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Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

" Piensa bien y estará bien "   

Pandemia e ira

Nos permitimos comenzar el diálogo de esta columna semanal, compartiendo y citando al periodista Claudio Fantini.”En la antigüedad, las epidemias y los cataclismos que diezmaban poblaciones, tendían a explicarse mediante la ira de los dioses. En la Edad Media aparecieron las primeras teorías conspirativas, para explicar plagas exterminadoras mediante la acusación de algún grupo étnico o religioso.
En el siglo XIV, los judíos fueron los “culpables” elegidos para explicar la Peste Negra. Se los acusó de haber envenenado ríos para aniquilar a los cristianos de Europa, a pesar de que la peste bubónica se había originado en China. Culpar a los judíos porque la Iglesia Católica los estigmatizaba como “pueblo deicida”, atravesó los siglos hasta desembocar en el genocidio cometido por la Alemania nazi”. Dejamos a Fantini y seguimos.Es muy difícil encontrar que un cataclismo o desastre no genere teorías conspirativas. Nos desbordaron delirios y acusaciones después del 11 de setiembre de 2001. No hace tanto, al fin y al cabo. No podía ser diferente con el coronavirus.
A medida que la pandemia se extiende por todo el mundo, algunos islamistas están impulsando la teoría de que Dios está castigando a los infieles por desobedecer sus órdenes. Observan que el virus se desató en Wuhan, China, y que el gobierno chino está reprimiendo a los musulmanes uigures.
El coronavirus es un “tormento enviado por Dios a quien quiera”. “Las enfermedades no atacan por sí mismas sino por orden y decreto de Dios”. Cuando los informes iniciales sobre el virus salieron de China, los salafistas de Egipto, Marruecos y otros lugares lo nombraron “Soldado de Dios” y se dirigieron a los infieles que trabajaban contra él. “El poder de Dios golpea a China, al comunismo y al budismo: China declaró la guerra al islam y a los musulmanes y persiguió a nuestros hermanos uigures”, Abdul Razzak al-Mahdi, un salafista sirio, tuiteó el 20 de enero.
El tono de los comentarios islamistas cambió después de que el brote se extendiera a otros países, en particular a Irán. El General Mayor de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hossein Salami, sugirió que el coronavirus podría ser un arma biológica desarrollada por los Estados Unidos contra China e Irán.

Nadie sabe con certeza el alcance de la epidemia en Irán pero por la poca información que sale de allí, la cifra es grande, aumenta exponencialmente y han fallecido líderes políticos y religiosos.
Y llegamos a la ciencia, la realidad, la pandemia y el retorno a la Edad Media. Los científicos están intentando encontrar una vacuna. Probablemente lo logren. En un año, quizás menos. Tiempo suficiente para que la pandemia siga arrasando y la ira aumentando. Por efecto de la hiper comunicación actual, cualquier cercanía con el invento y creación de la vacuna se anticipa, se anuncia y en segundos lo leen en el Ártico y en Africa, y renueva ilusiones y reafirma furias. Ya sabemos que ha habido anuncios desde China, desde Estados Unidos, desde Alemania, dese Israel.
Así que obviamente sucedió lo inevitable. Como en el tiempo de la peste negra. El diario argelino Al Masdar publicó:“Una organización sionista está detrás del coronavirus y la entidad sionista afirma haber encontrado la vacuna”.El mulá iraní Nasser Makarem Shirazi declaró que está prohibido tomar cualquier medicamento israelí para el virus. “Prefiero arriesgarme con el virus que consumir una vacuna israelí”, escribió Roshan M. Salih, periodista de la televisión Iraní Press y editor del sitio de noticias musulmán británico Five Pillars.

En Irak, el líder político chiíta Moqtada al-Sadr rechazó cualquier vacuna proveniente de los Estados Unidos, acusando al presidente Donald Trump de “propagar este virus especialmente, ya que la mayoría de los que lo sufren son enemigos de Estados Unidos”. “Cualquier cura que venga de ti o de tus compañías infestadas, no la aceptamos. No eres sólo un enemigo de Dios, sino un enemigo de las naciones y un virus que propaga guerras y peste”.
Las redes sociales se infectaron de mensajes discriminatorios. Por supuesto, la conspiración judía junto a la norteamericana y las agresiones contra ciudadanos chinos en todo el mundo, se multiplicaron. Las redes sociales en nuestros países latinoamericanos no se quedaron atrás.
Los que expanden la pandemia del odio no tienen capacidad para detenerse y aunque sea reflexionar por diez segundos. Todo el planeta está invadido por el COVID 19, y ningún país es espectador, todos somos víctimas.
Por ello, y a pesar de que una tragedia colectiva que no se vivía desde hace un siglo saca siempre lo peor y lo mejor de todos, nuestros caminos indican no dejar de marcar lo peor, porque incluso en el encierro hay que enfrentarlo, pero a su vez insistir en lo mejor, en nuestra capacidad de resiliencia,y tener muy presente la memoria.
Recordar como lo hicimos este martes que hace 28 años volaron la Embajada de Israel en Buenos Aires. Los asesinos que volvieron a matar en 1994. Tres décadas después, los perpetradores que sembraron el terror en Argentina y en el mundo en años subsiguientes están prontos para hacerlo de vuelta. Así lo dicen cuando pueden hablar en podios mundiales que los escuchan desde la indiferencia hasta la complacencia.
Cuando llegue la vacuna contra la actual peste negra, sea israelí, norteamericana, alemana o de quien fuera, el mundo será inoculado para tratar de sobrevivir esta tempestad y alistarse para la próxima. Nadie se quedará sin la medicina. Lo sabemos todos. Los que están ideando como en la Edad Media las conspiraciones también recibirán un líquido o un pinchazo sanador.
Allí y entonces, la memoria volverá a ser de primera necesidad como también sabemos bien. La memoria que nos respalde el conocimiento de quienes pretenden un mundo de libertad y solidaridad real, de quienes creen que la indiferencia es un arma defensiva y ayudan así a todas las calamidades, y sobre todo, porque de sobrevivir como especie se trata, la memoria de quienes nos obligan a tomar consciencia que la ignorancia, la maldad, la brutalidad, traspasaron largamente la Edad Media, atravesaron los tiempos, hoy nos atacan sin piedad, y probablemente ya tengan un espacio en el futuro.

Por Eduardo Kohn.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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