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La Radio Judía de Latinoamérica

El virus permanente y persistente

En la noche del miércoles no pudimos estar todos juntos en familia para celebrar la fiesta de la libertad. Una plaga que atraviesa los continentes y va arrasando al planeta desde fines del año pasado, nos ha obligado a permanecer en nuestras casas, explicar por qué no sólo esa noche es diferente a las demás, sino por qué cada día de nuestras vidas en esta época que parece cambiarlo todo, es diferente a lo que conocimos hasta ahora.
En tiempos de guerra, el ciudadano común, o sea, la enorme mayoría, tiene la honesta esperanza que los que tienen el mando político, social y económico, estén a la altura de los desafíos.

En general, las desilusiones al respecto son tan antiguas como la propia guerra entre los seres humanos. Pero hoy es otra guerra. Hoy, el planeta se ve atacado por algo invisible como un virus que además no hace distinciones de color, credo, país, riqueza o pobreza; simplemente ataca. Y en ese contexto, los ciudadanos de a pie, los miles de millones que estamos en nuestras casas en todos los continentes, otra vez somos testigos que estar a la altura de los desafíos no parece ser algo que nos haya tocado en suerte esta vez.

Dijo Yuval Harari esta semana en una de las varias notas que concedió a medios de difusión: Mi principal preocupación es que, debido a consideraciones cortoplacistas, la gente tome decisiones equivocadas como, por ejemplo, lidiar con la crisis implantando regímenes autoritarios o incluso totalitarios, en lugar de empoderar a los ciudadanos. O que países opten por el aislacionismo y persigan intereses nacionalistas, algo que tendría consecuencias terribles para el mundo al terminar la crisis. Lo que elijamos en el próximo mes o dos cambiará el mundo durante años o incluso décadas.
El autoritarismo, la falta de liderazgo serio, la inutilidad de organismos internacionales creados para ayudar y construir en tiempos como estos, ya se está sufriendo ahora. No hay que esperar los dos meses que menciona Harari, en los cuales, probablemente tenga razón, y en el que algunas de las calamidades que predice, se concreten.
El gobierno de Estados Unidos cree que la Organización Mundial de la Salud no está haciendo lo que debe, y por ahora la ha amenazado con retirarle los fondos, lo cual equivaldría a desfondarla. Más allá de la politización permanente de los organismos de Naciones Unidas, ¿es momento para desbarrancar a la Organización Mundial de la Salud?
Los hermanos brasileños sufren un aumento de su curva de infectados y muertos por coronavirus que podría, según los expertos, ser diferente. Pero su Presidente creyó y mantuvo la idea de que la pandemia era un tema de “histeria colectiva”.
¿Cuánto desastre causaron los partidos de fútbol de la Champions en Europa en momentos que debían haber suspendido todo, pero el dinero vil arrasó con la decencia, mientras los gobiernos, todos los gobiernos vinculados con ese desatino, no tomaron medidas? ¿No había evidencia suficiente de lo que significa el coronavirus como para esperar semanas y semanas para suspender las Olimpíadas?

¿Alguien tiene dudas de que el informe de la revista The Economist de la semana pasada, señalando con detalles que lo que se vive en Venezuela es terrorífico, no es así? Es peor, porque entre la devastación social y económica del país, la dictadura sigue atrincherada aunque sabe que la pandemia no perdona a nadie.

Ningún poderoso integrante del Consejo de Seguridad con sus vetos como escudo ha podido estar a la altura. El Primer Ministro británico creyó que el coronavirus era un mosquito molesto, y cuando reaccionó ya tenía dentro del Reino Unido una importante devastación. El Príncipe Carlos estuvo en cuarentena y la semana pasada el propio Primer Ministro terminó en cuidados intensivos. De nuevo: El virus no selecciona ni clasifica, pero sí avanza y se lleva por delante todo, incluyendo la omnipotencia.

