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Farhud

El término Farhud, traducido libremente del árabe significa ‘saqueo’, ‘robo’; es un término que se aplica para definir una situación de brutal intimidación contra los ciudadanos o de un despojo violento. Pero la palabra Farhud quedó grabada en la memoria de los judíos iraquíes como sinónimo de uno de los peores pogromos vividos; durante dos días, el 1 y el 2 de junio de 1941, se produjo un trágico Farhud en la ciudad de Bagdad, durante la festividad de Shavuot, la Fiesta de las Primicias.

En esas dos jornadas fueron asesinados 179 judíos, cerca de 2.000 fueron heridos, más de 240 niños judíos quedaron huérfanos, 900 hogares judíos fueron destruídos, y el número de personas cuyas propiedades fueron saqueadas alcanzó a los 50.000. Las escenas fueron dantescas, decenas de muertos fueron sepultados en fosas comunes. Muchos llaman a estos trágicos días la ‘Kristallnacht’ de Bagdad.

¿Cuáles fueron las causas para semejante estallido? después de la Primer Guerra Mundial, la Liga de las Naciones entregó el mandato de Irak a Gran Bretaña. Diez años después, en 1932, el país obtuvo su independencia con asistencia británica, eligiendo a Faisal como el primer rey, que con su muerte se generó una sucesión de gobernantes en tiempos turbulentos y de gran inestabilidad política. Eran días en que la sociedad iraquí estaba fracturada y convulcionada, se debatía en encarnizadas disputas entre los nacionalistas nazifascistas que apoyaban a los países del Eje y sectores de la sociedad que tendían a una postura pro-británica.

La grieta fue aprovechada por el embajador alemán en Bagdad, Fritz Grube, quien se ocupó en establecer lazos con la élite iraquí y desarrollar actividades fascistas y antisemitas en el país. Intelectuales y militares fueron invitados a visitar la Alemania nazi e importantes funcionarios del gobierno colaboraron con la penetración de material de propaganda antisemita.

A partir de estos hechos, Irak comenzó a nazificarse, surgieron movimientos fascistas de académicos y funcionarios locales; se crearon organizaciones semi militares juveniles que seguían el modelo del fascismo europeo; apareció el Partido Democrático Nacional, formado por nacionalistas extremistas que desarrollaron excelentes relaciones con la Alemania nazi.

Con este escenario, el gobierno tomó medidas para reducir las actividades de los judíos, quienes gozaban de una influencia política y prosperidad económica. Los casi 150,000 judíos iraquíes desempeñaban un papel activo en muchos aspectos de la vida nacional: en la agricultura, la banca, el comercio, la cultura y la burocracia gubernamental. A partir de 1934, decenas de funcionarios judíos fueron despedidos de ministerios públicos, y se comenzó a limitar el número de estudiantes judíos en las escuelas oficiales. A medida que los nazis locales se fortalecían, se espiralizó una escalada de violencia antijudía con asesinatos y atentados. En 1939, el Mufti de Jerusalén, Hajj Amin al-Husseini, llegó a Bagdad incitando a la población a salir abiertamente contra los judíos.
El 1 de abril de 1941, estalló una revuelta de un grupo de oficiales del ejército iraquí pro nazi conducidos por Rashid Ali Al-Gilani, quien alcanzó el poder. El nuevo gobierno intentó aliarse con las potencias del Eje para eliminar la presencia británica del país. El golpe tuvo un importante apoyo popular, quienes acusaban a los judíos ​​de ser espías a favor de los ingleses y de enviar abundante dinero de la comunidad para cubrir las necesidades de guerra de Gran Bretaña.
A partir del 19 de mayo, dio inicio el saqueo de tiendas judías, los miembros del movimiento Al-Futwa marcaban las casas judías con una huella de mano roja ‘Hamsa’ para saber dónde depredar. Cuando la base de la Fuerza Aérea británica en las afueras de Bagdad fue atacada, los ingleses amenazaron entrar a la ciudad. Ante la amenaza, el lider golpista Al Gilani y del Mufti Amin al Husseini huyeron provocando un vacío de poder. El ejército británico estaba listo para ingresar a Bagdad, pero se detuvo a solo ocho millas de la capital, sin entrar.
El vacío de poder fue aprovechado por los activistas nazis. Yunas al-Saba’i, un líder pro-nazi se declaró gobernador militar de Bagdad y llamó por radio a la población a masacrar a los judíos mientras las fuerzas militares británicas permanecían en las afueras de la ciudad esperando órdenes. El 1° de junio comenzó el pogromo, una multitud abandonó las mezquitas e inició el alboroto. Los disturbios rapidamente se extendieron, soldados iraquíes se unieron a la turba y junto a la policía civil atacaron a los judíos en las calles principales de los barrios judíos.
Las escenas fueron desgarradoras, los judíos fueron sacados a la fuerza de los automóviles y autobuses, golpeados y asesinados con espadas y dagas en plena calle a la vista de todos. Las tiendas judías que habían sido señaladas con una marca roja, fueron saqueadas y quemadas, altos oficiales de la policía cargaron en camiones los bienes que habían pillado en las casas judías. Se cometieron todo tipo de vejaciones, violaciones y asesinatos de niños, mujeres y ancianos.
Los saqueos continuaron en el segundo dia, hasta que las nuevas autoridades con fuerzas leales, en su mayoría kurdos, entraron en la ciudad con la orden de reprimir a los alborotadores cesando así la masacre. Recién entonces, las fuerzas británicas hicieron su ingreso a la ciudad.
Muchos judíos escaparon de Irak hacia Israel, en esos tiempos Palestina, y relataron a los dirigentes del yshuv la tragedia vivida. El 3 de julio de 1941, el presidente del Comité Nacional, Yitzjak Ben-Zvi, se dirigió al Alto Comisionado británico en Palestina, Harold McMichael, con la información y los testimonios recibidos, exigiendo que ‘el gobierno iraquí imponga los castigos más severos a los criminales y garantice la protección total de los judíos de Bagdad’, y una solicitud para que los británicos emitan visas de inmigración a los judíos de Bagdad que desean ‘abandonar ese infierno de asesinatos’ e inmigrar a Israel.
Lo inusual del petitorio fue que la misiva fue remitida desde Jerusalén a otra dirección de Jerusalén, sin embargo, el Alto Comisionado la envió a Londres recién el 2 de agosto, y debido a la lentitud por la guerra, la valija diplomática llegó a su destino el 17 de septiembre, todo un reflejo de la política británica hacia los judíos en esos días. Es intersante concluir, que pocos diás despues de los sucesos, los británicos establecieron en Bagdad una comisión oficial para investigar el ataque contra los judíos. Sus conclusiones recién se publicaron en 1958 y fueron altamente controverciales ya que solo se hizo constar que los disturbios se produjeron por motivos religiosos.

Por el profesor Yehuda Krell.
Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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