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Mundo Islámico, de la crisis del COVID19 a la actualidad del Estado Islámico

Nuestra Aldea Global se halla sacudida por la Crisis del COVID19 que afecta a 199 países y alcanza la cifra de aprox. 600.000 afectados, en este escenario, hay estados donde la pandemia ha sido y es particular y dramáticamente más virulenta, esto teniendo en cuenta las cifras oficialmente suministradas, que en algunos casos se prestan a la duda debido a la censura u otros medios aplicados para no tomar conocimiento de la realidad.

En el caso de víctimas mortales, es Italia la mas afectada con el 34% de fallecidos, le sigue España con el 19% y en tercer lugar se encuentra el país donde se originara el brote, China, con el 12% a nivel mundial.

En cuarto lugar, está la República Islámica de Irán con más de 2.300 muertes, según informa el régimen de los Ayatollahs, pero según otros informes esa cifra casi se quintuplica de acuerdo con el Consejo de Resistencia Nacional de Irán, una organización opuesta al régimen, que señala que se superarían los 9.800 decesos por la pandemia.

Siguiendo con esta trágica estadística, el quinto lugar lo ocupa Francia con casi 1.700 muertes y en sexto puesto está EE.UU., con más de 1.500 fallecidos, aunque si nos fijamos en el caso de cantidad de infectados, es EE.UU. quién presenta el mayor número de afectados, le sigue Italia y tercera China, mientras que Irán se ubica detrás de España, Alemania y Francia, si nos guiamos por los informes oficiales.

Pero aún tomando los datos proporcionados a nivel oficial, Irán se encuentra entre los países más afectados por el COVID19, y como lo señalé en mi columna del pasado miércoles, altos funcionarios y parlamentarios del régimen teocrático, han fallecido o se hallan afectados por la pandemia, con lo cual se podría decir que la “Yihad Sanitaria contra el COVID19” ha fracasado, pese a las declaraciones de distintas figuras del régimen, como ser el Líder Supremo Alí Khamenei, quién en un mensaje transmitido por el canal Al Manar TV expresó “…que el COVID 19 no es una tragedia de grandes dimensiones y que iraníes y libaneses han superado problemas más graves…”, o el caso de los dichos del Comandante de la Gdia. Revolucionaria, el General Hossein Salam, que se refirió al COVID19 como un arma biológica desarrollada por EE.UU. con la ayuda de Israel para atacar a China, Corea del Norte e Irán.

Sin embargo, más allá de estas declaraciones carentes del más mínimo sentido común y teorías conspirativas, antes que en el Mundo Islámico se tuviera conocimiento de las dimensiones de la pandemia en Irán, que si bien no olvidemos es un país musulmán chiita, en el marco de este mismo mundo islámico, desde la visión radical sunita, se escucharon otras manifestaciones, como ser en Egipto y Marruecos, líderes salafistas como Abdul Razzak al Mahdi, se referían al COVID19 como “un soldado de Allah”, que castigaba a los infieles y que los musulmanes eran protegidos por Allah, y que en el caso de China, un régimen ateo y que perseguía a la minoría islámica de los Uigures, fue el primero en sentir el castigo de Allah, pero la realidad de Irán hizo que el relato fuera cambiando, pues no se podía aplicar la misma lógica de un castigo divino contra los infieles cuando entre los más afectados, aún guiándonos de la versión oficial de Teherán, fuera un país musulmán.

Entonces, el relato se cambió a que el COVID19 y la pandemia consecuente era producto y responsabilidad de EE.UU. e Israel, como muy bien lo desarrolla mi colega y amigo George Chayas en un artículo titulado “ El Yihadismo Islamista acusa a EE.UU. e Israel de diseminar el cornavirus en el mundo”.

En este panorama, el Estado Islámico emitió una fatua para que sus combatientes se abstuvieran a viajar a Europa mientras Allah castigue a los infieles, lo que no signifique que ISIS se quede sin hacer nada, más allá que hoy no cuenten con una unidad territorial y estatual como lo fuera el Califato.

En este sentido, en alguna columna mía, como en exposiciones y conferencias que he dado tras la destrucción del Califato fundado por Abubakr Al Bagdadi, me referí que en e caso del Estado Islámico, sus acciones no se detendrían, pero lo harían en el teatro de operaciones de Oriente Medio con las tácticas utilizadas por Al Qaeda en Afganistán, y para ilustrar la situación por califato, tomemos una bolita de mercurio y presionemos sobre ella y no será destruida sino que se subdividirá en muchas bolitas más pequeñas, a lo que llamé el Efecto Mercurio.