En nuestra columna anterior, mencionábamos que hay algo que el coronavirus no ha podido destruir: el racismo, las teorías conspiratorias, la xenofobia, la discriminación, y por supuesto, el antisemitismo. Las cifras de fallecidos y contagiados, más el colapso del sistema sanitario en grandes países europeos, podía hacer pensar, en especial a los ingenuos, que no hay lugar para esas aberraciones.

Veamos hoy un solo ejemplo: Francia. Volvemos a decir, porque ya lo hemos hecho varias veces, que no dudamos de las convicciones democráticas del gobierno francés y de su decisión de combatir y enfrentar el odio antisemita. Hecha esta precisión, podemos agregar que los esfuerzos siempre parecen insuficientes, ya que la realidad los supera.
Marc Knobel, prestigioso historiador que ha estado a cargo del Departamento de Estudios Históricos de la Organización Central de la Comunidad Judía francesa desde 2002, dijo esta semana en una extensa nota periodística: ”Aunque triste y repudiable, no nos puede extrañar que haya quienes acusan a los judíos de esta pandemia, porque eso es algo que también sucedió en 1347 durante la peste negra y aquí, en Francia”.

Hace apenas unos diez días, las redes sociales hicieron una caricatura de la ex Ministra de Salud francesa Agnès Buzyn volcando veneno en un pozo, una de las acusaciones que se les hacía a los judíos durante la peste negra. La caricatura de la ex Ministra judía fue compartida decenas de miles de veces. También se subió a YouTube una acusación contra la ex Ministra y su esposo de estar vendiendo cloroquina para beneficiarse de un medicamento que no tiene pruebas de ser útil contra el virus. El video tuvo casi 200 mil ingresos, y era simplemente falso. El negador de la Shoá Alain Soral logró 500 mil espectadores en YouTube acusando a los judíos de propagar el virus para debilitar a Francia.

Por supuesto que la noche de Pesaj es diferente a todas las demás. Recordamos cómo nos liberamos de la esclavitud, y en tiempo de coronavirus no callamos ante antisemitas en todos los continentes que quieren retrotraernos a la Edad Media. Y nos unimos a todas las mayorías que desde sus casas esperan encontrar quienes sí van a estar a la altura para que todos los que creemos en el valor de la libertad podamos seguir disfrutándola sin recorte alguno con o sin pandemia.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

2 Comments

  • mireya bister

    Como todas las semanas he escuchado a nuestro hno,dr Eduardo Khon ests vez con un articulo cuyo titulo no podia ser mejor elegido”.EL VIRUS PERMANENTE Y PERSISTENTE.”. EN SU CONTENIDO AFIRMA UNA VEZ MAS QUE LOS JUDIOS APROVECHANDO EL TEMA DEL VIRUS CORONA “SOMOS LOS CULPABLES”. Hasta cuando despues de 3300 años seremos los CULPABLES de todas las maldades de la naturaleza. Somos los judios que lo provocamos????entonces porque ISRAEL tambien esta infectado.. Aprovechando el tema por miserables antisemitas ,o sea contra” EL ESTADO DEMOCRATICO DE ISRAEL”y el sionismo ,nos martirizan y tambien insertan la duda en el ciudadano que no esta informado. Yo me pregunto este tema nunca terminara ,de algun modo lo enemos que hacer terminar. La epoca de quedarnos mudos TERMINO el mismo dia qe dejamos de ser esclavos y cruzamos EL MAR ROJO hacia “LA LIBERTAD” CONMEMORADA A TRAVES DE GENERACION EN GENERACION “PESAJ” COMO LA FECHA QUE FESTEJAMOS NUESTRA LIBERTAD¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡. Para los incredulos e ignorantes que fomenntan el antisemitismo les decimos “NO OLVIDAR NUNCA JAMAS”.

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  • Juana
    Juana

    Bien dicho @mireyabister! Así es pero Uds.sigan siendo como son, encontrando VACUNAS como lo vienen haciendo son pioneros en CIENCIA .
    Admirables! Estoy junto a Uds.

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