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La Conferencia de Seguridad de Munich dejó mucha tela para cortar

Ya en la conferencia del año pasado, en lo único que había consenso entre los líderes internacionales y diplomáticos reunidos en Munich, era reconocer que el Orden Mundial sufría un proceso de desbaratamiento.

En la reunión llevada a cabo en la ciudad bávara este año entre el 14 y el 16 de febrero, fueron más los desencuentros que la posibilidad de acordar políticas para afrontar los conflictos y las crisis que se dan en distintas partes del mundo.

Previamente a la reunión de los líderes y diplomáticos, los organizadores publican el Informe de Seguridad de Munich, donde se plantean o se delinean los temas a tratar, y que este año se englobó bajo el título “Desoccidentalización”, y que en el prólogo el presidente de la reunión, el embajador alemán Wolfgang Ischinger, definió como, “Occidente tal como lo conocemos, está siendo cuestionado tanto dentro como fuera de sus fronteras, todo ello en un contexto de auge relativo de un mundo no occidental, con desafíos y crisis globales que requerirán una respuesta pactada…”.

Cuando el presidente de la Conferencia se refiere a los cuestionamientos fronteras adentro, está describiendo una fractura, o como se diría por estos pagos, una grieta, provocada por el crecimiento de movimientos heterogéneos y revisionistas que enarbolan banderas de defensa de principios culturales, étnicos y/o religiosos amenazados, que se pueden visualizar, por ejemplo, en las acciones xenófobas ante la problemática de las migraciones y los refugiados, sin dejar de señalar el aumento del antisemitismo. Y en el plano político, entre progresismo por un lado y proteccionismo por otro, entre lo políticamente correcto y lo antisistémico.

Pero, los cuestionamientos a Occidente también se dan “fuera de sus fronteras”, tal como se puede ver en la falta de compromiso real y verdadero en comprometerse en los conflictos y crisis globales, optando por políticas alternativas y particulares, como ser apoyando a actores estatales o no estatales, de acuerdo a propias prioridades de seguridad, como se ha visto en la Guerra Civil Siria o más presente, en el conflicto en Libia, donde dos actores europeos, Rusia y Turquía, hacen sus apuestas a las fuerzas antagónicas, o aún peor, las potencias occidentales han dejado involucrarse directamente en la gestión y solución de conflictos, o en forma timorata, sin descartar la hipocresía, los líderes y políticos occidentales parafrasean que hay que buscar soluciones políticas y no militares, mientras otros actores estatales y no estatales aplican la segunda, y donde todos los parámetros del Derecho Internacional y el Derecho Humanitario, quedan de lado.

Esta actitud de Occidente, de falta de compromiso o de ausentismo en el panorama de los conflictos y crisis, se refleja en ellos y en la ineficiencia de las instituciones internacionales, incluso hoy, son las potencias emergentes quienes conforman la Agenda Global, o como en el caso de la 2da. potencia mundial, China, que ha constituido instituciones paralelas que en muchas casos se enfrentan a aquellos organismos tradicionalmente dominados por Occidente.

El Informe de la Conferencia señala tres regiones claves en cuanto a la Seguridad Internacional: a) el Magreb, es decir el Norte de Africa que desde la mal llamada Primavera Árabe en el 2011, donde los intentos de Occidente para estabilizar la región, como así también la lucha contra el Crimen Organizado Transnacional y el Terrorismo Internacional, sin olvidar la problemática de las migraciones, han fallado, en algunos casos por intereses encontrados de actores estatales, como señalé en el conflicto actual en Libia, y donde las demandas políticas y socioeconómicas deben abordarse teniendo en cuenta las realidades particulares de cada caso, b) Oriente Medio, en este escenario, hace seis años atrás, en la conferencia que di en la Academia Argentina de Asuntos Internacionales, esbozaba la hipótesis de una Balcanización de la región, y si bien al presente no se ha dado en lo concreto, como lo fue tras la disolución de la ex Yugoslavia, de hecho, actores estatales y no estatales protagonizan conflictos de baja intensidad sin solución de continuidad, a lo que hay que señalar que en el presente la confrontación regional es posible y probable, sin dejar de lado el enfrentamiento creciente entre Washington y Teherán, lo que hace que la distensión en Oriente Medio esta demasiado lejos, y donde también se da el juego de intereses particulares opuestos entre potencias extra regionales, c) Asia Central es la tercera región señalada en el Informe, donde Afganistán tras casi dos décadas de conflicto, sigue siendo un Estado Fallido, donde las tensiones entre las potencias nucleares, India y Pakistán, no han podido poner punto final a sus rivalidades, lo que preocupa es, la alternativa del uso de A.D.M.

