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Globalización, crisis y la puja del poder mundial

La globalización no es un fenómeno nuevo, en su obra “Historia de la Globalización”, el gran economista argentino Aldo Ferrer nos ilustra y demuestra que este proceso se ha dado a lo largo del tiempo a medida que el Hombre accedía a nuevos conocimientos, a medida que los adelantos tecnológicos achicaban las distancias y se expandían las comunicaciones, y como se fue reconfigurando el Orden Mundial en función del rol y el poder de las grandes potencias.

Pero sin retroceder demasiado en la Historia, me limitaré al Siglo XX y lo que llevamos de la presente centuria para reseñar algunas de las crisis económicas a nivel mundial que tal como hoy ocurre con la ocasionada por la pandemia del COVID19 nos afectan a todos los que habitamos la Aldea Global.

Quizás la más conocida ha sido la Crisis de 1929, que hasta el presente fue la que afectó a más países y por más tiempo, ya que se pudo superarla tras el final de la 2da. Guerra Mundial. El origen fue la gran recesión que se produce al colapsar la Bolsa de Valores de Nueva York en noviembre de aquel año, y produjo a nivel global la caída del comercio en un 50 a 65%, la tasa de desempleo superó en algunos países el 30%, se derrumbaron las Rentas Nacionales, los Ingresos Fiscales y ni hablar de los precios y las pérdidas de las empresas, y la pobreza fue la pandemia que sumió al mundo, con una incertidumbre quizás parecida a la que hoy vivimos.

La crisis anterior se produjo en una configuración Multipolar, tras el final de la 2da. Guerra Mundial, sobrevino el Orden Bipolar en el que las dos grandes potencias, EE.UU. y la URSS., pulseaban por el Poder Mundial a través de terceros actores que dieron lugar a conflictos armados de baja y media intensidad, uno de esos conflictos fue la Guerra de Iom Kippur, en 1973, que ocasionó la 1ra. Crisis Energética o 1ra. Crisis del Petróleo. El bloque de países árabes dentro de la OPEP, decidieron un embargo sobre los estados que se alinearon con Israel, en su mayoría occidentales, y produjo una alza en el precio del crudo que causó un aumento de la Inflación, que en muchos casos ocasionó la suba de la taza del desempleo y la caída del crecimiento económico, situación que se describió con un nuevo término, “Estanflación”.

A finales de la década de los años 70 y agravando el alza del precio del petróleo que se dio a partir de la crisis anteriormente señalada, se da una nueva crisis energética al producirse la revolución islámica en Irán, pero que sus efectos se pueden apreciar al inicio de los años 80 con la Crisis de las Deudas. Muy brevemente la describiré, a partir del alto precio del barril en los 70 se produce un excedente financiero, los petrodólares, estos se reconvirtieron en préstamos en particular a países en vías de desarrollo, entre ellos la Argentina y otros países de la región, sin embargo la Reserva Federal de los EE.UU., decidió elevar la tasa de Interés y esto provocó que los países deudores no pudieran asumir el cumplimiento de los pagos de las deudas y se produjeran crisis financieras de diferente magnitud según el país, pero en general en los estados afectados, ocasionó fuertes desequilibrios de las finanzas tanto públicas como de privados, y que para evitar la suspensión de pagos dieron lugar a renegociaciones.

La siguiente crisis puede decirse que es la primera que esboza la cara negativa de la Globalización, es la Crisis del Tequila que se da a mediados de los años 90, cuando a finales de 1994, Méjico que había acogido la entrada de capitales finanacieros a principio de la década como resultado de una apertura ecónomica, una serie de acontecimientos, por ejemplo el levantamiento zapatista en Chiapas, que producen una crisis política y social que hacen incierta la situación del país azteca, y da como resultado una explosión especulativa que devalúa la moneda mejicana en un 100% y las reservas descienden en un 50%, en síntesis una crisis con cesación de pagos que llevó a instrumentar un fuerte plan de ajuste y en el marco del NAFTA, justamente vigente a partir del 1 de enero de 1994, se efectúa un ayuda financiera del Banco Central de Canadá, los EE.UU., el Banco de Pagos Internacionales y otros organismos financieros internacionales, que se puede considerar el primer gran rescate a nivel global.

Tras la crisis mejicana, casi al final de aquella década, en 1997 sobreviene la Crisis de los Tigres Asiáticos, que se inicia con la devaluación de la moneda de Tailandia y un efecto dominó sobre Indonesia, Malasia, Filipinas, y afectando financieramente a Hong Kong, Taiwan y Corea del Sur. Asimismo produjo una caída en el precio del petróleo que perjudicó a los países miembros de la OPEP, pero también se ralentizó las economías emergentes por la caída de las IED ante la desconfianza de inversores que se produjera un desastre económico a nivel mundial, y al año siguiente como consecuencia de las crisis asiáticas, con la caída de los precios, tanto del petróleo como del gas natural, se produce la Crisis Rusa.

