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¿Cuál es el origen de los nombres de los meses hebreos?

Pregunta
¿Cómo recibieron sus nombres los meses hebreos? ¿Cuándo surgieron los nombres de los meses y quién los eligió?

Respuesta del Rabino de Aish
Si miras en la Biblia, verás que los meses hebreos no tienen nombres sino números, comenzando por el mes de nisán que es descrito como “el primer mes” (Éxodo 12:2).

En Reyes I 6:2, encontramos una referencia al mes de Iar como el “mes de ziv”. La palabra “ziv” es un adjetivo que significa “brillo”. Rav Eliahu Kitov explica que se lo llama “brillo” porque en este mes el sol brilla a pleno. Asimismo, el pueblo judío llegó a su máximo brillo en este mes, porque en él se preparó para recibir la Torá.

Reyes I 6:38 se refiere al mes de jeshván como “el mes bul”, relacionado con la palabra “balé” que significa “marchito”, y con la palabra “bolelín”, que significa “mezclado”. Se lo describe de esta forma porque en este mes el césped se marchita y se mezclan los granos para el ganado. El Radak explica que la palabra “bul” está relacionada con “ievul”, que significa producción, dado que en este mes se comienza a arar y sembrar.

Otros nombres que usamos en la actualidad tienen origen babilónico, adaptados por los judíos en algún momento de su exilio en Babilonia alrededor del año 400 AEC. Irónicamente, el mes de tamuz es el nombre de un ídolo que parecía llorar (por una ilusión óptica). Esto lo lograban poniendo plomo blando en sus ojos y encendiendo en su interior un pequeño fuego que derretía el plomo. Esto explica la referencia en Ezequiel 8:14: “Había mujeres sentadas, causando que Tamuz llore”.

Hay otras opiniones sobre el nombre de este mismo mes. Rashi dice que tamuz es una palabra aramea que significa “calor”, porque es un caluroso mes del verano.

Otra nota interesante: Tamuz 17 era el nombre del reactor nuclear iraquí que Israel destruyó en 1981. Tenía ese nombre porque el 17 de tamuz es el día en que Jerusalem fue sitiada antes de la destrucción del Templo por Nebujadnétzar, y es sabido que Sadam Hussein consideraba que él era el heredero de la dinastía caída de Nebujadnétzar.

¿Cómo es posible que nuestros ancestros adoptaran para los meses nombres de idolatría? ¿Acaso la Torá no prohíbe incluso mencionar los nombres de ídolos (Éxodo 23:13)?

Najmánides explica que cuando salimos de Egipto, se nos instruyó contar los meses a partir de nisán, el mes del Éxodo (Éxodo 12:2). Al hacerlo, conmemoramos implícitamente el Éxodo cada vez que mencionamos la fecha. De hecho, como ya dijimos, en casi toda la Torá los meses no tienen nombres. Simplemente se refieren a ellos como el mes número “x” a partir de nisán. (Ver Éxodo 19:1, Levítico 16:29, Reyes II 25:1, Crónicas 27:2).

Sin embargo, después del exilio de Babilonia, el pueblo judío entendió que tenía que conmemorar una salvación más reciente: su redención de Babilonia. Entonces, en lugar de recordar el Éxodo, los Sabios de la época decidieron que era más apropiado conmemorar la última vez en que la nación fue redimida. Lo hicieron tomando los mismos nombres idólatras de los meses de su exilio pasado y convirtiéndolos en nombres judíos. Consideraron que esto era el cumplimiento de las palabras de Jeremías 16:14-15: “…ya no se dirá: ‘Mientras vive el Dios que hizo subir a los Hijos de Israel de la tierra de Egipto’, sino ‘Si vive el Dios que hizo subir a los Hijos de Israel de la tierra del norte…’” (Rambán en Éxodo 12:2).

Otras fuentes también explican que dado que los ídolos babilónicos que dieron origen a algunos nombres de los meses ya no son adorados ni reverenciados, no hay ninguna prohibición de mencionarlos (Igrot Moshé I. D. II, 53).

En este sentido, nuestro uso de nombres paganos no es más inusual que el del mundo occidental, cuyos meses están conectados a prácticas paganas: marzo viene de Marte, junio de Juno, etc. Incluso los días de la semana (como lunes, que viene de Luna) reciben su nombre de dioses.

Si bien lingüísticamente hablando, los nombres de los meses son babilónicos, fueron adoptados por los judíos con el entendimiento de que su elección se llevó a cabo con Inspiración Divina y están cargados de matices cabalísticos. En base a esto, los Sabios dieron enseñanzas apoyadas en los nombres de los meses. Por ejemplo, elul es una sigla de las primeras letras de “aní ledodí vedodí li” (yo soy para mi amado y mi amado es para mí) y nisán es el mes de “nisim” (milagros).

Fuente: Aish Latino

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