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Decir que no, es lo más fácil

Hace 10 días, Estados Unidos dio a conocer en la Casa Blanca lo que se ha llamado el “acuerdo del siglo”, un plan para terminar con el conflicto entre palestinos e Israel. Los palestinos lo rechazaron antes de conocerlo y de leerlo. No sólo lo rechazaron, sino que Mahmoud Abbas dijo dos días después que rompía relaciones con Estados Unidos e Israel incluyendo los acuerdos existentes que se practican a diario en las coordinaciones de seguridad entre israelíes y palestinos. Pero lo que dijo Abbas fue para la tribuna porque en ningún momento se interrumpió nada.

Para muchos países de la Unión Europea, de América Latina (Brasil, Colombia, Honduras, Guatemala), de Africa y varios países árabes(Arabia Saudita, Egipto, Qatar,Emiratos Arabes), el plan es “auspicioso”.

Para los que se pronunciaron en contra, es un plan absurdo, impracticable, y que no agrega nada a la narrativa del conflicto actual. Claro que los que se pronuncian en contra, no mencionan que la Autoridad Palestina, empezando por Arafat y siguiendo por Abbas, lleva rechazados 9 propuestas de plan de paz, incluyendo las violaciones a los Acuerdos de Oslo, el pago de cifras enormes a familias de quienes asesinan civiles israelíes,14 años de Abbas en el poder prometiendo elecciones que nunca llegarán; y desde Gaza , el terrorismo ininterrumpido de Hamas contra civiles y la impunidad que a Hamas le dan no sólo los que critican cualquier propuesta, sino en realidad los que no quieren que haya realmente alguna solución para palestinos e israelíes.

El plan actual tiene ambiciones complejas: pretende que toda la comunidad internacional vea de una buena vez que jamás habrá una solución ni remota al conflicto por iniciativa de los palestinos, ya que la victimización y el terrorismo rinden muy bien al nivel suntuoso del grupo dominante-gobernante en Ramallah, mientras que en Gaza, los que se quedan con las fortunas que llegan desde Irán y Europa no están dispuestos a compartirlas con la gente que no tiene cómo vivir.

El plan también pretende instalar en la escena política algunas realidades: Jerusalem, asentamientos, retorno de refugiados. Sería muy fácil adoptar la línea de Abbas o de quienes lo apoyan en Europa y señalar que los palestinos “jamás” van a ceder en ninguno de los tres puntos. Pero en los hechos, los tres puntos son realidades de todos los días que ya no resisten más guerras, más terrorismo, más mirar para el costado.Puede ser muy políticamente correcto para las izquierdas fóbicas contra Israel seguir teorizando sobre los tres temas, pero ya pasaron 27 años de los Acuerdos de Oslo y los hechos han sido porfiados, y podrán pasar otros 27 y seguirán (los hechos) más tercos que nunca.

El muy destacado analista Federico Gaón ha publicado esta semana: “El plan de paz pretende apaciguar o compensar a los palestinos mediante un programa extensivo de “construcción nacional”, lo que los anglosajones conocen como nation building. En resumen, lo que se busca es darle a los árabes la infraestructura necesaria para crear un Estado económicamente viable con oportunidades al alcance de todos. Para ello se propone inyectar, en un plazo de diez años, cerca de 50 mil millones de dólares en la economía palestina. Entre los proyectos anunciados, se crearán túneles o puentes para dar continuidad física a los territorios palestinos cortados por los asentamientos (enclaves) judíos. Asimismo, se creará un túnel conectando Gaza con Cisjordania.Los palestinos tendrán acceso a los puertos israelíes para comerciar y, a modo de intercambio de territorio, verán la creación de un polo industrial y un área agrícola y residencial en el desierto del Néguev, cerca de la frontera con Egipto. En teoría, estas concesiones duplicarían la cantidad de territorio que los palestinos controlan en la actualidad”.

A pesar de todo esto, el futuro no es promisorio. Los palestinos no sólo no aceptarán reconocer a Israel como Estado judío, sino que rechazarán este proyecto de acuerdo y lo seguirán calificando con todos los adjetivos que tengan a mano, Hamas mantendrá el terrorismo con el apoyo de Irán; Abbas no dejará la Presidencia de la Autoridad Palestina hasta que pueda y lo dejen; y el odio y la distancia se irán retroalimentando.Menos promisorio aún es el futuro político cercano. Israel tiene elecciones el 2 de marzo y por tercera vez en un año es muy probable que no se logre formar gobierno y eso lo aprovecha muy bien la Autoridad Palestina y Hamas para tomar distancia de cualquier propuesta ya que el gobierno en Israel roza lo provisorio hace 12 meses y puede seguir así.

Estados Unidos pasa por un año electoral por lo que el alcance de la propuesta está condicionada a tiempos ajustados e inciertos.

Pero algunas cosas han quedado claras con este proyecto nuevo. Israel nunca dice que no a ninguna propuesta de paz, sea cual sea el gobierno que esté al frente. Los palestinos siempre dicen que no, incluso antes de leer un proyecto. O sea, caminando por rutas paralelas, difícil encontrarse.

Por Eduardo Kohn

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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