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Albert Einstein, la causa judía e Israel

En noviembre de 1952, al fallecer Jaim Weizmann, primer presidente del Estado de Israel, el entonces primer ministro David Ben Gurion envió una misiva a Albert Einstein, vía el embajador en Washington Abba Eban,en la cual le consultaba si aceptaría ser el próximo presidente del país. Einstein declinó la propuesta y en una carta respondió que estaba profundamente conmovido y al mismo tiempo apesadumbrado por no poder aceptar la propuesta.

Los motivos que aducía eran que no tenía la aptitud natural para el cargo, que carecía de la experiencia necesaria para desempeñar tales funciones, y también por su avanzada edad. Concluía su respuesta diciendo:Me siento todavía más apesadumbrado en estas circunstancias porque desde que fui completamente consciente de nuestra precaria situación entre las naciones del mundo, mi relación con el pueblo judío se ha convertido en mi lazo humano más fuerte.

Ben Gurion sabía que Einstein no iba aceptar el cargo, cabe entonces la pregunta:¿cuál fue el motivo del ofrecimiento? El premier israelí entendía perfectamente que Einstein en esos tiempos era la personalidad judía más destacadadel mundo,y su contribución a la causa judía era un hecho conocido e innegable, por lo tanto el ofrecimiento prestigiaría tanto al genio de la Teoría de la Relatividad como al nuevo Estado.

Einstein fue una personalidad descollante en varios campos, en reiteradas circunstancias buscó respuestas sobre la pregunta ¿En qué consiste ser judío? Y contestaba que noencontraba una argumentación sencilla para dar, pero estaba convencido que El judío que renuncia a su religión, en el sentido formal del término, continúa siendo un judío. Einstein entendía al judaísmo como una civilización basada en los valores que fueron expresados por los profetas bíblicos: la justicia social, la búsqueda y la lucha por la verdad, la tradición del aprendizaje, que según él eran las bases de la civilización moderna.

Veía al judaísmo como un acto de solidaridad, de ayuda mutua, una solidaridad que se vio reforzada tras la llegada de Hitler al poder en 1933, cuando con un grupo de personas,de que él formaba parte,sufrió discriminaciones y debieron partir de Alemania. Confesaba que en su juventud el tema judío no lo desvelaba, decía que cuando vivía en Suiza, no me daba cuenta de mi judaísmo,no había nada allíque suscitase mis sentimientos judíos. Todo eso cambió cuando me trasladé a Berlín. Allí me di cuenta de las dificultades con que se enfrentaban muchos jóvenes judíos. Vi cómo, en entornos antisemitas, el estudio sistemático y el camino a una existencia segura se les hacía imposible.

Einstein rechazaba el nacionalismo, pero su experiencia personal del antisemitismo y su testimonio de los ataques antisemitas a sus pares judíos europeos lo convencieron de que los judíos necesitaban una patria en Israel.

Siempre apoyó a la idea del retorno institucional de los judíos a Israel. Desde 1919 Albert Einstein era miembro del movimiento sionista y años más tarde un ferviente defensor del Estado Judío. En 1921 realizó su primer viaje a los Estados Unidos, justamente en compañía de Jaim Weizmann, para conseguir fondos destinados a crear la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea en Jerusalén que se planeaba edificar, es la misma institución a la que siempre ayudó y en la cual pronunció un recordado discurso en la conferencia inaugural de la misma.Einstein creía que la Universidad Hebrea sería un faro para el mundo, dedicada a la búsqueda de los valores judíos de justicia y dignidad humana.

 

Pero la visión de Einstein de una patria judía en Eretz Israel se debía entender como un estado binacional, en eso coincidía con importantes académicos de la Universidad Hebrea.En un discurso que pronunció en Nueva York el 17 de abril de 1938, con motivo de un acto organizado por el Comité Nacional de Trabajo para Palestina, reconocía que el pueblo judío ha contraído una deuda de gratitud con el sionismo. El movimiento sionista ha revivido entre los judíos el sentimiento comunitario, y ha llevado a cabo un esfuerzo que supera todas las expectativas, y tambiénque los judíos se encontraban en una situación difícil en Israel, los campos que se cultivan durante el día deben tener protección armada durante la noche, a causa de los ataques de bandidos árabes fanáticos. Peroquiero agregar unas pocas palabras, a título personal, acerca de la cuestión de las fronteras. Desearía que se llegase a un acuerdo razonable con los árabes sobre la base de una vida pacífica en común; me parece que esto sería preferible a la creación de un Estado judío.

Einsteinurgía una solución del conflicto árabe-judío en Palestina basada en un mutuo acuerdo y comprensión, si bien es cierto que en 1947aceptó la idea de la partición del territorio, y colaboró para su logro. Hasta prácticamente los últimos días de su vida mantuvo su preocupación sobre la paz en el Medio Oriente.

Siempre luchó para que el mundo no olvide la Shoá. El 19 de octubre de 1947, en un acto para erigir un monumento del levantamiento del gueto de Varsovia en Nueva York, Albert Einstein escribió: La solemne reunión de hoy posee un profundo significado. Pocos años nos separan del más horrible crimen de masas que la historia moderna tiene que relatar; un crimen cometido no por una masa de fanáticos, sino en un frío cálculo del gobierno de una nación poderosa. El destino de las víctimas que han sobrevivido de la persecución alemana es el testimonio del grado en que se ha debilitado la conciencia moral de la humanidad.

Cuando le preguntaban Einstein si él se consideraba un pacifista, lo negaba enfáticamente, se definía como un militante de la paz, alguien quien está dispuesto a luchar por ella; decía que nada va a terminar con la guerra hasta tanto la gente se rehúse a ir a la guerra.

Por Yehuda Krell.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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