aliados en la región de los EE.UU. y
4- Afectaría no sólo la Seguridad de Israel, sino también éticamente a la democracia judía.

En esta misma línea de pensamiento, el pasado 26 de abril, el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv, hizo público un documento al respecto con la siguiente conclusión:
“La implementación unilateral de la soberanía en Judea y Samaria, sin un auténtico intento de llegar a un acuerdo con la ANP, no sólo no mejorará la postura estratégica de Israel y su capacidad de enfrentar los desafíos presentes y futuros, tanto los relacionados con la actual pandemia del Covid19, como los que no se encuentran vinculados a la crisis, sino que tal gestión socavará la visión fundamental de Israel, es decir, ser judío, democrático, poseer seguridad y ser ético, y que lucha por lograr la Paz con sus vecinos.”

En resumen los argumentos y conclusiones hasta aquí presentados se corresponden con la posición de la centro-izquierda israelí, mientras que la derecha considera que esa visión negativa de la Anexión, es poco realista y han argumentado en oposición hechos consumados como ser, los Altos del Golán -1981-, la reunificación de Jerusalem -1967- o con la declaración de Jerusalem como Capital del Estado Judío -1980-, a lo que agregan que la oportunidad propiciada por el Acuerdo del Siglo de Donald Trump, es posible que en el futuro no se de.

En este sentido, hay que hacer una fina lectura a las declaraciones del Secretario de Estado Mike Pompeo, del pasado 23 de abril, cuando dice: “…en cuanto a la anexión de Cisjordania, los israelíes finalmente tomarán las decisiones…y trabajaremos en estrecha colaboración con ellos para compartir juntos nuestros puntos de vistas sobre este tema, dentro de un entorno privado…”

¿Qué podemos leer entre líneas de esta declaración?, en principio que es de Israel la decisión, no es una decisión conjunta y que los EE.UU. está dispuesto a trabajar en colaboración, y segundo, que EE.UU. tiene sus propios puntos de vista que están vinculados y en función de sus intereses estratégicos en la región.

En ese sentido, hay que considerar cuidadosamente tales intereses geopolíticos de Washington, como ser la importancia de la alianza estratégica que tiene con los países árabes del Golfo, con Egipto y con Jordania, en el marco de su enfrentamiento con la República Islámica de Irán.

Y si hablamos de los EE.UU., no se puede soslayar la actual crisis interna que vive, no sólo a raíz de la pandemia del Covid19, sino también el clima de protestas sociales a lo largo y ancho del país y la contracción de su economía, todo esto en función de las próximas elecciones presidenciales, parecen abrir una posibilidad seria de que no se de la reelección de Trump, y la visión del candidato Joe Biden y una gran parte del partido Demócrata, no condice con la actual administración, y no respaldaría ninguna acción unilateral de Israel.

Más allá del importante rol de los EE.UU. en el conflicto israelí palestino, es conocida la posición de la ONU y de la U.E., que no reconocería ninguna anexión de ningún sector de la Cisjordania por parte de Israel.

Es así, que recientemente realizó su primera visita oficial a Israel el ministro de RR.EE. de Alemania, Heiko Mass, quién se reunió con su igual israelí, Gabi Ashkenazi, y manifestó su preocupación por la intensión del 1er. ministro Netanyahu de aplicar la soberanía israelí sobre los asentamientos en Cisjordania y el Valle del Jordán, y ratificó que si bien Alemania es un aliado de Israel, coincide con la posición de la U.E. de que la Anexión no es compatible con los principios del Derecho Internacional. Luego el funcionario alemán se reunió con el 1er. ministro palestino Mohamed Shtayyed, quién le manifestó, que la Anexión viola los Acuerdos de Oslo y la Ley Internacional, razón por la cual ha cesado la cooperación en seguridad con Israel, y finalmente, Mass viajó a Jordania y se reunió con el rey Abdalá, quién le refirió que la Anexión parcial provocaría una fuerte colisión bilateral, dañará los Acuerdos de Paz firmados en 1994, causará una inestabilidad y alejará la solución de Dos Estados.

Por su parte, el embajador de la Federación Rusa en Israel, Anatoly Viktorov, también hizo pública la posición de Moscú respecto a la Anexión y la consecuente aplicación de soberanía israelí en Cisjordania y el Valle del Jordán, afirmando que esa medida sería peligrosa para la región y que por lo tanto, se está en contra de la misma, además de reafirmar que su gobierno esta a favor de la solución de dos Estados en el marco de lo normado en el Derecho Internacional.

