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Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

" El pecado del hombre está en su incapacidad para vivir lo que es. Siendo el dueño de la tierra, el hombre olvida que él es el siervo de Dios "   Abraham J. Heschel

Crece el huevo de la serpiente

Inglaterra tendrá elecciones  trascendentes -Berexit de por medio-  en una semana,el 12 de diciembre.

A lo largo de su carrera política, el líder del laborismo James Corbyn, de 70 años,que pretende ganar esta elección, ha defendido ,entre otros, a Hamas y Hezbollah.

Corbyn ha sido acusado reiteradamente de no expulsar a miembros de su partido que expresaron opiniones antisemitas y ha recibido críticas personales por declaraciones tales como que “ el bloqueo de Gaza es comparable a los asedios de la Alemania nazi de Leningrado y Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial”.

Hace 5 años, Corbyn colocó una corona de flores en un monumento que recuerda palestinos que Israel vinculó con los asesinatos de 11 israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972.

En suma, el líder laborista, con esta breve reseña que hemos hecho como ejemplo, está  acostumbrado a las críticas. Desde que comenzó la campaña para los comicios del 12 de diciembre, han sido ya varias voces -incluso figuras de peso de su propio partido- las que consideran que no es una persona apta para el puesto de primer ministro.

Su historia de fobia antisemita, sin embargo, no le ha impedido avanzar y denostar a sus críticos. Y obviamente,diciendo que las acusaciones de antisemitismo son falsas, y que, por supuesto, no es antisemita.

La prepotencia y soberbia de Corbyn, como la de tantos políticos europeos, y de otras partes del mundo, se dio de bruces cuando hace muy pocos días el rabino principal de los judíos ortodoxos en el Reino Unido, Ephraim Mirvis, consideró públicamente que Corbyn no ha hecho lo suficiente por erradicar posturas antisemitas en el seno del laborismo.

En un hecho sin precedentes en el marco de la política británica, donde los Rabinos y otros líderes religiosos no

alientan a votar a ningún partido en especial, el Rabino Mirvis consideró que ante una situación, a su criterio grave, debía salir abiertamente.

En declaraciones publicadas por el diario británico “The Times”, señaló:”Un nuevo veneno -que cuenta con la aprobación de lo más alto- se ha enraizado dentro del Laborismo. Una mayoría abrumadora de judíos británicos está carcomida por la ansiedad ante la perspectiva de una victoria de Corbyn en los próximos comicios. La manera en la que el liderazgo del Partido Laborista ha gestionado el racismo antisemita es incompatible con los valores británicos, de los que estamos tan orgullosos, de dignidad y respeto por todas las personas. Aunque no me corresponde decir a cada persona cómo debería votar en los comicios generales, pido a los ciudadanos que voten con sus conciencias”.

Si es inusual que un Rabino entre en el tema electoral con la fuerza que lo hizo Mirvis, quizás es más inusual aún, que la Iglesia Anglicana secundara al Rabino Mirvis en forma contundente, publicando el siguiente tweet:”Que el rabino principal  se haya visto obligado a hacer una declaración tan poco habitual y en estos momentos debería alertarnos del profundo sentimiento de inseguridad que viven muchos judíos británicos”.

El año pasado, Corbyn  tuvo que pedir perdón por la polémica creada en torno a un evento en el que actuó como anfitrión, donde se comparó al Gobierno israelí con los nazis. El episodio tuvo lugar en 2010, con motivo del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de la Shoá. Entonces, Corbyn era un diputado asiduo concurrente a manifestaciones en apoyo a Hamas y Al Fatah. Ocho años después, en 2018, presionado, Corbyn escribió un comunicado: “En el pasado, en la búsqueda de justicia para el pueblo palestino y la paz en Israel, en ocasiones aparecí en plataformas con personas cuyas opiniones rechazo por completo; me disculpo por las preocupaciones y la ansiedad que ello ha causado”.

Un año después, no sólo sus críticos constantes no le creen a Corbyn, sino que tampoco el Rabino Mirvis, y la Iglesia Anglicana.

La fortaleza del sistema democrático inglés hace pensar a muchos analistas políticos que no será ahora después de tantos siglos que el huevo de la serpiente nacerá y devorará esa fortaleza del Reino Unido.

Pero el siglo 21 se caracteriza por mostrarnos a cada momento hechos que nadie imaginó. En ciencia, en tecnología, en medicina, en arte, y por supuesto que en política, también.

Corbyn ha hecho poco, por no decir nada, para ser creíble como demócrata. Y lo mismo se puede decir dentro de una lista nada corta de Víctor Orban en Hungría, de Marie Le Pen en Francia, de  Vox en España, de Salvini en Italia.

Llegaron ya o quieren llegar por la calle abierta de la democracia. La misma calle que dejó transitar en los años 20 y 30 a las bestias nazis y fascistas que destruyeron Europa y que si hubieran podido, destruían el mundo.

En Europa, las democracias intentan defenderse. No es fácil. Pero intentan, no se callan, a riesgo de atentados, amenazas, aumento de la violencia racista y xenófoba.

En América Latina, la calidad de la democracia tambalea cuando gobernantes y dirigentes políticos que viven en marcos democráticos abrazan a los dictadores, y cuando la prensa y el poder judicial son perseguidos sin que los defiendan.

El coraje y determinación del Rabino Mirvis y la Iglesia Anglicana para enfrentar a un líder poderoso que no honra la tradición e historia de un partido antiguo y esencialmente democrático, deberían ser ejemplo en todo el mundo. Y para los que siguen abrazados a dictaduras y dictadores corruptos en nuestra región, más que un ejemplo debería ser una advertencia.

 

Por Eduardo Kohn

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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