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Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

La singular historia de una foto trucada

En los meses de octubre-noviembre del año 1898, un año después del Primer Congreso Sionista, se produjo un hito histórico en la Tierra de Israel, la visita del Emperador de Alemania Guillermo II quien realizaba una importante gira por las principales ciudades del Medio Oriente, con el fin de reforzar la presencia e influencia alemana en esta importante región, fomentar el mejoramiento de los colonos de ascendencia alemana que residían en Tierra Santa, proteger a su iglesia protestante, y además, brindar un necesario apoyo a su aliado, el debilitado y alicaído Imperio Otomano.

Lo singular del periplo fue que el Kaiserse reuniría con la comunidad judía,ya que entre los colonos alemanes que habían llegado a Israel, además de los templarios cristianos quienes habían llegado por razones religiosas, se encontraban los judíos quienes arribaron movidos por el sueño sionista. Todos ellos disfrutaban de la protección del Reich mediante los acuerdos de las capitulaciones obtenidas de los turcos.

Para recibir al Emperador, la ciudad de Jerusalén se engalanó, se la embelleció y aseó en dimensiones nunca vistas: demolieron casas, ensancharon caminos, ampliaron la puerta de Jaffa, para que los nutridos vagones de la comitiva real ingresen sin dificultad a la histórica ciudad. La santidad del lugar iba a cobrar realce con la inauguración de la Iglesia del Redentor por el ilustre visitante.

El 28 de octubre,el Kaiserhizo su entrada a Jerusalén, más de 3000 invitados lo esperaban en la Ciudad Santa, se hallaban presentes los representantes de todos los sectores y nacionalidades, entre ellos estaba la comunidad judía que decoró y ornamentó las puertas de sus instituciones y organizó un comité especial para la recepción del visitante ilustre. Entre los rabinos y las personalidades distinguidas de la comunidad se encontraba el fundador del sionismo político Theodor Herzl, a pesar de la tenaz oposición a su presencia de los líderes religiosos judíos, quienes se oponían al sionismo.

Herzl ya conocía al Kaiser, se había reunido previamente con él con el fin de acercarlo a la idea sionista e influir sobre el sultán otomano Abdul Hamid II en permitir el ingreso de los judíos a Israel. Al enterarse Herzl que Guillermo II, en su camino hacia Jerusalén pasaría por la localidad agrícola judía de Mikvé Israel, fue a su encuentro. Cuando el Káiser vio a Herzl se detuvo a saludarlo.Así registró Herzlla escena en su diario: El Káiser me reconoció de lejos. Le sorprendió verme, dirigió su caballo hasta donde estaba, y se detuvo cruzando el caballo en frente mío. Tomé uno o dos pasos hacia delante, y cuando él se inclinó y me extendió su mano, me acerqué a la cabalgadura y extendí mi mano.

Herzl aprovechó el encuentro para comentarle al Emperador que su visita tendría para los judíos en el futuro un gran valor históricoe intentó persuadirle acerca de los beneficios económicos para región que traería la inmigración sionista a Israel.

Un fotógrafo amateur tomó una foto de este momento conmovedor, cuando Herzl vio la foto quedó estupefacto,al revelarse la misma solo se veía al rey sobre su imponente caballo blanco que miraba hacia un costado y Herzlno había salido en la foto.

Para solucionar este contratiempo, ya que era muy importante documentar el encuentro, se decidió realizar un fotomontaje. Se llevó a Herzl a la ciudad de Jaffa, se lo ubicó sobre el techo de una casa y posando con su sombrero en la mano y con la vista levantada se insertó la imagen en la  fotooriginal del Kaiser. Ahora aparecían ambos saludándose.

La nueva foto dio vuelta al mundo, se transformó en una de las principales imágenes acerca de los primeros logros sionistas de aquellos años. Los ecos dela visita real fueron enormes. Herzl buscaba irrumpir en la opinión pública judía y mundial,el ilustre encuentro fue parte de esa acción frenética, había que lograr el apoyo al movimiento de prominentes personalidades judías y de los líderes importantes de los países centrales. La histórica foto, aunque trucada, se convirtió en parte del testimonio que el camino hacia la solución nacional del pueblo judío ya estaba en marcha.

Prof. Yehuda Krell

 

 

 

 

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