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“Lag Baomer es similar a lo que estamos viviendo hoy en día con la pandemia”

Al atardecer de hoy lunes, comienza la celebración de Lag Baomer, la palabra Lag, significa “treinta y tres” que es el valor numérico de las letras lamed y guimel. El día treinta y tres del Omer, que se cuenta desde el segundo día de Pesaj, es una importante festividad para el mundo judío. El rabino Shneor Mizrahi habló en Radio Jai sobre la historia, los orígenes y las costumbres en torno a esta fecha:

“Lag Baomer es algo muy similar a lo que estamos viviendo hoy en día con el tema del virus y de la pandemia; había un grupo de 24 mil alumnos de Rabi Akiva que enfermaron, y como estudiaban todos juntos, se contagiaron uno del otro -como está pasando ahora- y comenzaron a morir; se calcula que morían más de setecientos alumnos por día, y que según la tradición, el día de la muerte de Rabi Shimón Bar Iojai, el día treinta y tres del Omer, cesó la plaga y dejaron de morir”.

El Rabino Mizrahi explica el motivo por el que persiste de manera tan firme en la tradición este episodio, ocurrido hace casi dos mil años, y que hoy se lo recuerda transitando un período de semi duelo, en el que no se realizan fiestas y en que se limitan la alegría y los placeres. Señaló que primeramente no debe verse la plaga que azotó a los alumnos de Rabi Akiva, solo como una enfermedad física que se transmite, que es D-ios quien maneja el mundo y que las cosas pasan por algún motivo.
Según nuestras fuentes, Rabi Akiva buscó cinco alumnos nuevos sobre los que se construyó el mundo de la Torá y de lo que hoy estudiamos en la Guemará. Entre esos alumnos se encontraba Shimón Bar Iojai, a quien hoy veneramos y recordamos, encendemos una vela en su memoria y destacamos sus milagros. Y nos ilustró con el siguiente relato:
“Rav Shimon Bar Iojai era perseguido por los romanos, por lo que escapó junto a su hijo y se escondieron en una cueva. Estuvieron doce años estudiando dentro de la cueva (mucho más que nosotros en cuarentena). Un día Rabi Bar Iojai sale de ella y ve con incredulidad a un campesino trabajando la tierra, labor que consideraba poco espiritual y pasajera; lo increpa diciéndole que debería estar dedicado a estudiar Torá. En ese mismo momento, se incendió el campo ‘de tanta santidad contenida por doce años de estudio que emanaba de su ser’, y allí salió una voz celestial que le dijo que había salido a destruir el mundo que D’ios había creado. Volvió a la cueva y permaneció allí   un año más,  y al cabo de ese tiempo, nuevamente sale de la cueva,  ‘era viernes’,  y encuentra nuevamente a un campesino que llevaba dos ramos de flores. Sorprendido, le pregunta para qué eran las flores y el campesino le responde que eran para cumplir, aunque sea de ese modo, el precepto de ‘cuidar y recordar’ el shabat. Rabi Bar Ioajai se sintió conmovido, viendo cómo un judío simple y con el peligro que significaba el acecho de los romanos, cumplía con ese mandamiento”.
La enseñanza que nos deja este relato, explica el rabino Mizrahi es que nosotros estamos próximos al “shabat de la redención” que será en el año 6000 del calendario hebreo, que estamos en el 5780, muy cerca del milenio sabático y que con pequeñas acciones, con ayuda al necesitado, con la compañía, en el estudio de Torá, haciendo tzedaka, estamos aptos para recibir la redención. Otra cosa importante a destacar es que D’ios creó el mundo , no para que “lo quememos”, como cuando salió por primera vez Rabi Bar Iojai de la cueva, subrayó, sino para mejorarlo. La segunda vez vieron cómo también desde el trabajo simple se puede llegar a D’ios, con las cosas más sencillas, con lo cotidiano, en las tareas del hogar, en la armonía familiar. “Para que haya santidad desde lo mundano, desde lo simple y terrenal, nos preparamos para recibir al mashiaj que está muy cerca. Así como antes de shabat probamos la comida para comprobar que esté sabrosa; así tenemos que vivenciar en esta víspera, cómo será el mundo de la abundancia y de la paz para cuando venga el mashiaj”.
En Israel, es costumbre, el día treinta y tres de la cuenta del Omer, peregrinar a la cueva de Rabi shimon Bar Iojai en el Monte Merón, en el norte de Israel, y realizar las tradicionales fogatas, que este año serán virtuales.

1 Comentario

  • Alejo
    Alejo

    Hola con respeto está costumbre de ciertos rabinos de cómparar cada cosa que nos pasa con sucesos que ocurrieron a nuestros antepasado y que nada tiene que ver me preocupa la poca preparación que tiene y lo fácil que comparan las cosas sin consultar a alguna autoridad superior que los Riga

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