En cuanto a las regiones señaladas por el Informe de Munich, las iniciativas a tomar para gestionar, o mejor, resolver los conflictos y crisis existentes y potenciales, no es a través de la intervención individual de un actor internacional, ni tampoco si los actores estatales lo hacen conforme a sus propios intereses, muchas veces encontrados, sino a través de la cooperación y la cohesión occidental, en un escenario complejo.

Otro de los temas que ha dejado esta última Conferencia de Seguridad de Munich es el deterioro de las relaciones transatlánticas, es decir, entre las potencias europeas y los EE.UU., en este sentido los líderes europeos, tanto Macron como Steinmeier, imputan a Washington que ha abandonado su rol de Policía Internacional, y que con su retiro en conflictos como, Afganistán, África y Siria, ha posibilitado la injerencia de otros actores con principios y valores diferentes, como ser Rusia, Turquía e Irán. Es así, que el presidente francés aboga por un reestructuración del sistema de Seguridad y Defensa Europeo, en especial en el campo nuclear, independientemente de los EE.UU., y el ministro de RR.EE. alemán, Heiko Maas, señaló la necesidad de un mayor compromiso de las potencias europeas en lo que hace a la intervención y resolución de conflictos y crisis, algo que no se condice con la opinión pública de los europeos, que mayoritariamente no están de acuerdo con las intervenciones militares fuera del continente, pero lo que si ha quedado plasmado por las declaraciones del Secretario de Estado de los EE.UU. Mike Pompeo y los líderes europeos, es que no tienen ni las misma percepción ni la misma visión del escenario global.

La otra cuestión que no estuvo ausente en la conferencia, es China, por un lado la cuestión de la tecnología 5G, Huawei, donde se volvió a dar el contrapunto entre los EE.UU. y Europa, mientras Washington ve al gigante de las telecomunicaciones china como un medio por el cual China busca exportar su autocracia, la mayoría de los países europeos están de acuerdo al acceso de la tecnología 5G, al menos, con algunos límites, pero no impedir la aplicación de este sistema, por otro lado, el reciente brote del Coronavirus, ha sido una cuestión importante tratada en Munich, tanto desde el punto de vista sanitario como desde los efectos de la epidemia en la Economía Global y en particular en el comercio entre China y la U.E., que proyecta una ralentización de las economías y un descenso en el crecimiento de los P.B.I.

Finalmente, la cuestión del cambio climático, también mostró las diferencias entre la visión europea y la posición de Washington, y un tema que también convocó a personajes ajenos a la política, fue el de la Seguridad Cibernética, donde estuvieron presente Mark Zukerberg, Facebook, y John Suffolk, CEO de seguridad de Huawei, pero algo que quiero señalar enfáticamente, es que salvo la cuestión venezolana, el resto de América Latina, ha estado ausente en la Conferencia de Munich. En relación a Venezuela, si se considera que debe ser tomado como un problema geopolítico a nivel global, esto coincide con el Informe del International Crisis Group, con sede en Bruselas, que indica los 10 conflictos/crisis a seguir en el 2020, además de Venezuela, los otros son, Afganistán, Siria, Etiopía, Irán, Ucrania, Yemen, Burkina Faso, Corea del Norte, Kashemira e Israel-Palestina.

Sin embargo, en lo que hace a nuestra región, cuestiones como el Narcotráfico en Méjico, el reavivamiento del Terrorismo en Colombia, el Crimen Organizado en Brasil y sus redes en la región, la Crisis de la Amazonia, y las crisis políticas y corrupción en varios países de esta parte del mundo, parece que no son de importancia para la Seguridad Internacional según la currícula tratada en Munich, por eso mis conclusiones son, respecto a la Conferencia de Seguridad, ha quedado plasmado el deterioro de la Alianza Atlántica y las distintas posiciones geopolíticas asumidas por los EE.UU. y Europa, por otro lado en lo que hace a nuestro país, es una toma de conciencia de donde estamos parados en el escenario global, sea por errores en las políticas económicas o por el irreal y demagógico discurso Populista, y por otro cual es el lugar que ocupa Latinoamérica en la agenda de las principales potencias y organismos mundiales, por lo cual mi colofón de la columna de hoy es, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

Por el profesor Luis Fuensalida

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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