Pero retomando el ámbito interno israelí, la Corte Suprema resolvió anular la ley aprobada por la Knesset hace casi 3 años, que regularizaba con retroactividad cerca de 2.000 viviendas levantadas en tierras propiedad privada palestinas en asentamientos israelíes en Cisjordania.

También podemos tomar los resultados de últimas encuestas que arrojaron el siguiente resultado: 46% esta en Contra de la Anexión según el Plan de Trump, 34% a Favor, 4% considera que es la principal misión del gobierno y un 69% opina que la prioridad es la crisis económica ocasionada por el Covid19.

Con esta apretada síntesis del cuadro de situación, es menester hacer un análisis macro de la situación geopolítica actual, partiendo de las premisas que las RR.II. son dinámicas y que el escenario global se estructura en una Interdependencia Compleja:
1- La Anexión rubricaría jurídicamente la soberanía que Israel ya ejerce sobre ciertos sectores de territorios que son reivindicados como propios por la ANP
2- La Anexión provocaría un estallido de violencia que obligaría a dirigentes palestinos moderados a tomar una posición de abandonar todo esfuerzo de cooperación con Israel e incluso, denunciar acuerdos.
3- El rol de las redes sociales fue decisivo en las manifestaciones populares en los países árabes como quedó plasmado en la mal llamada Primavera Árabe, pero que en algunos casos provocó la desestabilización de regímenes y enarboló la consigna de una islámica solidaridad.
4- Este antecedente podría afectar a Jordania en particular, donde la mitad de su población es de origen palestino y amenazaría la estabilidad del régimen monárquico hashemita que dañaría severamente la profundidad estratégica que Jordania le da a Israel.
5- En Egipto, aliado de Israel en la lucha contra el terrorismo islamista radical, la Anexión provocaría una crisis interna, no sólo desde el punto de vista de la protesta popular que crecientemente ve al Gral. Abdel Fatal al Sisi como una continuación de Hosni Mubarak, sino que también la crisis se daría en el ámbito castrense que podría cuestionar la legitimidad del actual mandatario egipcio.
6- Afectaría la actual alianza estratégica que Israel tiene con el Reino Saudí, en función del enemigo común, la República Islámica de Irán y sus proxis, y la visión geopolítica hegemónica en la región de Teherán.
7- Los Acuerdos de Paz firmados por Israel con Egipto y Jordania son los fundamentos de la estabilidad en Oriente Medio y pilares en la geopolítica de alianzas de los EE.UU. para la región en función de la crisis entre Washington y Teherán.
8- A largo plazo se verán afectados los intereses de Israel en Europa, e incluso en un importante sector de la política de los EE.UU., pues la Anexión sepultaría la Solución de Dos Estados, afectando el prestigio y la reputación de Israel como ejemplo de Democracia en una región caracterizada por las República Dinásticas y las Monarquías Tribales, sin olvidar al resto de Occidente, donde los movimientos que esgrimen la falacia de una política de aparthied israelí o promueven boicots, ganarían influencia y poder de presión sobre sus sociedades y gobiernos.

Y finalizando la columna, de producirse la Anexión, en el plano internacional y particularmente en Occidente, Israel sufriría un daño de su imagen y reputación innecesario, en el plano interno, para quienes apoyan a Netanyahu sostendrán que Israel se consolidó como Estado con fronteras seguras y para los que están en contra del 1er. ministro, sostendrán que dañó la histórica democracia que ha caracterizado al Estado de Israel desde su refundación, por eso como colofón, tomo los dichos del ex canciller israelí, Shlomo Ben Ami, que en su obra “Cual será el futuro de Israel”, la que recomiendo leer, afirmó que el “triunfalismo” tras la Guerra del 67 propició la dolorosa sorpresa en 1973 al estallar la Guerra de Iom Kippur y que el camino de la unilateralidad no conduce a la legitimidad ni del proceso ni del status final, por eso espero que una exagerada autoestima del poder duro de Israel no ocasione no sólo un peligroso desequilibrio regional, sino y tan importante, una degradación de la ética y la democracia judía.

Por el profesor Luis Fuensalida

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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