Es por eso, que en la actualidad en regiones que están en disputa o son tierra de nadie como puede ser el monte Qaracogh al oeste de Erbil o en las montañas de Makhmur a menos de 100 km. de Mosul, los combatientes del ISIS se han reagrupado y se esconden en cuevas tal como Osama Ibn Laden y sus seguidores de la Red lo hicieran en las montañas de Tora Bora, en Afganistán y utilizando las mismas tácticas.

Otras zonas de actividad yihadista de ISIS, son al sur y oeste de Mosul, las cercanías de las ciudades de Hawija y Tal Far, la franja de territorio que se extiende al noroeste de Bagdad, y las montañas de Zummar, Badush y Hamrin, todas estas regiones por ser montañosas tienen la posibilidad del escondite, el almacenamiento de armas y provisiones y son cercanas a recorrido del río Tigres.

Las estimaciones en cuanto al número de yihadistas del E.I. en la región de Oriente Medio, en particular Siria e Irak, varía según las fuentes de inteligencia, por el ejemplo se calcula que en el norte y oeste de Irak, la organización terrorista contaría entre 3.000 y 4.500 hombres distribuidos en una decena de posiciones, para el Pentágono entre Siria e Irak podrían llegar a algo más de 13.000 combatientes y como prueba de su accionar, fue el ataque el pasado 8 del actual, en la ya citada región montañosa de Makhmur, que le costó la vida a un capitán y a un sargento del Cuerpo de Marines de EE.UU. asesores fuerzas antiterroristas iraquíes.

Y mientras ese es el panorama operativo del E.I., a más de un año de su destrucción, en la Siria de Bashar al Asad, miles de yihadistas, hombres, mujeres y niños viven en la incertidumbre legal hacinados en Campos de Detención, como en el Oasis de Baguz.

En ese polvoriento campo de detención viven o sobreviven casi 100 mil personas de ambos sexos y de todas las edades, y con más de 14.000 extranjeros, es decir, provenientes de fuera de Oriente Medio, mientras el resto son iraquíes y sirios.

Además del citado campo, hay media docena más, incluidas prisiones, pero los que más se destacan por las terribles condiciones de alojamiento están los de Al Hol, Ain Isa y Al Roj, agregándose un factor extra, muchos de estos campos de prisioneros están en regiones que se disputan las fuerzas kurdas aliadas al régimen de Damasco y el avance de fuerzas turcas, lo que provocaría un cambio en el rol de quién custodiaría a los prisioneros.

El otro fenómeno que se está dando en forma intensa es la radicalización de los menores, por el ejemplo, en el campo de Al Hol hay casi 69.000 prisioneros de ambos sexos, de los cuales 40.000 son menores, cuyo adoctrinamiento es diario y donde no escuchan ni a un solo mayor arrepentirse de formar parte del ISIS, no hace falta mayor análisis y saquen uds. sus propias conclusiones.

Y en esta situación la propagación de la pandemia ocasionaría un verdadero desastre humanitario, a lo que debemos sumar la angustia e incertidumbre de las familias de las víctimas del E.I., que ven que no hay aplicación de Justicia, pues según un Informe de Human Rights Watch, el número de personas desaparecidas asciende a casi 8.000, entre ellas unas 3.000 mujeres yazidíes vendidas como esclavas sexuales, o en el caso de muertos reconocidos, unos 3.000, sus familias no han tenido ninguna indemnización, en una palabra no hay Justicia ni para víctimas ni para victimarios.

Para finalizar mi columna de hoy, una conclusión es que en ese escenario formado por el Magreb y Mashreq, el COVID19 ha sumado un factor más para agravar el drama humano, donde desde la interpretación islamista radical lo vieron como un castigo divino contra los infieles, pasando luego por las tareas conspirativas, antioccidentales y antisemitas, para terminar en la falta de Justicia para quienes cometieron aberrantes crímenes como para sus víctimas y familiares, y el no final de una organización terrorista que seguirá con nuevas tácticas asolando no sólo la Mesopotamia, sino esperando volver a atacar en cualquier parte del mundo, una vez que hayamos podido superar la actual crisis del COVID19, en una Aldea Global que deberá enfrentar una difícil situación económica y social, por eso es importante no perder perspectiva, y como se dice, “…que árbol no nos tape el bosque…”.

Acerca de Fuensalida

Luis Fuensalida es Licenciado en RR.II., Profesor Universitario y Académico de Número, Analista en Política y Seguridad Internacional y Geopolitica de Oriente Medio y ex Director de INTERPOL Argentina, Comisario Inspector de la Policía Federal.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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