-
X

Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

" Piensa bien y estará bien "   

Los impactos de la Guerra de los Seis Días

El 10 de junio de 1967 concluyó una guerra que cambió definitivamente el mapa del Medio Oriente, y cuyos efectos iban a modificar la vida tanto de los israelíes, como la de los palestinos y los árabes de la región. El primer impacto se produjo con la nueva imagen del Estado de Israel: de ser una nación pequeña, lejana, y romántica, que luchaba por conquistar un refugio para el pueblo judío, pasó a ser un país poderoso con un ejército modelo y su triunfo lo instaló como uno de los actores centrales del escenario internacional.

Todos querían conocer y saber sobre Israel, el Estado comenzó a ser visitado por periodistas y analistas de todo el mundo, se realizaban encuentros de trascendencia internacional dándole a Israel una proyección global que nunca antes había tenido. Los jóvenes, judíos y no judíos, fueron atraídos por la nación hebrea, querían saber cómo un pequeño país pudo revertir la difícil situación. Los voluntarios que llegaban a realizar trabajos temporarios traían consigo pautas culturales de países desarrollados, de una nueva generación europea que les mostraban a los jóvenes israelíes un mundo con el cual, hasta ese entonces, tenían escasa relación.

Para la diáspora judía la euforia fue enorme, la victoria acrecentó el orgullo de ‘ser judío’, se había diluido el pánico de una posible catástrofe y comenzó a exteriorizarse la admiración por la victoria de Tzahal. Este triunfo inspiró la rebelión de los ‘judíos del silencio’, los que vivían en la URSS, a quienes se les había vedado organizar sus instituciones, estudiar su cultura ancestral, su idioma, su historia y su religión. A partir del triunfo militar comenzaron ellos a luchar públicamente para manifestar su voluntad inquebrantable de emigrar a Israel. La Guerra de los Seis Días les hizo tomar conciencia y vencer el miedo de vivir como judíos en la clandestinidad; fue el comienzo de una de las más grandes epopeyas modernas de los judíos soviéticos, cuyo lema era Dejad salir a mi pueblo, tal como lo exigió Moshé al Faraón.

Las conquistas le permitieron a los israelíes descubrir los lugares históricos y arqueológicos de su tierra de los cuales solo tenían noticias por los textos de estudio: el Monte del Templo, el Muro de los Lamentos, la Tumba de los Patriarcas, y las ruinas de fortalezas judías de los tiempos bíblicos, entre otros. Los arqueólogos estaban en su cénit, ante sus ojos se abrían fuentes milenarias del conocimiento, se podían codear con un pasado como nunca antes lo habían hecho.

Para el gobierno de Washington, Israel se había posicionado como una potencia militar y estratégica, una aliada necesaria dentro de una geografía de países árabes poco confiables, tal como lo demostró la Liga Árabe con los ‘tres no’ en la Conferencia de Jartum: no a la paz con Israel, no al reconocimiento del E. de Israel y no a las negociaciones con Israel, decisiones que agudizaron las tensiones con dichos países en los cuales reinaba el resentimiento agravado por una humillante derrota.

Respecto de los nuevos territorios y los palestinos, se abrió un enorme debate. El ejército israelí era el responsable de la seguridad de los mismos, pero en los temas de la vida cotidiana, los palestinos continuaban circunscriptos al marco legal jordano, tal como se vivía antes de la guerra. La comunidad palestina estaba en shock por la derrota, en los primeros meses de la ocupación no se notó una oposición a la presencia israelí. Los palestinos continuaron comerciando con Jordania sus productos agrícolas, los puentes del Jordán fueron reparados y el flujo de mercaderías en ambos sentidos se renovó y adquirió una envergadura similar a la que tenía previa a la guerra. Cerca de 150.000 obreros palestinos de Gaza y Cisjordania iban diariamente a trabajar en la construcción israelí, dando inició a una etapa de gran desarrollo.

Los políticos israelíes moderados se oponían a la anexión territorial, consideraban que un millón de palestinos en Israel serían una pesadilla. Moshé Dayan definía a la presencia israelí como una ‘conquista ilustrada’, en otros términos, se podía esperar una prolongada presencia israelí en el tiempo con un bajo perfil en el uso de la fuerza. David Ben Gurión sostenía públicamente que había que conservar los territorios como prenda de paz para las futuras negociaciones. El eximio filósofo bíblico, Yeshayahu Leibowitz, exigía una retirada inmediata y unilateral de Israel de los territorios sin esperar ningún acuerdo de paz, según él, la conquista provocaría una degradación ética del pueblo judío.

Sectores religiosos de la sociedad israelí interpretaban el éxito militar como un símbolo ‘mesiánico’, una señal divina sobre el advenimiento de la redención. Los laicos pertenecientes a los partidos de derecha, también fueron partícipes importantes en esta euforia. En septiembre de 1967, se hizo pública la declaración del ‘Movimiento por una Tierra de Israel Grande’ (Hatnuá Lemaan Eretz Israel Hashleimá), cuyo lema era: ‘nosotros no tenemos el derecho de renunciar a una tierra grande, estamos obligados a conservarla con fidelidad. Ningún gobierno tiene el derecho de renunciar a su integridad’.

A partir de la Guerra de los Seis Días, la sociedad israelí se enfrascó en un gran debate político sobre el futuro de los territorios: ¿son estos un justo rédito que servirá para negociaciones futuras con los palestinos?, ¿hay que conservarlos porque son territorios vitales para la seguridad futura del Estado?, ¿se debía incentivar el asentamiento judío en los territorios y encauzarlo dentro del ideal sionista, ya que son parte integral de la Tierra de Israel?, y en caso de anexar, ¿es justo, desde los valores éticos y culturales, que Israel deba gobernar a otro pueblo? Todas estas reflexiones y debates canalizaron pensamientos, ideas y posturas políticas que moldean a la sociedad israelí en el último medio siglo.

Por el profesor Yehuda Krell

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Helueni