Sacha Baron Cohen logró fama internacional como comediante. Sin embargo, lo que dijo el jueves pasado al hablar ante la Cumbre de la Liga Internacional Antidifamación es sumamente serio.

Esperemos que su análisis de uno de los mayores contribuidores a la difusión del odio y las divisiones reciba la atención que merece. Tal vez incluso logre encender la chispa de acción que lleve al cambio del horror del caos sin regular de nuestros medios sociales.

Al criticar lo que llamó “la mayor máquina de propaganda de la historia”, él culpó a las compañías tecnológicas (You Tube, Twitter, Google y en especial a Facebook), por “avivar el fuego de la intolerancia y permitir la propagación de conspiraciones peligrosas, a menudo alimentadas por los algoritmos diseñados para mantener atrapados a los consumidores”.