Ya para el final del milenio y como consecuencia de la mencionada Crisis Rusa, se produce en 1999 la Crisis Zamba que afectó al Brasil, como efecto de la incertidumbre y volatilidad de los mercados financieros por lo sucedido en Rusia, esto llevó a un incremento en la Deuda Externa del Brasil y que el FMI y otros actores financieros le otorgaran un paquete de préstamo para superar la situación, sin embargo, la desconfianza de inversores internacionales y una devaluación de casi el 10% de su moneda, provocó la caída de la Bovespa y una baja de sus Reservas, por supuesto la crisis brasileña tuvo sus impactos negativos en la región, tal es así que dos años después en el 2001 se produce la Crisis Tango, la que afectó a nuestro país, que se había convertido en el mayor emisor de deuda en los mercados internacionales de Capital en la región, por sobre Méjico y Brasil, y esa situación de cesación de pagos de la Deuda, no sólo tuvo efectos por todos conocidos en nuestro país, sino también en otros países latinoamericanos.

Así llegamos a la crisis que hasta la actual era la más grande después de la de 1929, es la Crisis Financiera del 2008, resultado del colapso de la llamada Burbuja Inmobiliaria en los EE.UU., produciendo el quiebre del Lehman Brothers primero y luego la caída de las principales Bolsas de Valores y el consiguiente desequilibrio del sistema financiero mundial. Para afrontar tamaña crisis, se aplicaron medidas tales como, aumentar la liquidez, intervención de los bancos centrales e incluso nacionalización de bancas, mayores garantías para los depósitos y formación de fondos financieros para comprar los activos de las economías más afectadas, todas estas medidas para recomponer el sistema bursátil y financiero internacional, pero las consecuencias fueron graves en países periféricos o fuertemente endeudado, aunque también fue la causa de la crisis económica financiera sufrida por Irlanda, Portugal, Grecia y España un año después.

Hecha esta reseña de las crisis económicas y financieras anteriores a la que hoy padecemos por el COVID 19, y que según la mayoría de los expertos tendrá efectos más graves que la del 2008, me voy a centrar en el escenario internacional de las tres crisis más importantes, la de 1929, la del 2008 y la actual.

Al analizarlas, encuentro algunos elementos parecidos, por ejemplo el Orden Mundial estaba estructurado en un sistema Multipolar, muy diferente al escenario de las crisis de 1973, 1979/80, la Bipolaridad, e incluso a las siguientes, incluida la del 2001, donde se podría hablar de un período de transición marcado por una sola potencia hegemónica, los EE.UU..

Ahora, la diferencia que encuentro entre la crisis del 2008 y la actual y que si bien se acerca al escenario de la Bipolaridad, es que hoy el conflicto a nivel global se da entre dos grandes actores, las dos principales potencias, los EE.UU. y CHINA, donde el campo de batalla se presenta en el Comercio Mundial, pero que el verdadero objetivo está en el campo de la ciencia y tecnologías de puntas, las que diseñaran el futuro.

La otra diferencia entre las crisis del 2008 y 2020, es que CHINA, recién en el 2013 el presidente Xi Jimping puso en marcha la doctrina INCRS o Iniciativa del Cinturón y Nueva Ruta de la Seda, el instrumento geopolítico para lograr el control hegemónico global.

La ineficacia o poca eficiente respuestas de los organismos internacionales, sean los financieros como el FMI o Banco Mundial, o la OMS cuyo director, Tedros Adhanom Ghebreyesus esta sospechado de parcialidad, por no decir complicidad, con el gobierno chino, y la misma ONU, cuya estructura y funcionabilidad se muestra obsoleta al enfrentar no sólo los conflictos de todo tipo, sino crisis como la actual, son factores que aumentan la incertidumbre y la gravedad del escenario global.

El pasado 2 del actual, Beijing dio a conocer que emitirá una criptomoneda que estará respaldada por yuanes en circulación que podrá ser utilizada como moneda electrónica y es resultado de una política que refleja la coordinación entre el PCCH, el sector financiero y las empresas de tecnociencias, con el objetivo de reemplazar al Dólar en las transacciones internacionales, algo que puede ser aprovechado por el aumento de la actividad digital como consecuencia de la cuarentena emergente de la pandemia del COVID19, y que de lograr su objetivo dañaría el poder financiero de los EE.UU.

Más allá de las teorías conspirativas que hoy circulan, más allá de las acusaciones de EE.UU. y otros países contra CHINA en cuanto a la responsabilidad que le pudiera caber en el origen y evolución de la pandemia, más allá de los argumentos en su defensa que pueda esgrimir CHINA, lo que pienso es que además de los efectos negativos propios de una crisis económico financiera de nivel global, estamos asistiendo a un proceso de reconfiguración del Poder mundial y en el que todos seremos afectados como consecuencia de la interdependencia compleja propia de esta Globalización.

Finalizando mi columna de hoy voy a tomar las palabras de Napoleón Bonaparte pronunció hace más de 200 años que hoy son la representación de una realidad irreversible, “…cuando CHINA despierte, el mundo temblará…”.

Por el profesor Luis Fuensalida

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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